VACUNAS contra la COVID-19 en CARDIÓPATAS

Tengo una enfermedad cardíaca… ¿me vacuno o no me vacuno?

La utilidad y seguridad de las vacunas vs. COVID-19 en pacientes con enfermedades del corazón es un tema que muchos pacientes me han estado preguntando en los últimos días. Ello me ha motivado a redactarles un breve material que sirva de referencia a personas con enfermedades cardíacas y a sus familiares. Todo lector que tenga alguna duda o una visión contraria a lo que aquí se expone, puede expresarlo en los comentarios y con gusto le responderé y estaremos debatiendo de este tema tan actual ¡Espero sus opiniones!

Usted también puede acceder a una versión en vídeo de este contenido

¿Qué son las VACUNAS?

Las vacunas son productos tecnológicos de uso médico. Su objetivo es preparar al sistema inmune para que luego pueda responder más rápido y de manera más efectiva ante una infección, evitando su aparición o disminuyendo su gravedad. Básicamente las vacunas le presentan a nuestro sistema inmunitario algunas proteínas o sustancias que forman parte de un virus, una bacteria o algún otro microorganismo capaz de provocarnos enfermedades. Lo que se persigue es que nuestro sistema defensivo identifique esas proteínas y las marque como extrañas y peligrosas. Entonces podrá generar anticuerpos y algunas otras sustancias que nos defienden, en un proceso que llamamos «respuesta inmune». De esta manera, tras la vacunación y generación de una respuesta inmune, si el germen llega a entrar en contacto con nuestro organismo, tendríamos los mecanismos de defensa ya preparados para poder combatirlo sin que nos suponga un problema importante.

Algunas personas y ciertos grupos son muy críticos y rechazan a todas las vacunas. Sin embargo, a lo largo de la historia está más que demostrada su eficacia para prevenir enfermedades o hacerlas menos agresivas, evitar epidemias y salvar vidas. Las estadísticas no engañan, los números demuestran el enorme impacto positivo que han tenido las vacunas sobre la salud humana. Varias enfermedades como la viruela, la poliomielitis, la parotiditis viral y el sarampion han podido incluso ser erradicadas. Pero en esto, como en otros temas, la Internet y las redes sociales están llenas de noticias falsas, disparates y alegatos truculentos contra las vacunas. Podemos afirmar que hasta el momento no hay ninguna evidencia de que las vacunas que se aplican en la infancia provoquen Autismo, Alzheimer o alguna de las las otras afectaciones que cierta gente les atribuyen.

Las vacunas contra el SARS-CoV-2… ¿Son todas iguales?

Gracias al esfuerzo de miles de científicos alrededor del mundo, en este momento se dispone de varias vacunas contra el SARS-CoV-2, que es como se le llama al tipo de coronavirus que provoca la enfermedad llamada COVID-19. Algunas ya se están aplicando masivamente, mientras que otras están aún en desarrollo y probablemente se empiecen a aplicar en algunos meses. Tres de las vacunas más conocidas son las de Pfizer/BioNTech, la de Moderna y la de AstraZeneca – Oxford. Estas tres vacunas tienen valores de eficacia diferentes pero aceptables y aunque tienen el mismo objetivo, no todas usan la misma tecnología y eso es importante aclararlo por algo que hablaremos luego.

Las vacunas de los laboratorios Pfizer/BioNTech y de Moderna utilizan un novedoso método de ARN mensajero para iniciar la producción de la proteína antigénica en el propio organismo (después te explico que cosa en una proteína antigénica). Por su parte, la vacuna de AstraZeneca utiliza otra técnica conocida como «vector vírico». Es decir, se usa un virus inofensivo para el ser humano (en este caso el adenovirus de chimpancé) al que se le ha modificado para que ingrese dentro de células de nuestro organismo y use la maquinaria celular para producir una de las proteínas antigénicas.

Las proteínas antigénicas son una especie de «pedacito» inocuo del virus, en este caso del que causa la COVID-19. ¿Qué quiere esto decir? que estas vacunas por diferentes vías ponen a nuestras propias células a fabricar unas proteínas que son como las del virus, pero que nunca formaron parte de ningún virus porque…. ¡fue nuestro mismo organismo el que las fabricó!. Entonces el sistema inmunitario detecta esas proteínas y fabrica anticuerpos para combatirlas, o sea, desarrolla la respuesta inmune de la que hablamos más arriba. Contrario a lo que algunos creen, en ninguna de ellas, se le está inyectado a la persona el coronavirus SARS-COV-2. En resumen: se nos inmuniza sin que tengamos que entrar en contacto con ninguna parte del agente patógeno, lo cual es más seguro.

¿Son muy peligrosas las vacunas contra la COVID-19? ¿Tienen más efectos adversos que otras vacunas?

Todas las vacunas como cualquier otro producto de uso médico tienen potenciales efectos adversos. La mayoría son leves y transitorios como dolor en el sitio de la inyección, elevación de la temperatura, decaimiento, dolor de cabeza y malestar general. Aunque muy poco frecuentes, algunos efectos secundarios pueden ser más intensos e incluso peligrosos. Sin embargo, si las vacunas se manipulan adecuadamente la probabilidad de que provoquen una reacción grave o mortal es sumamente baja. Dicho de otro modo en el actual contexto de pandemia: es muchísimo mayor el riesgo de complicaciones y muerte por la COVID-19 que por alguna de sus actuales vacunas.

Sabemos que por diversos motivos algunas personas tienen miedo de vacunarse. No solo es por el miedo al pinchazo. Se sabe que las vacunas contra la COVID-19 han sido desarrolladas con celeridad en medio de una situación de pandemia y que por tanto, no han seguido todo ese dilatado proceso de verificación al que usualmente se han sometido otras vacunas. También el temor se basa en falsas creencias, rumores e informaciones superficiales de los medios de comunicación. En este punto es importante aclarar que los retardos en la obtención de vacunas y otros medicamentos muchas veces depende de principalmente de regulaciones institucionales y mecanismos burocráticos, los cuales en este contexto de pandemia han podido ser eliminados. Por otro lado, el actual avance en tecnologías como la genómica y proteonómica permiten acelerar los procesos de desarrollo y acortar enormemente los plazos de obtención de candidatos vacunales. Todos sabemos que la ciencia experimenta un proceso de «aceleración» y que lo que hace tiempo atrás demoraba mucho en logararse, incluso años, hoy es posible lograrlo en meses. Ese principio también es válido en las biotecnologías que permiten el desarrollo de las vacunas.

Otro asunto que no podemos perder de vista es que las vacunas contra la COVID-19 se están aplicando actualmente de manera masiva y en solo unos meses suman ya millones los vacunados. Por primera vez en la historia de la humanidad se lleva a cabo una inmunización masiva a escala planetaria con unos pocos tipos de vacunas. De modo que estadísticamente será más evidente la aparición de efectos adversos que en otras circunstancias demoraríamos años en apreciar. Eso, unido al hecho de que esta vacunación está como ninguna otra en el foco de atención de las autoridades y los organismos reguladores, así como de la prensa y la opinión publica en general, hacen que el reporte de algún efectos secundario sea muchas veces sobredimensionado o incluso abiertamente distorsionado.

Lo cierto es que las vacunas que se están aplicando se encuentran bajo una riguroso análisis y en países como Israel, donde en muy poco tiempo se ha logrado una exitosa inmunización del grueso de la población han demostrado eficacia y seguridad. No obstante, si se llegase a detectar problemas de relevancia con alguno de estos productos, podemos estar seguros que sus indicaciones serán revisadas y reajustadas o incluso será retirado.

La vacunación ¿Debería ser obligatoria?

No obstante los claros beneficios de la inmunización, toda persona debe de ser libre para decidir voluntariamente si se pone o no una vacuna. En lo personal, no soy partidario de la inmunización forzada pues el fin no justifica los medios y una vacunación obligatoria estaría vulnerando el principio de autonomía y por tanto la dignidad humana. Por otro lado, aunque cierta parte de la población decida no aplicarse la vacuna contra la COVID-19, también estarán recibiendo su protección de forma indirecta, siempre y cuando si la reciba cierta masa crítica de individuos dentro de la comunidad que comparten.

Los pacientes con enfermedades del corazón… ¿nos podemos vacunar contra la COVID-19?

Sí, ninguna de las vacunas actualmente disponibles, está contraindicada en pacientes con cardiopatías. De hecho, los pacientes con enfermedades del corazón son uno de los grupos vulnerables frente a la pandemia, con mayor riesgo de complicaciones y muerte por la COVID-19. Por tanto, los cardiópatas pueden ser de los más beneficiados por las vacunas.

¿Y los niños y niñas con cardiopatías congénitas?

Hasta el momento, las vacunas contra la COVID-19 no están autorizadas en niños y solo pueden ser administradas en mayores de 16 años. Ello se debe a que como los pacientes en edad pediátrica no son uno de los grupos más vulnerables, y se ha trabajado contrarreloj, las investigaciones han dado prioridad a los adultos y adultos mayores. Por tanto, hasta el momento no hay suficientes datos sobre su seguridad y eficacia en infantes. Cuando se completen los ensayos clínicos que ya se encuentran en curso, sabremos si es segura su aplicación en niños. Para nuestro alivio, hasta el momento no hay evidencia de que los niños con cardiopatías congénitas tengan mayor riesgo de padecer la enfermedad o de experimentar complicaciones graves.

¿Cuál VACUNA vs. la COVID-19 es la adecuada para pacientes trasplantados o inmunodeprimidos?

Los pacientes trasplantados e inmunodeprimidos serían un grupo prioritario de vacunación pero estos pacientes no deberían ser inmunizados con vacunas de tipo «virus vivos» o «vectores replicantes». De las vacunas aprobadas hasta ahora en los Estados Unidos por la FDA y por los organismos reguladores de la Unión Europea, las más adecuadas para estos pacientes serían las basadas en ARN mensajero. Lo cierto es que no existen estudios de eficacia en pacientes con inmunosupresión. En ellos la efectividad podría verse comprometida en función de la inmunodeficiencia. Sin embargo, no debe suspenderse el tratamiento inmunosupresor para recibir la vacunación ya que podría implicar un riesgo mayor que el potencial beneficio de la inmunización contra el SARS-CoV-2.

¿Alguna otra recomendación?

Mientras se extiende la vacunación, es muy importante mantener las mismas precauciones desde el inicio de la pandemia: respetar el distanciamiento físico, el lavado de manos frecuente y uso adecuado de la mascarilla. También es prudente evitar en lo posible los espacios cerrados y poco ventilados o las aglomeraciones en espacios abiertos. Por último, recomendamos la vacunación a todas las personas en las que esté indicada en cuanto sea posible, siempre y cuando se trate de una vacuna probada y validada. Sí, mi recomendación a todos mis pacientes es esa: ¡VACÚNESE!

Una invitación:

Aprovecho la oportunidad para invitar a los lectores a que participen de la iniciativa Medicina Explicada. Se trata de un proyecto digital de contenidos de educación para la salud y el bienestar. Estamos en internet en http://www.medicinaexplicada.net/, y en las redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter. También contamos con un canal en Youtube y otro de podcast en Spotify. Todos los interesados en saber más sobre como preservar su salud y la de los suyos, pueden acceder de forma gratuita a esos contenidos, suscribirse, activar las notificaciones, comentar y compartir.

Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

Si este artículo te ha resultado útil o interesante, COMÉNTALO y COMPÁRTELO entre tus familiares y amigos, porque alguien puede estar ahora mismo necesitándonos. Recuerda que puedes suscribirte para recibir periódicamente todos nuestros materiales.

También te invitamos a que explores los contenidos de nuestro Proyecto MedicinaExplicada, el lugar donde te lo decimos todo… ¡Para que te sientas bien!

Otro artículo con tema relacionado en CARDIUM.net: COVID-19 ¿También afecta al CORAZÓN?

Síguenos y compártenos:

Una respuesta a «VACUNAS contra la COVID-19 en CARDIÓPATAS»

  1. Excelente explicaciòn no sòlo para los q tengan problemas cardiacos sino en general sobre las vacunas. Està coreoborando lo q oensè desde el.principio, la ciencia trabaja en funciòn del mejoramiento humano…gracias doctor Santos por su aporte profesional en joen de la colectividad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.