¿Qué es el PROLAPSO MITRAL?

El prolapso valvular mitral (PVM) es una frecuente anomalía de una de las válvulas del corazón. Consiste básicamente en que la válvula mitral es más flexible de lo normal y también algo más gruesa y alargada. Si te han dicho que tú, o alguien cercano, tienen un «prolapso mitral» sigue leyendo porque esto te va a interesar.

Pero el prolapso mitral… ¿es o no una enfermedad del corazón?

Enseguida te lo explico, pero antes es preciso aclarar que el prolapso mitral es una anomalía bastante común. Sí, es algo detectable aproximadamente en 2 de cada 100 personas de todas las edades, tanto niños como adultos. O sea, que es casi tan frecuente como tener la nariz o las orejas muy grandes.

En la mayoría de los casos se trata de algo benigno o inofensivo y no provoca mayores problemas ni se comporta como una enfermedad. Por lo general, el prolapso mitral no afecta el funcionamiento del corazón y quienes lo tienen pueden llevar una vida completamente normal (como mismo sucede con los de la nariz o las orejas grandes).

En otros casos el PVM puede provocar algunos síntomas como ciertas molestias en el pecho, palpitaciones, mareos, fatiga o “respiración corta” sin que eso tampoco indique que se trata de algo peligroso. Con bastante frecuencia los síntomas o malestares que experimenta una persona con un prolapso mitral son realmente provocados otras causas.

Solo en algunas personas el prolapso mitral puede ir con el tiempo afectando poco a poco a la válvula mitral hasta a comprometer seriamente su funcionamiento. En esos casos puede llegar requerirse incluso una cirugía para reparar o sustituir la válvula.

El prolapso mitral es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres. Aunque en el sexo masculino tiene un poco más de probabilidad de llegar a provocar una afectación importante de la válvula, sobre todo en sujetos por encima de los 50 años.

En RESUMEN: 

El prolapso valvular mitral no siempre es una enfermedad: se trata de una frecuente anomalía  que no siempre se comporta como una patología,  o sea como una  enfermedad.  

No siempre el prolapso mitral provoca síntomas: muchas personas lo tienen y ni siquiera lo saben, y si se les descubre es por casualidad. 

Cuando una persona con prolapso mitral tiene síntomas, tampoco quiere decir que tenga una enfermedad: con bastante frecuencia el PVM provoca ciertos síntomas o malestares, sin que ello signifique que esté realmente afectando el funcionamiento del corazón. 

¿Cómo funciona la válvula mitral?

La función de las 4 válvulas cardíacas es garantizar que la sangre fluya en un solo sentido, o sea, en una sola dirección por dentro de las cavidades del corazón. La válvula mitral está ubicada entre dos de esas cavidades: la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo. La sangre llega a la aurícula izquierda desde los pulmones en donde se carga de oxígeno, un nutriente imprescindible para todas las células del organismo.

De la aurícula, la sangre oxigenada pasa al ventrículo izquierdo desde donde se bombea al cerebro y al resto de los órganos. Pero cuando el ventrículo izquierdo se contrae para bombear esa sangre la válvula mitral impide que esta regurgite, o sea, retroceda hacia la aurícula izquierda y de ahí se regrese a los pulmones.

La válvula mitral está formada por dos “velos” o “valvas” que son una especie de puertecitas. O sea que es similar a una puerta de dos hojas que al abrir se separan y al cerrarse se juntan en el centro. Para que la válvula funcione adecuadamente, las valvas tienen que abrir y cerrar bien, pero también hacerlo de manera coordinada.

Al problema provocado por una válvula estrechada y que no se abre bien le llamamos “estenosis valvular”. Pero cuando el asunto radica en que no se cierra bien, le decimos “insuficiencia valvular”. El prolapso mitral en algunos casos puede llegar a comprometer el cierre valvular provocando importante regurgitación y llevando a una insuficiencia mitral.

Pero… ¿en que consiste el prolapso mitral?

Como hemos explicado antes, las personas con prolapso tienen la válvula mitral demasiado flexible y en ocasiones también un poco recrecida o redundante por cambios en su estructura. Eso hace que cuando la válvula cierre, una o ambas de sus valvas no se logren ajustar al “marco” (recuerda que son como las dos hojas de una puerta) y que se abomben hacia la aurícula, lo cual puede permitir que pequeñas cantidades de sangre se regresen desde el ventrículo a la aurícula izquierda.

Usualmente esto no provoca ningún problema cuando el prolapso es ligero. Pero cuando se trata de un prolapso mitral avanzado, puede llegar a interferir bastante con el cierre de la válvula y provocar una insuficiencia mitral severa.

Quizás puedas entenderlo mejor con este ejemplo:

Imaginemos que una de las puertas de tu casa es de dos hojas. Ahora imagina que esas puertas, en lugar de ser de madera, de aluminio o cristal, están hechas de un material de consistencia parecida a la goma o al caucho (lo cual las hace más duraderas y silenciosas). Hasta ahí todo bien, pero supongamos que por un defecto de fabricación las puertas han quedado un poco más grandes, así que al cerrarlas… ¡no logran ajustarse al marco!. Esto hará que su cierre no sea perfecto. Y como además son demasiado flexibles, al hacerle presión se abombarán hacia la otra habitación. Si el problema es pequeño pasará inadvertido hasta para los dueños de esa casa, pero si es muy grande puede llegar a ser bastante incómodo y por tanto necesitar una solución. Más o menos así es lo que pasa en el prolapso mitral.

¿Cuáles son la causas del prolapso valvular mitral?

Esas características de la válvula mitral que provocan su prolapso pueden transmitirse de forma hereditaria. Por eso siempre que se detecta un prolapso mitral se debería estudiar al resto de las personas de la familia.

Otras veces la degeneración mixomatosa de la válvula mitral que ocasiona el PVM es secundaria a ciertas enfermedades del tejido conectivo como síndrome de Marfán, síndrome de Ehlers-Danlos,  lupus eritematoso sistémico (LES), poliarteritis nudosa, enfermedad renal poliquística del adulto, osteogénesis imperfecta, seudoxantoma elástico. También puede ser provocado por otras patologías raras como las distrofias musculares.

No obstante, en la mayor parte de los casos esos cambios en las características de la válvula que provocan el prolapso mitral suelen ser de causa desconocida (o «idiopática» como decimos los médicos) y afectar aisladamente a una persona sin que se deba a otra enfermedad ni sea una «herencia» de sus padres o abuelos.

¿Cómo se detecta un prolapso mitral?

Los cardiólogos, y en general los médicos debidamente entrenados, pueden hacer el diagnóstico de un prolapso mitral auscultando el corazón del paciente con un estetoscopio. Los prolapsos suelen provocar un sonido peculiar llamado «clic», en ocasiones acompañado de otro sonido en forma de «soplo cardíaco». Pero la forma más fiable para diagnosticar el prolapso, precisar su tipo y saber si hay o no afectación en el funcionamiento de la válvula es el ecocardiograma doppler.   

También en algunos pacientes puede ser necesario recurrir a otras modalidades más complejas de ecocardiograma como la ecocadiografía3D y el ecocardiograma transesofágico, así como a otros estudios imagenológicos como la cardioresonancia (RMC) y la tomografía cardíaca (TC).

En casi todos los pacientes con PVM también se realizan otros exámenes básicos como el electrocardiograma o un Holter ECG para estudiar arritmias. En ciertas situaciones serán necesarios otros estudios, incluyendo la angiografía o cateterismo cardíaco para descartar otros problemas o patologías del corazón.

Algo que suele suceder con cierta frecuencia a personas a quienes les han dado un presunto diagnóstico de prolapso valvular mitral, cuando más adelante se les revisa con detenimiento, en realidad… ¡no lo tienen!. Sucede que tradicionalmente, algunos cardiólogos ecocardiografistas emiten tal diagnóstico sin tener en cuenta todos los criterios necesarios para confirmar que el paciente tiene un verdadero PVM. Por otro lado, algunas situaciones transitorias como el embarazo, los estados de hipovolemia y la deshidratación pueden en ciertas ocasiones simular un prolapso mitral en el ecocardiograma y contribuir a un diagnóstico erróneo.

El prolapso mitral… ¿tiene riesgos? ¿se puede complicar?

En algunos casos, el prolapso mitral con el tiempo va provocando una degeneración progresiva de la válvula (con engrosamiento, alteración de su forma y tamaño) que puede desembocar una franca insuficiencia valvular mitral. Incluso a veces puede terminar en la rotura de cuerdas tendinosas incrementando así la incapacidad de la válvula para cerrarse adecuadamente. Esto puede provocar muchos síntomas, hacer que las cavidades del corazón se dilaten y llevar directamente a una insuficiencia cardíaca.

También el prolapso valvular mitral tiene otros riesgos indirectos como incrementar la probabilidad de desarrollar algunos tipos de arritmia cardiaca como la fibrilación auricular. Por otro lado, cuando el prolapso valvular provoca una insuficiencia mitral, aumenta la probabilidad de que un germen o bacteria que haya llegado a la sangre (desde una infección en alguna parte del cuerpo, un diente con caries o un pinchazo con una aguja infectada) se pueda adherir y multiplicarse dentro del corazón, provocando una infección llamada endocarditis.

Si usted tiene un PVM, debe informárselo a los médicos y a los odontólogos siempre que vaya a someterse a alguna cirugía, procedimiento invasivo o intervención dental. Ellos le indicarán que hacer y de ser necesario, le administrarán ciertos antibióticos antes de la operación para evitar la endocarditis bacteriana. También se previene la endocarditis manteniendo una buena salud bucal, cepillándose sistemáticamente lo dientes, evitando tener cavidades o caries y acudiendo periódicamente a revisiones con el odontólogo.

¿Cuál es el tratamiento del prolapso mitral?

El prolapso mitral (al que también se le conoce con otros nombres como síndrome de Barlow, síndrome clic-soplo, síndrome de la válvula blanda o válvula mitral mixomatosa) en la mayoría de los casos no requiere ningún medicamento ni tratamiento porque como hemos dicho antes, el prolapso mitral no siempre es una enfermedad. No obstante, en algunas personas muy sintomáticas puede llegar a necesitarse algún medicamento en tabletas.

Sólo en aquellos casos en los que el prolapso evoluciona a una verdadera insuficiencia valvular mitral se pude llegar a requerir procedimientos intervencionistas, reparación quirúrgica o incluso sustitución valvular mitral por una válvula artificial o prótesis valvular.

Tengo un prolapso mitral ¿Qué debo hacer?

Viva normal ¡sea feliz! En la mayor parte de los casos, el prolapso mitral no impide que una persona lleve una vida normal, productiva y sin ninguna limitación física, recreativa, laboral o sexual. Solo en aquellos pacientes en los que el prolapso ha degenerado en una insuficiencia mitral con cierta severidad, deberán moderar su actividad física y evitar actividades deportivas competitivas o de alta intensidad.

No podemos perder de vista que el grado de severidad del problema no es proporcional a la intensidad de los síntomas. Muchas veces los malestares que experimenta una persona con PVM son más bien provocados por la ansiedad y el miedo. En esos casos es útil buscar ayuda especializada con un psicólogo o psiquiatra.

Aunque el prolapso mitral no es algo relevante en la mayoría de quienes lo tienen, es útil que acudan periódicamente a una consulta de chequeo cardiológico. Su médico le dirá con qué frecuencia deben ser esas consultas, pero usualmente solo será necesario un control cardiológico una o dos veces por año y un ecocardiograma cada dos a tres años.

También es una buena idea mantener un estilo de vida saludable para el corazón:

  • Mantén una dieta saludable, baja de sal, de grasa y azúcares.
  • Practica ejercicio regularmente, al menos 3 veces por semana.
  • Evita fumar y el exceso de alcohol.
  • Duerme lo suficiente para tu edad.
  • Sigue el tratamiento y mantenga bajo control otras enfermedades como la hipertensión y la diabetes.
  • Mantén bajo control los niveles de acido úrico colesterol y triglicéridos en sangre.

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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ADVERTENCIA: Este artículo sólo tiene fines educativos y en ningún caso puede sustituir la atención médica con un profesional calificado.

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