Cómo VENCER la OBESIDAD (sin sufrir en el intento).

La obesidad es una condición que va más allá del simple aumento anormal del peso corporal. Se trata de una compleja enfermedad de causas muy diversas y comportamiento variable. Por lo tanto, sus soluciones pueden también ser bastante distintas de una a otra persona afectada.

Existe abundante evidencia científica que confirma que la obesidad puede llevarnos a notables complicaciones de salud, comprometer nuestra calidad de vida y acortarnos la supervivencia. Pero alrededor del sobrepeso, la obesidad y otros trastornos de la salud metabólica existen demasiados prejuicios y mitos populares, así como conceptos erróneos que pululan en las redes sociales, algunos de los cuales incluso se han ido filtrando al ámbito médico.

Lo cierto es que sin comprender la verdadera naturaleza de este problema es poco probable que podamos darle una solución efectiva. Por eso, si eres uno de los que día a día lucha para deshacerse de esas libras de más, este artículo seguro te va a ser de gran ayuda.

Primero lo primero… ¿cómo saber si tengo sobrepeso o soy obeso?

Índice de Masa Corporal:

Una de las maneras más sencillas y prácticas de evaluar el estado nutricional de una persona es calculando su Índice de Masa Corporal (IMC). Se trata de un número que se obtiene mediante una fórmula que calcula la proporción entre el peso y la estatura de un individuo: IMC = peso (kg) / [estatura (m)]2

El IMC es un parámetro con ciertas limitaciones pues en algunos sujetos puede arrojar resultados falseados, por ejemplo en los muy musculosos o en personas muy altas. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que en la mayoría de las personas el IMC es un indicador fiable para identificar la obesidad asociada al síndrome metabólico, estratificar el riesgo cardiometabólico y establecer un pronóstico a mediano plazo.

Basándonos en el cálculo del índice de masa corporal el sobrepeso se define cuando el IMC de una persona está entre 25 y 30. Por su parte la obesidad se establece cuando el IMC es igual o superior a 30.

I.M.C:CLASIFICACIÓN:
18.5 – 24.9Normopeso
25 – 29.9Sobrepeso
30 – 34.9Obesidad grado 1
35 – 39.9Obesidad grado 2
40 – 49.9Obesidad grado 3
>50Obesidad grado 4
Gradación de la obesidad según el Índice de Masa Corporal (IMC).

Circunferencia Abdominal:

Existen otros parámetros antropométricos o mediciones como la circunferencia o perímetro abdominal y el índice cintura-cadera que han demostrado utilidad para evaluar el estado nutricional y estimar el riesgo cardiometabólico en un individuo.

Al incremento de la circunferencia abdominal se le denomina obesidad central y es una expresión directa de la grasa visceral. Se trata de un hallazgo común en la mayoría de las personas con síndrome dismetabólico. Desde hace tiempo, varias investigaciones han demostrado que el incremento del perímetro del abdomen es un predictor independiente de enfermedad cardiovascular y de otras enfermedades metabólicas a mediano plazo.

Técnica para medir la circunferencia abdominal:

1). Colócate de pie, con los pies juntos y los brazos a los costados.
2). Localiza en el costado de tu cuerpo el borde inferior de la última costilla y el borde de la cresta ilíaca (el hueso que tenemos en la cintura). Ubica un punto medio entre esos dos huesos.
3). Coloca la cinta métrica alrededor del abdomen en este punto medio que identificaste. Asegúrate que la cinta esté bien horizontal y no muy apretada.
4). Al final de una espiración normal, mira y anota la medida.

Algunos expertos recomiendan hacer la medición de la circunferencia o perímetro abdominal de una manera aún más sencilla: pasar la cinta a nivel del ombligo, o simplemente medir a cada persona por la parte más gruesa de su abdomen.

Escala de la circunferencia abdominal en hombres:

<95 cmNormal.
95 – 102 cmRiesgo elevado.
> 102 cmRiesgo muy elevado.

Escala de la circunferencia abdominal en mujeres:

<82 cmNormal.
82 – 88 cmRiesgo elevado.
> 88 cmRiesgo muy elevado.

Análisis de la Composición Corporal:

Como ya hemos descrito, las variables antropométricas como el peso total o la proporción entre la talla y el peso que nos ofrece el Índice de Masa Corporal pueden resultar algo imprecisas en ciertos individuos al ser incapaces de distinguir si el peso extra proviene del exceso de masa grasa o de muscular. Por tal motivo se han desarrollado otras maneras de evaluar el sobrepeso y la obesidad como el Análisis de la Composición Corporal (ACC).

La composición corporal se refiere a la cantidad y las proporciones entre el tejido graso, el músculo y el agua en el cuerpo de una persona. Para realizar el ACC actualmente en la práctica clínica existen dos principales modalidades técnicas, cada una con sus propias ventajas y desventajas.

Técnicas para el análisis de la composición corporal:

El análisis de la composición corporal (ACC) es una herramienta valiosa en el manejo del sobrepeso y la obesidad. Permite a los profesionales de la salud establecer las metas, diseñar tratamientos más personalizados y efectivos, también a evaluar el progreso y la respuesta al tratamiento. Por su parte a los pacientes les ayuda a entender mejor su estado y problemas de salud metabólica.

Absorciometría de Rayos X de Energía Dual (DEXA)

La DEXA es considerada el método «gold standard» para el análisis de la composición corporal. Proporciona información detallada sobre la grasa corporal, la masa muscular y la densidad ósea. Sin embargo, es un procedimiento tecnológicamente complejo y costoso por lo que no está ampliamente disponible.

Informe de un Análisis de Composición Corporal (ACC) mediante la técnica DEXA.
Análisis de Bioimpedancia Eléctrica (BIA)

El BIA es un método más accesible y menos costoso que la DEXA. Mide la resistencia del cuerpo a una pequeña corriente eléctrica para estimar la composición corporal. Aunque su fiabilidad disminuye a mayor grado de obesidad, esta técnica está cambiando con el advenimiento de nuevos aparatos de BIA y el desarrollo de ecuaciones que realizan estimaciones más precisas.

Informe de un Análisis de Composición Corporal (ACC) mediante la técnica BIA.

¿El pronóstico de la obesidad? mal vivir hasta morir.

Está científicamente demostrado que el sobrepeso, la obesidad y en general el síndrome dismetabólico generan estrés oxidativo celular y un estado proinflamatorio que se asocia con incremento del riesgo de enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial (HTA), y las secundarias a la aterosclerosis como la cardiopatía isquémica o enfermedad coronaria entre otras enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, hepáticas y renales.

La obesidad es una enfermedad con impacto mutidimensional. Imagen de <a href="https://www.freepik.es/foto-gratis/mujer-talla-grande-tiro-completo-ropa-casa_38169969.htm#&position=0&from_view=search&track=ais&uuid=cc8858c7-52e1-49fd-a346-58f813614fe1">Freepik</a>
Imagen de Freepik.

La obesidad tambien incrementa la probabilidad de desarrollar algunos tipos de cáncer, problemas circulatorios, respiratorios como la apnea del sueño, además de trastornos musculo-esqueléticos como la osteoporosis y la artrosis.

Por muy extremo que pueda llegar a ser el exceso de peso, en realidad la obesidad siempre es apenas una pequeña parte visible de algo más grande y peligroso. Un grupo de trastornos que pueden permanecer ocultos a la vista durante mucho tiempo hasta que un día «exploten» . Para ilustrarlo se ha usado la analogía del iceberg donde la obesidad es solo la porción expuesta de un conjunto de alteraciones metabólicas, inflamatorias, protrombóticas y degenerativas que llevan al envejecimiento prematuro, la enfermedad y la muerte.

Infografía: Iceberg de la obesidad (tomado de la monografía «Síndrome metabólico», Suárez J.J. y cols.: Abbott, 2021).

Como consecuencia, la obesidad no solo nos acorta los años de vida potencial, sino que también se asocia con una menor calidad de vida pues merma nuestras potencialidades físicas e intelectuales para trabajar y producir. También compromete nuestra capacidad para divertirnos y hasta llega a interferir en el desempeño sexual, además de repercutir desfavorablemente en el estado emocional y la autoestima. En resumen: si somos obesos tenemos una elevada probabilidad matemática de vivir menos y de peor manera.

Obesidad, “mal de muchos, consuelo de pocos”

Las estadísticas de obesidad a nivel mundial muestran una tendencia epidemiológica preocupante por su extensión y comportamiento, lo cual le convierte en un reto de salud pública global. La prevalencia mundial de personas obesas casi se triplicó en las 4 últimas décadas. Una de las tasas más altas de obesidad a nivel mundial las tenemos en las Américas. En algunos de nuestros países más del 60% de la población adulta está en el rango de sobrepeso y obesidad. Por su parte algunas proyecciones en los Estados Unidos establecen que para el 2030, el 50% o más de su población sufrirá de obesidad y que casi 1 de cada 4 adultos tendrá obesidad grave.

Este problema afecta a todas las edades. Según estimaciones epidemiológicas fiables en 2019 más de 38 millones de niños menores de cinco años tenían algún grado de sobrepeso u obesidad. Este dato actualmente se estima debe ser mucho peor luego del impacto del confinamiento y el resto de las adecuaciones sociales y educativas inducidos por la reciente pandemia de COVID-19.

La llamada Venus de Willendorf, es una de las más antiguas esculturas encontradas. Su datación es de hace unos 25000 años.
Venus de Willendorf: ¿obesidad hace más de 25 000 años?

No caben dudas de que el aumento del número de personas obesas ha sido favorecido por las condiciones y comodidades de la vida moderna, los cambios culturales y el impacto de la tecnología. Sin embargo, existen hallazgos arqueológicos que prueban la existencia de obesidad desde los albores de la humanidad, esto es 25 000 a 30 000 años atrás. En ciertas épocas y culturas la obesidad se ha identificado con la prosperidad, la abundancia, el bienestar y la fertilidad, pero ya desde la época de Hipócrates, hace más de 2500 años, se sabe de su relación con varios problemas de salud.

¿Cómo ayudar a alguien con obesidad?

Actualmente existe todo un movimiento mundial que lucha en contra de la discriminación y a favor de la aceptación y la plena integración de las personas obesas. Tanto eso como la corriente que trabaja el tema de la autoestima de los miembros de este colectivo son iniciativas justas y loables. Sin embargo, no podemos perder de vista que se trata de un real problema de salud que daña y mata, de modo que la principal ayuda que le podemos dar a una persona obesa es que deje de serlo para siempre.

Es con este objetivo que se han desarrollado diversas estrategias de tratamiento que incluyen programas dietéticos y de actividad física, medicamentos para bajar de peso, así como ciertas intervenciones quirúrgicas como las cirugías bariátricas. De todos ellos te vamos a estar hablando en futuros artículos, pero primero es necesario que comprendas algunos conceptos básicos sobre la obesidad.

Más allá del peso: entendiendo la obesidad.

Como hemos dicho antes, es poco probable que podamos encontrarle soluciones a un problema si ignoremos su naturaleza, sus causas e interconexiones y la obesidad no es una excepción. Por eso a continuación te presentamos 7 aspectos esenciales que debes estudiar y comprender sobre este complejo problema de salud.

Nociones esenciales sobre la obesidad:

  1. La obesidad es una enfermedad con tendencia a la cronicidad pues su comportamiento no es autolimitado y tiende al empeoramiento progresivo.
  2. También tiene un carácter recidivante porque quien logra superar la obesidad siempre conserva un riesgo de recaída.
  3. Aunque pesen lo mismo, los obesos no son todos iguales. La obesidad es un trastorno multifactorial con causas muy heterogéneas que varían mucho de un individuo a otro. Por tanto el tratamiento también puede ser diferente en cada persona.
  4. El sistema metabólico y la conducta alimentaria tienen una profunda interconexión con la esfera psicológica y emocional de la persona. Un paciente obeso muchas veces requiere más de un psicólogo o un psiquiatra que de un nutriólogo. Como en otros ámbitos, aquí el principal cambio para lograr el éxito suele ser el mental.
  5. Los cambios metabólicos implican modificaciones que pueden resultar lentas y ello implica tener paciencia para apreciar los resultados: no esperes rebajar en un mes ese barrigón que has estado fabricándote durante años.
  6. Hasta el momento no se dispone de predictores de respuesta a las intervenciones de obesidad. Esto quiere decir que es difícil predecir de antemano si un paciente responderá favorablemente a un tipo de tratamiento por lo que a veces hay que ir probando sucesivas estrategias.
  7. Los trastornos metabólicos relacionados con la obesidad no necesariamente desaparecen al adelgazar. Cuando alguien logra una reducción de peso puede quizás continuar con un colesterol total y el LDLc o “colesterol malo” bastante elevados. Tambien puede permanecer con un HDLc o “colesterol bueno” muy disminuido, unos triglicéridos por las nubes o un ácido úrico a punto de llevarle a una artritis gotosa. Esta es una de las razones del por qué las cirugías bariátricas como la manga gástrica algunas veces solo tienen un resultado estético sin eliminar del todo los problemas metabólicos de fondo.

Si analizas detenidamente cada uno de los anteriores rasgos o características de la obesidad, podrás comprender el porqué una pérdida de peso sostenida sigue siendo un desafío usando la mayoría de los tradicionales paradigmas de tratamiento basados solo en dietas y/o ejercicio. No, no quiero decir que las modificaciones dietéticas y el incremento de la actividad física no sean efectivas para eliminar la obesidad, sino que no siempre resultan igual de eficaces en todas las personas porque ello depende de otros factores como los fenotipos de obesidad de los cuales te hablaremos a continuación.

Los obesos (aunque pesen y coman lo mismo) no son todos iguales.

Resultados de investigaciones recientes sugieren que el manejo de la obesidad es mucho más efectivo si tiene en cuenta ciertas categorías específicas o “fenotipos de obesidad”. Un estudio pionero al respecto fue dirigido por el Dr. Andrés Acosta, Ph.D. quien es un prestigioso especialista de origen ecuatoriano y director del “Laboratorio de Medicina de Precisión para la Obesidad” de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota (EE.UU.).

Dr. Andrés Acosta, Ph.D. “Laboratorio de Medicina de Precisión para la Obesidad”, Clínica Mayo.

La investigación encontró 4 fenotipos principales de obesidad que han podido ser refrendados por diversos estudios posteriores. La comprensión de los fenotipos de la obesidad es de enorme utilidad para planificar las estrategias de intervención terapéutica. En efecto, se ha demostrado que la caracterización de la obesidad por fenotipos tiene un impacto favorable en el resultado del tratamiento logrando que la reducción del peso sea más rapida y mayor que con los enfoques tradicionales.

Los 4 fenotipos de la obesidad:

CEREBRO HAMBRIENTO:

Estas personas tienen una saciedad anormal, por lo que continúa comiendo sin detenerse y aumentan el tamaño o el número de sus raciones sirviéndose una y otra vez sin detenerse. De esa forma incrementan exageradamente la cantidad de calorías en cada comida.

INTESTINO HAMBRIENTO:

Se trata de otra forma de saciedad anormal pero con un patrón diferente a la anterior. Aquí la persona si experimenta saciedad luego de las comidas, solo que al poco tiempo nuevamente tiene sensación de hambre y busca alimentos. Esto se debe a un fallo en la comunicación entre el intestino y el cerebro: normalmente luego de la ingestión de alimentos en el intestino se liberan ciertas hormonas que van por la sangre hasta el cerebro y le dicen más o menos así «acabo de recibir alimentos, necesito tiempo para digerirlos”. Pero cuando ese mecanismo no funciona de manera adecuada, estas señales se pierden y la sensación de hambre vuelve rápidamente. Las personas con este fenotipo de obesidad son esos que pican entre comidas.

HAMBRE EMOCIONAL:

Son personas que comen como mecanismo autogratificante para experimentar placer (hambre hedónica) y también como recurso asertivo de canalización de situaciones de frustración, ansiedad, depresión o estrés. Comen en exceso para celebrar cuando están alegres, pero también para lidiar con situaciones de tristeza o angustia.

COMBUSTIÓN LENTA:

Las personas con este fenotipo tienen una tasa metabólica disminuida debido a ciertas patologías o a factores genéticos. Su metabolismo es ineficiente y por tanto queman menos calorías que las correspondientes a su peso, talla, edad, género y nivel de actividad física. Tanto las investigaciones iniciales llevadas a cabo por la Clínica Mayo como en las posteriores realizadas en otros centros y países, se ha detectado que este fenotipo es el menos común.

Resumen de los fenotipos de obesidad:

Cerebro hambrientoPor lo general no sienten hambre, pero una vez que comienzan a comer les es dificil detenerse y continúan sirviéndose una y otra vez sin sentirse satisfechos.
Intestino hambrientoComen hasta saciarse pero al cabo de una o dos horas sientes hambre de nuevo. Son propensos a estar contiuamente dando vueltas por la cocina y abriendo la refri para «picar» algún snack o «chuchería».
Hambre emocionalComen buscando una gratificación y también como mecanismo de refugio ante estrés, ansiedad o depresión. Algunos llaman a esto «hambre hedonica» o «adicción a la comida».
Quemadores lentosSon pacientes con un metabolismo enlentecido por causas hormonales o genéticas lo cual les dificulta quemar suficientes calorías en relación con su edad, sexo y nivel de actividad.
Fuente: Acosta A, Camilleri M, Abu Dayyeh B, et al. Selection of antiobesity medications based on phenotypes enhances weight loss: a pragmatic trial in an obesity clinic. Obesity 2021;29:662-671.

Es preciso aclarar que no todos los pacientes se pueden ubicar estrictamente en alguna de estas 4 categorías: uno de cada 4 obesos combina los rasgos de más de un fenotipo. No obstante, es posible detectarlo y conocer cuál es el predominante. Recientes investigaciones han encontrado que las personas con una obesidad de fenotipos múltiples, pueden llegar a requerir un manejo mucho más agresivo para lograr una pérdida de peso.

Tratamiento de la obesidad: una receta para cada persona.

La mayoría de los expertos en nutrición y metabolismo sostienen que el manejo eficaz de la obesidad requiere de una cuidadosa individualización. Es preciso evaluar paciente por paciente analizando su composición corporal e identificando las causas de su obesidad, además de sus rasgos individuales psicológicos y conductuales, percepciones, hábitos y patrones culturales que la han favorecido.

También es crucial tener en cuenta la edad, el sexo, el nivel educativo, las características y duración de las actividades laborales y físicas diarias, la existencia de otros factores de riesgo cardiometabólico y enfermedades prexistentes, así como sus tratamientos. Además de los datos personales, se deben tener en cuenta factores contextuales como los relativos a su medio familiar y social en general.

Solo después de procesar toda esa información es que se puede proceder a planificar una estrategia de intervención individualizada con metas intermedias lógicas que estimulen los resultados parciales y refuercen la motivación y el compromiso. De esta manera el tratamiento de un paciente con obesidad puede terminar siendo algo tan personalizado como nuestros lentes o espejuelos: una “receta” ajustada a su problemática y necesidades específicas, y por ende muy poco intercambiable con el de otras personas.

En efecto, el recurso que sirve para alguien reduzca su peso, no necesariamente sirve en todos. Ahora puedes entender porqué es muy probable que a ti no te funcione esa «super-dieta» de moda que viste en las redes sociales, o la que le ayudó a tu primo Pepín, ni tampoco esa «inyección para comer menos» con la que le fue tan bién a tu amiga la Juanela.

Sabiendo ya la importancia de que tu tratamiento para bajar de peso sea individualizado estás también en condiciones de evaluar a tu licenciado nutricionista o médico nutriólogo. Sí, si asistes a una consulta especializada para bajar de peso y el profesional no te interroga ni te examina detenidamente. Si no se toma tiempo en ahondar en los detalles de tu caso y en su lugar se limita a imprimirte (o te saca del cajón de su escritorio) la misma “dieta universal” que le entrega a todos sus pacientes, pues… ¡corre por tu vida! pero… ¡corre!.

Las claves del éxito si quieres bajar de peso.

Otra clave esencial para el éxito en el manejo de la obesidad además de su individualización, es disponer de un adecuado seguimiento profesional. No es ni efectivo ni seguro que te pongas a hacer dietas por tu cuenta, ni que tomes o te inyectes medicamentos sin prescripción médica o en establecimientos de dudosa certificación. En el proceso de tratamiento para reducir su peso el paciente debe contar con un estrecho acompañamiento especializado y de un contínuo monitoreo que nos permita ir haciendo ajustes correctivos, a la vez que trate ciertos comprensibles malestares y prevenga las complicaciones.

A continuación te reseñamos brevemente los que a nuestro juicio, son los «tips» principales para el éxito de cada uno de los pilares del tratamiento del sobrepeso, la obesidad y el síndrome metabólico. En próximos artículos de este blog estaremos profundizando en cada uno de estas áreas. Te recomendamos que te suscribas a +LATIDOS para que recibas gratuitamente nuestros contenidos de educación para la salud directamente en tu e-mail, empezando por nuestro próximo material: «La verdad sobre los medicamentos para bajar de peso«.

Dieta y actividad física:

La dieta y el ejercicio siguen siendo dos pilares claves en el tratamiento de la obesidad y el sindrome dismetabólico. Los cambios en la alimentación con una dieta balanceada y baja en calorías, además del aumento del nivel de actividad física, son elementos esenciales e insustituibles en el manejo del paciente con sobrepeso u obesidad. No creas en el que te prometa una «fórmula de bajar de peso» que no implique tener que esforzarte en comer menos y activarte más.

Terapia conductual y acompañamiento psicoterapéutico:

Como ya hemos dicho antes, existe una profunda interconexión de la obesidad con la esfera psicológica y emocional. Por tal motivo, proveer atención psicoterapéutica para identificar y tratar la ansiedad, la depresión o la angustia puede ser la diferencia entre un resultado exitoso o un estrepitoso fracaso. Esto puede incluir la ayuda para desarrollar la inteligencia emocional y aprender a manejar el estrés, superar resistencias y mantener la motivación. Comprende y repite esto una y otra vez: el principal cambio para vencer la obesidad es el mental.

Medicamentos para bajar de peso:

Existen medicamentos con probada evidencia científica de efectividad en la reversión de la obesidad. Los fármacos para la reducción del peso funcionan de diferentes maneras, como reducir el apetito, aumentar la sensación de saciedad o disminuir la absorción de las grasas en el intestino pero tienen indicaciones específicas y deben de ser usados en entornos médicos supervisados. Nuestro próximo artículo aquí en +LATIDOS estará dedicado exclusivamente a este tema.

Cirugías para el tratamiento de la obesidad:

Cuando no han funcionado otros métodos de tratamiento y la obesidad es severa, se puede considerar la cirugía bariátrica en alguna de sus técnicas o modalidades. Sin embargo, estos son procedimientos invasivos, riesgosos y caros, que encima pueden provocar ciertas secuelas nutricionales a largo plazo. Por tal motivo, al contrario de lo que nos dice ese constante bombardeo publicitario, las técnicas de cirugía bariátrica no son para todo tipo de persona con obesidad y solo deben ser un recurso para casos muy seleccionados.

Bajar de peso es fácil, lo más duro es… ¡mantenerse!

Perder peso puede ser un enorme desafío. Pero tras lograrlo, es también muy difícil mantener el peso en el rango adecuado. Estamos hablando de un esfuerzo que debe ser asumido de forma constante y no de manera intermitente como desafortunadamente hacen muchas personas. La clave para el éxito a largo plazo es hacer cambios sostenibles de la conducta y esto solo puede conseguirse desde la esfera psicológica.

Se habla mucho de los cambios en el estilo de vida, de como adoptar una alimentación saludable y mantener un nivel regular de actividad física. Pero todo eso es literalmente imposible sin que la persona se replantee sus ideas en la esfera racional, modifique percepciones de la esfera afectiva y fortalezca su voluntad.

Por otro lado, en el manejo de la obesidad casi siempre la atención se centra en la pérdida de peso. Sin embargo, es importante recordar que el objetivo final no es simplemente “rebajar” y mantener un peso a largo plazo sino mejorar la salud metabólica, algo que no siempre se logra solo con la disminución del número que nos muestra la báscula. No podemos dejar de lado la evaluación periódica de otros parámetros como la presión arterial o el chequeo de datos de laboratorio como los niveles de glicemia (azúcar en sangre), de triglicéridos y los subtipos del colesterol.

Si tú o un ser querido está luchando con la obesidad, puedes discutir con un profesional de la salud sobre todas estas opciones de tratamiento disponibles. Sin embargo, nunca pierdas de vista que el viaje hacia la salud y el bienestar es personal y único para cada individuo pero depende de ti y tú puedes hacerlo. ¡Anímate!

Seguir leyendo:

La verdad sobre los medicamentos para bajar de peso.

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Autores: Dres. Aldo Santos y Karla Aquino, cardiólogos miembros del staff de la red cardiológica CÂRDIUM.

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ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado..

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