«El apagón cerebral»: todo sobre los síncopes.

¿Alguna vez perdiste repentinamente el conocimiento? ¿Te desmayas con mucha facilidad? ¿Con frecuencia sufres eso que popularmente se conoce como “patatús”, “yeyo” o “soponcio” y cuando menos te lo esperas terminas “patas arriba”?

Entonces es posible que estés experimentado síncopes. Pero no te angusties porque aquí te explicaremos todo lo que necesitas saber para prevenir y tratar ese problema de salud.

¿Qué es un síncope?

Síncope es la pérdida brusca y transitoria de la conciencia y del tono postural, o sea con relajación repentina de los músculos lo cual provoca un desplome del cuerpo. En otras palabras, es un desmayo repentino que ocurre de forma breve y se recupera espontáneamente y sin dejar secuelas neurológicas como parálisis, intensa desorientación, problemas de la audición o de la visión.

Los síncopes son un problema bastante común que pueden aparecer a cualquier edad y en algunas personas puede ser recurrente o repetitivo. Aunque se trata de algo bastante desagradable, no siempre el sincope se debe a una condición peligrosa. Sin embargo, un evento sincopal por corto y sencillo que sea puede dar lugar a traumatismos y situaciones catastróficas como accidentes laborales, domésticos o del tránsito. Por otro lado, en ciertos pacientes puede ser un signo (a veces el primero) de una enfermedad con serio riesgo para la vida.

Sí, así como lo lees: un síncope puede ser el anuncio de algo mucho más grave como una arritmia ventricular maligna o un paro cardiaco inminente. Por eso si has sufrido uno o varios episodios sincopales, lo más prudente es que acudas cuanto antes a un médico debidamente capacitado. Pero… ¿a cuál? Pues teniendo en cuenta las causas más frecuentes y peligrosas de síncope, es conveniente que inicies tu atención asistiendo con un cardiólogo.

Pero no todo desmayo es un síncope.

Pero es importante tener en cuenta que no todas las pérdidas de la consciencia o desvanecimientos corresponden a un síncope. Existen cuadros muy similares que pueden en realidad ser episodios de vértigo o de lipotimia. También es necesario distinguir los síncopes de algunos tipos de colapso provocados por efectos del consumo de alcohol, algunos tipos de medicamentos o drogas.

Otros estados que pueden simular un síncope son los trastornos neurológicos como los accidentes cerebrovasculares, la epilepsia y otras causas de crisis convulsivas. También algunos problemas endocrinos como la hipoglicemia o ciertas alteraciones psiquiátricas como las crisis disociativas y el seudosíncope psicógeno por ansiedad.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el síncope no siempre se manifiesta de forma completa. A veces solo tiene manifestaciones parciales que llamamos «presíncope» o cuadro presincopal. En ese caso el paciente quizás solo desarrolle una especie de mareo o sensación de vahído o «flojera» sin que llegue a perder por completo la conciencia. Esto se puede acompañar de otros síntomas como visión borrosa u oscura, palidez, piel fría, sudoración o náuseas.

¿Por qué se producen los síncopes?

Casi siempre los síncopes se deben a una disminución temporal del flujo sanguíneo cerebral. Resulta que cuando no nos llega suficiente oxígeno al cerebro, este se desconecta temporalmente y sufre algo así como una especie de “apagón” o más bien de “reinicio” o “reseteo”. Durante este lapso la persona también pierde el tono muscular y por eso cae desplomado, pudiéndose golpear contra el suelo o cualquier objeto.

Hay 3 tipos principales de síncope: el neuromediado, el ortostático y el cardíaco o cardiogénico:

A) Síncope neuromediado:

El neuromediado o reflejo es el tipo más común de síncope pues causa 2 de cada 3 eventos sincopales. Se produce como resultado de una alteración en los reflejos del sistema nervioso autonómico que regula la dilatación de los vasos sanguíneos y la frecuencia cardiaca. Esto provoca vasodilatación y bradicardia haciendo que por momentos no llegue suficiente sangre al cerebro. Los episodios generalmente son precedidos por malestar, sudoración, náuseas, palpitaciones, síntomas abdominales y visión en túnel. Los principales subtipos de síncope neuromediado son:

Síncope vasovagal:

usualmente se desencadena por estrés emocional, o estar de pie o sentado durante largos períodos, también por deshidratación o ambientes muy calurosos. Pero también puede suceder sin un desencadenante evidente. Es el más común entre los pacientes jóvenes, en especial de sexo femenino, aunque puede ocurrir en personas de más edad. Su recuperación completa puede ser algo lenta y a veces se puede acompañar de relajación del esfínter vesical (orinarse).

Síncope situacional:

Este subtipo de síncope es desencadenado por circunstancias como la defecación, la tos, tener la vejiga demasiado llena de orina, levantar un peso, reír con fuerza o hacer un esfuerzo para tragar. Ese tipo de actividades puede estimular ciertos receptores que provocan vasodilatación y así precipitar los episodios sincopales.

Hipersensibilidad del seno carotídeo:

El seno carotideo es una región del cuello en la que hay ciertos receptores o “sensores” que ayudan a regular la dilatación de las arterias del cuerpo. En algunas personas esos receptores son demasiado sensibles y su estimulación espontánea o accidental como por ejemplo al rotar la cabeza o estirar el cuello, al afeitarse o por usar ropa con cuello apretado puede desencadenar un sincope.

Síncope posterior al ejercicio:

suele ser una forma de la variante vasovagal, pues hay personas que al finalizar una actividad física experimentan un descenso brusco de la presión arterial. Los posteriores al ejercicio no se deben confundir con los síncopes que ocurren durante el ejercicio por enfermedades cardiacas como miocardiopatía hipertrófica obstructiva o estenosis de la válvula aórtica o de la pulmonar.

B) Síncope por hipotensión ortostática:

La hipotensión arterial ortostática origina alrededor del 10% de todos los casos de síncope y es la causa más común de síncope en pacientes de avanzada edad. Su causa es usualmente una disfunción autonómica, o sea un desequilibro entre los sistemas simpático y parasimpático. El diagnóstico de hipotensión ortostática se hace cuando se demuestra un descenso de al menos 20 mmHg en la presión arterial sistólica, o de 10 mm Hg en la presión arterial diastólica, en el lapso de entre 30 segundos y 5 minutos luego de ponerse de pie.

Al ponerse de pie es normal que se detecte un ligero incremento transitorio de la frecuencia cardiaca (FC). Pero la ausencia de ese aumento de la FC también puede indicar una disfunción autonómica. En el otro extremo, su aumento desmedido (más de 20 latidos/minuto respecto a la basal) también es anormal y puede alertar sobre una hipovolemia.

C) Síncopes cardiogénicos:

Ciertos problemas cardíacos causan entre el 10% al 20% de todos los casos de síncope. Sin embargo, los síncopes cardiogénicos son los más peligrosos debido a que se relacionan con un alto riesgo de parada cardíaca y muerte súbita. Generalmente, este tipo de sincopes ocurre repentinamente y sin pródromos o síntomas que los anuncien y muchas veces ocurren durante una actividad física. Según la causa, hay tres formas de síncope cardíaco:

Sincopes cardíacos obstructivos:

Son causados por enfermedades que provocan obstrucciones al flujo sanguíneo como la estenosis valvular aórtica, la estenosis severa de la válvula pulmonar, la miocardiopatía hipertrófica obstructiva o las hipertensiones pulmonares graves.

Sincopes causados por taquiarritmias:

Son provocados por arritmias malignas como las taquicardias ventriculares secundaria a enfermedad coronaria, miocardiopatía hipertrófica, miocardiopatía hipertensiva, enfermedad valvular o defectos genéticos de los canales iónicos. También otras taquiarritmias como la fibrilación auricular y el flutter auricular cuando son muy rápidas pueden provocar sincope o presíncope.

Síncopes provocados por bradicardias o bloqueos:

También algunos tipos de bradicardias o ritmos con latidos lentos pueden provocar sincopes cardiacos. Estos pueden deberse a bloqueos aurículo-ventriculares de alto grado debidos a degeneración del sistema de conducción. También pueden deberse a isquemia coronaria, infartos o efectos adversos de ciertos fármacos.

D) Otras causas de síncope:

Algunas enfermedades agudas también pueden causar síncope. Tal es el caso de la anemia aguda o hipovolemia debida a hemorragias, el tromboembolismo pulmonar con compromiso hemodinámico, el taponamiento cardíaco y la disección aórtica. También ciertos trastornos de la circulación sanguínea hacia el cerebro como la obstrucción carotídea bilateral o el compromiso del sistema arterial vertebrobasilar y la enfermedad de la arteria subclavia proximal o «síndrome del robo de la subclavia.«

¿Cuáles son los exámenes para estudiar un síncope?

Ante un paciente con historial de episodios sincopales, el médico deberá hacer un exhaustivo interrogatorio para recopilar información sobre: antecedentes médicos personales y familiares. También recabará detalles sobre los eventos de desvanecimiento como sus síntomas iniciales, la forma de aparición, la duración y la terminación.

Luego procederá a realizar un examen físico para buscar signos de posibles afecciones cardiovasculares, endocrinas o neurológicas que puedan ser causas de síncope. En el examen físico probablemente incluya maniobras para explorar el equilibrio, además de un masaje del seno carotídeo que consiste en frotar ligeramente cierta región del cuello.

Dentro de los principales exámenes para el estudio de los sincopes se encuentran:

  1. Examenes de laboratorio: permiten detectar enfermedades endocrinas (hormonales), trastornos electrolíticos y otras alteraciones que pueden favorecer la aparición de los síncopes, o provocar otras causas de desvanecimiento no sincopal.
  2. Electrocardiograma (ECG): este examen registra la actividad eléctrica del corazón y puede ayudar a detectar arritmias cardíacas u otros problemas cardíacos que podrían causar un síncope.
  3. Prueba de la mesa basculante o “tilt test”: es un examen imprescindible en el estudio del síncope. Ayuda a los cardiólogos a diagnosticar problemas relacionados con el ritmo cardíaco y la presión arterial evaluando cómo responde nuestro cuerpo a los cambios rápidos de posición. De esa forma permite distinguir entre diferentes causas de síncope.
  4. Prueba de esfuerzo o ergometría: en este estudio se evalúa cómo responde el corazón a un estrés físico. Se realiza mientras la persona hace ejercicio en una caminadora o una bicicleta estacionaria y puede revelar problemas coronarios, arritmias y otros problemas cardíacos que pueden no ser evidentes en otros examenes en reposo.
  5. Monitoreo ambulatorio de la presión arterial (M.A.P.A): durante este examen, se lleva un pequeño dispositivo portátil que registra la presión arterial durante un período prolongado, generalmente por 24 horas o más. Puede ayudar a identificar cambios en la presión arterial que podrían estar relacionados con los síncopes.
  6. Holter de arritmias: este dispositivo registra continuamente la actividad eléctrica del corazón durante un período prolongado, generalmente de 24 a 48 horas. Puede detectar episodios de arritmias cardíacas rápidas (taquiarritmias) o lentas (bradiarritmias) que podrían ser la causa de los síncopes.
  7. Ecocardiograma doppler: esta prueba utiliza ultrasonido para obtneer imágenes del corazón en tiempo real. Puede ayudar a evaluar la estructura y la función del corazón, buscando anomalías que podrían causar síncopes.
  8. Otros exámenes: Dependiendo de los síntomas y los resultados de los exámenes anteriores, quizás sean necesarias pruebas adicionales como el electroencefalograma, una resonancia magnética (RM) o una tomografía computarizada (TAC) del cerebro para precisar enfermedades neurológicas.

Consejos para prevenir los síncopes:

Evita las situaciones en las que ya sabes eres propenso a sufrir los síncopes como aglomeraciones de personas y ambientes calurosos o sitios cerrados.
Mantente bien hidratado, especialmente en los días muy soleados o calurosos.
Levántate lentamente si has estado sentado o acostado por un período prolongado: primero ponte sobre tu lado izquierdo y cuenta hasta 7, luego siéntate y cuenta gasta 7 para solo entonces ponerte de pie.
Evita el exceso de alcohol y el consumo de drogas psicotrópicas o estimulantes.

¿Qué hacer si siento que me va a repetir el síncope?

Antes de desmayarse, algunas personas pueden sentir algunos síntomas como debilidad, náuseas, mareos, sudoración, hormigueos, debilidad en las piernas, pitidos en los oídos o síntomas visuales como puntitos brillantes o visión borrosa. En caso de identificar alguno de estos síntomas que pueden anunciarte un episodio sincopal inminente debes:
1). Comunícalo de inmediato a las personas cercanas.
2). Interrumpe cualquier actividad y siéntate o acuéstate en el piso, de ser posible poniendo tus pies en alto (es preferible acostarse en el suelo que darse con él en la cabeza).
3). Expulsa cualquier alimento que tengas en la boca.
4). Suelta de inmediato cualquier objeto peligroso (punzante o filoso).
5). Si estás conduciendo estaciónate de inmediato, pon el freno de mano y las luces de emergencia.
6). Aunque haya sido una “falsa alarma”, evita reiniciar durante un tiempo prudencial actividades que impliquen algún peligro como conducir, maniobrar maquinaria o instrumentos peligrosos, subir escaleras o hacer trabajos en alturas…

¿Qué debo hacer si veo a alguien sufriendo un síncope?

1). Da la voz de alarma y pide que alguien pida ayuda o llame al 911.
2). Verifica si respira y si tiene pulso (siga haciéndolo mientras dure el síncope):
a) Si las respuestas a los puntos 2 y 3 son positivas, entonces colócalo en el piso en una posición segura (boca arriba con la cabeza ladeada por si vomita o con el cuerpo sobre su lado izquierdo). Siempre que sea posible póngale las piernas en alto.
b) Si no respira o no se le siente pulso, entonces debe iniciar las maniobras de reanimación ante una parada cardiorespiratoria.
3). Asegúrate de alejarlo de cualquier peligro (la calle, fuentes de calor o piscinas). Facilita que la víctima respire con facilidad, aflojándole la ropa, corbatas, bufandas, cinturones.
4). Si la víctima siente frío, puedes taparla con una manta y proteger su cabeza poniendo debajo un cojín, toalla o zapato. Si por el contrario hay mucho calor, asegúrate de ponerlo a la sombra y que le llegue aire fresco.
5). No intentes darle agua, alimentos, azúcar, café, caramelos ni medicamentos.
6). Nunca dejes sola a la víctima, mantente a su lado hasta que alguna otra persona o personal más capacitado asuma el control de la situación.
7). Usualmente en caso de que sea un síncope la persona se debe recuperar completamente en unos 10 a 15 minutos. Si la víctima no mejora o no se recupera rápido llama a emergencias, comunicando detalles de lo sucedido y explicando el cuadro.
8). Si la persona se recupera por completo, siéntala despacio y haz que se mantenga unos minutos en esa posición antes de incorporarla (si se levanta muy rápido puede hacer que se repita el mareo o el sincope).
9). Cuando lleguen los servicios de emergencia, explícales lo sucedido, las medidas que has tomado y cómo ha evolucionado la víctima.

La información y la educación son clave para manejar los síncopes de manera efectiva. Cuanto más sepas, mejor podrás cuidar de tu salud y prevenir futuros episodios sincopales. Tampoco dudes en hablar con tu médico si tienes alguna pregunta o inquietud al respecto.

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Autor: Dr. Aldo Santos , cardiólogo en la red cardiológica CÂRDIUM.

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ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado..

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