¿Qué es la INSUFICIENCIA CARDÍACA?

La insuficiencia cardíaca (I.C.) es una situación en la que el corazón no es capaz de bombear la cantidad suficiente de sangre para el funcionamiento adecuado del resto de los órganos.

Sus causas son muy diversas, por tanto “insuficiencia cardiaca” no es el nombre de una enfermedad específica. Quiere decir que no es en sí una enfermedad, sino más bien un estado. Es un “síndrome” (conjunto de síntomas y signos) que puede ser provocado por diferentes tipos de enfermedades que afectan el funcionamiento del corazón, cambiando su forma y tamaño, dilatándolo, tornándolo más débil o más rígido y dificultando así que se llene o pueda bombear la sangre de manera apropiada.

Se dice que la insuficiencia cardíaca es el estadio final de toda enfermedad del corazón que no ha sido detectada a tiempo, o que no ha recibido la atención, los cuidados y el tratamiento adecuado.  La I.C. También puede ser favorecida por otros tipos de enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial mal cuidadas, así como por hábitos tóxicos como fumar, el uso de drogas o el exceso de alcohol. Por tanto estamos hablando de algo que puede ser perfectamente evitado, siempre y cuando se actúe a tiempo.

Se le suele llamar insuficiencia cardíaca congestiva (I.C.C.) cuando el mal funcionamiento del corazón provoca un estado de retención de líquidos en el cuerpo lo cual provoca congestión y edema (inflamación) en regiones como las piernas y/o de varios órganos como los pulmones, el hígado y otras vísceras abdominales. También los médicos le suelen añadir al de insuficiencia cardiaca otros términos como… sistólica o diastólica… izquierda o derecha… aguda o crónica… pero estos son conceptos técnicos un poco más difíciles de comprender por el público general.

¿Qué la provoca?

Las causas de la insuficiencia cardiaca son muy variadas e incluyen tanto a enfermedades propias del corazón como a trastornos no cardíacos. Muchas veces es la combinación de varios de ellos.

Insuficiencia cardiaca por enfermedades del corazón:

  • Cardiopatía isquémica – Infarto cardiaco.
  • Enfermedades de las válvulas cardíacas: valvulopatías.
  • Enfermedades del músculo cardíaco: miocardiopatías – miocarditis.
  • Arritmias tanto rápidas (taquicardias) como lentas (bradicardias).
  • Cardiopatías congénitas.
  • Tumores cardiacos.
  • Infecciones virales, endocarditis bacteriana, mal de Chagas.
  • Enfermedades pericárdicas.

Insuficiencia cardiaca precipitada por enfermedades no cardiacas:

  • Anemia severa.
  • Infecciones graves o generalizadas.
  • Enfermedades del tiroides.
  • Enfermedades pulmonares
  • Tromboembolismo pulmonar.
  • Fístulas arteriovenosas.
  • Drogas.
  • Medicamentos.

¿Cuáles son los síntomas de la insuficiencia cardiaca?

La insuficiencia cardiaca puede cursar durante mucho tiempo sin provocar ningún síntoma o solo con síntomas ligeros. Los síntomas de I.C. son comunes a muchos otros problemas de salud cardiacos y no cardiacos, lo cual significa que no siempre que la persona experimenta alguno es porque realmente tenga una insuficiencia cardiaca. Los más frecuentes son:

  • Fatiga: Baja tolerancia al ejercicio, debilidad y cansancio ante actividades físicas o esfuerzos que antes no lo causaban. En la I.C. la sangre no llega adecuadamente a los músculos y se provoca una situación de fatiga muscular.
  • Falta de aire (disnea): Dificultad respiratoria o «ahogo» ante esfuerzos moderados e incluso pequeños por estancamiento de líquido en los pulmones (congestión pulmonar). Es muy característico que pueda aparecer una falta de aire súbita en la madrugada (disnea paroxística nocturna) que despierta al paciente y lo obliga a sentarse porque siente que así respira mejor.
  • Tos seca y persistente.
  • Edema: Hinchazón localizada en los tobillos, o extendida a las piernas o hasta al abdomen. Tiene como característica que es blanda y al comprimir la piel se queda la marca durante un rato.
  • Hiporexia (poco apetito) o anorexia (pérdida total del apetito).
  • Oliguria: Disminución de la cantidad de orina que en ocasiones se asocia con nicturia, que es cuando el sujeto orina más cantidad y más veces por la madrugada que por el día.
  • Mareo, confusión, mente en blanco, síncope: Son síntomas neurológicos ocasionados por la reducción del flujo sanguíneo al cerebro.
  • Hipotensión arterial: La presión excesivamente baja es un signo de fases avanzadas de la insuficiencia cardíaca.
  • Taquicardia: Los latidos rápidos que se experimentan como palpitaciones son signo frecuente de insuficiencia cardiaca. No obstante, en alguna personas la causa de la I.C es más bien una bradicardia o bradiarritmia (latidos excesivamente lentos).
  • Otros síntomas: Dolor en el pecho, palidez y frialdad en la piel, sudoración abundante y pegajosa, náuseas, digestión lenta, distención abdominal, pérdida de peso o déficit de crecimiento en los lactantes y niños.

¿Cómo puedo saber si sufro insuficiencia cardiaca?

El diagnóstico de la insuficiencia cardíaca puede ser realizado no solo por un especialista en cardiología, sino también por cualquier médico con suficiente capacitación. Para ello basta con realizarle un adecuado interrogatorio al paciente, examinarlo detenidamente y auscultar su corazón y sus pulmones. No obstante, siempre resultan extraordinariamente útiles algunos estudios. Estos exámenes complementarios no solo sirven para precisar el diagnóstico de insuficiencia cardiaca, sino para determinar además sus causas, algo crucial para escoger el tratamiento adecuado. También permiten establecer el pronóstico y el riesgo de potenciales complicaciones, así como evaluar la efectividad de algunos tipos de tratamiento.

Entre las pruebas más útiles en la I.C están:

  • Exámenes de sangre: La determinación del nivel de péptidos natriuréticos en sangre (PN), específicamente del NT-PorBNP es útil para diagnosticar la insuficiencia cardiaca, así como para evaluar la efectividad del tratamiento. Otros exámenes de sangre útiles en la I.C. son: hemograma, determinación de hierro sérico, electrólitos, colesterol, triglicéridos, estudios de la función renal y tiroidea. En otros pacientes es importante la determinación urgente de troponinas en sangre, un marcador que permite detectar un infarto miocárdico en curso.
  • Electrocardiograma (ECG): Es un examen imprescindible para determinar las causas y estratificar el riesgo.
  • Radiografía de tórax: Para valorar el estado del corazón, así como el grado de congestión pulmonar que está provocando la insuficiencia cardiaca.
  • Ecocardiograma doppler:  Es uno de los mejores procedimientos para la evaluación estructural del corazón (su forma y tamaño, el grosor de las paredes, el estado de las válvulas…) así como precisar la función cardíaca (la capacidad del corazón para relajarse y para bombear la sangre). Uno de los parámetros más usados en la evaluación ecocardiográfica de la insuficiencia cardiaca es la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FE ó FEVI) que consiste en el porcentaje de sangre que el corazón es capaz de expulsar con cada latido. Un ventrículo izquierdo normal es capaz de expulsar entre el 55% y el 75% de la sangre que está en su interior. Cuando la fracción de eyección es baja (menor del 50%) confirma una insuficiencia cardíaca sistólica. Pero si la fracción eyectiva es normal o incluso elevada y el paciente tiene síntomas y evidencias de insuficiencia cardíaca, entonces es probable que se trate de una insuficiencia cardíaca diastólica. Distinguir entre una y otra es muy importante con vistas al tratamiento.

Otros exámenes:

  • Holter de arritmias: Permite detectar complicaciones arrítmicas.
  • Prueba de esfuerzo: Útil para precisar insuficiencia coronaria y con fines pronósticos
  • Cardio-Resonancia Magnética Nuclear (C-RMN): Es útil en el estudio de muchas de las enfermedades que provocan insuficiencia cardíaca como las miocardiopatías.
  • Coronariografía: En pacientes con signos/síntomas de cardiopatía isquémica.

¿Es posible evitar una insuficiencia cardíaca?

Sí, en la mayoría de los pacientes es posible prevenir la aparición de la insuficiencia cardiaca. La clave para evitarla es reducir y controlar todos sus factores de riesgo, es decir todas las enfermedades y situaciones que pueden llegar a provocarla. También se deben hacer cambios saludables en el estilo de vida, cumplir con el seguimiento médico, la asistencia a consultas de control y el uso de los medicamentos que te prescriba tu médico.

  • Cumplir el tratamiento y mantener bajo control la hipertensión arterial, la diabetes y otras enfermedades causantes de I.C.
  • Mantenerse físicamente activo.
  • Dieta equilibrada y baja de sal.
  • Mantener un peso corporal adecuado.
  • No fumar, evitar drogas y exceso de alcohol.
  • Aprender a manejar el estrés.

¿Cuál es el tratamiento?

Una vez que la persona ha desarrollado ya una insuficiencia cardiaca es imprescindible llevar un tratamiento adecuado para evitar su progresión. También para evitar peligrosas complicaciones que pueden generar discapacidad y afectar la calidad de vida del paciente o incluso precipitar su muerte.

Medidas generales:

  • Educación para la salud: Los pacientes y sus familiares deben aprender todo lo que puedan acerca de la insuficiencia cardíaca y el autocuidado. Por ejemplo, deben ser capaces de reconocer los síntomas iniciales de empeoramiento para poder acudir rápidamente al médico, reducir la ingestión de líquidos y sal, o tomar una dosis adicional de algún medicamento. Así es posible evitar peligrosas complicaciones muy difíciles de tratar y que incluso pueden llegar a requerir tratamientos complejos y hospitalización.
  • Controles médicos periódicos: las revisiones médicas sistemáticas y la comunicación con los profesionales de la salud son cruciales. No solo es importante el control por parte del cardiólogo, sino también por otras especialidades y expertos según lo requiera cada paciente como por ejemplo endocrinología, nefrología, nutrición o psicología. Las personas con insuficiencia cardíaca siempre deben consultar con su médico antes de tomar un nuevo medicamento, viajar o someterse a cirugías y otros procedimientos.
  • Control diario del peso corporal: Es un método simple pero muy fiable para detectar la retención de líquidos y anticipar una crisis de descompensación o agudización de la I.C. El paciente debe pesarse todos los días a la misma hora y anotar el resultado. Lo ideal es hacerlo en la mañana tras levantarse y orinar pero antes de desayunar. Un incremento de más de 1 kg por día es un signo precoz de alarma de retención de líquidos y de empeoramiento de la insuficiencia cardíaca. Si eso ocurre, aumentar la dosis de un diurético (medicamento para aumentar la eliminación de orina), tomar menos líquidos o acudir rápidamente al médico pueden ser la diferencia entre mantenerse estable o sufrir graves complicaciones.
  • Otras medidas: Dieta baja de sal , evitar exceso de líquidos, cambios en el estilo de vida y prevención de infecciones (evitar hacinamiento, aglomeraciones, cumplir esquema de vacunación (incluyendo las vacunas anuales contra la gripe).

Tratamiento farmacológico:

En el tratamiento de la insuficiencia cardiaca se usan varios grupos de medicamentos que los estudios científicos han demostrado pueden aliviar los síntomas, mejorar la tolerancia al ejercicio y así garantizar que la persona trabaje, se valga por sí mismo y tenga mejor calidad de vida. Muchas investigaciones confirman que algunos de esos medicamentos son además capaces de prolongar la supervivencia. Por tanto no usar la medicación adecuada equivale a no aprovechar tales beneficios y exponerse a que la I.C. progrese y llegue a tener un desenlace fatal.

Algo muy recomendable es la evaluación periódica para detectar anemia y deficiencia de hierro., especialmente en pacientes sintomáticos o recientemente hospitalizados, para reducir el riesgo de hospitalización por IC. Si se detecta déficit de hierro, es muy útil el tratamiento con carboximaltosa férrica (ferrinjet) por vía intravenosa debido a que logra un efecto más rápido y con mucho menor volumen de líquido en su administración.

Tratamiento específico o de la causa:

  • Cateterismo: La obstrucción de una arteria coronaria puede requerir tratamiento con fármacos, cirugía o angioplastia con una endoprótesis coronaria (tambien conocida como «stent»).
  • Cirugía: Si la causa de la insuficiencia cardíaca es un problema en una válvula cardíaca como una estenosis (que la válvula no abra bien) o la insuficiencia (que no cierre bien), probablemente se necesite una intervención quirúrgica cardiotorácica a corazón abierto para reparar o reemplazar la válvula enferma.

Otros recursos:

  • Marcapasos: uso de fármacos puede ser efectivo para los trastornos del ritmo cardíaco, en algunas ocasiones se requiere un
  • Terapia de resincronizacion (TRC): Para algunas personas con insuficiencia cardíaca, los marcapasos especiales con tres electrodos pueden restaurar la secuencia normal de las contracciones de la cavidad cardíaca (terapia de resincronización cardíaca) y mejorar su respuesta.
  • Cardiodesfibrilador implantable (CDI): Los médicos consideran la posibilidad de colocar un cardiodesfibrilador implantable a las personas que tienen una funcionalidad cardíaca muy deficiente, ya que en estos casos el riesgo de muerte súbita aumenta.
  • Dispositivos de asistencia mecánica: Son equipos que ayudan a bombear la sangre. Se emplean en los casos de insuficiencia cardíaca muy grave que no responden al tratamiento con fármacos. Los principales tipos de dispositivos de asistencia mecánica son:

Balón de contrapulsación intraaórtica: se coloca en la aorta un catéter con un balón o «globo» en forma de salchicha. Luego, una máquina infla y desinfla el globo de forma sincronizada con los latidos del corazón.

Dispositivos de asistencia ventricular: Son diferentes modelos de bombas mecánicas que se colocan en el ventrículo izquierdo o derecho para ayudar al corazón a bombear la sangre.

Oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO, siglas en inglés): un dispositivo similar a una máquina de revascularización de corazón y pulmón extrae sangre de una arteria grande, la bombea a través de una membrana que permite la entrada de oxígeno en la sangre y luego la bombea de regreso a una vena grande.

  • Trasplante de corazón: Es una cirugía extremadamente compleja y riesgosa que depende de la disponibilidad de un corazón compatible procedente de un donante sano fallecido. Luego de realizada la intervención, requiere que el paciente use de forma permanente medicamentos inmunosupresores lo cual le causa inmunodepresión y le hace más vulnerable a todo tipo de infecciones. Realmente es una opción extrema, para personas que tienen una insuficiencia cardíaca muy avanzada y que no responden ya a ninguna terapia.

Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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