Tu MEJOR MÉDICO es…

Ante un problema de salud personal o de alguien muy cercano, además de los malestares y la angustia que genera la propia enfermedad, muchas veces experimentamos otra preocupación adicional: la elección del médico adecuado. 

¿A cuál profesional de la medicina debo confiar mi caso? ¿Cómo puedo identificar a un buen médico? ¿Qué hacer para elegir siempre al mejor doctor? Estas y otras muchas preguntas las podrás responder al terminar de leer este artículo.

Elegir un buen médico: esa es la cuestión.

esta es la mejor cardiologa de guayaquil

No se trata de una inquietud infundada. La salud es tan importante como frágil, un bien lo suficientemente valioso como para ponerlo en manos de la persona equivocada. Desafortunadamente casi todos hemos conocido de cerca más de una historia con tristes consecuencias de alguien que no supo elegir al médico correcto.

Entonces… ¿A cuál médico debo ir? ¿Con el que cobra más caro, o con ese que sale mucho en la TV? ¿Con el más viejo? ¿El que es amigo de mi prima? ¿Al del más cuidado perfil en Instagram o el que me sale mucho en TikTok? ¿Con el mejor vestido, o con quién luce más simpático? ¿No es mejor solo confiar, aferrarme a mi asiento y aceptar (como pasajero de avión en “piloto automático”) al que mi compañía de seguro me asigne?  ¡Dios mío con quien debo ir!

Este asunto de elegir a un galeno es mucho más estresante cuando no tienes un médico de cabecera, alguien de confianza por su probada capacidad, eficacia y honestidad. También la elección del médico o de un cirujano puede ser un asunto crítico en situaciones de emergencia donde disponemos de muy poco tiempo para buscar y elegir.

En otras ocasiones sucede que ya nos hemos estado tratando con un especialista desde hace algún tiempo, pero no vemos los resultados esperados, no nos agrada su trato, o percibimos actitudes desagradables y nos surgen dudas sobre si es el más adecuado. Si ese es tu caso, aquí también te daremos una especie de “guía de evaluación” para que puedas identificar si el tuyo es o no el doctor que más te conviene. 

El mejor médico de todos (y para todo)… ¡no existe!

Ante todo es preciso dejar bien claro que en la profesión médica no hay “concursos” ni “campeonatos”, por tanto no hay doctores medallistas de oro, plata y bronce, ni tampoco algo así como un «ranking» de los 100 mejores. No hay una forma exacta de cuantificar cuál es el “campeón de la cardiología” o el “recordista mundial en pediatría”. Por tanto, no existe el “mejor de todos los médicos” y probablemente debas cuidarte de todo el que se empeñe en autocoronarse con ese título.

Ni siquiera las calificaciones estudiantiles son fiables para distinguir al mejor de los doctores. No pocos facultativos que se gradúan en la universidad con muy altas calificaciones luego terminan siendo profesionales mediocres. Por su parte, otros con puntajes relativamente bajos, logran convertirse en médicos reconocidos e ilustres especialistas. Tampoco el número de títulos o los estudios en prestigiosas instituciones del extranjero son parámetros suficientes para identificar a un buen médico.

La medicina es una ciencia compleja y dinámica que imbrica una serie de capacidades técnicas y de habilidades humanas. Todo ello reunido en la persona del médico, que es solo un ser humano más, con sus fortalezas y virtudes, pero también con flaquezas y limitaciones. Por tanto, quien logra llegar a ser un excelente profesional de la medicina con el tiempo podría dejar de serlo si no continúa esforzándose. En efecto, no existe el “mejor médico por siempre”.

Por otro lado, cada sujeto tiene una situación personal muy particular y el curso de las enfermedades es muy distinto de uno a otro individuo. Esto hace que cada paciente sea alguien único y especial, que además puede llegar a tener diversas necesidades de salud que requieran los servicios de más de un profesional. Esto último se debe a la continua acumulación de conocimiento científico que obliga a la medicina a ser cada vez más especializada. Por tanto tampoco hay un “mejor médico para todos”, sino el médico más adecuado para ti en este momento.

Las 7 cualidades de un buen médico:

Además de capacidad científica y destrezas técnicas, el buen médico debe tener ciertas cualidades humanas, habilidades para la comunicación, así como carisma y equilibrio emocional. A continuación, te presentamos las que yo considero son las 7 principales cualidades que debe cultivar un buen profesional de la medicina:

1). Competencia técnica: Un buen médico debe disponer de un sólido conocimiento científico y de las habilidades técnicas necesarias en su área de especialización. Esto implica haber recibido una adecuada educación con un programa de formación validado y en una institución certificada. Pero no basta con “saber” (plano teórico), debe también “saber hacer” (plano práctico) para poder aplicar sus conocimientos en los diversos escenarios reales para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el cuidado de los pacientes.

2). Ética y profesionalismo: El buen médico también debe “saber ser” (plano ético). La ética médica es la base de un ejercicio profesional basado en la honestidad y la integridad. En esto tiene un papel central la protección de la dignidad humana del paciente expresada en el respeto de sus derechos como su autonomía y el resguardo de la confidencialidad.

3). Empatía, compasión e inteligencia emocional: Un buen médico debe mostrar paciencia, empatía y compasión. La capacidad de entender y responder a las necesidades emocionales de los pacientes resulta imprescindible para brindar un apoyo y cuidado genuinos. Para que esto sea posible el profesional de la medicina debe esforzarse en la educación de su inteligencia emocional.

4). Habilidades de comunicación: Una comunicación suficiente y efectiva es un aspecto central en la relación médico-paciente. Un buen médico debe ser capaz de escuchar atentamente y de comunicarse con claridad transmitiendo la información médica de manera facilmente comprensible. Fomentar un ambiente abierto y de confianza con los pacientes y sus familias debe ser una prioridad para todo médico.

5). Organización y habilidades de gestión del tiempo: Un buen médico debe ser organizado y saber manejar eficientemente su tiempo. Esto implica dedicar una cantidad equilibrada de tiempo al estudio, la docencia, el trabajo asistencial y el descanso.  Es muy importante que sea capaz de ejecutar los procesos de forma sistematizada según las guías de práctica clínica y los protocolos validados. También debe esforzarse en la puntualidad y la distribución del tiempo de atención según las necesidades particulares de cada paciente.

6). Capacidad para el trabajo en equipo: Los médicos deben trabajar en equipos multidisciplinarios. Un buen médico debe tener habilidades de trabajo en equipo, colaborando y coordinando con otros profesionales de la salud para brindar una atención integral y de calidad a cada paciente.

7). Actualización y aprendizaje continuo: La medicina como el resto de las ciencias está en constante evolución, por lo que un buen médico debe esforzarse en mantenerse actualizado en los avances científicos y tecnológicos propios de su especialidad o campo de desempeño. El compromiso con el aprendizaje continuo y la mejora profesional es esencial para brindar la mejor atención posible a los pacientes. No es un buen médico aquel que, acomodado a lo que ya sabe, se niega a capacitarse y rechaza lo nuevo. El que se resiste a la nueva evidencia científica y se muestra incapaz de entrar en la dinámica continua de desaprender y reaprender, ganando nuevas habilidades. Quien así se comporta quizás en algún momento fue un buen médico, pero de seguro ya no lo es.

Como identificar si un médico es o no un buen doctor.

Identificar si un médico es o no un buen doctor puede ser un proceso subjetivo, pero hay ciertos indicadores y algunas consideraciones que los pacientes y sus familiares pueden tener en cuenta:

A). Experiencia y credenciales: Verifica las credenciales y la experiencia del médico. Revisa los datos de su formación y sus certificaciones. Precisa si está registrado en asociaciones profesionales o colegios médicos locales o internacionales. También puedes investigar si el médico ha colaborado en investigaciones y tiene publicaciones en revistas científicas o si ha dictado o recibido cursos y conferencias en su campo de especialización. Para esto no debes creer todo lo que él mismo dice en sus redes sociales, ni en los certificados que cuelgan de las paredes de su consultorio. Actualmente en muchos países es posible verificar en internet la certificación oficial de los profesionales de la salud y en el caso del Ecuador puedes hacerlo aquí: https://www.senescyt.gob.ec/web/guest/consultas.

B). Opiniones y recomendaciones: Lee las opiniones y recomendaciones de otros pacientes. Puedes buscar reseñas en internet o en las redes sociales. Pregúntale a tus amigos y familiares o a profesionales de la salud de confianza si tienen alguna experiencia previa con ese médico. También puedes revisar registros públicos para indagar sobre antecedentes legales o algún otro detalle relevante. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las reseñas en línea pueden ser encargadas, o escritas por personas afines a ese doctor y que por otro lado las opiniones, incluso las más sinceras, son muy subjetivas y personales.

C). Comunicación, respeto y empatía: Evalúa cómo el médico se comunica contigo y con tus familiares. Un buen médico debe saber escucharte atentamente, responder tus preguntas de manera comprensible y brindarte información clara sobre tu condición médica y las opciones de tratamiento. Un médico empático demostrará compasión y comprensión hacia tus preocupaciones y necesidades. No es un buen médico el que tiene actitudes despóticas, aquel que no quiera escucharte, el que no te mire mientras te habla, el que se comunica de una forma que no eres capaz de entender o se niegue a explicarte y se irrite o muestre grosero cuando le pidas más información. Tampoco es un buen profesional de la medicina el confianzudo o el poco serio que lo tira todo a broma. Aléjate del que adopte una actitud burlona o expresiones racistas y despreciativas. Y sobre todo huye de los irrespetuosos, babosos y acosadores.

D). Tiempo y trato personalizado: Observa si el médico se toma el tiempo necesario para conocer tu caso y entender tu historial médico. Un buen médico debe interrogarte y tener en cuenta tus circunstancias individuales y la historia de tu enfermedad, así como tus antecedentes personales y familiares. También antes de tomar decisiones sobre aspectos importantes de tu atención médica, tiene que indagar acerca de tus preferencias y contar con tus decisiones solicitando tu permiso o consentimiento informado. Desconfía del médico demasiado apurado, del que mira todo el tiempo a su reloj, el que no quiere revisar tus documentos médicos, informes o exámenes previos y sobre todo del que no te examine de cerca, no te mire, te toque ni ausculte.

E). Enfoque multidisciplinario y respeto de los límites profesionales: Observa si el médico está dispuesto a trabajar en equipo con otros profesionales de la salud para brindarte una atención integral. Es importante que determines si es capaz de reconocer su falta de competencia para abordar ciertos problemas que están más allá de su capacitación y entrenamiento. Un buen médico siempre te alertará cuando detecte un problema fuera de su campo o especialidad, gestionando tu derivación al especialista indicado. El buen médico conoce los límites de su ejercicio y evita cometer intrusismo profesional. Duda de esos “todólogos” que te aseguran que son capaces de resolver absolutamente todos tus problemas de salud, desde los más simples como una gripe hasta los complejos como una insuficiencia cardíaca, una arrítmia o el manejo de una enfermedad neurodegenerativa. Fuera de la atención básica de un médico general o del enfoque especializado de un internista, la atención médica contemporánea requiere un enfoque multidisciplinario.

F). Evita a los magos, charlatanes e interesados: Como en tantos otros campos profesionales, debes comenzar a dudar de todo médico que se autoproclame como “el que más sabe”, “el único que puede” o “el mejor de todos los tiempos”.  Evita al que te ofrezca alternativas sin soporte o validación científica, nuevas fórmulas o medicinas que te diga que él mismo “prepara o importa directamente desde el extranjero”. También al que te indique al mismo tiempo una enorme cantidad de costosos exámenes y pastillas, o te proponga pruebas con nombres rocambolescos como “bioresonancia cuántica” o alguna otra cosa que prometa “sirve para detectar todas y cada una de las enfermedades posibles”. Todo examen o tratamiento  médico debe tener el respaldo de investigaciones, estar avalado por la comunidad científica y certificado por los organismos de control como la FDA en los EE.UU y el ARCSA en Ecuador. Ten cuidado con el médico que pretende obligarte a que te hagas los exámenes en un centro o laboratorio específico, o que compres tus medicamentos solo en una farmacia.

G). Resultados y mejoría: De nada te vale tener un doctor carismático, gentil o bonachón si no es capaz de resolver tus problemas de salud de manera eficaz, efectiva y eficiente. Si ya llevas cierto tiempo bajo la atención y los cuidados de un médico debes considerar si en ese lapso has logrado experimentar una real mejoría en tu salud y tu bienestar. Revisa lo que él o ella inicialmente te explicó sobre tu pronóstico y las expectativas de mejoría (en base a su experiencia y al nivel de conocimiento científico actual sobre tu problema de salud) y compáralo con los resultados que en realidad has logrado obtener. La efectividad del tratamiento y los resultados positivos pueden ser indicativos de la calidad de la atención brindada por un médico.

¿Qué debo de hacer para elegir al médico más adecuado para mi?

Encontrar el médico adecuado es un proceso personal y depende de tus necesidades, preferencias y prioridades individuales. Aquí hay algunos pasos que puedes seguir para identificar si un médico es el adecuado para ti:

I). Evalúa tus necesidades de atención médica y define tus prioridades: Ante todo debes precisar tus síntomas y problemas de salud para establecer un orden de prioridad en su atención. Considera que no siempre las enfermedades peligrosas se acompañan de síntomas relevantes y que por el contrario, algunas molestias intensas pueden ser expresión de un problema de salud menor y de bajo riesgo. Lo ideal para este punto es que dispongas con anticipación de un médico de cabecera que puede ser un médico generalista, un internista o un experto en medicina preventiva que te ayude a establecer tus prioridades de salud y te guie a través del espeso bosque de especialidades y subespecialidades médicas.

II). Investiga y recopila información: Realiza una investigación exhaustiva sobre los médicos que podrían ser adecuados para ti. Puedes consultar directorios médicos en internet, revisar las páginas web de las clínicas o centros médicos, solicitar recomendaciones a amigos, familiares o profesionales de la salud conocidos. Revisa sus credenciales como estudios cursados, logros profesionales relevantes y experiencia en el área que necesitas. Asegúrate de que esté debidamente acreditados por los organismos pertinentes.

III). Considera la logística y la accesibilidad: Ten en cuenta la ubicación de las clínicas o consultorios y sus horarios de atención, los precios de los exámenes e importe por concepto de honorarios médicos, así como la disponibilidad de citas y sus formas de gestión. También indaga sobre las opciones de comunicación fuera de las consultas presenciales, como la existencia de teleconsultas virtuales y el contacto mediante llamadas telefónicas o mensajería de voz y texto. Asegúrate de que la atención médica sea práctica y conveniente para ti.

IV). Programa una consulta inicial: Una vez que hayas identificado al doctor o doctora que te podría resultar conveniente programa una consulta inicial. Durante esta reunión podrás evaluar sus habilidades de comunicación haciéndole preguntas y discutiendo tus preocupaciones. Presta cuidadosa atención a cómo te hace sentir el médico y si responde de manera adecuada y comprensible a tus preguntas. Evalúa cada uno del resto de los 7 indicadores del buen médico que te hemos descrito anteriormente en este artículo.

V). Busca una segunda opinión: Si recibiste un diagnóstico de una enfermedad importante, te han indicado una cirugía, la implantación de un marcapaso o un examen invasivo como un cateterismo no dudes en buscar una segunda opinión con otro especialista. Hazlo también si quedaste con dudas y sientes que necesitas más información antes de tomar una decisión final.

Recuerda que cada paciente tiene diferentes necesidades y preferencias, por lo que es importante encontrar un médico con el que te sientas cómodo y puedas construir un relación basada en el respeto y la confianza.

No quiero terminar sin antes recordarte que en la red cardiológica CÂRDIUM contamos con un selecto equipo de especialistas con amplia experiencia en cardiología cardiopediatría, así como en endocrinología, nefrología, pediatría generalmedicina interna y otras áreas de la medicina. Por si lo necesitas en este enlace podrás revisar los datos de nuestro staff médico.

Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado.

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