Riesgo cardiometabólico: 10 consejos de vida.

El concepto de «riesgo cardiometabólico» se emplea en el ámbito médico para analizar la probabilidad matemática de que una persona con problemas de salud metabólica o síndrome metabólico llegue a desarrollar enfermedades cardiovasculares.

riesgo cardiometabolico: 10 consejos de vida.

La detección temprana y el manejo de los factores de riesgo cardiometabólico es de suma utilidad para prevenir enfermedades graves y potencialmente mortales o discapacitantes como los infartos cardiacos, las arritmias y la insuficiencia cardiaca. Por tanto, la gestión del riesgo cardiometabólico es esencial para promover la salud, lograr vivir más (supervivencia – longevidad) y hacerlo de la mejor manera (calidad de vida).

Desafortunadamente muchas personas tienen muy poco conocimientos al respecto. Por otro lado, algunos médicos tampoco le dan la debida importancia y no alertan a sus pacientes, no les educan ni les ayudan a mejorar su perfil de riesgo. Los resultados son nefastos, porque como es sabido… no todo se resuelve con pastillas.

¿De que depende el riesgo cardiometabólico?

El riesgo cardiometabólico depende de una serie de factores de riesgo y marcadores de salud que indican la probabilidad estadística de que una determinada persona llegue a desarrollar enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Además de la hipertensión arterial, el sobrepeso o la obesidad, la elevación de los niveles de glicemia (azúcar en sangre) y la elevación de los lípidos o grasas en sangre se debe tener en cuenta:

Edad y género: La edad avanzada y el género (los hombres a menudo tienen un mayor riesgo que las mujeres) influyen en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas.

Estilo de vida y hábitos alimenticios: Factores como una dieta poco saludable, la inactividad física, el consumo de tabaco y el consumo excesivo de alcohol pueden contribuir al riesgo cardiometabólico.

Historia familiar: Si hay antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares o diabetes, esto puede aumentar el riesgo cardiometabólico.

¿Cómo puedo saber mi nivel de riesgo cardiometabólico?

Para facilitar el análisis del riesgo cardiometabólico, los científicos ha desarrollado ciertas herramientas matemáticas que pueden estimar la posibilidad estadística de que lleguemos a padecer algún tipo de complicación cardiovascular a mediano o largo plazo.

Las llamadas «calculadoras de riesgo» se basan en complejas fórmulas estadísticas que se obtienen tras analizar los resultados de investigaciones epidemiológicas que han incluido a decenas de miles de personas durante muchos años. Estos individuos son evaluados a lo largo del tiempo para identificar cuales son los factores que más nos predisponen para desarrollar alguna enfermedad cardiovascular, una discapacidad o la muerte prematura.

El resultado final son herramientas informáticas que sirven para calcular el porcentaje de probabilidad que tiene un sujeto de llegar a sufrir un trastorno según los datos de la medicina basada en la evidencia científica. Estas calculadoras son muy fáciles de usar y no le sirven solo a los médicos sino que también pueden ser usadas por el público general. Están disponibles en muchos sitios de internet o en forma de Apps para teléfonos inteligentes como parte de los recursos de la llamada salud digital o «e-Health«.

Dentro de estas herramientas destacan la de la Asociación Americana del Corazón Colegio Americano de Cardiología (AHA – ACC por sus siglas en inglés). También es relevante las calculadoras reunidas en una plataforma digital con el nombre de U-Prevent. Esta consiste en un conjunto de instrumentos desarrollados por ORTEC, una institución alemana líder mundial de software y soluciones de optimización matemática para el respaldo a la toma de decisiones clínicas basadas en datos. Su objetivo es encontrar soluciones sostenibles en algo que denominan «medicina P4«: personalizada, predictiva, preventiva y participativa.

También los expertos de la American Heart Association (AHA) basándose en la evidencia científica han creando otra herramienta llamada Life’s Essential 8. Se trata de un algoritmo de evaluación que incluye 8 parámetros relacionados con la salud del corazón y los vasos sanguíneos. Su objetivo es “cuantificar” la salud cardiovascular de un individuo. A cada uno de esos 8 parámetros se le otorga un puntaje de 0 a 100 para al final obtener un score compuesto de la salud cardiovascular integral que también va de 0 a 100 puntos. Entre más alto es el puntaje final, mayor es el nivel de salud cardiovascular de la persona. Si te interesa saber un poco más sobre tan útil instrumento, lee este otro artículo aquí en nuestra web: Life’s Essential 8™ CALIFICANDO tu SALUD CARDIOVASCULAR.

CALCULA TU RIESGO CARDIOVASCULAR:

Calculadoras ONLINE de riesgo cadiovascular:

  • Calculadora de riesgo cardiovascular del Colegio Americano de Cardiología
  • Calculadora de riesgo cardiovascular versión online
  • Calculadora de Riesgo Cardiovascular - version online

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APPs calculadoras de riesgo cardiovascular (versión Android):

  • Organización Panamericana de la Salud
  • U-prevent
  • Calculadora de riesgo cardiovascular del Colegio Americano de Cardiología
  • Sociedad Europea de Cardiologia

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APPs calculadoras de riesgo cardiovascular (iOS – iPhone):

  • My Heart Risk - Creighton University
  • Your Risk Calculator Cardiovasc
  • American College of Cardiology
  • Panamerican Health Organization

¿Cómo puedo reducir mi riesgo cardiometabólico?

Las estrategias para reducir el riesgo cardiometabólico suelen incluir cambios en el estilo de vida, como una alimentación saludable, ejercicio regular, control del peso y evitar el tabaco y el exceso de alcohol. En algunos casos, pueden ser necesarios medicamentos para controlar factores de riesgo específicos, como la hipertensión arterial, las dislipidemias o la diabetes mellitus.

Los 10 CONSEJOS DE VIDA para reducir tu riesgo cardiometabólico:

Adopta una dieta saludable: Consume una dieta rica en frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables (nueces, aguacate, chocolate sin azúcar) . Limita la ingesta de alimentos procesados, azúcares añadidos y grasas saturadas. La dieta mediterránea, que incluye aceite de oliva, pescado, nueces y muchas verduras, ha demostrado ser beneficiosa para la salud cardiometabólica. Controla las porciones de carbohidratos y azúcares en general: controla el tamaño de las porciones para evitar el exceso de calorías. Reduce el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar, como refrescos y dulces.

Hidratación adecuada: Bebe suficiente agua (como mínimo 2 litros por día) y limita las bebidas azucaradas y alcohólicas. Siempre sal con tu recipiente personal de agua y de ser necesario usa aplicaciones y programa recordatorios en tu teléfono o tu reloj inteligente.

Mantén el peso correcto: El exceso de peso y la obesidad son importantes factores de riesgo cardiometabólico. Trabajar en la pérdida de peso a través de una dieta equilibrada y la actividad física regular puede ser altamente beneficioso. Algo muy importante es reducir la circunferencia o perímetro abdominal.

Ejercicio sistemático: La actividad física regular es clave para mantener un peso saludable y mejorar la sensibilidad a la insulina. Intenta hacer al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana. Distribúyelos en 3 a 5 días de la semana con una duración de al menos 30 minutos. Combina ejercicios aeróbicos como caminar, bailar, nadar o andar en bicicleta, con los ejercicios de tonificación y ganancia de masa muscular.

Manejo del estrés y desarrollo de la inteligencia emocional: El estrés crónico puede afectar negativamente la salud cardiometabólica. Infórmate y pon en práctica recursos para el manejo del estrés como la meditación, las técnicas de respiración o la terapia cognitivo-conductual. Es de suma importancia trabajar en el desarrollo de la inteligencia emocional para ganar resiliencia y aprender a controlar la ira, la angustia o la tristeza.

Controla tu presión arterial: Mantén un seguimiento de tu presión arterial y sigue las recomendaciones médicas para mantenerla bajo control. Esto puede incluir cambios en la dieta, ejercicio y medicamentos según sea necesario.

Deja de fumar: El tabaquismo es un factor de riesgo importante para las enfermedades cardiovasculares. Busca apoyo para dejar de fumar y evita la exposición al humo de segunda mano de tus familiares, amigos o compañeros de trabajo (tabaquismo pasivo).

Limita el alcohol: Si consumes alcohol, hazlo con moderación y evita al máximo la cerveza. Consume preferentemente vino tino. Pero si tu riesgo cardiometabólico en muy elevado entonces debes de eliminar por completo el alcohol.

Asegura la calidad y cantidad de tu sueño: Está demostrado que la duración y calidad del sueño están directamente asociadas con la salud cardiovascular y metabólica. El promedio ideal de horas de sueño por noche es de 7 a 9 horas diarias para adultos. Para niños los rangos ideales de sueño diario son de 10 a 16 horas cada 24 horas para los de 5 años o menos; de 9 a 12 horas para edades de 6 a 12 años; y de 8 a 10 horas para edades de 13 a 18 años. Pero no basta con la cantidad, también es importante la calidad del sueño: evita el sueño fragmentado, con interrupciones frecuentes o en condiciones de temperaturas inadecuadas. Si te han dicho que al dormir tienes ronquidos intensos e irregulares o te has despertado súbitamente con sensación de ahogo o de susto, palpitaciones, sudoración, frialdad probablemente estés teniendo una apnea de sueño. Esta es una peligrosa afección que incrementa el riesgo cardiometabólico. En ese caso consúltalo siempre con tu médico.

Asiste a controles de salud y cumple con las recomendaciones médicas: Acude a revisiones médicas periódicas para monitorear tu salud cardiometabólica. Esto incluye pruebas de glucosa e insulina en sangre, lípidos (colesterol, triglicéridos) y otros marcadores relevantes como la hemoglobina glicosilada. Si ya tienes condiciones médicas como diabetes, hipertensión o dislipidemia (grasas altas en la sangre) sigue las recomendaciones de tu médico para el manejo de estas afecciones. A casi nadie le resulta agradable tener que tomar pastillas todos los días. Pero en algunos casos el uso de ciertos fármacos puede ser necesario para controlar factores de riesgo específicos, como la presión arterial alta o los niveles de glucosa en sangre. Si tu médico te los receta, asegúrate de tomarlos según lo indicado.

Recuerda que cada persona es única, y las estrategias de prevención y control pueden variar según sus necesidades individuales. Trabaja en estrecha colaboración con tu cardiólogo o tu médico de cabecera para desarrollar un plan de atención de la salud cardiometabólica que sea adecuado para ti, y que te ayude a mantener un metabolismo saludable y un corazón sano.

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado.

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