Me duele el pecho… ¿será un infarto?

Es común que al sentir dolor en el pecho muchos piensen en un infarto cardíaco o alguna otra enfermedad cardiovascular, pero no siempre es así. Diversos problemas de salud pueden provocar también ese síntoma que los médicos llaman “dolor precordial” o “precordialgia”. Si has estado teniendo dolores en el pecho, este artículo es para ti.

A pesar de que la mayoría de las veces que sufrimos dolores en el pecho es por alteraciones transitorias y sin ningún peligro, en algunas ocasiones este síntoma si puede ser una señal de alerta de un importante problema de salud, incluso con serio peligro para la vida. En esos casos la persona necesita atención médica urgente y dejar de ir al doctor, o no hacerlo pronto, podría tener consecuencias fatales. A continuación te vamos a enseñar todo lo que debes saber y como debes actuar.

¿Qué enfermedades causan dolor en el pecho?

Los dolores en la región anterior del torax son provocados por diversos problemas de salud. Algunos estudios han demostrado que su causa más frecuente en la población general es la ansiedad. También puede deberse a diversos trastornos músculo-esqueléticos de la pared torácica que a veces pueden llegar a provocar dolores bastante molestos pero casi siempre sin ningún peligro. Dentro de estos ultimos están: las contracturas musculares por movimientos bruscos o esfuerzos excesivos y la inflamación de los cartílagos que unen a las costillas con el esternón (tambien conocidos como osteocondritis costal, costocondritis o síndrome de Tietze).

También pueden provocar dolor de pecho las deformidades del tórax, las desviaciones de la columna vertebral y las neuralgias intercostales, que son la irritación de los nervios que van por debajo de cada costilla. Usar por muchas horas un puesto de trabajo o de estudio inadecuado, o sea sin buenas características ergonómicas (la silla, la mesa o una computadora a unas alturas inadecuadas), permanecer encorvado por demasiado tiempo (por ejemplo usando el teléfono móvil), leer o ver televisión acostado y usar muchas almohadas… son todas causas frecuentes de dolores en el pecho.

Pero no todos son problemas superficiales o de la pared torácica. Un dolor en el pecho puede ser expresión de ciertas enfermedades de los órganos ubicados dentro del tórax. Órganos internos como el corazón y el pericardio (una especie de bolsa que recubre al corazón para protegerlo y que no friccione con los órganos cercanos). También otros como el esófago (ese “tubo” que conecta nuestra garganta con el estómago), los bronquios, los pulmones, las pleuras (el recubrimiento de los pulmones) y vasos sanguíneos importantes como la arteria aorta o las arterias pulmonares.

¿El dolor en el pecho es siempre algo grave?

Como ya hemos mencionado, la mayoría de los dolores precordiales se deben a problemas menores o de baja peligrosidad. Sin embargo, en algunos casos pueden ser expresión de situaciones graves con peligro para la vida. Tal es el caso de la enfermedad coronaria que provocan los dolores anginosos y los infartos del miocardio. Tambien un dolor en el pecho puede ser expresión de otros problemas muy peligrosos como neumonías, tromboembolismo pulmonar, neumotórax o un aneurisma disecante de la aorta.

De ahí la importancia de acudir de inmediato a un cardiólogo o a un servicio de emergencias siempre que aparezca cualquier dolor intenso o sostenido en el pecho. También es prudente ir al médico si tu dolor precordial es de baja intensidad pero…

  • Tienes ya antecedentes de problemas cardíacos (angina, infartos, problemas valvulares, arritmias, has sido sometido a cateterismos o cirugía cardíaca).
  • Tienes más de 50 años.
  • Tienes más de 30 años y eres diabético, hipertenso, fumador o sufres de colesterol alto.
  • El dolor está repitiendo una y otra vez, o se acompaña de otros síntomas como los que describimos a continuación.

¿Cómo es el dolor coronario o “angina de pecho”?

Las personas con problemas coronarios, o sea con arterias coronarias parcialmente tapadas o bloquedas (eso que los médicos llaman “insuficiencia coronaria” o “cardiopatía isquémica”) suelen experimentar un cuadro de dolores que clasicamente se conoce como “angina de pecho” y usualmente tiene las siguientes características:

Ubicación: Por lo general el dolor coronario se ubica en el mismo centro del pecho, justo detrás del esternón (ese hueso plano que tenemos en el medio del pecho y al cual se unen las costillas). También a veces el dolor coronario se localiza en el epigastrio (una región popularmente conocida como la “boca del estómago”). 
Pero si la sensación dolorosa es en el lado izquierdo del pecho (justo donde todos ubicamos al corazón) o en la axila, alrededor de la tetilla o mamila de los hombres, o debajo del seno en las mujeres… es poco probable que sea un dolor anginoso o por infarto cardíaco.
Carácter: Es opresivo, con sensación de “apretazón” o de “tener un peso” encima del pecho. Es poco probable que se trate de un dolor coronario cuando el dolor es en forma de “punzada” o “hincón”, también cuando es como una sensación de “ardor” o “quemazón”.
Aparición, alivio y relación con la actividad fisica: La angina de esfuerzo, usualmente aparece durante el ejercicio y se alivia de inmediato con el reposo. No obstante en ciertos casos el dolor coronario puede aparecer y mantenerse con la persona en reposo. En esos casos puede ser una “angina inestable aguda” (algo lo que popularmente se le llama “preinfarto”)  o un “infarto miocárdico agudo” (IMA).
Irradiación: Suele irradiarse o “correrse” hacia el cuello o la mandíbula, a veces a la espalda, los hombros o a los antebrazos. Es frecuente que se irradie solo al brazo izquierdo en forma de un "calambre" o parestesia. Sin embargo, eso no quiere decir que siempre que hay dolor o calambres en el brazo izquierdo es por un problema en el corazón. Otras veces la persona lo que siente en los brazos no es propiamente un dolor sino una sensación de fatiga, desplome o "brazos muy pesados".
Duración: El dolor anginoso típico es de corta duración, aparece con cierto nivel de esfuerzo y se alivia con el reposo. Si aparece espontaneamente durante el reposo y se mantiene de forma persistente por varios minutos u horas, es probable que se deba a algo que llamamos angina inestable aguda o que sea ya un infarto agudo del miocardio (IAM). Sin embargo, si el dolor se mantiene constante por días o semanas, entonces lo más probable es que se deba a otra causa y no a un problema coronario.
Intensidad: No siempre el dolor coronario es intenso y se ha visto que en las mujeres suele ser más ligero que en los hombres. Incluso en algunas personas no aparece como un dolor sino como una especie de “molestia” y en ciertas circunstancias ni siquiera un infarto cardíaco provoca dolor en el pecho (infartos silentes o silenciosos). Por otro lado, varios problemas menores de salud que no se deben a enfermedades en el corazón pueden llegar a provocar un dolor bastante intenso. No obstante como regla general lo más prudente es que si te aparece un dolor intenso acudas de inmediato a un médico o a un cardiólogo. También debes solicitar atención médica si el dolor es ligero pero se acompaña de otros de los síntomas aquí descritos.
Modificación y alivio: Los dolores anginosos o por un infarto cardíaco no se suelen modificar (aumentar o disminuir) con los cambios de posición del cuerpo o el movimiento de los brazos. Tampoco con la respiración profunda, la tos, ni pujando, o al apretarse cierta zona en el pecho. Si sientes que alguna de esas maniobras te modifica el dolor, es poco probable que se trate de un problema coronario.
Síntomas acompañantes: El dolor coronario no siempre se acompaña de otros síntomas, pero en ocasiones se asocia a uno o varios malestares como: angustia, falta de aire o ahogo, palidez, frialdad de la piel, sudoración abundante, deseo de vomitar o de defecar, palpitaciones, fatiga intensa, mareos, aturdimiento, pérdida de la conciencia o síncope.

¿Se puede diferenciar el dolor de un infarto del de una angina de pecho?

El dolor de una angina y el de un infarto son muy parecidos porque la enfermedad que origina ambas cosas es la misma. Por lo general se asume que se trata de una angina de pecho (también llamada angina estable crónica) cuando el dolor aparece con la actividad física y se alivia rápidamente con el reposo. Mientras que en el caso del infarto, el dolor es continuo, no se alivia del todo con el reposo y por lo general suele ser más intenso o acompañarse de más síntomas.

Sin embargo, basándose solo en las características del dolor es más difícil diferenciar un infarto miocardico de otras formas de síndrome coronario agudo como una “angina inestable aguda” (popularmente conocida como “preinfarto”). De cualquier manera siempre se necesitarán estudios complementarios como un electrocardiograma y exámenes de laboratorio. Dentro de estos últimos es muy valiosa la  determinación de troponinas en sangre y de ciertas enzimas. Estos son “marcadores” que se alteran en un infarto agudo del miocardio y facilitan su diagnóstico. Otros exámenes útiles son la radiografía del tórax y el ecocardiograma doppler.

¿Qué debo hacer si me da un dolor en el pecho?

Aunque muchas veces el dolor precordial es provocado por problemas leves y transitorios, si estás teniendo un dolor en el pecho con algunas de las características de la angina / infarto que describimos en el acápite anterior, debes acudir de inmediato al cardiólogo, llamar al 911 o al número del servicio de emergencias de tu país o región.

7 Consejos para alguien con un dolor fuerte en el pecho:

  1. El tiempo es oro: Busca atención médica oportuna sin esperar a que el dolor se haga aún más intenso o aparezcan complicaciones. Entre más rápido vayas al médico, más pronto podrán ayudarte. En caso de estar presentando un infarto cardíaco, hay ciertos medicamentos y procedimientos como la angioplastía (ACTP o colocación de stents coronarios) que entre más rápido se apliquen lograrán mejores resultados, con menos peligro de muerte, una recuperación más rápida y menos secuelas.
  2. Pida ayuda: Llama al 911 por una ambulancia o pide a algún familiar o amigo para que lo haga por ti y te acompañe al servicio de emergencias. Procura mantenerte acompañado y por ningún motivo intentes caminar hasta el hospital por muy cercano que esté. Tampoco puedes manejar, incluso aunque el dolor sea ligero y no tengas ningún otro malestar.
  3. Evita toda actividad física: Es muy importante que te mantengas en reposo. Entre menos actividad física hagas el corazón se deberá esforzar menos y eso puede marcar una gran diferencia. Debes permanecer sentado o acostado porque si estás de pie y sufres un mareo o un síncope podrías caer y lesionarte, empeorando la situación.
  4. No te automediques: Evita tomar medicamentos por tu cuenta que no hayan sido orientados por un médico.
  5. No ingieras alimentos: Evita tomar o comer alimentos tanto durante el dolor como inmediatamente después.
  6. No te confíes: ¿Te dio un dolor bien fuerte en el pecho pero ya se te alivió? Pues aunque en este momento ya estés mejor, debes de ir de inmediato al médico. La causa que lo originó puede seguir ahí y hacer que el dolor regrese, incluso con más intensidad y acompañado de otros síntomas o complicaciones.
  7. El electrocardiograma es esencial: Siempre que vayas a un médico o acudas a un servicio de emergencia por un dolor en el pecho pide (y de ser necesario exige) que te hagan un electrocardiograma urgente. El «electro» o ECG es una herramienta esencial e insustituible en estos casos. Desde el departamento de emergencias o incluso desde la propia ambulancia camino al hospital, es posible enviarlo digitalmente a un cardiólogo, un emergenciólogo u otro especialista experto para que lo revise a distancia y emita su valoración con lo cual se gana tiempo y precisión diagnóstica. Si tienes electros anteriores (incluso aunque sean bastante antiguos) llévalos contigo porque a los doctores les pueden ser de mucha ayuda para compararlos con el actual y saber si han ocurrido cambios.

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso puede sustituir la atención médica con un profesional calificado.

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