¿Qué es el SÍNDROME METABÓLICO?

Se le llama síndrome metabólico a una situación clínica en la que se asocian simultáneamente ciertas alteraciones de la salud metabólica cuyo final suelen ser otras enfermedades discapacitantes o incluso la muerte. Si tienes la barriga grande, sufres de presión alta, triglicéridos y azúcar elevados o tu “colesterol bueno” está demasiado bajo, entonces casi seguro estás sufriendo un síndrome metabólico y leer este artículo te será de mucha ayuda.

¿Por qué es importante el síndrome metabólico?

Existe abundante evidencia científica que confirma sin ningún margen de duda que las personas con un síndrome metabólico (también conocido con otros nombres como “síndrome dismetabólico”, “síndrome cardiometabólico”, “síndrome de resistencia insulínica”, “síndrome X” o «síndrome plurimetabólico») experimentan múltiples afectaciones en órganos vitales que se pueden resumir en una especie de desgaste o envejecimiento acelerado.  

Quienes sufren este síndrome enfrentan un mayor riesgo de llegar a desarrollar problemas cardiovasculares como la cardiopatía isquémica – infarto miocárdico. También tienen mayor probabilidad de sufrir patologías cerebrovasculares, diabetes, osteoporosis, necrosis aséptica de los huesos, enfermedad renal y hepática, entre otras enfermedades degenerativas. El síndrome metabólico puede incluso llegar a impactar desfavorablemente en el desempeño sexual interfiriendo en la capacidad eréctil de los varones y comprometiendo la líbido o deseo sexual en ambos sexos.

Lo cierto es que el síndrome metabólico es una verdadera “moledora de carne” y si lo sufres tienes una probabilidad hasta 5 veces mayor de mortalidad cardiovascular. Pero no te dejes aplastar por la angustia porque aquí te explicaremos detalladamente cómo puedes deshacerte de ese importante problema de salud para que logres vivir más y mejor.  

¿Tengo un síndrome metabólico?

Ante todo es importante saber si se tiene o no un síndrome metabólico. La comunidad científica emplea diversos criterios para definir si una persona está sufriendo un síndrome dismetabólico. Pero para facilitar y simplificar el diagnóstico la mayoría de los expertos e instituciones especializadas en esta área consideran que una persona sufre un síndrome metabólico cuando tiene 3 o más de las siguientes 5 alteraciones:

1) OBESIDAD CENTRAL: El aumento de la circunferencia de la cintura o perímetro abdominal ha demostrado ser un importante marcador de riesgo con alto valor predictivo de enfermedad cardiovascular. La circunferencia abdominal es expresión directa de la grasa visceral, la cual se sabe que es la más dañina desde el punto de vista metabólico. El perímetro abdominal está aumentado cuando la circunferencia de la cintura es mayor de 102 cm (40 pulgadas) en hombres y cuando es superior a 88 cm (35 pulgdas) en las mujeres.

2) PRESIÓN ALTA: La presión arterial elevada es un factor de riesgo clave dentro del síndrome metabólico. Por lo general, se define como una presión arterial sistólica igual o superior a 120 mm Hg y/o una presión arterial diastólica igual o superior a 80 mm Hg. Aunque los valores entendidos como normales varían según las directrices de diferentes organizaciones.

3) AZÚCAR ALTA EN SANGRE: Se considera que el azúcar o glucosa alta en sangre (valores iguales o superiores a 100 mg/dL o 5.6 mmol/L) estando en ayunas es un importante indicador de daño metabólico.

4) TRIGLICÉRIDOS ALTOS: Los niveles elevados de triglicéridos en sangre (un tipo de grasa) se definen generalmente como iguales o superiores a 150 mg/dL (1.7 mmol/L).

5) DISMINUCIÓN DEL COLESTEROL HDL-c: Los niveles bajos del colesterol HDLc (popularmente conocido como «colesterol bueno») se consideran cuando los valores en hombres están por debajo de 40 mg/dL (1.04 mmol/L) y en mujeres por debajo de 50 mg/dL (1.3 mmol/L) .

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Es importante recalcar que los criterios de síndrome metabólico pueden variar según las directrices de diferentes organizaciones médicas, como la American Heart Association (AHA), la Federación Internacional de Diabetes (IDF) y otras entidades. Algunos expertos también consideran factores adicionales en la evaluación del riesgo cardiometabólico como:

  • Resistencia insulínica sin hiperglicemia (elevación de la insulina en sangre).
  • Hígado graso no alcohólico (también conocido como esteato-hepatitis no alcoholica: EHNA)
  • Síndrome de ovario poliquístico (SOP).
  • Hiperuricemia con o sin gota (elevación del ácido úrico en sangre).
  • Apnea del sueño y otros trastornos del sueño.
  • Manifestaciones cutáneas relacionadas con la resistencia insulínica como acantosis (oscurecimiento de pliegues de la piel en el cuello, axilas, debajo de los senos.
  • Alteración de marcadores inflamatorios: exámenes de sangre que indican la presencia de un proceso inflamatorio como la elevación de la proteína C reactiva (PCR), y la disminución de la adiponectina y otras adipocinas.

¿Qué síntomas produce el síndrome metabólico?

La mayoría de las personas con síndrome metabólico no sufren síntomas evidentes. Sin embargo, si pueden aparecer molestias asociadas al aumento de peso o por elevación de la presión arterial o de la glicemia (azúcar en sangre) como aumento de la sed y de la orina, cansancio, mareos, calambres, visión borrosa o aparición de una mancha oscura en la piel de zonas como el cuello que los médicos llaman “acantosis nigricans”.

Otro de los signos visibles en muchas de las personas con síndrome cardiometabólico es el aumento de la circunferencia de la cintura. También en algunas mujeres se asocia a los ovarios poliquísticos, un trastorno que puede provocar menstruaciones irregulares, hirsutismo (aumento del vello en la cara) y dificultades para embarazarse. También se debe sospechar un síndrome cardiometabólico ante trastornos del sueño, como la apnea del sueño.

Es muy importante que las personas que sospechan tener un trastorno dismetabólico, acudan cuanto antes a un médico experto en salud metabólica para confirmar el diagnóstico y recibir las indicaciones necesarias. Entre más demores en empezar a hacer las cosas bien, más avanzará el daño en tu organismo, de modo que más tarde quizás sea ya imposible eliminar del todo el desgaste que habrá aparecido en órganos tan importantes como el corazón, los riñones y el cerebro.

¿Solo las personas mayores desarrollan síndrome metabólico?

Aunque el síndrome cardiometabólico es más frecuente después de los 40 años con los cambios hormonales de la mediana edad, también es posible detectarlo en personas jóvenes, adolescentes y hasta en niños. Desafortunadamente sus nefastas consecuencias también se pueden apreciar desde las más tempranas etapas de la vida.

¿Cuáles son las causas del síndrome metabólico?

Para su aparición existen factores predisponentes de tipo genético, pero las principales causas de los problemas de la salud metabólica son los trastornos de la conducta alimentaria y el sedentarismo, los cuales pueden presentarse desde las primeras etapas de la vida (usualmente con la responsabilidad directa de los padres, las familias y el sistema educativo).

En la base de los trastornos metabólicos muchas veces se encuentran también alteraciones de índole psicológica como la ansiedad y la depresión, problemas de autoestima y gestión emocional inadecuada o estrés mantenido en personas con escasa resiliencia. Pero también suelen ser determinantes factores ambientales de tipo cultural que influyen en hábitos inadecuados y costumbres alimentarias abiertamente dañinas.

¿Cómo el síndrome dismetabólico provoca daños en el organismo?

El síndrome dismetabólico es una afección compleja cuyos daños al organismo se deben a la interacción de varios procesos que como hemos dicho, se pueden iniciar incluso desde la niñez o la juventud y van progresando a lo largo del tiempo.

La patogénesis del síndrome metabólico (la manera en que provoca los daños) es multifactorial. Está relacionada con la obesidad, la resistencia a la insulina y un estado de inflamación crónica. Todo ello genera un proceso de progresiva lesión de los tejidos que comienza con la afectación de las arterias y lleva a enfermedades del corazón, los riñones y otros órganos.

La obesidad central (abdomen abultado) es una expresión directa de la grasa visceral y está presente en la mayoría de las personas con síndrome dismetabólico constituyendo el eje de toda su patogenia o daño. La resistencia a la insulina suele ser una consecuencia de la obesidad y es otro de los factores clave en los perjuicios que provoca el síndrome metabólico conjuntamente con un estado proinflamatorio sistémico y de estrés oxidativo de los tejidos.

La insulina es una hormona generada por el páncreas (una glándula que tenemos en el abdomen). Esa hormona ayuda al ingreso de la glucosa (azúcar) a las células para que pueda ser utilizada como fuente de energía o “combustible”. Sin embargo, las células pueden perder su capacidad de responder adecuadamente a la insulina, algo a lo que se le denomina “resistencia insulínica”. Cuando esto sucede, el páncreas se esfuerza cada vez más en incrementar la producción de insulina y ello provoca su elevación en la  sangre (hiperinsulinemia).

La hiperinsulinemia provocada por la resistencia a la insulina genera a su vez una serie de alteraciones como el aumento en los niveles de ácidos grasos libres en la sangre y de otras sustancias nocivas como las citoquinas proinflamatorias. Esto contribuye a perpetuar una especie de “círculo vicioso” de cada vez más obesidad y desemboca en un estado pro-inflamatorio crónico que contribuye al proceso de disfunción endotelial, estrés oxidativo y aterosclerosis.

Los resultados finales son el estrechamiento de las arterias, el incremento de la viscosidad y la coagulación de la sangre con mayor riesgo de formación de trombos (estado protrombótico) así como fibrosis y cambios en los tejidos, entre muchas otras alteraciones degenerativas afines al proceso de envejecimiento prematuro y acelerado.

En resumen: el síndrome metabólico nos promete un camino de enfermedad, dolor, sufrimiento, discapacidad y muerte.

¿Se puede prevenir el síndrome cardiometabólico?

El síndrome cardiometabólico es perfectamente prevenible. Pon en práctica estos consejos y podrás evitarlo:

  • Mantén un peso saludable: El sobrepeso y la obesidad provocados por una hiperalimentación o una nutrición desbalanceada son importantes factores de riesgo en la aparición del síndrome cardiometabólico. Mantener un peso saludable a través de una dieta equilibrada y del ejercicio físico (otros dos de los consejos de esta lista) resulta esencial para prevenir este síndrome.
  • Haz ejercicio regularmente: La eliminación del sedentarismo con una actividad física sistemática de 3 a 5 veces por semana está demostrado que puede ayudar a reducir notablemente el riesgo de síndrome metabólico. Se recomienda hacer al menos 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa por semana.
  • Come de forma saludable: Una dieta saludable puede ayudar a prevenir el síndrome metabólico. Es recomendable una dieta rica en pescado, frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables. También es importante limitar la ingesta de alimentos procesados, azúcares añadidos y grasas saturadas.
  • Controla tu presión arterial y los niveles de grasas en sangre como el colesterol y los triglicéridos: La hipertensión arterial y los niveles altos de colesterol son factores de riesgo para el síndrome metabólico. Es importante controlar la presión arterial y los niveles de colesterol a través de una dieta saludable, ejercicio regular y medicamentos recetados por un médico.
  • Deja de fumar y disminuye el alcohol: Fumar aumenta el riesgo de enfermedades ardíacas y puede empeorar los efectos del síndrome metabólico. Dejar de fumar puede ayudar a reducir el riesgo de síndrome metabólico y mejorar la salud en general. Así mismo, el exceso de alcohol puede favorecer la aparición de un síndrome metabólico.

Es importante recordar que el síndrome metabólico es una afección prevenible y controlable. Si tienes síndrome metabólico o cualquiera de sus componentes, los cambios radicales en tu estilo de vida pueden demorar o incluso evitar por completo la aparición de graves problemas de salud. Problemas que pueden incluso ponerte en peligro y acortar tu vida o generar secuelas dolorosas discapacitantes que comprometan tu posibilidades de trabajar, viajar y divertirte o valerte de manera independiente.

Y si ya tengo un síndrome metabólico… ¿cómo puedo superarlo?

Si ya tienes un síndrome metabólico o sufres alguno de sus componentes, es importante que acudas cuanto antes a un médico especializado en nutrición y metabolismo, un endocrinólogo o un internista. También puede ser muy útil una evaluación cardiometabólica por un cardiólogo especializado en estos temas para precisar si ya existe algún tipo de daño incluso mínimo y para estratificar tu nivel de riesgo cardiovascular.

Esto permitirá diseñar una estrategia de intervención para trabajar en el control, modificación o eliminación de tus factores de riesgo. Muchos casos necesitarán además de una intervención farmacológica para controlar la presión arterial, el azúcar y los niveles de grasas en sangre.  Algunas personas también requerirán apoyo psicológico para lograr un cambio sostenido en su estilo de vida trabajando ámbitos como la autoestima, el control emocional y el manejo de la ansiedad, la depresión o el estrés.

La cirugía bariátrica puede ser una última opción para ciertos pacientes con síndrome metabólico. Sin embargo es un procedimiento riesgoso, caro y contrario a lo que suele pensarse sus resultados no siempre son permanentes. Por otro lado, además del riesgo perioperatorio directo, las cirugías bariátricas pueden generar ciertas secuelas a largo plazo debido a la reducción de la capacidad del tubo digestivo para absorber determinados nutrientes.

En líneas generales los pilares principales en el manejo del síndrome cardiometabólico son:

Cambios en el estilo de vida:

Los cambios en el estilo de vida son la primera línea de tratamiento del síndrome dismetabólico. Un especialista en metabolismo, un nutricionista y un fisioterapeuta pueden ayudarte a encontrar una dieta y un plan de ejercicios adecuados para ti. Hacer ejercicio regularmente, llevar una dieta saludable, lograr un peso saludable, así como controlar la presión arterial y los niveles de colesterol y dejar de fumar son algunos de los cambios centrales en el estilo de vida.

Medicamentos para el manejo del síndrome metabólico:

Si los cambios saludables en el estilo de vida resultan lentos, insuficientes o no funcionan, entonces probablemente también necesites manejo farmacológico. Hablamos de medicamentos para regular la presión arterial y mejorar el metabolismo estabilizando la glicemia y eliminando la hiperinsulinemia, también controlando el colesterol y los triglicéridos. También en ciertos casos se puede valorar fármacos para disminuir el apetito cuya efectividad y seguridad ha sido demostrada. Es importante remarcar que los fármacos son un complemento y que nunca pueden sustituir a los cambios saludables en el estilo de vida.

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado.

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