COVID-19 ¿También afecta al CORAZÓN?

¿La COVID-19 también afecta al corazón?

Sí, la infección provocada por el coronavirus tipo SARS-CoV-2 y conocida como COVID-19 también afecta al corazón. Aquí te lo explicamos todo y lo haremos de una manera fácil de comprender, respondiendo las preguntas que nuestros pacientes nos hacen a diario en la consulta y en nuestras redes sociales.

Pero antes de continuar, es importante hacer algunas precisiones:

Coronavirus SARS-CoV-2: agente causal de la COVID-19.
  • CORONAVIRUS  (CoV): Se le llama a una extensa familia de virus. Muchas variantes de coronavirus se encuentran circulando exclusivamente entre animales sin que nunca hayan infectado al ser humano. Los diversos tipos de coronavirus pueden causar varias clases de enfermedades: desde gripes o resfriados comunes hasta enfermedades más graves, como el que actualmente se ha propagado por todo el mundo y ocasiona el síndrome respiratorio agudo severo.
  • SARS-CoV-2: Es un nuevo tipo de coronavirus que se supone logró “saltar” de los animales al ser humano. Este tiene un comportamiento epidémico pues posee la capacidad de transmitirse muy fácilmente entre las personas. De este modo puede propagarse rápidamente afectando simultáneamente a un gran número de personas en relativamente poco tiempo.
  • COVID-19: Es el nombre de la infección causada por el coronavirus SARS-CoV-2 quese ha propagado por todo el mundo. Como se trata del nombre de una enfermedad, algunos recomiendan que se le diga “La” COVID-19. Aquí no hablaremos de su epidemiología, sus síntomas, su tratamiento o sus vacunas porque no son esos los objetivos de este artículo, en su lugar nos centraremos en sus potenciales efectos sobre el sistema cardiovascular. Sí, porque la COVID-19 también afecta al corazón.
  • PANDEMIA: Se le dice así a toda enfermedad contagiosa epidémica (epidemia) que logra extenderse a muchos países y continentes, incluso a todo el planeta. Las pandemias llegan a afectar a un gran número de personas en muy poco período de tiempo, lo cual representa un reto sanitario y logístico para las autoridades políticas y sanitarias.
  • NO SIEMPRE
  1. En caso de contagio con el coronavirus SARS-CoV-2, no siempre se desarrollará la enfermedad COVID-19. Algunas personas cursan de forma completamente asintomática y otros solo desarrollan una enfermedad leve.
  2. De contraerse la COVID-19, no siempre se desarrollará una neumonía o inflamación en los pulmones. Muchos pacientes no llegan a tener una afectación respiratoria de importancia.
  3. Si aparece neumonía por COVID-19, no siempre será un estado grave, en algunas personas es un cuadro moderado o incluso leve ni siquiera detectable en una radiografía (rayos X) y solo será evaluable mediante una tomografía de tórax.
  4. En los pacientes que fallecen por la COVID-19, no siempre la muerte se debe a neumonía. Muchas otras complicaciones pueden comprometer la vida en los pacientes con una forma grave de la enfermedad, algunas de ellas son complicaciones cardiovasculares que trataremos en este artículo.
  5. La COVID-19 también afecta al corazón, pero no siempre y aquí te lo explicamos.
  6. Toda persona que desarrolle la COVID-19 no siempre queda con secuelas. Hasta ahora las secuelas más extendidas son las de tipo sicológico y emocional: ansiedad, depresión, trastornos del sueño y síntomas psicosomáticos.

¿Cuál es la principal complicación por COVID-19?

Como es sabido, en algunos pacientes con COVID-19 los pulmones sufren una importante inflamación. Cuando ese daño pulmonar es muy grande, puede llegar a provocar una insuficiencia respiratoria aguda. Esto consiste en una incapacidad del sistema respiratorio para lograr una adecuada ventilación y oxigenación de la sangre. La enfermedad afecta a todos los órganos de manera indirecta cuando disminuye la saturación de oxigeno (o sea, la cantidad de oxigeno que se transporta en la sangre). Y si la disminución del oxigeno es intensa y mantenida, el paciente corre el riesgo de morir.

Pero la COVID-19 no solo afecta al aparato respiratorio, sino también puede afectar de forma directa a otros órganos. Tal y como también sucede en infecciones por otros muchos tipos de virus, bacterias y hongos, en ciertos casos la COVID-19 llega a provocar una importante afectación multisistémica. Esto quiere decir que puede lesionar al mismo tiempo y de forma directa a varios sistemas de nuestro organismo. Dentro de estos se incluyen el corazón y los vasos sanguíneos. En ciertos casos el daño cardiovascular es leve, pero en otros puede provocar un notable deterioro de la función cardiaca, al punto de poner en peligro la vida del paciente. 

¿Cómo la COVID-19 también afecta al corazón?

El mecanismo más común por el cual el coronavirus SARS-CoV-2 afecta al corazón es por lesión infecciosa directa. Se trata de un proceso inflamatorio que afecta al músculo cardíaco, también conocido como miocardio. A esta inflamación se le llama miocarditis y provoca una disminución de la capacidad del corazón para contraerse y relajarse adecuadamente. De esa manera no puede cumplir con su función de bombear la sangre a todo el organismo, ocasionando una insuficiencia cardiaca.

En el curso de la miocarditis también el paciente puede sufrir  arritmias cardíacas complejas que pueden llegar a ser peligrosas y difíciles de tratar. No estamos hablando de la taquicardia sinusal simple (frecuencia cardiaca de 100 a 120 latidos por minuto) que suele provocar cualquier infección aguda  sino a taquiarritmias graves. Este tipo de arritmias ventriculares pueden ocurrir en pacientes con miocarditis o por el uso inadecuado y sin supervisión médica de ciertos medicamentos, algunos de los cuales se han estado usando en el tratamiento de esta enfermedad.

Una vez más aprovechamos para advertirles a los pacientes y a sus familiares que eviten la automedicación y no demoren en buscar ayuda profesional ante cualquier problema de salud.

¿Además de la miocarditis de que otras formas la COVID-19 puede afectar al corazón?

La miocarditis no es la única forma en la que la COVID-19 puede afectar al corazón. En el curso de la enfermedad también pueden ocurrir otras complicaciones, una de ellas es la vasculitis. Se trata de una inflamación en las paredes de las arterias, que son los vasos sanguíneos por donde circula la sangre con oxígeno y nutrientes hacia los órganos. Otras complicaciones de esta enfermedad infectocontagiosa pueden ocurrir por un incremento en la capacidad de la sangre para coagularse. Esa hipercoagulabilidad puede favorecer que dentro de las arterias se formen trombos (o “coágulos”) que las tapen e impidan que la circulación de la sangre, algo que llamamos trombosis.

Las arterias coronarias son las que alimentan al corazón, por ello cuando se inflaman por vasculitis o se les forma un trombo en su interior, se tapan. Esto impide que la sangre circule y al no llegarle suficiente oxígeno al músculo cardiaco o miocardio, ocurre algo que llamamos isquemia miocárdica. Si esta isquemia es importante y mantenida puede ocurrir un infarto agudo del miocardio (IAM), más popularmente conocido como “infarto en el corazón” o “infarto cardíaco”, haciendo que empeore aún más la capacidad del corazón para contraerse.

En algunos pacientes la COVID-19 también afecta al corazón provocando una pericarditis que consiste en la inflamación del pericardio. Esta es una especie de bolsa húmeda que recubre al corazón y le sirve de sistema de lubricación para evitar que al contraerse y relajarse genere fricción con los órganos vecinos. Cuando el pericardio se inflama, puede provocar dolor y también acumularse un exceso de líquido en su interior. A esto último los médicos le llaman derrame pericardico. Si la cantidad de líquido pericardico acumulado llega a ser muygrande, se afecta el funcionamiento cardiaco y puede llegar incluso a ocurrir un taponamiento cardiaco. Esta es una complicación grave con peligro para la vida.

¿La COVID puede dañar al corazón sin dañar los pulmones?

Sí, se ha visto que en algunos pacientes ha llegado a predominar el daño cardíaco sobre la afectación pulmonar. Esto quiere decir que en ciertos casos el COVID-19 también afecta al corazón provocando complicaciones cardiacas graves, como la miocarditis o el infarto por vasculitis y trombosis coronaria, sin que el paciente haya tenido una neumonía importante.

¿Qué tan frecuente es la afectación cardíaca por COVID-19?

Hasta ahora se pensaba que aunque la COVID-19 también afecta al corazón, el daño cardíaco era una complicación muy poco frecuente. Sin embargo, un estudio muy reciente publicado en la revista Journal of the American Medical Association Cardiology parece indicar que la afectación cardíaca es más frecuente de lo que creíamos. En esa investigación realizada con resonancia magnética (RM) en 100 adultos jóvenes de ambos sexos y edad media de 49 años, todos con COVID-19, se descubrió que 78 tenían algún tipo de afectación cardíaca y de ellos en 60 tenían diversos grados de miocarditis. Sin dudas son datos muy preocupantes.

Sin embargo, la misma revista ha publicado otro estudio, uno de tipo anatomopatológico realizado en corazones de adultos mayores fallecidos por COVID-19. Esta investigación, a pesar de detectar el virus en las células del corazón de 24 de los 39 casos estudiados, no logró detectar una importante inflamación del músculo cardiaco ¿Serán los ancianos más resistentes a la miocarditis? ¿O habrán fallecido antes de que el virus tuviese tiempo de afectarles el corazón? Estas son preguntas a responder por otras investigaciones actualmente en curso. Lo cierto es que esta es una enfermedad muy “joven” en la que aún estamos descubriendo cosas para comprender su comportamiento y mejorar la forma de prevenirla y combatirla.

Afortunadamente, la mayoría de las personas que se contagian con el coronavirus SARS-CoV-2 y desarrollan los síntomas de la enfermedad que llamamos COVID-19 no llegan a presentar complicaciones graves. Solo en 1 a 2 de cada 10 pacientes la enfermedad provoca un cuadro de mayor severidad que en ciertos casos requiere hospitalización, algunos de ellos en Unidades de Cuidados Intensivos (UCIs). Pero este dato no nos puede inducir confianza, porque nadie sabe anticipadamente y a ciencia cierta quién es el que va a experimentar una forma leve de la enfermedad, o por el contrario, quién tendrá un curso grave ante el cual tendrá que luchar con todas sus fuerzas para sobrevivir. Por otro lado, tampoco nos es posible anticipar si quedará con algún tipo de secuelas o limitación. Lo mejor sigue siendo evitar a toda costa el contagio.

¿Tienen más riesgo los pacientes con una cardiopatía previa?

Todas las infecciones importantes por virus, bacterias u otros gérmenes, pueden provocar en mayor o menor medida una sobrecarga para el funcionamiento cardíaco. Ello sucede incluso en las enfermedades infecciosas que no atacan directamente al corazón y se debe al  incremento de las necesidades metabólicas del organismo. O sea, los tejidos requieren mayor cantidad de nutrientes y oxígeno para poder combatir la infección y eso fuerza al corazón a trabajar de forma más intensa y rápida. Es por eso que en caso de infecciones graves, las personas que tienen una enfermedad cardiovascular preexistente como por ejemplo un problema coronario o uno valvular sobre todo si se encuentran en un estado que llamamos “insuficiencia cardíaca” tengan mayor riesgo de sufrir complicaciones y tener peor evolución.  

Como ya hemos descrito, en la COVID-19 además de sobrecargarse el funcionamiento del corazón, en algunos pacientes también se puede afectar la capacidad del músculo cardíaco para contraerse adecuadamente. De esa forma se genera un nefasto círculo vicioso en el cual, al corazón se le exige que incremente su trabajo para que el resto de los tejidos se pueda enfrentar mejor a la infección y que circule mayor cantidad de sangre por los pulmones (también enfermos) en un intento de mejorar su nivel de oxigenación, pero al mismo tiempo el propio miocardio dispone cada vez de menor cantidad de oxígeno y menos fuerza por la inflamación. Es como si a un caballo de carreras le exigiésemos dar el máximo en la pista y al mismo tiempo le damos menos alimentos y le inflamamos los músculos de las patas a puros palos.

¿Cuáles otras complicaciones pueden ocurrir en la COVID-19?

Tal y como describimos antes, en el curso de la infección por el coronavirus SARS-CoV-2, puede ocurrir un aumento en la coagulación de la sangre con formación de trombs dentro de los vasos sanguíneos. Los trombos formados también pueden emigrar y tapar arterias o venas de otros órganos. Cuando eso sucede, se dice que ha ocurrido una tromboembolia.Esto puede ser la causa de dos de las complicaciones más temibles y graves:el tromboembolismo pulmonar (TEP) y los accidentes cerebrovasculares o enfermedad cerebrovascular isquémica (ECV).

También otra complicación muy grave es la afectación de órganos tan importantes como los riñones. Ello puede llevar al paciente con COVID-19 a una insuficiencia renal aguda. Así, al dejar los riñones de funcionar adecuadamente, el organismo se sobrecarga de líquido y ciertos electrolitos, minerales y sustancias de desecho que al acumularse, resultan nocivas para el resto de los órganos.

No se puede dejar de mencionar otra de las complicaciones más peligrosas: la sobreinfección. Los pacientes debilitados por una infección como la COVID-19, pueden infectarse con otros gérmenes, usualmente bacterias, que se aprovechan de la situación para entrar al organismo. Estas a veces terminan provocando complicaciones tan o más graves que las del propio coronavirus.

Algunos pacientes terminan desarrollando múltiples complicaciones que los llevan a algo conocido como fallo multiorgánico. Este es un cuadro grave y de muy mal pronóstico en el que hay afectación de muchos órganos al mismo tiempo.

¿Cómo detectar si el COVID-19 nos está afectando el corazón?

Es difícil que los pacientes puedan por sí mismos identificar si están experimentando alguna complicación cardíaca por la COVID-19. Muchas personas experimentan ansiedad lo cual puede provocarles palpitaciones, mareos, decaimiento, ahogos, sensación de angustia, dolor en el pecho… O sea un cuadro muy desagradable que es preciso distinguir de una complicación cardíaca real.

Pero como la COVID-19 también afecta al corazón, todo paciente con infección por SARS-CoV-2 confirmada debe realizarse un electrocardiograma (ECG). El objetivo es evaluar el estado del corazón y descartar que el paciente tenga una condición preexistente llamada «Síndrome del QT largo». Las personas con QT largo, tienen una predisposición para desarrollar arritmias ventriculares peligrosas cuando usan algunos tipos de medicamentos como algunos de los usados en la COVID-19. También su médico de asistencia le recomendará si debe de acudir al cardiólogo o realizarse algún otro estudio como el ecocardiograma para descartar miocarditis u otra complicación cardiovascular.

La mejor recomendación es que las personas con COVID-19 no se automediquen y soliciten oportunamente ayuda profesional. De experimentar un incremento de los síntomas o un deterioro de su estado como falta de aire, fatiga, decaimiento extremo, uñas moradas… ¡No pierda tiempo! Póngase rápidamente en manos de un equipo médico competente. En caso de que se encuentre sufriendo alguna complicación cardíaca, los cardiólogos y los especialistas en cuidados intensivos disponen de recursos para tratarle, impidiendo la progresión de la enfermedad y así lograr su recuperación.

¿Cómo podemos preservar nuestra salud cardiaca?

Es importante recordar que la hipertensión arterial (H.T.A) es la causa más importante de enfermedades cardiovasculares, insuficiencia cardíaca y muertes por problemas del corazón a nivel mundial. Las muertes anuales por complicaciones de la hipertensión arterial superaron en el año 2020 a todas las provocadas por la COVID-19. Esto es muy ilustrativo de que todo el que quiera conservar sano su corazón debe mantener su presión arterial bajo control.

Otras recomendaciones para mantener sano el corazón es hacerse controles periódicos de los niveles en sangre de glucosa (azúcar) y de lípidos o grasas (colesterol y triglicéridos), así como mantener un buen peso corporal, llevar una dieta equilibrada y practicar ejercicio físico de manera sistemática. Es muy importante evitar el consumo de cigarrillos y el exceso de bebidas alcohólicas. Un corazón así “protegido” estará en mejor situación para hacer frente al COVID-19 y cualquier otra enfermedad.

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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NOTA: Este material ha sido usado como base para la colaboración del Dr. Santos con la periodista Nicole Cáceres Báez en la redacción del artículo «COVID-19 vs. El CORAZÓN» publicado en la sección de salud del número 673 de la Revista HOGAR.

Enlaces externos sobre esta temática:

Organización Mundial de la Salud (O.M.S)

Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (C.D.C), EE.UU

Fundación Española del Corazón.

Sociedad Española de Cardiología.

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