CardioPLAYAS 2025

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Ya se ultiman los detalles organizativos para una nueva edición de la Jornada Médica de Actualización Científica CardioPLAYAS 2025. El evento tendrá lugar en General Villamil Playas el próximo mes de septiembre como parte de nuestras celebraciones por el Día Mundial del Corazón. Los temas de esta edición serán:

Lugar: Karibao Resort Town, Villamil Playas, Ecuador.

Fecha: sábado 27 de septiembre.

Cuotas de inscripción: médicos $100.00 / estudiantes & enfermeras: $45.00

Información e inscripciones: comuníquese con el Comité Organizador llamando al 0992262013 o escríbanos por WhatsApp.

¿Grasas altas en sangre? ¡Estás en líos!

tengo las grasas altas en sangre

Sí, sí, sí. No quiero asustarte pero si tienes demasiado alto el colesterol o los triglicéridos… ¡estás en problemas! Pero no te angusties y sigue leyendo porque aquí aprenderás como solucionarlo.

En otros artículos aquí en +LATIDOS hemos explicado que las grasas, también conocidas como lípidos, son componentes importantes para muchas funciones y procesos naturales en nuestro organismo, o sea que son esenciales para la vida. Sin embargo, cuando se nos altera la salud metabólica y nos aumentan demasiado las grasas como el colesterol o los triglicéridos, entonces podemos llegar sufrir importantes problemas de salud, incluso con peligro para la vida.

Aquí entenderás el porqué te pueden subir los lípidos o grasas en la sangre y cuáles son sus potenciales consecuencias. También te enseñaremos a interpretar los resultados de laboratorio y cómo puedes evitar “resbalar” hacia el abismo por culpa de tus propias grasas.

Dislipidemias: grasas altas en sangre (pero también demasiado bajas)

Los lípidos o grasas como el colesterol y los triglicéridos no se pueden disolver en la sangre (por un efecto que todos hemos visto: el agua y el aceite no se llevan bien). Por eso los lípidos para poder ser transportados en la sangre necesitan unirse a cierto tipo de proteínas y formar unas estructuras esféricas llamadas lipoproteínas. Estas son como una especie de “contenedores” microscópicos (o sea tan pequeñitos que no se ven a simple vista) en los que las grasas pueden ser trasladadas de un órgano a otro por el torrente sanguíneo.

Lipoproteínas: Son unas pequeñísimas bolitas conformadas por lípidos y proteínas. Su función es permitir el transporte de las grasas en la sangre.

Cuando te haces un examen de sangre, lo que en realidad miden en el laboratorio es la cantidad de esos contenedores, o sea de las lipoproteínas y así es más fácil conocer el total de grasas que tenemos en circulación. A las alteraciones en la cantidad de grasas o lípidos en la sangre los médicos les llaman dislipidemias o dislipoproteinemias (en medicina el prefijo “dis” quiere decir alteración o trastorno). Sí, son palabras un poco difíciles pero no te preocupes porque no tienes que aprendértelas de memoria.

Las dislipidemias o alteraciones de las grasas más frecuentes son las que ocurren cuando aumenta demasiado su nivel en sangre. Esto es algo que en la jerga médica se le dice hiperlipidemia o hiperlipoproteinemia (“hiper” significa “mucho” o exceso de algo). Las más comunes son las que ocurren cuando se nos sube el colesterol (hipercolesterolemia), los triglicéridos (hipertrigliceridemia) o ambos. Ok, de nuevo se te enredó la lengua pero tu tranquilo.

Sin embargo, también hay problemas de salud cuando ciertas lipoproteínas como una a la que se le llama HDL (popularmente conocida como el “colesterol bueno”) bajan demasiado en la sangre. A esta disminución se le denomina hipolipoproteinemia (“hipo” en medicina quiere decir que algo es poco o escaso). Está demostrado que una reducción del HDL puede ser muy peligrosa, incluso aunque el resto de los lípidos o grasas estén dentro de sus valores normales.

El peligro de las grasas altas en la sangre

La importancia de entender y manejar las dislipidemias radica en su fuerte asociación con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, las cuales son a su vez una de las principales causas de muerte a nivel mundial. La ciencia ha demostrado que existe una asociación matemática entre las alteraciones de las grasas o lípidos en sangre y la probabilidad de que aparezcan serios problemas de salud cardiovascular y cerebrovascular.

La principal razón es que las dislipidemias conjuntamente con otros factores que tienen un efecto pro-inflamatorio favorecen el depósito de grasas en las paredes de las arterias y la formación de placas de ateroma, las cuales van poco a poco tapando las arterias y dificultando el tránsito de la sangre con oxígeno y nutrientes. Ese proceso llamado aterosclerosis es la principal causa de la enfermedad coronaria, los problemas cerebrovasculares y la enfermedad arterial periférica.

aterosclerosis y coronarias tapadas
Ateromatosis: es cuando las grasas altas en la sangre se van depositando poco a poco dentro de las paredes de las arterias hasta taparlas.

Por otro lado, los niveles extremadamente altos de los triglicéridos pueden además causar una peligrosa complicación llamada “pancreatitis aguda”. Esta consiste en una inflamación de un órgano abdominal llamado páncreas, el cual fabrica importantes hormonas y enzimas digestivas. Las pancreatitis pueden convertirse en un cuadro grave con peligro para la vida.

Es por eso que la prevención y el tratamiento adecuado de esas alteraciones pueden significar la diferencia entre llevar una vida saludable y plena, o en cambio, exponerse a sufrir complicaciones potencialmente letales como un infarto cardíaco. Ese riesgo es mucho mayor si la elevación del colesterol o los trigliceridos se combinan con otros problemas como obesidad, diabetes mellitus o tabaquismo.

Tenemos varios tipos de lipoproteínas con diferentes tamaños, composición, densidad y efecto sobre la salud. Cuando algunas suben demasiado estamos en problemas. En cambio otras como el HDL o «colesterol bueno» entre más alto… ¡mejor!

Sí, las dislipidemias provocan enfermedades con enorme impacto negativo en nuestra capacidad para trabajar y mantenernos productivos. También en la posibilidad de divertirnos, de valernos por nosotros mismos, así como en el desempeño sexual, entre otros muchos aspectos que afectan la calidad de vida.

En resumen, las alteraciones de las grasas en la sangre pueden provocar o empeorar enfermedades, acortarnos la vida y hacer que esta se nos haga más difícil. Si no quieres terminar “frito” en tus propias grasas, pues ponte pilas y sigue leyendo detenidamente.

¿Por qué me suben el colesterol o los triglicéridos?

En general hay tres grupos de factores que pueden hacer que nos suba el colesterol, los triglicéridos o ambos:
• Factores genéticos: existen mutaciones genéticas que pueden ser heredadas de una generación a otra dentro de una misma familia y que pueden provocar un aumento del colesterol, de los triglicéridos o de ambos. Las consecuencias de esa predisposición puede detectarse en niños y jóvenes, incluso aunque sean aparentemente sanos, tengan una dieta adecuada y un estilo de vida saludable.
• Estilo de vida: Una dieta alta en grasas o en carbohidratos (azucares y almidones), el sedentarismo o falta de ejercicio, el consumo de tabaco y el abuso de alcohol son factores que contribuyen significativamente a que nos suban en sangre los niveles de colesterol, triglicéridos o ambos.
• Condiciones médicas: Existen enfermedades como la diabetes y el hipotiroidismo, que pueden alterarnos los niveles lipídicos. También algunos medicamentos que se usan en ciertas enfermedades pueden favorecer secundariamente la elevación del colesterol.

Muchas veces las dislipidemias están asociadas con algunos otros peligrosos trastornos como la obesidad, la hipertensión arterial o las alteraciones del azúcar en la sangre, conformando el llamado síndrome metabólico. Si quieres saber más sobre este último, te invito a que también leas este otro artículo en este mismo sitio.

Teniendo en cuenta sus causas, las alteraciones de las grasas en sangre o dislipidemias se clasifican en dos grandes grupos: las genéticas y las adquiridas.

Dislipidemias primarias ó genéticas:

Se deben a una predisposición genética, pueden detectarse incluso en personas con una dieta adecuada y un estilo de vida saludable. Suelen ser refractarias y muy difíciles de combatir, incluso con dietas estrictas y usando los medicamentos adecuados. Algunas enfermedades dentro de este tipo son:
Hipercolesterolemia Familiar: Caracterizada por niveles extremadamente altos de LDL colesterol (el popularmente conocido como “colesterol malo”)
Hipertrigliceridemia Familiar: Consiste en niveles muy altos de triglicéridos en sangre.
Hiperlipidemia combinada Familiar: Quienes la sufren tienen una elevación persistente tanto del colesterol como de los triglicéridos.
Hipolipoproteinemia HDLc primaria: Es una reducción del HDL o colesterol bueno. Su causa es hereditaria y puede provocar enfermedad cardiovascular en personas jóvenes.

Dislipidemias secundarias o adquiridas:

Son las provocadas por factores como la dieta, los estilos de vida inadecuados, el hábito de fumar, y el uso de ciertos medicamentos o por otras enfermedades endocrinas como la diabetes o el hipotiroidismo.

¿Cómo se si tengo alto el colesterol?

Contrario a lo que muchos creen, la elevación del colesterol o los triglicéridos no provoca dolor de cabeza, mareos ni fatiga o decaimiento. En efecto, la elevación de los lípidos en sangre no suele producir ningún síntoma. Podemos tener el colesterol altísimo durante años y años sin sentir ningún síntoma y solo sufrir algún malestar el día en que ya tengamos una complicación como una angina de pecho o un accidente cerebrovascular.

En personas con algunos tipos de dislipoproteinemias de causa genética e intensa elevación crónica del colesterol pueden aparecer signos como ciertas manchas amarillas alrededor de los ojos o en los párpados llamados “xantelasmas” o nódulos de grasas debajo de la piel denominados “xantomas”.

Para diagnosticar una dislipidemia se debe realizar un examen de sangre con varios parámetros. A este grupo de estudios se le conoce como lipidograma e incluye:
• Colesterol total: lo normal es que esté por debajo de 160 mg/dL. Sin embargo, muchas veces los médicos solamente solicitan la medición del colesterol total en la orden de exámenes de sus pacientes, pero este dato aislado tiene muy poca importancia. Lo ideal es que siempre las órdenes de exámenes también incluyan las fracciones lipídicas del colesterol como el LDL (colesterol malo) y el HDL (colesterol bueno).
• Colesterol LDL: también conocido como “colesterol malo”, entre más bajo esté es mejor pues todos los estudios científicos demuestran que su elevación incrementa el riesgo cardiovascular . Por eso su nivel óptimo debe ser siempre inferior a 100 mg/dL.
• Colesterol HDL: es el popularmente conocido como “colesterol bueno” porque tiene un efecto antiaterogénico y protector. Numerosas investigaciones han demostrado que entre más alto esté el HDL, la persona tiene menor probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular. Su cifra óptima debe ser igual o más de 60 mg/dL, pero el pronóstico es funesto cuando la persona tiene menos de 35 mg/dL.
• Triglicéridos: se trata de un lípido o grasa con efecto aterogénico, además de que cuando sus niveles suben exageradamente pueden provocar una pancreatitis. Los triglicéridos o triacilglicéridos como también se le conoce provienen del metabolismo de los carbohidratos como los cereales, tubérculos y azúcares. Su nivel deseable es menor de 150 mg/dL.

Para obtener los resultados más precisos en cada uno de estos exámenes, la muestra de sangre debe ser extraída en el horario de la mañana después de un ayuno de 8 a 12 horas. Así mismo, el día anterior al examen debes haber comido los alimentos y cantidades que normalmente incluyes tu dieta. O sea, debes evitar comer de más o de menos.

Lipidograma: es un grupo de exámenes de laboratorio para determinar los niveles de distintos tipos de grasas o lípidos en la sangre.

Adicionalmente, es también muy útil determinar algunos otros marcadores específicos como:
• Apolipoproteína A-I (Apo A-I): Se trata de uno de los componentes principales del colesterol bueno o HDL por lo que tiene un efecto protector, de modo que entre más alta, es mejor el pronóstico de la persona.
• Apolipoproteína B (Apo B): Es un componente asociado al colesterol malo o LDL, por tanto, sus niveles altos indican un mayor riesgo cardiovascular y un peor pronóstico.
• Lipoproteína(a) [Lp(a)]: La elevación en la sangre de la Lipoproteína(a) por encima de 30 mg/dl es casi siempre un rasgo hereditario que constituye un factor de riesgo independiente para pronosticar una futura enfermedad cardiovascular. Las personas con predisposición genética a tener alta la Lp(a) son el 10 al 20% de la población (1 de cada 5 personas). Ellos pueden ser jóvenes y estar aparentemente sanos, sin embargo tienen muchísima mayor probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares tempranas y riesgo de muerte prematura.

Es por eso que toda persona debe de hacerse al menos una vez en la vida un examen que la incluya la determinación del nivel de Lipoproteina(a) en sangre, sobre todo si tienes familiares con enfermedades cardiovasculares, vasculares central y periférica o cerebrovasculares.

Si te encuentran alta la Lp(a), es muy probable que el resto de tu vida se te mantenga así porque se trata de un parámetro mediado genéticamente y hasta el momento no responde adecuadamente a ninguno de los medicamentos aprobados (aunque actualmente existen algunos fármacos en investigación con resultados prometedores). Sin embargo, sabiéndolo podrás extremar los cuidados y controlar otros factores para disminuir el riesgo cardiovascular global.

No, no basta con saber cómo están tus “grasas en sangre”

Si bien es muy importante que estés al tanto periódicamente de tus cifras de grasas en sangre, debes saber que eso no es suficiente. Muchos médicos y la totalidad de los pacientes se centran exclusivamente en los valores que informa el laboratorio. De ese modo, ellos se quedan en un enfoque simplista que se limita a conocer y tratar de reducir la cifra de cada una de las grasas en sangre.

Sin embargo, la cantidad que tengas de los colesteroles (el bueno, el malo y el total) o la de triglicéridos, es poco útil o hasta irrelevante si se asumen de forma aislada. Resulta que más que saber cómo están tus “grasas en sangre” lo importante es conocer cuál es tu riesgo absoluto, es decir el nivel de peligro para desarrollar una enfermedad del corazón, y eso solo es posible mediante los scores de riesgo cardiovascular.

Scores de riesgo cardiovascular:

Los scores de riesgo cardiovascular son herramientas matemáticas que permiten calcular la probabilidad de que alguien llegue a desarrollar una enfermedad del corazón. Básicamente son ecuaciones o fórmulas que además de incluir las cifras de colesterol total y HDL, también añaden otros parámetros como la edad, el sexo, el grupo étnico, los valores de presión arterial y antecedentes como por ejemplo si la persona fuma, es diabética o ya ha sufrido un evento cardiovascular previo.

Como fruto de décadas de investigación epidemiológica actualmente existen varios scores de riesgo que han demostrado ser sumamente eficaces. Pero también son muy fáciles de usar tanto por los médicos como por cualquier persona. Si lo deseas tú también puedes usarlos pues están disponibles gratuitamente en internet y en forma de APPs para teléfonos inteligentes. Aquí te comparto algunos de estos recursos y te invito a que calcules tu nivel de riesgo.

Calculadoras ONLINE de riesgo cadiovascular:

  • Calculadora de riesgo cardiovascular del Colegio Americano de Cardiología
  • Calculadora de riesgo cardiovascular versión online
  • Calculadora de Riesgo Cardiovascular - version online

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APPs calculadoras de riesgo cardiovascular (versión Android):

  • Organización Panamericana de la Salud
  • U-prevent
  • Calculadora de riesgo cardiovascular del Colegio Americano de Cardiología
  • Sociedad Europea de Cardiologia

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APPs calculadoras de riesgo cardiovascular (iOS – iPhone):

  • My Heart Risk - Creighton University
  • Your Risk Calculator Cardiovasc
  • American College of Cardiology
  • Panamerican Health Organization

Cálculo del colesterol no HDL:

Además de los escores, hay un cálculo que resulta crucial para evaluar el riesgo cardiovascular de una persona: el colesterol no HDL. Este se obtiene restándole al colesterol total CT el colesterol HDL. La fórmula sería: CT – HDL = colesterol no HDL. Por ejemplo, si una persona tiene el colesterol total en 200 mg/dL y el HDL en 35, su colesterol no HDL es 165.

En este parámetro el valor deseable debe ser inferior a 130, pero en personas con ciertas enfermedades como la diabetes, o que ya han sufrido un infarto cardiaco y tienen un riesgo cardiovascular incrementado el valor deseable del colesterol no HDL debes ser inferior a 100.

Otros índices:

También para saber cuán mal (o cuán bien) estás, tu médico o cardiólogo de cabecera puede hacer ciertos sencillos pero valiosos cálculos y analizar ciertos índices, ratios o proporciones como los siguientes:

Índice colesterol total / HDL:

También conocido como “índice aterogénico” es la proporción entre el colesterol total y el colesterol HDL. Se obtiene de manera muy sencilla dividiendo esos dos valores, o sea el valor del colesterol total entre el valor del colesterol HDL. Por ejemplo, si el colesterol total es de 200 mg/dL y el colesterol HDL es de 50 mg/dL, el resultado es 4. Algunos laboratorios lo calculan e incluyen ese valor en sus informes, de lo contrario es el médico el que debe hacerlo en la consulta, y lo más importante: analizar el resultado con el paciente.

El índice aterogénico ha sido uno de los más usados aunque actualmente no es el más recomendable por la Asociación Americana del Corazón. Permite clasificar en tres categorías el riesgo de que una persona llegue a tener una enfermedad provocada por aterosclerosis:
Riesgo mínimo: cuando el valor es menor a 3.5
Riesgo moderado: cuando el valor está entre 4.5 y 7
Riesgo alto: cuando el valor es superior a 7

Índice LDL / HDL:

Es el cálculo de la proporción entre el colesterol malo y el colesterol bueno. Constituye una de las medidas más populares para evaluar el riesgo de enfermedad cardiaca. También se obtiene mediante una simple operación de división y algunos laboratorios se lo facilitan a los médicos incluyéndolo el resultado en sus informes. Por ejemplo si alguien tiene el colesterol LDL en 150 y el HDL en 50, su índice LDL/HDL es 3.

Algunos estudios sugieren que el ratio LDL / HDL debe estar por debajo de 3.22 en las mujeres y de 3.55 en los hombres, aunque algunos expertos establecen estos tres niveles:
Ideal: por debajo de 2
Bueno: inferior a 5
Demasiado alto: por encima de 5

Índice ApoB / ApoA1:

Como ya hemos explicado antes, la ApoB es el componente principal de la lipoproteína de baja densidad (LDL) o colesterol malo, mientras que la ApoA1 es el componente principal de la lipoproteína de alta densidad (HDL) o colesterol bueno. Como es fácil suponer, cuando en una persona coinciden un nivel elevado de ApoB y una disminución de ApoA1, ese individuo enfrenta un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. 

El índice ApoB/ApoA1 se calcula fácilmente dividiendo los valores de la apolipoproteína B con los de la Apolipoproteína A1 (ApoA1). Algunos estudios han demostrado su utilidad como marcador del riesgo para desarrollar aterosclerosis y enfermedad cardiovascular. Por tal motivo se ha planteado como una alternativa al cociente de colesterol total/colesterol HDL para evaluar el riesgo cardiovascular. 

MujeresHombres
Riesgo bajo<0.6<0.7
Riesgo moderado0.6 – 0.80.7 – 0.9
Riesgo elevado>0.8>0.9
Ïndice ApoB / ApoA1: interpretación de los resultados según el sexo.

Para terminar este acápite, no podemos perder de vista otra cosa muy importantes: los exámenes de laboratorio solo muestran la cantidad de grasa que está circulando en ese momento en la sangre. En efecto, esos análisis no pueden aportar información sobre la grasa que ya tenemos dentro de órganos como el hígado, ni la que ya se nos ha depositado en las paredes de las arterias. Para saber esos datos es necesario recurrir a otros exámenes algo más complejos y costosos.

¿Cómo puedo bajar mis triglicéridos y colesterol?

Si ya te han detectado elevación de las grasas en la sangre, es importante que sepas que no todo depende de los medicamentos. Es crucial que hagas cambios en tu estilo de vida como dejar de fumar, limitar el alcohol y modificar tu alimentación. También es importante que mejores la calidad y cantidad de tu sueño e incrementes la actividad física. De lo contrario no tendrás los resultados adecuados por muy buenos (y caros) que sean los fármacos que uses. Si quieres conocer más detalles, te invito a que consultes este otro artículo en esta misma web: Colesterol y Triglicéridos: 7 consejos de vida.

Existen diferentes tipos de medicamentos para tratar las dislipidemias, pero sus dosis y combinaciones dependen de muchos factores como el tipo de afectación, la severidad y otros datos individuales. Un detalle a tener en cuenta es que los medicamentos que pueden bajar el colesterol no son efectivos para disminuir los triglicéridos y viceversa. Por todos estos detalles si tienes problemas de grasas altas en sangre, te recomendamos que vayas con un médico capacitado y evites automedicarte.

En general los grupos farmacológicos más usados en las dislipidemias son:

• Estatinas:

Es un grupo de medicamentos muy usados para la reducción del colesterol. Los más conocidos son la Atorvastatina (Lipitor®, Atorisk®, Zolvastín®, Acrovastin®), la Rosuvastatina (Crestor®, Liparón®, Toreza®, Coroval®, Rux®, Rosucol®), la Simvastatina (Zetina®, Alcosin®, Arudel®) o la Pravastatina (Bristacol®, Lipemol®, Liplat®).

Estos fármacos reducen el colesterol malo (LDL) y el colesterol total (CT) al inhibir una enzima del hígado llamada hidroximetilglutaril-coenzima A–reductasa (HMG-CoA reductasa). Esta es una enzima que ayuda al organismo a producir colesterol, de modo que cuando las estatinas la bloquean, el organismo genera menos colesterol. Al mismo tiempo el hígado comienza a producir más receptores de LDL que captan las partículas de LDL que ya están circulando en la sangre, reduciendo aún más la cantidad de este tipo de colesterol.

Las estatinas, además de reducir el LDL, también pueden disminuir los triglicéridos y aumentar el colesterol bueno HDL. Por otro lado, los medicamentos de este tipo también tienen otras funciones como estabilizar las placas de ateroma, reducir la viscosidad de la sangre y así disminuir el riesgo de eventos cardiovasculares o cerebrovasculares.


• Fibratos:

Son medicamentos eficaces para reducir los triglicéridos elevados. Su mecanismo de acción es aumentar la actividad de la lipoproten-lipasa, una enzima que hidroliza o descompone los triglicéridos. Los más utilizados son el Fenofibrato (Controlip®, Trilipix®, Lipidil®, Nortricol®, Fenofikan®) y el Ciprofibrato (Hiperlipen®, Acrofibrato®), mientras que otros como el Gemfibrozilo (Lopid®) actualmente se usan menos debido a sus potenciales efectos secundarios.

• Ezetimiba:

Es un medicamento que disminuye la absorción del colesterol en el intestino. Se usa principalmente en combinación con las estatinas, para darles una potencia adicional: Rosuvastatina + Ezetimiba (Stafen®, Vascuvid Plus®, Liparón Plus®, Rosucol E®, Ferovas®); Atorvastatina + Ezetimiba (Atozet®, Colmibe®, Tiazomet A®); Simvastatina + Ezetimiba (Vytorin®) y Pravastatina + Ezetimiba (Fibrotina®).

• Inhibidores de PCSK9:

Este grupo de medicamentos es una de las opciones para tratar las dislipidemias refractarias usualmente de causa genética y muy alto riesgo cardiovascular. Desafortunadamente algunos factores como su elevadísimo precio y escasa disponibilidad, son limitaciones para su uso. Normalmente el colesterol malo (LDL) va siendo eliminado de la sangre al unirse a ciertos receptores específicos en el hígado y esto permite que sus niveles se mantengan en un rango adecuado.

Paralelamente la PCSK9 es una enzima que reduce el número de esos receptores en el hígado, pero en algunas personas la PCSK9 trabaja en exceso lo cual provoca que los niveles de colesterol LDL en sangre se vuelvan demasiado altos. Los fármacos inhibidores de la PCSK9 como el Alirocumab (Praluent®), el Evolocumab (Repatha®) y el Evinacumab (Evkeeza®) son anticuerpos monoclonales diseñados para bloquear la enzima PCSK9, aumentando el número de receptores disponibles y así ayudar a eliminar el colesterol “malo” de la sangre. Estos fármacos se aplican mediante inyecciones subcutáneas (de manera similar a la insulina) una vez cada quince días o una vez al mes.

• Inclisirán (Leqvio®):

permite reducir los niveles de colesterol LDL con solo dos en inyecciones subcutáneas al año y ha marcado un hito en las estrategias terapéuticas para las hipercolesterolemias severas de causa hereditaria con pobre respuesta a las estatinas. El Inclisirán (Leqvio®) usa la tecnología del ARN de interferencia, esto quiere decir que el fármaco es en sí un pedacito de código genético que una vez introducido en el organismo bloquea de forma específica la expresión de un gen que codifica la síntesis hepática de la proteína PCSK9, favoreciendo el reciclaje del receptor LDL y logrando reducciones de colesterol LDL en sangre.

• Ácido bempedoico (Nilemdo®, Nustendi®):

es un hipolipemiante oral que ha demostrado su eficacia para reducir complicaciones cardiovasculares en pacientes de alto riesgo vascular, en particular si son intolerantes a las estatinas. Su mecanismo de acción es disminuir la producción de colesterol en el hígado por un mecanismo similar al de las estatinas, pero no actúa en el músculo, por lo que evita los dolores o mialgias que padecen las persones intolerantes a las estatinas. Reduce las concentraciones de colesterol LDL entre un 16 y un 23% según se administre o no con estatinas y hasta un 38% asociado a ezetimiba. Por otro lado, también tiene cierta acción antiinflamatoria.

• Otros medicamentos:

Los ácidos grasos omega-3 altamente purificados como el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) (Omacor®, Epacor®, Epapure®, Vazkepa®) son útiles para el tratamiento de los triglicéridos altos o hipertrigliceridemia. También algunas investigaciones han demostrado que puede reducir el riesgo cardiovascular en pacientes con antecedentes de enfermedad cardiaca.

Algunas dislipidemias de causa genética como la Hipercolesterolemia Familiar Homocigota (HFHo) son especialmente graves potencialmente mortal. Esta ocurre cuando un niño hereda al mismo tiepo dos copias de los genes causantes de la Hipercolesterolemia Familiar (HF), una de cada padre, lo que resulta en niveles extremadamente altos de colesterol. Esta enfermedad afecta a alrededor de 1 de cada 300.000 personas y puede causar enfermedad coronaria y estenosis aórtica grave antes de los 10 años de vida.  

En los casos de Hipercolesterolemia Familiar Homocigota, la única esperanza de supervivencia y mejor calidad de vida es un diagnóstico precoz (preferentemnete antes de los dos años de edad) y la disponibilidad de fármacos como los anticuerpos monoclonales bloqueadores de PCSK9 como el Evinacumab (Evkeeza®). En esta entidad también pueden resultar útiles otras terapias como la aféresis del LDL. Se trata de un procedimiento parecido a la hemodiálisis que requieren los pacientes con insuficiencia renal, pero que en esto casos que sufren HFHo lo que busca es limpiar la sangre sacándole la mayor cantidad posible de partículas del colesterol LDL.

7 tips para controlar las grasas en sangre.

1) Los medicamentos no son mágicos: por más efectivos y caros que sean, debes ayudar cambiando tu estilo de vida, animándote a estar más activo y mejorando tu nutrición.

2) El tratamiento lleva tiempo: algunas personas creen que para disminuir su colesterol o triglicéridos es suficiente con una o dos semanas de tratamiento. Pero no, esto no es una gripe. Por tanto, el tratamiento farmacológico para bajar el colesterol o los triglicéridos debe durar por lo menos de 2 a 3 meses seguidos.

3) Importacia de los exámenes evolutivos: Luego de terminar el tratamiento debes repetirte el examen para asegurarte que ya las grasas bajaron a su nivel normal, caso contrario debes de prolongar el tratamiento por un tiempo adicional que te indicará tu médico. Luego de eso, nuevamente deberás hacerte exámenes de laboratorio evolutivos.

4) Cerciórate de que lo indican todo: verifica si tu médico además de los triglicéridos y el colesterol total, ha incluido también en tu orden de laboratorio otros examenes como el colesterol HDL, el LDL y la Liporpteina(a) . Es importante que además te incluya exámenes para conocer la función hepática y otras determinaciones metabólicas para precisar si tienes elevación del azúcar en sangre (hiperglicemia) o resistencia insulínica.

5) Cuando vayas a la consulta de seguimiento: pregúntale a tu médico o cardiólogo de asistencia por el resultado de tus escores de riesgo y otros índices. También analiza junto a él o ella cómo hacer para mejorar esos resultados.

6) ¿Lo tuyo será hereditario? Pregúntale a tu médico si hay elementos para pensar de que tu dislipidemia sea de tipo familiar, o sea hereditaria. En ese caso es necesario que otras personas de la familia como tus hijos y tus hermanos se hagan exámenes de triglicéridos y colesterol, entre otros test como la Lp(a). Esto es importante, incluso aunque ellos se sientan bien y estén aparentemente saludables.

7) Quizás necesites tratamiento permanente: si te han diagnosticado una elevación de los triglicéridos, del colesterol o de ambos de tipo genético o familiar, es probable que tengas que tomar o inyectarte ciertos medicamentos por tiempo indefinido o de forma permanente. También es importante que en ese caso extremes los cuidados con tu dieta, la calidad del sueño y el control de otras alteraciones de la salud metabólica.

¿Quieres vivir más y mejor? ¡Bájate las grasas!

Para prevenir las enfermedades cardiovasculares es esencial comprender la importancia de las dislipidemias. Es por eso que la prevención y el manejo adecuado de las alteraciones del colesterol, los triglicéridos y otras lipoproteínas resulta decisivo para tu salud. Así que por tu vida… ¡bájate las grasas!

Es tiempo de poner en práctica todo esto que has aprendido aquí. Pero si tienes alto el colesterol o los triglicéridos como siempre te recomendamos: acude con un profesional de la salud. Un médico debidamente capacitado podrá interpretar mejor tus resultados de laboratorio y te ayudará con el tratamiento más adecuado para tu caso, lo cual te ahorrará mucho tiempo y dinero.

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Autor: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo en CÂRDIUM.

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ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado..

LIBRE de CALORÍAS (pero no de riesgos).

edulcorantes no caloricos

Quizás tú, como yo, también has elegido muchas veces los alimentos y bebidas cuya etiqueta dice «libre de azúcar» o «cero calorías». Pero, ¿qué pasaría si esta opción no fuera tan saludable como pensamos?

Así lo parece indicar un estudio científico de la Clínica Cleveland recién publicado en la revista médica Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology. El artículo está generado gran interés al hallar que el consumo de cierto tipo de edulcorante no calórico podría favorecer alteraciones con un potencial riesgo para generar problemas cardiovasculares.

Los investigadores observaron que las personas sanas que consumen 30 gramos de un edulcorante llamado «eritritol» desarrollan una mayor respuesta y activación de las plaquetas, lo cual puede favorecer la aparición de trombos. Resulta que teóricamente esto incrementaría el riesgo de accidentes cerebrovasculares e infartos cardíacos.

El lado amargo de los edulcorantes no calóricos.

Los edulcorantes no calóricos, también conocidos como «no nutritivos» son sustancias que se emplean en la industria alimentaria como aditivos de comidas y bebidas ya sea como un complemento o como un sustituto del azúcar o sacarosa.

El objetivo primario de los productores al usar estos edulcorantes es disminuir el contenido energético de los alimentos y hacerlos más saludables. Eso sin tener que sacrificar el sabor dulce que las personas esperan tenga una confitura o un helado. También en ciertos casos puede haber un interés meramente comercial pues algunos de esas sustancias tienen un dulzor hasta 30 veces mayor que la sacarosa, lo cual podria su´poner un ahorro de costes.

Pero desde hace algún tiempo varias investigaciones han demostrado que algunos edulcorantes no calóricos, especialmente los artificiales o sintéticos como la sacarina, la sucralosa, el ciclamato, acesulfamo-K y el aspartamo, afectan a la salud por diversas vías e incluso algunos de ellos podrían incrementar el riesgo de ciertas clases de enfermedades malignas.

Imagen referencial de producto con edulcorantes no calóricos.

¿Y qué es el eritritol?

El eritritol es otra sustancia que se emplea como edulcorante no calórico. Se trata de un alcohol derivado del azúcar que se produce de forma natural en alimentos como el melón y las uvas. Tiene un 70 % de dulzor respecto al azúcar de mesa y los seres humanos también lo producimos en pequeñas cantidades de forma natural: nuestras células sanguíneas lo fabrican a partir de la glucosa.

En el ámbito industrial se fabrica mediante la fermentación de azúcares y se usa como aditivo de algunos alimentos. En el año 2001, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos clasificó el eritritol como un aditivo alimentario «generalmente reconocido como seguro» pero este estudio que acaba de aparecer nos siembra dudas sobre su inocuidad.

¿Dulce camino al infarto? No, que no cunda el pánico.

Esto no quiere decir que tomar un refresco dietético ocasional vaya a causarte un infarto, pero sí pone en duda la idea de que estos productos son completamente seguros. Por otro lado, esta investigación se desarrolló en un pequeño grupo de sujetos sanos, así que hay que esperar otros estudios más grandes y que incluyan a personas con enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes u otros trastornos de la salud metabólica. Personas que son precisamente las que en el mundo realmás tienden a consumir más alimentos con estos tipos de edulcorantes.

Aunque el estudio de la Clevelan Clinic usó una dosis relativamente alta de eritritol, esos 30 gramos se pueden completar con unas cuantas porciones de helado, un buen pedazo de alguna torta endulzada con eritritol. Por otro lado, imbuidos en una falsa percepción de seguridad y confianza, las personas que consumen alimentos con edulcorantes no nutritivos o no calóricos tienden a ingerir porciones mucho mayores.

Esta investigación añade otra pieza al complejo rompecabezas de si los edulcorantes no nutritivos son mejores que el azúcar. Lo cierto es que estos resultados pueden ayudar a explicar los sorprendentes resultados de algunos estudios observacionales que indican que los edulcorantes artificiales están vinculados a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

De cualquier manera, los edulcorantes que no contienen calorías parecen afectar el metabolismo de formas que aún no comprendemos del todo. Otros investigadores han observado que los edulcorantes artificiales pueden alterar la microbiota intestinal y provocar cambios en la manera en que nuestro cuerpo procesa el azúcar y las grasas, alteraciones que también podrían contribuir al aumento del riesgo cardiovascular.

A pesar de estos hallazgos, los expertos llaman a la calma. No se trata de rechazar de plano todo lo que contenga un edulcorante no calórico. Pero sí debemos ser conscientes de que no son una solución mágica para el control de peso y la salud. El estudio sugiere que la moderación es clave, y que es mejor centrarse en una dieta equilibrada que en productos «sin azúcar» que podrían tener efectos inesperados.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Este nuevo estudio nos invita a reflexionar sobre nuestras elecciones alimenticias: pocas cosas son tan importantes en la vida como elegir lo que pones dentro de tu cuerpo. Como siempre, la mejor recomendación es optar por una dieta balanceada y rica en alimentos frescos y naturales. Tampoco olvides revisar bien la etiqueta de lo que consumes.

Si bien ingerir un edulcorante de vez en cuando no va a hacerte daño, no deberías depender de ellos para «endulzar» tu vida diaria. Este estudio nos recuerda que, aunque queramos evitar el azúcar, la solución no siempre es tan simple como reemplazarla con otros productos industriales.

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Redactado por los doctores: Karla Aquino y Aldo M. Santos, cardiólogos en CÂRDIUM.

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Índice cintura cadera: ¿ESTÁS en RIESGO? 

Tener un indice cintura - cadera adecuado es imprescindible para una buena salud metabólica.

El índice cintura-cadera (ICC) es una sencilla pero valiosa herramienta para evaluar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y otras afecciones relacionadas con la obesidad y las alteraciones de la salud metabólica.

La relación entre el perímetro de la cintura y el de la cadera permite determinar el patrón de distribución de la grasa corporal y la cantidad de grasa intra-abdominal. Numerosas investigaciones han demostrado que el ICC es un indicador de salud cardiovascular con más utilidad para predecir el riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte prematura que otras mediciones tradicionales como el peso corporal global, la circunferencia abdominal (CA) o el índice de masa corporal (IMC).

indice cintura-cadera

La grasa acumulada en la zona abdominal (grasa visceral) está más relacionada con riesgos cardiovasculares que la grasa acumulada en la región de las caderas o glúteos. Por ello, el índice cintura – cadera es un indicador más preciso que otros métodos o tipos de mediciones para evaluar el riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, y ciertas enfermedades del corazón.

ICC: evidencia científica y recomendaciones.

Varios estudios durante la última década han demostrado que el exceso de grasa abdominal central en personas con normo-peso definido por el «índice cintura cadera» se asoció con una mayor mortalidad que la obesidad definida por el IMC, particularmente en ausencia de distribución central de grasa. Ello se debe a que a diferencia del IMC, el ICC no está influenciado por la estatura, lo que hace del ICC un mejor indicador para predecir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

También se ha demostrado que una reducción del ICC se asocia con mayores beneficios para la salud no solo del corazón. Un estudio de 2020 encontró que la disminución en un 5% del ICC, logró una significativa reducción del riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica en personas con enfermedad de hígado graso no alcohólico. Por tal razón, instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Heart Association (AHA) recomiendan el uso del «índice cintura cadera» como parte de la evaluación de riesgos en la práctica clínica por parte de cardiólogos y otras especialidades médicas.

¿Cómo calcular el Índice Cintura Cadera?

El índice cintura cadera es una sencilla relación matemática que se obtiene dividiendo la circunferencia de la cintura por la circunferencia de la cadera. Esta relación permite identificar cómo se distribuye la grasa en el cuerpo, diferenciando entre una distribución central (alrededor de la cintura) y una distribución periférica (alrededor de las caderas). Para calcular el ICC solo requiere una cinta métrica y aquí te explico los pasos:

Paso 1: medición de la cintura:

  • Colócate de pie, con los pies juntos.
  • Utiliza una cinta métrica para medir la cintura en la parte más estrecha del abdomen, también puedes usar el punto intermedio entre la última costilla y el ombligo.
  • Rodea tu cintura con la cinta métrica, asegurándote de que esté nivelada y no demasiado apretada.
  • Anota la medida en centímetros (cm).
Índice Cintura - Cadera

Paso 2: medición de la cadera:

  • Permanece de pie, con los pies juntos.
  • Rodea la parte más ancha de tus caderas y glúteos con la cinta métrica.
  • Asegúrate de que la cinta esté nivelada y bien ajustada, pero no apretada.
  • Anota la medida en centímetros (cm).
indice cintura-cadera

Paso 3: cálculo del índice cintura-cadera:

Una vez tenemos el perímetro de la cintura y la cadera, pasamos a calcular el ICC con esta fórmula:
ICC = Circunferencia de la Cintura (cm) / Circunferencia de la Cadera (cm)

Por ejemplo: si una mujer tiene un perímetro de cintura de 98 cm y un perímetro de cadera de 124 cm, su índice cintura-cadera es: 98 / 124 = 0.79 cm

¿Cómo interpretar el resultado del índice cintura cadera?

La interpretación de los valores de Índice Cintura Cadera dependen del sexo debido a las diferencias naturales en la distribución de la grasa corporal entre hombres y mujeres. Aquí te muestro los rangos que generalmente se utilizan para evaluar el riesgo:

Para Mujeres:

  • Bajo riesgo: ICC < 0.80
  • Riesgo moderado: ICC entre 0.80 y 0.85
  • Alto riesgo: ICC > 0.85

Para Hombres:

  • Bajo riesgo: ICC < 0.90
  • Riesgo moderado: ICC entre 0.90 y 0.95
  • Alto riesgo: ICC > 0.95

Estratificación del riesgo cardiovascular según ICC y sexo.

Utilidad del Índice Cintura Cadera en la práctica clínica:

El empleo del índice cintura cadera (ICC) como herramienta de estratificación del riesgo cardiovascular y metabólico ha ido ganando relevancia en la práctica clínica debido a su capacidad para predecir ciertos trastornos de salud de una manera más precisa que el tradicional índice de masa corporal (IMC). Esto se debe a que el famoso IMC no es capaz de distinguir entre la masa muscular y la masa grasa, ni tampoco considera la distribución de la grasa corporal, cosa que sí puede hacer el ICC.

La circunferencia de la cintura es una expresión directa de la grasa visceral, la cual se sabe que está asociada con un mayor riesgo de enfermedades del corazón, así como de hipertensión, diabetes tipo 2, resistencia insulínica, hígado graso y niveles anormales de colesterol o triglicéridos, entre otros componentes del llamado síndrome metabólico. Por tanto, un indice cintura cadera elevado, indica una mayor probabilidad matemática de llegar a sufrir importantes problemas de salud que pueden mermar nuestra capacidad para trabajar, producir, divertirnos y valernos por nosotros mismos (calidad de vida). También puede predecir una mayor tendencia a sufrir una muerte prematura (supervivencia).

Todo lo anterior hace que el ICC nos sirva a los cardiólogos y a otros profesionales de la salud para identificar a personas con mayores probabilidades de enfermar o de morir. Pero tambien sirve para personalizar las recomendaciones de cambios en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio, además de evaluar la efectividad del tratamiento y determinar si hay o no progresos.

Pero el ICC no solo es útil para los médicos.

Este indicador puede ser utilizado por cualquier persona interesada en velar por su salud. Al conocer y monitorear tu propio ICC, puedes tomar medidas proactivas para reducir el riesgo de enfermedades graves, adoptando hábitos de vida más saludables. Una pequeña cinta métrica puede ser una gran aliada en la prevención de problemas de salud en el futuro. Pero no debes hacerlo todo por tu cuenta: si tienes un ICC desfavorable, es muy recomendable que busques ayuda médica.

¿Cómo puedes mejorar tu índice cintura cadera?


Nuestras mediciones de cintura y cadera están relacionadas con la anatomía de nuestro cuerpo y no solo con nuestra composición corporal. Por eso la modificación del ICC no solo depende de hacer dieta o ejercicio. No obstante, los pilares para mejorar el ICC son el entrenamiento y la alimentación. También en muchos casos puede ser muy útil el empleo de medicamentos para adelgazar, tema sobre el que puedes encontrar un interesante artículo en este mismo sitio.

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Autor: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo en CÂRDIUM.

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Todo está listo para CardioPLAYAS 2024

Ya está todo listo para CardioPLAYAS 2024, una jornada médica de actualización científica organizada por la red cardiológica CÂRDIUM. El evento cuenta con el auspicio del Laboratorio Abbott y en esta ocasión tendrá por sede el magnífico escenario del Karibao Resort Town.

Un nutrido grupo de profesionales de la medicina nos reuniremos este sábado 18 de mayo a la orilla del Pacífico para intercambiar información, compartir experiencias y participar en una valiosa reunión de integración. En resumen: lo tendremos todo para una ocasión memorable.

Si ya recibiste una invitación, debes confirmar cuanto antes tu asistencia pues el cupo de participantes es limitado. Síguenos en las redes sociales para que te mantengas al tanto de todas nuestras iniciativas de educación médica continua.

PROGRAMA:

08:00 – 08:30 Recepción, registro y acreditación.
08:30 – 09:00Apertura y coctel de bienvenida.
09:00 – 09:30 Colisión vs. Previsión, los Desafíos del Síndrome Metabólico.
09:30 – 10:00Diabetes Mellitus: Pautas Actuales y Estrategias de Manejo Efectivo.
10:00 – 10:30Coffee break.
10:30 – 11:00Claves para el Diagnóstico Precoz de la Enfermedad Renal Crónica.
11:00 – 11:30Dislipidemias al Día: Avances Terapéuticos y Manejo Efectivo.
11:30 – 12:00Panel: Discusión de casos clínicos.
12:00 – 12:30Clausura y entrega de certificados de participación.
12:30 – 14:00Almuerzo.
14:00 – 17:00Actividad de integración.

QUÍMICA y… ESFUERZO: la verdad sobre los medicamentos para bajar de peso.

La verdad de los medicamentos para bajar de peso y tratar la obesidada.

Si tienes sobrepeso o padeces obesidad quizás te has planteado la posibilidad de usar medicamentos para bajar de peso. Pero antes de ponerte una inyección, o empezar a tomar cualquier pastilla para adelgazar es importante que conozcas ciertos detalles.

Muchos de nosotros libramos a diario una batalla contra el sobrepeso y la obesidad, sin embargo no pocas veces el resultado es frustrante y hasta podemos llegar a sentir una sensación de derrota. Es por eso que además de las dietas, el ejercicio y los cambios en el estilo de vida no pocos recurren a los medicamentos para adelgazar como una alternativa para acelerar el proceso. Pero… ¿realmente se trata de una solución eficaz? ¿Son suficientemente seguros? Y sus resultados ¿son duraderos?

En este nuevo artículo del blog +LATIDOS, te explicaremos en un lenguaje fácilmente comprensible todo lo que necesitas saber sobre los medicamentos contra la obesidad o fármacos para disminuir de peso: sus tipos y funcionamiento, así como su eficacia, los riesgos y potenciales efectos secundarios. Tal y como nos caracteriza, lo que vas a leer es en base a información actualizada y científicamente verificada, así que… ¡acompáñanos!

Los medicamentos para bajar de peso ¿realmente funcionan?

Numerosos estudios científicos avalan la eficacia de los actuales medicamentos para controlar el peso. Los fármacos contra la obesidad pueden ayudar a perder entre 5 y 10% del peso corporal en un período inferior a los 12 meses. Pero combinados con dieta y otras medidas pueden lograr resultados notables incluso antes de 3 meses. No obstante la reducción de peso puede ser más lenta, limitada y solo temporal si no se acompañan de otras medidas como los cambios higiénico-dietéticos y la actividad física.

Tratamiento de la obesidad: miligramos de «química» y… «toneladas» de esfuerzo.

Para lograr un peso saludable puede ser muy útil la ayuda de un poco de «química» pero sigue siendo necesario mucho, pero mucho, esfuerzo y compromiso personal. Quien recurra a estos medicamentos como una forma de adelgazar “fácil”, “rápida” y “sin esfuerzo” probablemente perderá su tiempo y su dinero.

Tampoco podemos dejar de señalar que en el mercado existe una profusión de productos que se promocionan en las redes sociales y hasta en anuncios de la radio y en horarios estelares de la TV como “medicamentos para bajar de peso”, algunos con el cartelito de “naturistas”. En realidad se trata de publicidad engañosa sobre productos sin ninguna validación científica con los que en lugar de deshacerte del sobrepeso, lo que perderás es tu tiempo y tu dinero.

inyecciones para bajar de peso o adelgazar y eliminar la obesidad.
Algunos medicamentos para adelgazar se aplican en forma de inyecciones periódicas con jeringas precargadas.

Por muy buenas que sean nuestras “armas” es difícil vencer a un adversario si antes no nos preparamos y le conocemos a profundidad. Si quieres lograr resultados rápidos (y sobre todo sostenidos) en la reducción de tu peso corporal es importante que le dediques tiempo a conocer todo lo necesario sobre la obesidad: en qué consiste, cuáles son sus tipos, sus causas y efectos sobre la salud. Por eso te recomendamos que leas detenidamente este otro artículo que hemos preparado para ti: Cómo vencer la obesidad (sin sufrir en el intento).

Medicamentos para bajar de peso: 4 ADVERTENCIAS (!)   

1) Pueden provocar efectos secundarios:

La mayoría de los efectos secundarios de los medicamentos para reducir el peso corporal no son peligrosos y desaparecen de inmediato al dejar de tomarlos. Sin embargo, algunos de los potenciales efectos adversos de los fármacos para adelgazar pueden llegar a ser bastante molestos. Tambien aunque son muy poco frecuentes pueden aparecer complicaciones graves. Las complicaciones de los medicamentos para bajar de peso son más probables en pacientes que ya tenían alguna patología previa y pueden ocurrir en personas que antes de iniciar el tratamiento no fueron debidamente evaluados por un personal médico capacitado, o no han sido monitoreados en el transcurso de su aplicación.

2) Requieren de una prescripción médica y un seguimiento especializado:

Esto va en línea con las advertencias anteriores. Los medicamentos para controlar el peso siempre requieren una cuidadosa evaluación previa y un estricto seguimiento médico especializado. La  automedicación con alguno de estos fármacos puede ser muy peligrosa. Evite tomar esas pastillas que “le sobraron” a un amigo o algo que le estén vendiendo en las redes sociales (que recuerda puede ser un producto sin ninguna certificación, e incluso falso o adulterado). También tenga cuidado porque no todo profesional de la salud cuenta con la calificación suficiente para prescribir y monitorear el uso de este tipo de fármacos.  

3) No funcionan como única herramienta ni son una solución “mágica”: 

Guiados por la cultura contemporánea del facilismo y la pasividad, muchas personas aspiran a tomar una pastilla o ponerse una inyección que les resuelva su problema de obesidad sin esforzarse y sin cambiar sus nocivos estilos de vida. Sentimos decirle que ese tipo de pastilla no existe. Los medicamentos para reducir el peso corporal, son solo un complemento y nunca sustituyen a una dieta adecuada y a la práctica regular de ejercicio físico.

Todo paciente con sobrepeso u obesidad tiene que estar consciente de que necesita hacer un esfuerzo y lograr un cambio radical de vida. Ello implica la modificación de criterios, hábitos y percepciones, así como enfoque y esfuerzo, mucho, mucho, mucho esfuerzo físico y también mental – emocional. Pretender usar medicamentos para adelgazar sin querer asumir el esfuerzo de un cambio de estilo de vida puede ser solo una solución temporal, parcial o incluso completamente inefectiva que termine ahondando la frustración y debilite aún más la autoestima de las personas.

Es probable que al mejorar tu nutrición y lograr controlar tu peso corporal, también mejore tu salud metabólica. Sí, es posible que desaparezcan del todo las alteraciones propias del síndrome metabólico como la hipertensión arterial, las alteraciones de la glucosa (azúcar) y de las grasas en la sangre (colesterol, triglicéridos). Sin embargo, en algunas personas puede persistir cierto grado de esos trastornos por lo que deberán seguir usando medicamentos específicos para mantenerlos controlados.

4) No son para todos: 

Por todo lo anteriormente expuesto, es fácil comprender que estos fármacos no son para todo el mundo. Los medicamentos para reducir el peso no se recomiendan en ciertas personas e incluso pueden estar absolutamente contraindicados en niños, embarazadas o mujeres que estén buscando un embarazo y en pacientes con ciertas condiciones médicas como enfermedades cardíacas, renales o hepáticas.

Por otro lado, algunos pacientes no logran tolerar los efectos secundarios, incluso leves y de escaso peligro. Tampoco podemos perder de vista que si usted sufre una obesidad o tiene sobrepeso por un trastorno de la conducta alimentaria provocado por ansiedad, depresión u otro problema emocional, difícilmente le ayudará un fármaco para reducir el peso corporal si no va acompañado de una estrategia de apoyo y acompañamiento psicoterapéutico efectivo.

A-B-C de los medicamentos para bajar de peso:

No son muchos los medicamentos para controlar el peso que tienen validación científica y por tanto un uso médico aprobado a nivel internacional. Según su mecanismo de acción se clasifican en 3 grupos: supresores centrales del apetito, bloqueadores de la absorción de las grasas, y agonistas GLP1. A continuación te explicamos en más detalle sus características:

A). Supresores centrales del apetito:

Se les dice “centrales” porque actúan directamente en el cerebro disminuyendo la sensación de hambre. Algunos de estos medicamentos inicialmente fueron desarrollados como psicofármacos por sus efectos antidepresivos o su utilidad en el control de los sintomas del síndrome de abstinencia en personas con algunas adicciones. Sin embargo luego se vio que eran capaces de reducir el apetito e inducir cierto nivel de anorexia (por eso también se les llama «anorexígenos»).

fentermina o istaril: medicamento para bajar de peso y tratar la obesidad.
bupropion o buxon: medicamento para bajar de peso y tratar la obesidad.
  • Mecanismo de acción: Estas sustancias son isómeros de la meta-anfetamina y estimulantes del sistema nervioso central. Hacen que en las neuronas se incremente el nivel de neurotransmisiones como dopamina, epinefrina y norepinefrina. Estos neurotransmisores naturalmente se disparan como una respuesta de alerta (de lucha o huida) y también frenan el hambre.
  • Efecto: Disminuyen la sensación de hambre, lo que lleva a ingerir menos alimentos y así disminuir el ingreso calórico.
  • Fármacos: Fentermina (Obexol, Sentis, Adipex-P, Lomaira) y en combinación con Topiramato (Istaril, Qsymia). También el Bupropion o Anfebutamona (Buxon, Zyban, Zyntabac, Odranal, Wellbutrin) un medicamento antidepresivo que luego demostró su utilidad para el tratamiento del síndrome de abstinencia en personas que dejaban de fumar y que más recientemente se ha comprobado que puede reducir el apetito, ya sea solo o en combinación con Naltrexona (Naltreva, Contrave).
  • Efectos secundarios: Ansiedad, insomnio, boca seca, palpitaciones, estreñimiento, vómitos, diarreas.
  • Contraindicaciones: edad avanzada, personas con enfermedad coronaria y otras patologías  cardíacas, presión arterial alta, hipertiroidismo y glaucoma, epilepsia u otras causas de convulsiones.
  • Modo de uso: Tabletas o cápsulas vía oral por un tiempo limitado, usualmente por 6 a 12 semanas.

B). Bloqueadores de la absorción de las grasas:

orlistat o disgrasil medicamento para bajar de peso y tratar la obesidad.
  • Mecanismo de acción: Provoca una inhibición de la lipasa pancreática, una enzima que descompone en el intestino las grasas que ingerimos con los alimentos. Sin esta enzima, los triglicéridos de la dieta no se hidrolizan y se quedan como ácidos grasos no absorbibles, por lo que se excretan en las heces sin digerirse. 
  • Efecto: Impiden que el cuerpo absorba la grasa de los alimentos ingeridos y con ello reducen la ingesta de calorías.
  • Fármacos: Orlistat o tetrahidrolipstatina (Xenical, Disgrasil, Orlifit, Alli).
  • Efectos secundarios: Heces grasosas, diarrea, flatulencia, incontinencia fecal, disminución de la absorción de vitaminas liposolubles (vitaminas A, D y E).
  • Contraindicaciones: menores de 12 años de edad, mujeres embarazadas o en lactancia y consumidores de bebidas alcohólicas.
  • Modo de uso: Usualmente una cápsula o tableta de 120 mg tres veces al día, después de las comidas principales.

C). Agonistas del GLP-1:

wegoby o semaglutide: medicamento para bajar de peso y tratar la obesidad.

Se trata de medicamentos que inicialmente fueron desarrollados y aprobados para la controlar la diabetes. Sin embargo pronto se vio que inducían una importante reducción del peso corporal. Por tal motivo fue estudiado y más recientemente se pudo aprobar su uso en el tratamiento de la obesidad. Más recientemente los laboratorios farmacéuticos han sacado versiones con el expreso fin de reducir el peso corporal y se han estado desarrollando otros medicamentos de efecto similar.

  • Mecanismo de acción: Son análogos sintéticos de una hormona natural llamada GLP-1 que secretamos en el intestino delgado cuando comemos. Actúan en el páncreas, estimulando la secreción de insulina e inhibiendo la liberación de otra hormona llamada Glucagón, por lo que también disminuyen los niveles de azúcar en la sangre.
  • Efecto: Regulan el apetito, retardan el vaciado gástrico y reducen las señales cerebrales de hambre (efecto anorexigeno), lo que conduce a una menor ingesta de alimentos.
  • Fármacos:  Semaglutida (Wegovy en inyecciones y Rybelsus en tabletas. También se comercializa con el nombre de Ozempic en inyecciones con menor concentración del fármaco para el tratamiento de la diabetes); Liraglutida (Saxenda, Victoza); Tirzepatida (Zepbound en inyecciones para la obesidad y Mounjaro en otra dosis para el uso en la diabetes); Dulaglutida (Trulicity aprobada para el uso en la diabetes mellitus tipo 2).
  • Efectos secundarios: Efectos gastrointestinales como náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento y existe un riesgo de que aparezcan problemas de páncreas, vesícula biliar y estómago. Aunque es muy poca la probabilidad, también pueden provocar nódulos tiroideos y cáncer de tiroides.
  • Contraindicaciones: Enfermedades hepáticas y pancreáticas, nódulos tiroideos, insuficiencia cardíaca.
  • Modo de uso: Estos productos se aplican en inyecciones aunque la Semaglutida tambien se encuentra disponible en forma de comprimido soral con el nombre de Rybelsus.

Medicamentos aprobados para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad:

FÁRMACOS:EDAD APROBADA: ACCIÓN:EFECTOS SECUNDARIOS: ADVERTENCIAS:
Orlistat 
(Xenical, Disgrasil)

Disponible en dosis
más bajas sin receta (Alli)
Adultos y niños mayores de 12 años.Trabaja en el intestino para reducir la cantidad de grasa que el organismo absorbe de los alimentos ingeridos.Diarrea.
Gases.
Heces aceitosas.
Dolor abdominal.
Se han reportado casos raros de lesión hepática grave.
Se debe evitar tomarlo junto con otro medicamento llamado ciclosporina. 
Se debe tomar una pastilla multivitamínica todos los días.
Fentermina + Topiramato 
(Qsymia, Istaril)
Adultos.Hace que la persona sienta menos hambre o se sienta llena más rápidamente.

Es una combinación de dos medicamentos: Fentermina, que disminuye el apetito, y Topiramato, que también sirve para tratar la migraña y como antiepiléptico.
Estreñimiento.
Mareo.
Resequedad en la boca.
Cambios en el gusto.
Hormigueo de manos y pies.
Dificultad para dormir.
No se debe usar si la persona padece Glaucoma o Hipertiroidismo.
La persona debe informar al médico si ha tenido un ataque cardiaco o un derrame cerebral, arritmias, enfermedad renal o problemas con el estado de ánimo.
PODRÍA CAUSAR DEFECTOS CONGÉNITOS: no debe tomar este medicamento si usted está embarazada o planea un embarazo.
Tampoco se debe tomar durante la lactancia.
Naltrexona + Bupropión 
(Contrave, Naltreva)
Adultos. Hace que la persona sienta menos hambre o se sienta llena más rápidamente.

Es una combinación de dos medicamentos: naltrexona, que se usa para tratar la dependencia del alcohol y otras drogas y bupropión, que se usa para tratar la depresión o ayudar a las personas a dejar de fumar.
Estreñimiento.
Diarrea.
Mareo.
Resequedad en la boca.
Dolor de cabeza.
Aumento de la presión arterial.
Palpitaciones.
Insomnio.
Lesión hepática.
Náuseas
Vómito.
No se debe usar si la persona tiene presión arterial alta no controlada, convulsiones o antecedentes de anorexia o bulimia nerviosa.

No se debe usar si la persona tiene dependencia de analgésicos opioides o si se está absteniendo de las drogas o el alcohol.

No se debe usar en personas con ideas suicidas y si la persona ya está tomando Bupropión (Wellbutrin, Zyban) pues puede aumentar los pensamientos suicidas.
Liraglutida 
(Saxenda, Rybelsus)

Como Saxenda se administra diariamente por inyección subcutánea en el abdomen, el muslo o la región posterior del brazo.

Como Rybelsus en tabletas de dosis diaria por vía oral.
Adultos y niños mayores de 12 años.Imita una hormona conocida como péptido-1 similar al glucagón (GLP-1) que se dirige a zonas del cerebro que regulan el apetito y la ingesta de alimentos.

En una dosis más baja con el nombre de Victoza este medicamento fue aprobado por la FDA para tratar la diabetes tipo 2
Náuseas.
Diarrea.
Estreñimiento.
Dolor abdominal.
Dolor de cabeza.
Palpitaciones.
Podría aumentar la probabilidad de desarrollar pancreatitis.

Se ha descubierto que causa un tipo raro de tumor tiroideo en ciertos animales de laboratorio (efecto no comprobado por el momento en seres humanos).
Semaglutida (Wegovy)

Se administra semanalmente por inyección subcutánea.
Adultos.Imita una hormona que normalmente se produce en nuestro intestino conocida «GLP-1» que actúa en las zonas del cerebro que regulan el apetito y la ingesta de alimentos.

Bajo diferentes nombres y dosis, este medicamento fue aprobado inicialmente por la FDA para tratar la diabetes tipo 2 como medicamento inyectable (Ozempic) y como comprimido oral (Rybelsus)
Náuseas.
Diarrea.
Vómito.
Estreñimiento.
Dolor abdominal.
Dolor de cabeza.
Fatiga.
No se debe usar en combinación con otros productos que contengan semaglutida, otros agonistas del receptor GLP-1 u otros productos para adelgazar, incluidos medicamentos recetados, medicamentos de venta libre o productos a base de hierbas.
Podría aumentar la probabilidad de desarrollar pancreatitis.
Se ha descubierto que causa un tipo raro de tumor tiroideo en animales de laboratorio (efecto no comprobado por el momento en seres humanos).
Setmelanotida (IMCIVREE)

Disponible solo en inyección.
Personas mayores de 6 años con obesidad solo debido a tres trastornos genéticos raros específicos.Podría reducir el apetito y aumentar la sensación de llenuraPodría aumentar el metabolismo en reposo (cómo el organismo quema calorías)

Aun cuando puede ayudar a adelgazar, no trata los defectos genéticos.
Reacción en el lugar de la inyección.
Oscurecimiento de la piel.
Náuseas.
Alteración en la excitación sexual.
Depresión e ideas suicidas.
Riesgo de reacciones adversas graves en recién nacidos y lactantes con bajo peso al nacer, debido al conservante de alcohol bencílico.
Solo se usa en personas con algunos trastornos genéticos ultra raros, confirmadas por pruebas genéticas:
– Deficiencia de proopiomelanocortina (POMC)
– Deficiencia de proproteína convertasa subtilisina/kexina tipo 1 (PCSK1).
– Deficiencia del receptor de leptina (LEPR).

No se debe usar durante el embarazo o la lactancia.
Otros fármacos
que frenan el deseo de comer (medicamentos anorexígenos):

Fentermina,
Benzfetamina,
Dietilpropión,
Fendimetrazina
.
Adultos.Aumenta las sustancias químicas en el cerebro para hacerle sentir a la persona que no tiene hambre o que está llena.

Nota: aprobado por la FDA solo para uso a corto plazo, hasta 12 semanas.
Resequedad en la boca.
Estreñimiento.
Dificultad para dormir.
Mareo.
Nerviosismo.
Sensación de inquietud.
Dolor de cabeza.
Aumento de la presión arterial.
Palpitaciones.
No se debe usar si la persona tiene enfermedad cardiaca, presión arterial alta no controlada, hipertiroidismo o glaucoma.

Se debe informar al profesional del cuidado de la salud si la persona tiene ansiedad grave u otros problemas de salud mental.
Tabla resumen de los principales fármacos para el tratamiento de la obesidad o el control del peso corporal. (DESLIZAR >>>)

Medicamentos para bajar de peso que han sido prohibidos:

Otros medicamentos que en el pasado se usaban para bajar de peso han ido siendo retirados del mercado en muchos países debido a sus demostrados efectos adversos, unos de tipo cardiovascular y otros aumentando el riesgo de ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, algunos de ellos siguen apareciendo en el mercado informal, comercializándose de contrabando por personas inescrupulosas o formando parte de otros compuestos que se venden en las redes sociales. Dentro de las sustancias que actualmente se encuentran proscritas están la Fenfluramina, la Dexfenfluramina, la Lorcaserina y la Sibutramina. Revise la etiqueta y no use ningún producto que contenga alguno de estos compuestos.

No podemos confundir esos medicamentos para el control del peso que han sido prohibidos y retirados del mercado con aquellos que si están aprobados para usarse en otras patologías pero que algunas personas usan para adelgazar. Se trata de medicamentos que si bien en algunos casos ayudan a bajar de peso, no cuentan con la suficiente validación científica para emplearse en el manejo de la obesidad. Tal es el caso de fármacos como la Metformina, un medicamento hipoglucemiante (capaz de reducir los niveles de glucosa o azúcar en sangre) y por tanto útil en  el control de la diabetes mellitus tipo 2.

También otros medicamentos popularmente usados para “bajar de peso” no han logrado demostrar suficiente eficacia y seguridad como para se autorice su indicación terapéutica como fármaco para adelgazar.

¿Los niños pueden usar medicamentos para bajar de peso?

La mayoría de los medicamentos para controlar el peso aprobados por las agencias reguladoras a nivel internacional son solo para adultos. No obstante, el Orlistat (Xenical) y Liraglutida (Saxenda) han recibido en los EE.UU la aprobación de la Food And Drugs Administration (FDA) para usarse en niños mayores de 12 años.

Tambien la Setmelanotida (Imcivree) es un medicamento supresor central del apetito aprobado por la FDA para niños mayores de 6 años con trastornos genéticos raros que causan obesidad. Se debe aplicar mediante inyecciones diarias.

¿Por cuánto tiempo se deben usar los medicamentos para controlar el peso?

El tiempo de duración del tratamiento farmacológico para controlar el peso corporal depende de muchos factores como el tipo de medicamento empleado y las características de cada paciente. En este punto son muy importantes los detalles específicos de la situación de salud metabólica de cada persona, y si padece otras enfermedades cardiovasculares, renales, hematológicas o hepáticas.

Un esquema ampliamente aplicado es usar la medicación durante 4 a 12 semanas siempre acompañada de medidas higiénico-dietéticas y con ajustes intermedios de dosis. Si el paciente no es capaz de perder al menos el 5% de su peso inicial después de 12 semanas con la dosis completa de un medicamento, probablemente el profesional le sustituirá el fármaco o dará como fallido el tratamiento.

Debido a que la obesidad es una enfermedad crónica y recidivante, en ocasiones algunos pacientes derán someterse a ciclos periódicos de medicación. En algunos casos puede ser incluso necesario un tratamiento por tiempo indefinido, algo que no es posible con todos los fármacos actualmente disponibles.

semaglutida o wegoby: medicamento para bajar de peso y tratar la obesidad y el sindrome metabolico.

Sobrepeso y obesidad: para PERDER hay que GANAR.

No hay dudas de que los medicamentos para bajar de peso pueden ser una herramienta sumamente útil y efectiva para muchas personas con obesidad. Pero su uso siempre debe ser bajo supervisión médica especializada y como complemento de un estilo de vida saludable.

Algo que siempre debes tener presente es que lo más difícil no es deshacerse de la obesidad en corto  tiempo, sino lograr mantenerse en un nivel saludable a largo plazo. Y eso no se consigue a base de pastillas o inyecciones sino de una serie de cambios más profundos. Sí, porque para perder peso, hay que ganar:

  • Conciencia y percepción de riesgo.
  • Voluntad y autocontrol.
  • Equilibrio emocional.

La decisión de tomar medicamentos para bajar de peso debe ser asumida con responsabilidad: no tomes ni te inyectes algo sólo porque «te lo recomendó un amigo» y mucho menos lo que cualquier desconocido venda en redes sociales. Consulta con un  profesional debidamente capacitado para que evalúe tu caso y defina si alguno de los medicamentos para adelgazar es una opción adecuada y segura para ti.

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Autor: Dr. Aldo Santos , cardiólogo en la red cardiológica CÂRDIUM.

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ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado..

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Cómo VENCER LA OBESIDAD (sin sufrir en el intento).

como vencer la obesidad sin sufrir en el intento.

La obesidad es una condición que va más allá del simple aumento anormal del peso corporal. Se trata de una compleja enfermedad de causas muy diversas y comportamiento variable. Por lo tanto, sus soluciones pueden también ser bastante distintas de una a otra persona afectada.

Existe abundante evidencia científica que confirma que la obesidad puede llevarnos a notables complicaciones de salud, comprometer nuestra calidad de vida y acortarnos la supervivencia. Pero alrededor del sobrepeso, la obesidad y otros trastornos de la salud metabólica existen demasiados prejuicios y mitos populares, así como conceptos erróneos que pululan en las redes sociales, algunos de los cuales incluso se han ido filtrando al ámbito médico.

Lo cierto es que sin comprender la verdadera naturaleza de este problema es poco probable que podamos darle una solución efectiva. Por eso, si eres uno de los que día a día lucha para deshacerse de esas libras de más, este artículo seguro te va a ser de gran ayuda.

Primero lo primero… ¿cómo saber si tengo sobrepeso o soy obeso?

Índice de Masa Corporal:

Una de las maneras más sencillas y prácticas de evaluar el estado nutricional de una persona es calculando su Índice de Masa Corporal (IMC). Se trata de un número que se obtiene mediante una fórmula que calcula la proporción entre el peso y la estatura de un individuo: IMC = peso (kg) / [estatura (m)]2

El IMC es un parámetro con ciertas limitaciones pues en algunos sujetos puede arrojar resultados falseados, por ejemplo en los muy musculosos o en personas muy altas. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que en la mayoría de las personas el IMC es un indicador fiable para identificar la obesidad asociada al síndrome metabólico, estratificar el riesgo cardiometabólico y establecer un pronóstico a mediano plazo.

Basándonos en el cálculo del índice de masa corporal el sobrepeso se define cuando el IMC de una persona está entre 25 y 30. Por su parte la obesidad se establece cuando el IMC es igual o superior a 30.

I.M.C:CLASIFICACIÓN:
18.5 – 24.9Normopeso
25 – 29.9Sobrepeso
30 – 34.9Obesidad grado 1
35 – 39.9Obesidad grado 2
40 – 49.9Obesidad grado 3
>50Obesidad grado 4
Gradación de la obesidad según el Índice de Masa Corporal (IMC).

Circunferencia Abdominal:

Existen otros parámetros antropométricos o mediciones como la circunferencia o perímetro abdominal y el índice cintura-cadera que han demostrado utilidad para evaluar el estado nutricional y estimar el riesgo cardiometabólico en un individuo.

Al incremento de la circunferencia abdominal se le denomina obesidad central y es una expresión directa de la grasa visceral. Se trata de un hallazgo común en la mayoría de las personas con síndrome dismetabólico. Desde hace tiempo, varias investigaciones han demostrado que el incremento del perímetro del abdomen es un predictor independiente de enfermedad cardiovascular y de otras enfermedades metabólicas a mediano plazo.

Técnica para medir la circunferencia abdominal:

1). Colócate de pie, con los pies juntos y los brazos a los costados.
2). Localiza en el costado de tu cuerpo el borde inferior de la última costilla y el borde de la cresta ilíaca (el hueso que tenemos en la cintura). Ubica un punto medio entre esos dos huesos.
3). Coloca la cinta métrica alrededor del abdomen en este punto medio que identificaste. Asegúrate que la cinta esté bien horizontal y no muy apretada.
4). Al final de una espiración normal, mira y anota la medida.

Algunos expertos recomiendan hacer la medición de la circunferencia o perímetro abdominal de una manera aún más sencilla: pasar la cinta a nivel del ombligo, o simplemente medir a cada persona por la parte más gruesa de su abdomen.

Escala de la circunferencia abdominal en hombres:

<95 cmNormal.
95 – 102 cmRiesgo elevado.
> 102 cmRiesgo muy elevado.

Escala de la circunferencia abdominal en mujeres:

<82 cmNormal.
82 – 88 cmRiesgo elevado.
> 88 cmRiesgo muy elevado.

Análisis de la Composición Corporal:

Como ya hemos descrito, las variables antropométricas como el peso total o la proporción entre la talla y el peso que nos ofrece el Índice de Masa Corporal pueden resultar algo imprecisas en ciertos individuos al ser incapaces de distinguir si el peso extra proviene del exceso de masa grasa o de muscular. Por tal motivo se han desarrollado otras maneras de evaluar el sobrepeso y la obesidad como el Análisis de la Composición Corporal (ACC).

La composición corporal se refiere a la cantidad y las proporciones entre el tejido graso, el músculo y el agua en el cuerpo de una persona. Para realizar el ACC actualmente en la práctica clínica existen dos principales modalidades técnicas, cada una con sus propias ventajas y desventajas.

Técnicas para el análisis de la composición corporal:

El análisis de la composición corporal (ACC) es una herramienta valiosa en el manejo del sobrepeso y la obesidad. Permite a los profesionales de la salud establecer las metas, diseñar tratamientos más personalizados y efectivos, también a evaluar el progreso y la respuesta al tratamiento. Por su parte a los pacientes les ayuda a entender mejor su estado y problemas de salud metabólica.

Absorciometría de Rayos X de Energía Dual (DEXA)

La DEXA es considerada el método «gold standard» para el análisis de la composición corporal. Proporciona información detallada sobre la grasa corporal, la masa muscular y la densidad ósea. Sin embargo, es un procedimiento tecnológicamente complejo y costoso por lo que no está ampliamente disponible.

Informe de un Análisis de Composición Corporal (ACC) mediante la técnica DEXA.
Análisis de Bioimpedancia Eléctrica (BIA)

El BIA es un método más accesible y menos costoso que la DEXA. Mide la resistencia del cuerpo a una pequeña corriente eléctrica para estimar la composición corporal. Aunque su fiabilidad disminuye a mayor grado de obesidad, esta técnica está cambiando con el advenimiento de nuevos aparatos de BIA y el desarrollo de ecuaciones que realizan estimaciones más precisas.

Informe de un Análisis de Composición Corporal (ACC) mediante la técnica BIA.

¿El pronóstico de la obesidad? mal vivir hasta morir.

Está científicamente demostrado que el sobrepeso, la obesidad y en general el síndrome dismetabólico generan estrés oxidativo celular y un estado proinflamatorio que se asocia con incremento del riesgo de enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial (HTA), y las secundarias a la aterosclerosis como la cardiopatía isquémica o enfermedad coronaria entre otras enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, hepáticas y renales.

La obesidad es una enfermedad con impacto mutidimensional. Imagen de <a href="https://www.freepik.es/foto-gratis/mujer-talla-grande-tiro-completo-ropa-casa_38169969.htm#&position=0&from_view=search&track=ais&uuid=cc8858c7-52e1-49fd-a346-58f813614fe1">Freepik</a>
Imagen de Freepik.

La obesidad tambien incrementa la probabilidad de desarrollar algunos tipos de cáncer, problemas circulatorios, respiratorios como la apnea del sueño, además de trastornos musculo-esqueléticos como la osteoporosis y la artrosis.

Por muy extremo que pueda llegar a ser el exceso de peso, en realidad la obesidad siempre es apenas una pequeña parte visible de algo más grande y peligroso. Un grupo de trastornos que pueden permanecer ocultos a la vista durante mucho tiempo hasta que un día «exploten» . Para ilustrarlo se ha usado la analogía del iceberg donde la obesidad es solo la porción expuesta de un conjunto de alteraciones metabólicas, inflamatorias, protrombóticas y degenerativas que llevan al envejecimiento prematuro, la enfermedad y la muerte.

Infografía: Iceberg de la obesidad (tomado de la monografía «Síndrome metabólico», Suárez J.J. y cols.: Abbott, 2021).

Como consecuencia, la obesidad no solo nos acorta los años de vida potencial, sino que también se asocia con una menor calidad de vida pues merma nuestras potencialidades físicas e intelectuales para trabajar y producir. También compromete nuestra capacidad para divertirnos y hasta llega a interferir en el desempeño sexual, además de repercutir desfavorablemente en el estado emocional y la autoestima. En resumen: si somos obesos tenemos una elevada probabilidad matemática de vivir menos y de peor manera.

Obesidad, “mal de muchos, consuelo de pocos”

Las estadísticas de obesidad a nivel mundial muestran una tendencia epidemiológica preocupante por su extensión y comportamiento, lo cual le convierte en un reto de salud pública global. La prevalencia mundial de personas obesas casi se triplicó en las 4 últimas décadas. Una de las tasas más altas de obesidad a nivel mundial las tenemos en las Américas. En algunos de nuestros países más del 60% de la población adulta está en el rango de sobrepeso y obesidad. Por su parte algunas proyecciones en los Estados Unidos establecen que para el 2030, el 50% o más de su población sufrirá de obesidad y que casi 1 de cada 4 adultos tendrá obesidad grave.

Este problema afecta a todas las edades. Según estimaciones epidemiológicas fiables en 2019 más de 38 millones de niños menores de cinco años tenían algún grado de sobrepeso u obesidad. Este dato actualmente se estima debe ser mucho peor luego del impacto del confinamiento y el resto de las adecuaciones sociales y educativas inducidos por la reciente pandemia de COVID-19.

La llamada Venus de Willendorf, es una de las más antiguas esculturas encontradas. Su datación es de hace unos 25000 años.
Venus de Willendorf: ¿obesidad hace más de 25 000 años?

No caben dudas de que el aumento del número de personas obesas ha sido favorecido por las condiciones y comodidades de la vida moderna, los cambios culturales y el impacto de la tecnología. Sin embargo, existen hallazgos arqueológicos que prueban la existencia de obesidad desde los albores de la humanidad, esto es 25 000 a 30 000 años atrás. En ciertas épocas y culturas la obesidad se ha identificado con la prosperidad, la abundancia, el bienestar y la fertilidad, pero ya desde la época de Hipócrates, hace más de 2500 años, se sabe de su relación con varios problemas de salud.

¿Cómo ayudar a alguien con obesidad?

Actualmente existe todo un movimiento mundial que lucha en contra de la discriminación y a favor de la aceptación y la plena integración de las personas obesas. Tanto eso como la corriente que trabaja el tema de la autoestima de los miembros de este colectivo son iniciativas justas y loables. Sin embargo, no podemos perder de vista que se trata de un real problema de salud que daña y mata, de modo que la principal ayuda que le podemos dar a una persona obesa es que deje de serlo para siempre.

Es con este objetivo que se han desarrollado diversas estrategias de tratamiento que incluyen programas dietéticos y de actividad física, medicamentos para bajar de peso, así como ciertas intervenciones quirúrgicas como las cirugías bariátricas. De todos ellos te vamos a estar hablando en futuros artículos, pero primero es necesario que comprendas algunos conceptos básicos sobre la obesidad.

Más allá del peso: entendiendo la obesidad.

Como hemos dicho antes, es poco probable que podamos encontrarle soluciones a un problema si ignoremos su naturaleza, sus causas e interconexiones y la obesidad no es una excepción. Por eso a continuación te presentamos 7 aspectos esenciales que debes estudiar y comprender sobre este complejo problema de salud.

Nociones esenciales sobre la obesidad:

  1. La obesidad es una enfermedad con tendencia a la cronicidad pues su comportamiento no es autolimitado y tiende al empeoramiento progresivo.
  2. También tiene un carácter recidivante porque quien logra superar la obesidad siempre conserva un riesgo de recaída.
  3. Aunque pesen lo mismo, los obesos no son todos iguales. La obesidad es un trastorno multifactorial con causas muy heterogéneas que varían mucho de un individuo a otro. Por tanto el tratamiento también puede ser diferente en cada persona.
  4. El sistema metabólico y la conducta alimentaria tienen una profunda interconexión con la esfera psicológica y emocional de la persona. Un paciente obeso muchas veces requiere más de un psicólogo o un psiquiatra que de un nutriólogo. Como en otros ámbitos, aquí el principal cambio para lograr el éxito suele ser el mental.
  5. Los cambios metabólicos implican modificaciones que pueden resultar lentas y ello implica tener paciencia para apreciar los resultados: no esperes rebajar en un mes ese barrigón que has estado fabricándote durante años.
  6. Hasta el momento no se dispone de predictores de respuesta a las intervenciones de obesidad. Esto quiere decir que es difícil predecir de antemano si un paciente responderá favorablemente a un tipo de tratamiento por lo que a veces hay que ir probando sucesivas estrategias.
  7. Los trastornos metabólicos relacionados con la obesidad no necesariamente desaparecen al adelgazar. Cuando alguien logra una reducción de peso puede quizás continuar con un colesterol total y el LDLc o “colesterol malo” bastante elevados. Tambien puede permanecer con un HDLc o “colesterol bueno” muy disminuido, unos triglicéridos por las nubes o un ácido úrico a punto de llevarle a una artritis gotosa. Esta es una de las razones del por qué las cirugías bariátricas como la manga gástrica algunas veces solo tienen un resultado estético sin eliminar del todo los problemas metabólicos de fondo.

Si analizas detenidamente cada uno de los anteriores rasgos o características de la obesidad, podrás comprender el porqué una pérdida de peso sostenida sigue siendo un desafío usando la mayoría de los tradicionales paradigmas de tratamiento basados solo en dietas y/o ejercicio. No, no quiero decir que las modificaciones dietéticas y el incremento de la actividad física no sean efectivas para eliminar la obesidad, sino que no siempre resultan igual de eficaces en todas las personas porque ello depende de otros factores como los fenotipos de obesidad de los cuales te hablaremos a continuación.

Los obesos (aunque pesen y coman lo mismo) no son todos iguales.

Resultados de investigaciones recientes sugieren que el manejo de la obesidad es mucho más efectivo si tiene en cuenta ciertas categorías específicas o “fenotipos de obesidad”. Un estudio pionero al respecto fue dirigido por el Dr. Andrés Acosta, Ph.D. quien es un prestigioso especialista de origen ecuatoriano y director del “Laboratorio de Medicina de Precisión para la Obesidad” de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota (EE.UU.).

Dr. Andrés Acosta, Ph.D. “Laboratorio de Medicina de Precisión para la Obesidad”, Clínica Mayo.

La investigación encontró 4 fenotipos principales de obesidad que han podido ser refrendados por diversos estudios posteriores. La comprensión de los fenotipos de la obesidad es de enorme utilidad para planificar las estrategias de intervención terapéutica. En efecto, se ha demostrado que la caracterización de la obesidad por fenotipos tiene un impacto favorable en el resultado del tratamiento logrando que la reducción del peso sea más rapida y mayor que con los enfoques tradicionales.

Los 4 fenotipos de la obesidad:

CEREBRO HAMBRIENTO:

Estas personas tienen una saciedad anormal, por lo que continúa comiendo sin detenerse y aumentan el tamaño o el número de sus raciones sirviéndose una y otra vez sin detenerse. De esa forma incrementan exageradamente la cantidad de calorías en cada comida.

INTESTINO HAMBRIENTO:

Se trata de otra forma de saciedad anormal pero con un patrón diferente a la anterior. Aquí la persona si experimenta saciedad luego de las comidas, solo que al poco tiempo nuevamente tiene sensación de hambre y busca alimentos. Esto se debe a un fallo en la comunicación entre el intestino y el cerebro: normalmente luego de la ingestión de alimentos en el intestino se liberan ciertas hormonas que van por la sangre hasta el cerebro y le dicen más o menos así «acabo de recibir alimentos, necesito tiempo para digerirlos”. Pero cuando ese mecanismo no funciona de manera adecuada, estas señales se pierden y la sensación de hambre vuelve rápidamente. Las personas con este fenotipo de obesidad son esos que pican entre comidas.

HAMBRE EMOCIONAL:

Son personas que comen como mecanismo autogratificante para experimentar placer (hambre hedónica) y también como recurso asertivo de canalización de situaciones de frustración, ansiedad, depresión o estrés. Comen en exceso para celebrar cuando están alegres, pero también para lidiar con situaciones de tristeza o angustia.

COMBUSTIÓN LENTA:

Las personas con este fenotipo tienen una tasa metabólica disminuida debido a ciertas patologías o a factores genéticos. Su metabolismo es ineficiente y por tanto queman menos calorías que las correspondientes a su peso, talla, edad, género y nivel de actividad física. Tanto las investigaciones iniciales llevadas a cabo por la Clínica Mayo como en las posteriores realizadas en otros centros y países, se ha detectado que este fenotipo es el menos común.

Resumen de los fenotipos de obesidad:

Cerebro hambrientoPor lo general no sienten hambre, pero una vez que comienzan a comer les es dificil detenerse y continúan sirviéndose una y otra vez sin sentirse satisfechos.
Intestino hambrientoComen hasta saciarse pero al cabo de una o dos horas sientes hambre de nuevo. Son propensos a estar contiuamente dando vueltas por la cocina y abriendo la refri para «picar» algún snack o «chuchería».
Hambre emocionalComen buscando una gratificación y también como mecanismo de refugio ante estrés, ansiedad o depresión. Algunos llaman a esto «hambre hedonica» o «adicción a la comida».
Quemadores lentosSon pacientes con un metabolismo enlentecido por causas hormonales o genéticas lo cual les dificulta quemar suficientes calorías en relación con su edad, sexo y nivel de actividad.
Fuente: Acosta A, Camilleri M, Abu Dayyeh B, et al. Selection of antiobesity medications based on phenotypes enhances weight loss: a pragmatic trial in an obesity clinic. Obesity 2021;29:662-671.

Es preciso aclarar que no todos los pacientes se pueden ubicar estrictamente en alguna de estas 4 categorías: uno de cada 4 obesos combina los rasgos de más de un fenotipo. No obstante, es posible detectarlo y conocer cuál es el predominante. Recientes investigaciones han encontrado que las personas con una obesidad de fenotipos múltiples, pueden llegar a requerir un manejo mucho más agresivo para lograr una pérdida de peso.

Tratamiento de la obesidad: una receta para cada persona.

La mayoría de los expertos en nutrición y metabolismo sostienen que el manejo eficaz de la obesidad requiere de una cuidadosa individualización. Es preciso evaluar paciente por paciente analizando su composición corporal e identificando las causas de su obesidad, además de sus rasgos individuales psicológicos y conductuales, percepciones, hábitos y patrones culturales que la han favorecido.

También es crucial tener en cuenta la edad, el sexo, el nivel educativo, las características y duración de las actividades laborales y físicas diarias, la existencia de otros factores de riesgo cardiometabólico y enfermedades prexistentes, así como sus tratamientos. Además de los datos personales, se deben tener en cuenta factores contextuales como los relativos a su medio familiar y social en general.

Solo después de procesar toda esa información es que se puede proceder a planificar una estrategia de intervención individualizada con metas intermedias lógicas que estimulen los resultados parciales y refuercen la motivación y el compromiso. De esta manera el tratamiento de un paciente con obesidad puede terminar siendo algo tan personalizado como nuestros lentes o espejuelos: una “receta” ajustada a su problemática y necesidades específicas, y por ende muy poco intercambiable con el de otras personas.

En efecto, el recurso que sirve para alguien reduzca su peso, no necesariamente sirve en todos. Ahora puedes entender porqué es muy probable que a ti no te funcione esa «super-dieta» de moda que viste en las redes sociales, o la que le ayudó a tu primo Pepín, ni tampoco esa «inyección para comer menos» con la que le fue tan bién a tu amiga la Juanela.

Sabiendo ya la importancia de que tu tratamiento para bajar de peso sea individualizado estás también en condiciones de evaluar a tu licenciado nutricionista o médico nutriólogo. Sí, si asistes a una consulta especializada para bajar de peso y el profesional no te interroga ni te examina detenidamente. Si no se toma tiempo en ahondar en los detalles de tu caso y en su lugar se limita a imprimirte (o te saca del cajón de su escritorio) la misma “dieta universal” que le entrega a todos sus pacientes, pues… ¡corre por tu vida! pero… ¡corre!.

Las claves del éxito si quieres bajar de peso.

Otra clave esencial para el éxito en el manejo de la obesidad además de su individualización, es disponer de un adecuado seguimiento profesional. No es ni efectivo ni seguro que te pongas a hacer dietas por tu cuenta, ni que tomes o te inyectes medicamentos sin prescripción médica o en establecimientos de dudosa certificación. En el proceso de tratamiento para reducir su peso el paciente debe contar con un estrecho acompañamiento especializado y de un contínuo monitoreo que nos permita ir haciendo ajustes correctivos, a la vez que trate ciertos comprensibles malestares y prevenga las complicaciones.

A continuación te reseñamos brevemente los que a nuestro juicio, son los «tips» principales para el éxito de cada uno de los pilares del tratamiento del sobrepeso, la obesidad y el síndrome metabólico. En próximos artículos de este blog estaremos profundizando en cada uno de estas áreas. Te recomendamos que te suscribas a +LATIDOS para que recibas gratuitamente nuestros contenidos de educación para la salud directamente en tu e-mail, empezando por nuestro próximo material: «La verdad sobre los medicamentos para bajar de peso«.

Dieta y actividad física:

La dieta y el ejercicio siguen siendo dos pilares claves en el tratamiento de la obesidad y el sindrome dismetabólico. Los cambios en la alimentación con una dieta balanceada y baja en calorías, además del aumento del nivel de actividad física, son elementos esenciales e insustituibles en el manejo del paciente con sobrepeso u obesidad. No creas en el que te prometa una «fórmula de bajar de peso» que no implique tener que esforzarte en comer menos y activarte más.

Terapia conductual y acompañamiento psicoterapéutico:

Como ya hemos dicho antes, existe una profunda interconexión de la obesidad con la esfera psicológica y emocional. Por tal motivo, proveer atención psicoterapéutica para identificar y tratar la ansiedad, la depresión o la angustia puede ser la diferencia entre un resultado exitoso o un estrepitoso fracaso. Esto puede incluir la ayuda para desarrollar la inteligencia emocional y aprender a manejar el estrés, superar resistencias y mantener la motivación. Comprende y repite esto una y otra vez: el principal cambio para vencer la obesidad es el mental.

Medicamentos para bajar de peso:

Existen medicamentos con probada evidencia científica de efectividad en la reversión de la obesidad. Los fármacos para la reducción del peso funcionan de diferentes maneras, como reducir el apetito, aumentar la sensación de saciedad o disminuir la absorción de las grasas en el intestino pero tienen indicaciones específicas y deben de ser usados en entornos médicos supervisados. Nuestro próximo artículo aquí en +LATIDOS estará dedicado exclusivamente a este tema.

Cirugías para el tratamiento de la obesidad:

Cuando no han funcionado otros métodos de tratamiento y la obesidad es severa, se puede considerar la cirugía bariátrica en alguna de sus técnicas o modalidades. Sin embargo, estos son procedimientos invasivos, riesgosos y caros, que encima pueden provocar ciertas secuelas nutricionales a largo plazo. Por tal motivo, al contrario de lo que nos dice ese constante bombardeo publicitario, las técnicas de cirugía bariátrica no son para todo tipo de persona con obesidad y solo deben ser un recurso para casos muy seleccionados.

Bajar de peso es fácil, lo más duro es… ¡mantenerse!

Perder peso puede ser un enorme desafío. Pero tras lograrlo, es también muy difícil mantener el peso en el rango adecuado. Estamos hablando de un esfuerzo que debe ser asumido de forma constante y no de manera intermitente como desafortunadamente hacen muchas personas. La clave para el éxito a largo plazo es hacer cambios sostenibles de la conducta y esto solo puede conseguirse desde la esfera psicológica.

Se habla mucho de los cambios en el estilo de vida, de como adoptar una alimentación saludable y mantener un nivel regular de actividad física. Pero todo eso es literalmente imposible sin que la persona se replantee sus ideas en la esfera racional, modifique percepciones de la esfera afectiva y fortalezca su voluntad.

Por otro lado, en el manejo de la obesidad casi siempre la atención se centra en la pérdida de peso. Sin embargo, es importante recordar que el objetivo final no es simplemente “rebajar” y mantener un peso a largo plazo sino mejorar la salud metabólica, algo que no siempre se logra solo con la disminución del número que nos muestra la báscula. No podemos dejar de lado la evaluación periódica de otros parámetros como la presión arterial o el chequeo de datos de laboratorio como los niveles de glicemia (azúcar en sangre), de triglicéridos y los subtipos del colesterol.

Si tú o un ser querido está luchando con la obesidad, puedes discutir con un profesional de la salud sobre todas estas opciones de tratamiento disponibles. Sin embargo, nunca pierdas de vista que el viaje hacia la salud y el bienestar es personal y único para cada individuo pero depende de ti y tú puedes hacerlo. ¡Anímate!

Seguir leyendo:

La verdad sobre los medicamentos para bajar de peso.

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Autores: Dres. Aldo Santos y Karla Aquino, cardiólogos miembros del staff de la red cardiológica CÂRDIUM.

Si este artículo te ha resultado útil o interesante, COMÉNTALO y COMPÁRTELO entre tus familiares y amigos, porque alguien puede estar ahora mismo necesitándonos. Recuerda que puedes SUSCRIBIRTE para recibir por E-mail todos nuestros materiales. .

¿SABER MÁS? Si en este material no encontraste respuesta a alguna de tus dudas o inquietudes, dinos mediante este formulario de contacto y con gusto te ayudaremos.

ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado..

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