El A-B-C de tu salud metabólica.

¿Sufres de sobrepeso u obesidad? o por el contrario… ¿estás demasiado delgada? ¿sientes decaimiento o fatiga? ¿te cuesta levantarte en las mañanas o padeces de insomnio? ¿tienes dolores de cabeza, mareos o problemas digestivos? Pues probablemente tengas algún trastorno de salud metabólica.

La salud metabólica es esencial para un óptimo estado de bienestar físico y mental que garantice una vida más prolongada, equilibrada y plena. En este artículo, te daremos información crucial para mejorar tu salud y reducir el riesgo cardiometabólico. Si eres de los que desean vivir más y mejor sigue leyendo con atención porque esto te va a interesar.

Pero… ¿Qué es la salud metabólica?

Disfrutamos de buena salud metabólica cuando nuestro organismo es capaz de mantener un adecuado equilibrio entre la ingestión y los procesos de absorción, almacenamiento, transporte y utilización de los nutrientes. En líneas generales, una buena salud metabólica implica que nuestro cuerpo es capaz de:

a) Regular de manera efectiva los niveles de glucosa en sangre: Esto significa que el cuerpo puede controlar eficazmente los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre dentro de un rango normal, para garantizar el adecuado funcionamiento de órganos como el cerebro, evitando picos y caídas bruscas que resultan muy perjudiciales.

b) Mantener un equilibrio adecuado de los lípidos en la sangre: Lograr niveles saludables de grasas en la sangre como el colesterol y los triglicéridos, lo que es esencial para una buena salud cardiovascular.

c) Utilizar eficientemente la energía: Un organismo con una salud metabólica adecuada puede convertir los nutrientes de los alimentos en energía de manera eficiente y utilizarla para mantener sus funciones vitales y actividades diarias.

d) Regular el peso corporal: La salud metabólica también está relacionada con la capacidad del cuerpo para lograr un adecuado equilibrio entre su composición de líquido, de masa muscular, masa ósea y de grasa o tejido adiposo. Ello permite controlar el peso y evitar el exceso de acumulación de adiposidad lo cual lleva a la obesidad y es a su vez causa de diabetes y otros trastornos.

Una mala salud metabólica (también llamada “disfunción metabólica”) implica desequilibrios en estos procesos y alteraciones hormonales que afectan la capacidad de regulación de sustancias químicas en el organismo como la glucosa y los lípidos. Esto provoca un daño progresivo de nuestros órganos y contribuye a la aparición de varias enfermedades que pueden acortar los años de vida y generar diversos tipos de discapacidad con impacto directo en la calidad de vida. O sea, no solo viviremos menos, sino que también lo haremos de peor manera.

Porque sin una buena salud metabólica… 

Muchos quisiéramos evitar las enfermedades cardíacas, cerebrovasculares, hepáticas y renales, todas ellas entre las primeras causas de discapacidad, sufrimiento y muerte en todo el planeta. Numerosos estudios han demostrado sin ningún margen de duda que existe una estrecha relación entre las alteraciones del metabolismo con la aparición, la progresión y empeoramiento de:

  • Enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ASCVD) y la hipertensión arterial que provoca la enfermedad coronaria, principal causa del infarto del miocardio y de la insuficiencia cardiaca.
  • Diabetes mellitus tipo 2 (DMT2).
  • Enfermedad renal crónica (ERC) que en sus etapas más avanzadas origina la llamada insuficiencia renal crónica.
  • Enfermedad hepática crónica como el hígado graso no alcohólico.
  • Enfermedad cerebrovascular, trastornos neurodegenerativos, demencia y otras alteraciones relacionadas con el envejecimiento prematuro

El asunto es que varias de esas enfermedades muchas veces nos llegan todas juntas, o sea “en el mismo paquete”. Esto se debe a que todas estas patologías comparten las mismas causas y factores de riesgo como el sedentarismo, la resistencia a la insulina, la hipertensión arterial, la obesidad, la apnea de sueño y las dislipidemias (alteraciones de las grasas en la sangre como el colesterol y los triglicéridos). Varias de estas alteraciones se pueden asociar y dar lugar al llamado síndrome metabólico o dismetabólico.

Esas alteraciones metabólicas generan un estado de estrés oxidativo pro-inflamatorio en el cuerpo que favorece el proceso de arterosclerosis. O sea, el depósito de grasas en las paredes de las arterias, la cual termina calcificándose y formando lo que se denomina “placa de ateroma”.  La ateromatosis va estrechando poco a poco las arterias de todo el cuerpo y provoca varias enfermedades que hemos mencionado antes en este artículo.

Paralelamente a eso, los trastornos metabólicos también favorecen otro problema llamado disfunción endotelial. Esta se caracteriza por una incapacidad de los vasos sanguíneos para dilatarse cuando se necesita (por ejemplo cuando hacemos alguna actividad física o sexual). Al mismo tiempo, la disfunción endotelial favorece un desbalance que incrementa la coagulación sanguínea y con ello la posibilidad de que se formen trombos, popularmente conocidos como “coágulos”.

Y cuando a los órganos no les llega suficiente sangre con oxígeno y nutrientes van dejando de funcionar adecuadamente. Lo peor es que se provoca un “efecto dominó” en el que la caída del funcionamiento de un órgano, provoca el fallo en otro y así sucesivamente.

Por todo ello, los datos y estadísticas sanitarias subrayan la importancia de abordar la salud metabólica como parte integral de la atención cardiovascular. La identificación temprana de factores de riesgo y la implementación de estrategias de prevención y tratamiento son esenciales para mejorar el bienestar y reducir la carga de enfermedades cardiovasculares y sus consecuencias, tanto las subjetivas (dolor y sufrimiento) como las objetivas (discapacidad, muerte y elevados costos financieros para los sistemas de salud, los pacientes y sus familias).

¿Cómo puedo saber mi estado de salud metabólica?

La evaluación de la salud metabólica implica medir y analizar diversos parámetros, como el peso y la estatura para calcular el índice de masa corporal (IMC). También la medición de la circunferencia o perímetro abdominal y la determinación de la composición corporal (sus proporciones de agua, músculo y grasa).

También son muy importantes algunos exámenes de laboratorio como la glucosa en sangre en ayunas (glicemia), la hemoglobina glicosilada A1c ( también conocida por la sigla: HBA1c), el nivel de insulina en sangre (insulinemia), además de los niveles de lípidos en sangre, entre otros marcadores.

En ciertos casos resulta además sumamente útil realizar otros tipos procedimientos diagnósticos adicionales como electrocardiograma, ecografías doppler de vasos sanguíneos, fondoscopía vascular de la retina, así como ciertos exámenes de evaluación cardiometabólica y de estratificación del riesgo cardiovascular.

De manera práctica y sencilla algunos expertos recomiendan a modo de autoevaluación que una persona se considera METABÓLICAMENTE SALUDABLE solo si tiene menos de 2 de los siguientes 5 elementos:

1). Presión arterial alta o presión arterial normal pero usando tratamiento farmacológico antihipertensivo (pastillas para bajar la presión como Losartán, Irbesartán, Valsartán, Amlodipina, Enalapril, Carvedilol…).

2). Glucosa plasmática (azúcar en la sangre) alta o glucosa  plasmática normal pero usando tratamiento farmacológico hipoglicemiante (pastillas para disminuir el azúcar en sangre como Metformina, Dapaglifozina, Empaglifozina, Sitagliptina, Linagliptina, Gliburida, Glimapirida, Glipizida…).

3). Colesterol HDL muy bajo (el popularmente conocido como “colesterol bueno”).

4). Triglicéridos en sangre elevados.

5). Colesterol HDL y Triglicéridos normales, pero usando tratamiento hipolipemiante (medicinas para controlar las grasas en sangre como Simvastatina, Atorvastatina, Rosuvastatina, Fenofibrato, Ciprofibrato…).

¡Pero atención! Ser metabólicamente saludable es solo una “etiqueta” transitoria. Eso quiere decir que puede que al día de hoy tengas una salud metabólica aceptable, pero que en apenas 2 o 3 meses (y unos cuantos atracones) eso haya cambiado por completo. O sea que cuando hablamos de salud cardiometabólica nos estamos refiriendo a algo dinámico o cambiante que hay que cuidar a lo largo del tiempo de manera sistemática. De poco te vale esforzarte con la dieta y el gimnasio si luego los abandonas durante días, semanas o meses.

Salud metabólica y daño acumulativo: ¡cuida tu auto!

Un aspecto que no podemos perder de vista la disfunción metabólica provoca en nuestro organismo un daño acumulativo y potencialmente irreversible. Esto suelo explicárselo a mis pacientes con una especie de ejemplo metafórico: “Supongamos que usted se compra un auto nuevo, un 0 Km, y comienza a usarlo pero… no le da ningún cuidado y le maltrata continuamente el embrague, la transmisión, la suspensión y lo somete a un régimen de trabajo forzado. Encima le pone un combustible inadecuado y nunca le cambia el aceite al motor o los filtros…

Tras algunos años sometiendo su carro a esos maltratos ¿piensa que el desgaste de sus piezas será mayor o igual que si usted le hubiese dado los cuidados adecuados? ¿Cree usted que el desgaste acumulado durante esos años se eliminará con solo empezar a hacer las cosas bien? Como es fácil imaginar, incluso aunque luego de un tiempo usted comience a cuidarlo y hasta se esmere en hacerlo todo bien, ya el motor y el resto de las piezas de su automóvil tendrán un desgaste, un daño acumulado que será irreversible.

¿Y esto que tiene que ver con la salud metabólica? ¡Pues todo! En nuestro organismo sucede lo mismo que con el auto de esta historia. Los trastornos metabólicos van provocando una especie de «desgaste», o sea, daños progresivos y acumulativos que luego son difícilmente reversibles, incluso aunque más tarde comencemos a hacerlo todo bien.

Nunca es demasiado tarde para empezar a cuidarnos mejor la salud metabólica. Pero entre más demoremos en empezar, más avanzado será el “desgaste” y solo podremos retrasar la progresión del daño, más ya no eliminarlo. Peor aún es que no hagamos nada y le demos largas al asunto, esperando y esperando a sentirnos mal para entonces ir a un médico o comenzar una vida más saludable. En efecto, si esperamos a que los problemas nos produzcan síntomas, entonces quizás sea demasiado tarde y nuestro carrito «esté ya a punto de dejarnos tirados en la carretera».

10 «TIPS» para cuidar tu SALUD METABÓLICA:

1). Aliméntate de manera balanceada: come más frutas, verduras y granos enteros. Reduce la cantidad de alimentos procesados, confituras y azúcares. También disminuye los cereales como el arroz, el maíz y el trigo y sus derivados.

2). Haz actividad física regular: al menos 30 minutos de ejercicio moderado diariamente, como caminar rápido, bailar, nadar o montar bicicleta. También resultan extremadamente importantes los ejercicios de musculación. Tener una adecuada proporción de masa muscular es uno de los principales factores protectores vs. la mayor parte de los trastornos del metabolismo.

3). Controla tu peso: esfuérzate en lograr y luego mantener un peso saludable. El sobrepeso y la obesidad están directamente relacionados con el síndrome metabólico.

4). Evita el tabaco: fumar cigarrillos aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas. El uso de aparatos de vapeo con nicotina también puede ser perjudicial.

5). Limita el alcohol: el consumo excesivo de alcohol puede elevar la presión arterial y los niveles de triglicéridos.

6). Vigila tu presión arterial: monitorea regularmente tu presión arterial. Los trastornos hipertensivos pueden ser uno de los primeros datos indicativos de problemas de salud metabólica.

7). Cuida tus niveles de azúcar en sangre: prevén la diabetes manteniendo niveles de azúcar en sangre normales a través de dieta y ejercicio.

8). Duerme bien: un sueño con suficiente calidad y duración resulta esencial para una buena salud metabólica. Dormir poco o sufrir trastornos como la apnea de sueño (sleep apnea) suele ser uno de los detonantes de problemas de salud metabólica.

9). Aprende a manejar el estrés: ciertas prácticas como la meditación y el yoga pueden ayudar a reducir el estrés, un factor de riesgo para el síndrome metabólico. Algunas terapias de autocontrol y desarrollo de la inteligencia emocional pueden ser muy útiles.

10). Asiste a chequeos médicos periódicos: las revisiones medicas periódicas y ciertos exámenes de laboratorio permiten una detección temprana de factores de riesgo metabólico y su manejo efectivo. No esperes a sentirte mal para ir al médico porque para ese entonces quizás pueda tratarse ya de alguna complicación.

Y tu médico… ¿te habla de salud metabólica?

Un reciente investigación científica publicada en la revista médica The Lancet Diabetes & Endocrinology, demuestra que la comunicación del riesgo cardiometabólico con los pacientes y su comprensión, es más fácil utilizando el concepto de salud metabólica.

Es por ello que estos conceptos resultan esenciales no solo para el trabajo de los cardiólogos, sino también de los médicos tratantes de diversas especialidades como endocrinólogos, internistas, nefrólogos y nutriólogos. Todos deben manejarlos e integrarlos en su práctica clínica diaria, en lugar de solo centrarse de forma aislada en el manejo de la hipertensión, los problemas del colesterol, la diabetes o la obesidad.

Este tema es tan importante que si tu médico no sabe o no se preocupa por tu salud metabólica, si no te habla de ello, no te educa ni te demuestra interés en el tema… entonces debes pensar seriamente en cambiar de doctor.

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado.

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