Tu MEJOR MÉDICO es…

Ante un problema de salud personal o de alguien muy cercano, además de los malestares y la angustia que genera la propia enfermedad, muchas veces experimentamos otra preocupación adicional: la elección del médico adecuado. 

¿A cuál profesional de la medicina debo confiar mi caso? ¿Cómo puedo identificar a un buen médico? ¿Qué hacer para elegir siempre al mejor doctor? Estas y otras muchas preguntas las podrás responder al terminar de leer este artículo.

Elegir un buen médico: esa es la cuestión.

esta es la mejor cardiologa de guayaquil

No se trata de una inquietud infundada. La salud es tan importante como frágil, un bien lo suficientemente valioso como para ponerlo en manos de la persona equivocada. Desafortunadamente casi todos hemos conocido de cerca más de una historia con tristes consecuencias de alguien que no supo elegir al médico correcto.

Entonces… ¿A cuál médico debo ir? ¿Con el que cobra más caro, o con ese que sale mucho en la TV? ¿Con el más viejo? ¿El que es amigo de mi prima? ¿Al del más cuidado perfil en Instagram o el que me sale mucho en TikTok? ¿Con el mejor vestido, o con quién luce más simpático? ¿No es mejor solo confiar, aferrarme a mi asiento y aceptar (como pasajero de avión en “piloto automático”) al que mi compañía de seguro me asigne?  ¡Dios mío con quien debo ir!

Este asunto de elegir a un galeno es mucho más estresante cuando no tienes un médico de cabecera, alguien de confianza por su probada capacidad, eficacia y honestidad. También la elección del médico o de un cirujano puede ser un asunto crítico en situaciones de emergencia donde disponemos de muy poco tiempo para buscar y elegir.

En otras ocasiones sucede que ya nos hemos estado tratando con un especialista desde hace algún tiempo, pero no vemos los resultados esperados, no nos agrada su trato, o percibimos actitudes desagradables y nos surgen dudas sobre si es el más adecuado. Si ese es tu caso, aquí también te daremos una especie de “guía de evaluación” para que puedas identificar si el tuyo es o no el doctor que más te conviene. 

El mejor médico de todos (y para todo)… ¡no existe!

Ante todo es preciso dejar bien claro que en la profesión médica no hay “concursos” ni “campeonatos”, por tanto no hay doctores medallistas de oro, plata y bronce, ni tampoco algo así como un «ranking» de los 100 mejores. No hay una forma exacta de cuantificar cuál es el “campeón de la cardiología” o el “recordista mundial en pediatría”. Por tanto, no existe el “mejor de todos los médicos” y probablemente debas cuidarte de todo el que se empeñe en autocoronarse con ese título.

Ni siquiera las calificaciones estudiantiles son fiables para distinguir al mejor de los doctores. No pocos facultativos que se gradúan en la universidad con muy altas calificaciones luego terminan siendo profesionales mediocres. Por su parte, otros con puntajes relativamente bajos, logran convertirse en médicos reconocidos e ilustres especialistas. Tampoco el número de títulos o los estudios en prestigiosas instituciones del extranjero son parámetros suficientes para identificar a un buen médico.

La medicina es una ciencia compleja y dinámica que imbrica una serie de capacidades técnicas y de habilidades humanas. Todo ello reunido en la persona del médico, que es solo un ser humano más, con sus fortalezas y virtudes, pero también con flaquezas y limitaciones. Por tanto, quien logra llegar a ser un excelente profesional de la medicina con el tiempo podría dejar de serlo si no continúa esforzándose. En efecto, no existe el “mejor médico por siempre”.

Por otro lado, cada sujeto tiene una situación personal muy particular y el curso de las enfermedades es muy distinto de uno a otro individuo. Esto hace que cada paciente sea alguien único y especial, que además puede llegar a tener diversas necesidades de salud que requieran los servicios de más de un profesional. Esto último se debe a la continua acumulación de conocimiento científico que obliga a la medicina a ser cada vez más especializada. Por tanto tampoco hay un “mejor médico para todos”, sino el médico más adecuado para ti en este momento.

Las 7 cualidades de un buen médico:

Además de capacidad científica y destrezas técnicas, el buen médico debe tener ciertas cualidades humanas, habilidades para la comunicación, así como carisma y equilibrio emocional. A continuación, te presentamos las que yo considero son las 7 principales cualidades que debe cultivar un buen profesional de la medicina:

1). Competencia técnica: Un buen médico debe disponer de un sólido conocimiento científico y de las habilidades técnicas necesarias en su área de especialización. Esto implica haber recibido una adecuada educación con un programa de formación validado y en una institución certificada. Pero no basta con “saber” (plano teórico), debe también “saber hacer” (plano práctico) para poder aplicar sus conocimientos en los diversos escenarios reales para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el cuidado de los pacientes.

2). Ética y profesionalismo: El buen médico también debe “saber ser” (plano ético). La ética médica es la base de un ejercicio profesional basado en la honestidad y la integridad. En esto tiene un papel central la protección de la dignidad humana del paciente expresada en el respeto de sus derechos como su autonomía y el resguardo de la confidencialidad.

3). Empatía, compasión e inteligencia emocional: Un buen médico debe mostrar paciencia, empatía y compasión. La capacidad de entender y responder a las necesidades emocionales de los pacientes resulta imprescindible para brindar un apoyo y cuidado genuinos. Para que esto sea posible el profesional de la medicina debe esforzarse en la educación de su inteligencia emocional.

4). Habilidades de comunicación: Una comunicación suficiente y efectiva es un aspecto central en la relación médico-paciente. Un buen médico debe ser capaz de escuchar atentamente y de comunicarse con claridad transmitiendo la información médica de manera facilmente comprensible. Fomentar un ambiente abierto y de confianza con los pacientes y sus familias debe ser una prioridad para todo médico.

5). Organización y habilidades de gestión del tiempo: Un buen médico debe ser organizado y saber manejar eficientemente su tiempo. Esto implica dedicar una cantidad equilibrada de tiempo al estudio, la docencia, el trabajo asistencial y el descanso.  Es muy importante que sea capaz de ejecutar los procesos de forma sistematizada según las guías de práctica clínica y los protocolos validados. También debe esforzarse en la puntualidad y la distribución del tiempo de atención según las necesidades particulares de cada paciente.

6). Capacidad para el trabajo en equipo: Los médicos deben trabajar en equipos multidisciplinarios. Un buen médico debe tener habilidades de trabajo en equipo, colaborando y coordinando con otros profesionales de la salud para brindar una atención integral y de calidad a cada paciente.

7). Actualización y aprendizaje continuo: La medicina como el resto de las ciencias está en constante evolución, por lo que un buen médico debe esforzarse en mantenerse actualizado en los avances científicos y tecnológicos propios de su especialidad o campo de desempeño. El compromiso con el aprendizaje continuo y la mejora profesional es esencial para brindar la mejor atención posible a los pacientes. No es un buen médico aquel que, acomodado a lo que ya sabe, se niega a capacitarse y rechaza lo nuevo. El que se resiste a la nueva evidencia científica y se muestra incapaz de entrar en la dinámica continua de desaprender y reaprender, ganando nuevas habilidades. Quien así se comporta quizás en algún momento fue un buen médico, pero de seguro ya no lo es.

Como identificar si un médico es o no un buen doctor.

Identificar si un médico es o no un buen doctor puede ser un proceso subjetivo, pero hay ciertos indicadores y algunas consideraciones que los pacientes y sus familiares pueden tener en cuenta:

A). Experiencia y credenciales: Verifica las credenciales y la experiencia del médico. Revisa los datos de su formación y sus certificaciones. Precisa si está registrado en asociaciones profesionales o colegios médicos locales o internacionales. También puedes investigar si el médico ha colaborado en investigaciones y tiene publicaciones en revistas científicas o si ha dictado o recibido cursos y conferencias en su campo de especialización. Para esto no debes creer todo lo que él mismo dice en sus redes sociales, ni en los certificados que cuelgan de las paredes de su consultorio. Actualmente en muchos países es posible verificar en internet la certificación oficial de los profesionales de la salud y en el caso del Ecuador puedes hacerlo aquí: https://www.senescyt.gob.ec/web/guest/consultas.

B). Opiniones y recomendaciones: Lee las opiniones y recomendaciones de otros pacientes. Puedes buscar reseñas en internet o en las redes sociales. Pregúntale a tus amigos y familiares o a profesionales de la salud de confianza si tienen alguna experiencia previa con ese médico. También puedes revisar registros públicos para indagar sobre antecedentes legales o algún otro detalle relevante. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las reseñas en línea pueden ser encargadas, o escritas por personas afines a ese doctor y que por otro lado las opiniones, incluso las más sinceras, son muy subjetivas y personales.

C). Comunicación, respeto y empatía: Evalúa cómo el médico se comunica contigo y con tus familiares. Un buen médico debe saber escucharte atentamente, responder tus preguntas de manera comprensible y brindarte información clara sobre tu condición médica y las opciones de tratamiento. Un médico empático demostrará compasión y comprensión hacia tus preocupaciones y necesidades. No es un buen médico el que tiene actitudes despóticas, aquel que no quiera escucharte, el que no te mire mientras te habla, el que se comunica de una forma que no eres capaz de entender o se niegue a explicarte y se irrite o muestre grosero cuando le pidas más información. Tampoco es un buen profesional de la medicina el confianzudo o el poco serio que lo tira todo a broma. Aléjate del que adopte una actitud burlona o expresiones racistas y despreciativas. Y sobre todo huye de los irrespetuosos, babosos y acosadores.

D). Tiempo y trato personalizado: Observa si el médico se toma el tiempo necesario para conocer tu caso y entender tu historial médico. Un buen médico debe interrogarte y tener en cuenta tus circunstancias individuales y la historia de tu enfermedad, así como tus antecedentes personales y familiares. También antes de tomar decisiones sobre aspectos importantes de tu atención médica, tiene que indagar acerca de tus preferencias y contar con tus decisiones solicitando tu permiso o consentimiento informado. Desconfía del médico demasiado apurado, del que mira todo el tiempo a su reloj, el que no quiere revisar tus documentos médicos, informes o exámenes previos y sobre todo del que no te examine de cerca, no te mire, te toque ni ausculte.

E). Enfoque multidisciplinario y respeto de los límites profesionales: Observa si el médico está dispuesto a trabajar en equipo con otros profesionales de la salud para brindarte una atención integral. Es importante que determines si es capaz de reconocer su falta de competencia para abordar ciertos problemas que están más allá de su capacitación y entrenamiento. Un buen médico siempre te alertará cuando detecte un problema fuera de su campo o especialidad, gestionando tu derivación al especialista indicado. El buen médico conoce los límites de su ejercicio y evita cometer intrusismo profesional. Duda de esos “todólogos” que te aseguran que son capaces de resolver absolutamente todos tus problemas de salud, desde los más simples como una gripe hasta los complejos como una insuficiencia cardíaca, una arrítmia o el manejo de una enfermedad neurodegenerativa. Fuera de la atención básica de un médico general o del enfoque especializado de un internista, la atención médica contemporánea requiere un enfoque multidisciplinario.

F). Evita a los magos, charlatanes e interesados: Como en tantos otros campos profesionales, debes comenzar a dudar de todo médico que se autoproclame como “el que más sabe”, “el único que puede” o “el mejor de todos los tiempos”.  Evita al que te ofrezca alternativas sin soporte o validación científica, nuevas fórmulas o medicinas que te diga que él mismo “prepara o importa directamente desde el extranjero”. También al que te indique al mismo tiempo una enorme cantidad de costosos exámenes y pastillas, o te proponga pruebas con nombres rocambolescos como “bioresonancia cuántica” o alguna otra cosa que prometa “sirve para detectar todas y cada una de las enfermedades posibles”. Todo examen o tratamiento  médico debe tener el respaldo de investigaciones, estar avalado por la comunidad científica y certificado por los organismos de control como la FDA en los EE.UU y el ARCSA en Ecuador. Ten cuidado con el médico que pretende obligarte a que te hagas los exámenes en un centro o laboratorio específico, o que compres tus medicamentos solo en una farmacia.

G). Resultados y mejoría: De nada te vale tener un doctor carismático, gentil o bonachón si no es capaz de resolver tus problemas de salud de manera eficaz, efectiva y eficiente. Si ya llevas cierto tiempo bajo la atención y los cuidados de un médico debes considerar si en ese lapso has logrado experimentar una real mejoría en tu salud y tu bienestar. Revisa lo que él o ella inicialmente te explicó sobre tu pronóstico y las expectativas de mejoría (en base a su experiencia y al nivel de conocimiento científico actual sobre tu problema de salud) y compáralo con los resultados que en realidad has logrado obtener. La efectividad del tratamiento y los resultados positivos pueden ser indicativos de la calidad de la atención brindada por un médico.

¿Qué debo de hacer para elegir al médico más adecuado para mi?

Encontrar el médico adecuado es un proceso personal y depende de tus necesidades, preferencias y prioridades individuales. Aquí hay algunos pasos que puedes seguir para identificar si un médico es el adecuado para ti:

I). Evalúa tus necesidades de atención médica y define tus prioridades: Ante todo debes precisar tus síntomas y problemas de salud para establecer un orden de prioridad en su atención. Considera que no siempre las enfermedades peligrosas se acompañan de síntomas relevantes y que por el contrario, algunas molestias intensas pueden ser expresión de un problema de salud menor y de bajo riesgo. Lo ideal para este punto es que dispongas con anticipación de un médico de cabecera que puede ser un médico generalista, un internista o un experto en medicina preventiva que te ayude a establecer tus prioridades de salud y te guie a través del espeso bosque de especialidades y subespecialidades médicas.

II). Investiga y recopila información: Realiza una investigación exhaustiva sobre los médicos que podrían ser adecuados para ti. Puedes consultar directorios médicos en internet, revisar las páginas web de las clínicas o centros médicos, solicitar recomendaciones a amigos, familiares o profesionales de la salud conocidos. Revisa sus credenciales como estudios cursados, logros profesionales relevantes y experiencia en el área que necesitas. Asegúrate de que esté debidamente acreditados por los organismos pertinentes.

III). Considera la logística y la accesibilidad: Ten en cuenta la ubicación de las clínicas o consultorios y sus horarios de atención, los precios de los exámenes e importe por concepto de honorarios médicos, así como la disponibilidad de citas y sus formas de gestión. También indaga sobre las opciones de comunicación fuera de las consultas presenciales, como la existencia de teleconsultas virtuales y el contacto mediante llamadas telefónicas o mensajería de voz y texto. Asegúrate de que la atención médica sea práctica y conveniente para ti.

IV). Programa una consulta inicial: Una vez que hayas identificado al doctor o doctora que te podría resultar conveniente programa una consulta inicial. Durante esta reunión podrás evaluar sus habilidades de comunicación haciéndole preguntas y discutiendo tus preocupaciones. Presta cuidadosa atención a cómo te hace sentir el médico y si responde de manera adecuada y comprensible a tus preguntas. Evalúa cada uno del resto de los 7 indicadores del buen médico que te hemos descrito anteriormente en este artículo.

V). Busca una segunda opinión: Si recibiste un diagnóstico de una enfermedad importante, te han indicado una cirugía, la implantación de un marcapaso o un examen invasivo como un cateterismo no dudes en buscar una segunda opinión con otro especialista. Hazlo también si quedaste con dudas y sientes que necesitas más información antes de tomar una decisión final.

Recuerda que cada paciente tiene diferentes necesidades y preferencias, por lo que es importante encontrar un médico con el que te sientas cómodo y puedas construir un relación basada en el respeto y la confianza.

No quiero terminar sin antes recordarte que en la red cardiológica CÂRDIUM contamos con un selecto equipo de especialistas con amplia experiencia en cardiología cardiopediatría, así como en endocrinología, nefrología, pediatría generalmedicina interna y otras áreas de la medicina. Por si lo necesitas en este enlace podrás revisar los datos de nuestro staff médico.

Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

Si este artículo te ha resultado útil o interesante, COMÉNTALO y COMPÁRTELO con tus familiares y amigos, porque alguien puede estar ahora mismo necesitándonos. Recuerda que puedes SUSCRIBIRTE para recibir por E-mail todos nuestros materiales.

También te invitamos a que explores los contenidos de nuestro Proyecto MedicinaExplicada, el lugar donde te lo decimos todo… ¡Para que te sientas bien!.

¿SABER MÁS? Si en este material no encontraste respuesta a alguna de tus dudas o inquietudes dinos mediante este formulario de contacto y con gusto te ayudaremos.

ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado.

separe su cita

Y el MEJOR CARDIÓLOGO es…

Red cardiologica CARDIUM
cardiologa Karla Aquino

¿Quién es el mejor cardiólogo? ¿Sabes cómo encontrarlo? ¿Cómo saber si el nuestro es el más competente?

Siempre que tenemos algún problema, tratamos de asegurarnos de que el profesional que nos asiste pueda solucionarlo de la forma más rápida, efectiva y menos costosa. Es algo que buscamos, incluso cuando solicitamos los servicios de un pintor, un mecánico o de un electricista. Pero el asunto es aún más delicado cuando se trata de alguien que tendrá en sus manos cosas muchísimo más valiosas que tu carro o tu nevera: tu corazón, tu salud y tu vida.

¿Tendré un buen cardiólogo? ¿Será este el mejor?

Resulta muy lógico ese deseo de saber si el médico que nos atiende es el más adecuado. O sea, si se encuentra adecuadamente calificado, pero también si es honesto y está suficientemente comprometido y motivado en ayudarnos. En fin, si es el / la mejor en su campo.

En este breve artículo te daremos ciertos “tips” o consejos para que puedas evaluar si tu cardiólogo es el más indicado para ti. ¿Y qué hacer si descubres que no lo es? ¡Pues muy sencillo! Debes ejercer uno de tus derechos universalmente reconocidos como paciente: la capacidad de decidir a cual médico confiar tu salud.

Pero antes de seguir… ¿Qué es un cardiólogo?

cardiologo Aldo Santos

La cardiología es la rama de la medicina dedicada a las enfermedades del corazón y el aparato circulatorio, también conocidas como “patologías cardiovasculares”. Los cardiólogos y cardiólogas son los médicos que se han especializado en esa área de la ciencia médica y se dedican a la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación de las enfermedades cardíacas. Esto incluye tanto a los patologías congénitas (enfermedades ya presentes al momento de nacer) como también a las enfermedades cardiovasculares que pueden ser adquiridas a lo largo de la vida.

El vertiginoso desarrollo científico de las últimas décadas ha hecho necesario que también dentro de la cardiología se desarrollen varias subespecialidades. Estos son campos mucho más especializados que usualmente demandan varios años adicionales de capacitación y entrenamiento. Algunas de estas son la cardiopediatría, la cardiología intervencionista, la arritmología y electrofisiología cardíaca, la cardiología intensivista, la ecocardiografía e imagenología cardíaca y la rehabilitación cardiovascular.

Para llegar a titularse como cardiólogo clínico, los médicos generales deben cursar extensos estudios de postgrado o residencia médica por varios años. Durante este proceso de entrenamiento se les capacita para realizar una serie de procedimientos y se les somete a rigurosas evaluaciones. Por tanto aquí te va el “tip” inicial para saber si tienes un “buen cardiólogo”: lo primero es asegurarte que sea un cardiólogo de verdad. O sea, si es uno debidamente certificado.

A pesar de que es éticamente inaceptable y que en muchos casos es un delito, ciertos médicos se autotitulan “cardiólogos” o “especialistas” en tal o más cual área médica sin realmente contar con la debida calificación y titulación.

¿Cómo distinguir un cardiólogo verdadero de uno falso?

En efecto, no todo el que pone en su puerta o en sus redes sociales un cartelito de «cardiólogo» o «cardióloga» realmente lo es. Afortunadamente en muchos países existen mecanismos de control y transparencia que le permiten a la ciudadanía verificar si un médico cumple los requisitos y se encuentra debidamente registrado como especialista ante los organismos reguladores. En el caso del Ecuador el organismo a cargo es la Secretaria de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e innovación (Senescyt).

Para hacer esa verificación basta con tener el nombre y los apellidos del médico y su número de cédula (ambos datos deben de aparecer en la receta o algún otro documento que le han debido entregar durante su atención). Luego se puede acceder al sitio web de la Senescyt (https://www.senescyt.gob.ec/web/guest/consultas) y allí cualquier persona interesada podrá verificar de manera simple y rápida si un individuo está realmente registrado y validado con un título de médico general, de cardiólogo o de alguna otra especialidad médica.

Principales cualidades del mejor cardiólogo:

1). Conocimiento especializado: Un buen cardiólogo debe tener un profundo conocimiento de la anatomía, fisiología y patologías del sistema cardiovascular. Esto implica una sólida formación académica y una actualización constante sobre los avances en el campo de la cardiología.

2). Habilidades técnicas: Un cardiólogo debe poseer habilidades técnicas avanzadas para realizar procedimientos cardíacos, como el uso de equipos de diagnóstico como electrocardiogramas, ecocardiogramas, pruebas de esfuerzo, cateterismo cardíaco y angioplastia, entre otros.

3). Capacidad para el diagnóstico preciso: Un buen cardiólogo debe tener habilidades de diagnóstico sólidas. Esto implica ser capaz de interpretar los resultados de las pruebas y exámenes cardíacos, identificar y diagnosticar correctamente las enfermedades cardiovasculares y formular planes de tratamiento adecuados.

4). Toma de decisiones informadas: Un cardiólogo debe ser capaz de tomar decisiones informadas y basadas en la evidencia médica. Esto implica evaluar los resultados de las pruebas, considerar las mejores prácticas y recomendaciones clínicas, y adaptar el tratamiento a las necesidades individuales de cada paciente.

5). Habilidades de comunicación: Un buen cardiólogo debe tener habilidades de comunicación efectivas para interactuar con los pacientes y sus familias. Esto implica explicar claramente los diagnósticos, tratamientos y opciones disponibles, y brindar apoyo emocional y educación para empoderar a los pacientes en la toma de decisiones sobre su salud.

6). Ética y profesionalismo: La ética y el profesionalismo son fundamentales en la práctica de la medicina en general, y también se aplican a los cardiólogos. Esto implica respetar la confidencialidad del paciente, mantener altos estándares éticos y actuar en el mejor interés del paciente en todo momento.

7). Habilidades para el trabajo en equipo: Los cardiólogos a menudo trabajan en equipos multidisciplinarios que incluyen otros especialistas médicos, enfermeras, técnicos y profesionales de la salud. Un buen cardiólogo debe ser capaz de colaborar y comunicarse de manera efectiva con otros miembros del equipo para brindar una atención integral y coordinada al paciente.

Estas cualidades son importantes para un cardiólogo exitoso y brindar una atención de calidad a los pacientes con enfermedades cardiovasculares. Cabe destacar que las cualidades individuales pueden variar según la experiencia, la especialización y el enfoque de cada cardiólogo.

¿Qué hacen los buenos cardiólogos?

Un buen cardiólogo / cardióloga siempre, pero siempre, siempre…

  1. Te tratará con respeto y cortesía, conversará contigo mirándote a los ojos y demostrará paciencia, sensibilidad y empatía.
  2. Te interrogará detenidamente sobre tus síntomas actuales (que malestar te estás sintiendo, dónde y cuándo aparece y cómo se alivia o incrementa…). También indagará sobre tus antecedentes personales de salud (otras enfermedades y sus tratamientos, cirugías, tus hábitos dañinos, alergias…) así como sobre tus antecedentes familiares.
  3. Te examinará minuciosamente, auscultando tu corazón, cuello y espalda con su estetoscopio o fonendoscopio. De ser necesario te mirará y palpará ciertas zonas del cuerpo, también medirá tu presión en ambos brazos y probablemente en las piernas.
  4. Revisará tu historial clínico y tu documentación dándole valor a recetas, informes de exámenes previos, resúmenes de ingresos en otros centros y comentarios escritos por otros cardiólogos y médicos de otras especialidades.
  5. Solicitará los exámenes médicos necesarios siguiendo ciertos protocolos o guías de actuación validados por la comunidad científica y guardando aquel principio básico de siempre ir de lo simple a lo complejo, de lo menos agresivo a lo más invasivo, y de lo más barato a lo más caro. También te explicará en qué consiste cada una de esas pruebas, su utilidad y beneficios, molestias esperables y riesgos potenciales.
  6. Escribirá y registrará en algún medio o soporte de historia clínica sus hallazgos y criterios, tus diagnósticos, los exámenes que ha solicitado o sus resultados y la prescripción que te ha dejado.
  7. Te hablará sobre tu situación de salud en un lenguaje que puedas comprender, esforzándose para que entiendas tu diagnóstico y pronóstico. También te explicará sobre el tratamiento y la utilidad de cada uno de los medicamentos, sus horarios, formas de uso y potenciales efectos secundarios. Un buen cardiólogo tratará de educarte para que comprendas mejor tu enfermedad y aprendas a cuidar tu salud.
  8. Será sincero, directo y veraz, nunca te ocultará información.
  9. Permanecerá enfocado en tu atención durante la consulta o la visita hospitalaria, evitando distracciones, permitiendo continuas interrupciones o conversando de otros temas con el resto del personal.
  10. No te presionará, se burlará de ti, te intimidará ni te violentará para que aceptes un examen, un procedimiento o un tratamiento, incluso a pesar de que esté científicamente validado y se estime sumamente útil en tu caso.
  11. No te discriminará por tu sexo, tu raza, tu grupo étnico, tu orientación sexual, tu postura política, tu nivel socioeconómico o tus creencias religiosas.
  12. No te obligará a que te hagas los exámenes o procedimientos en un lugar específico. Te podrá recomendar uno o varios sitios pero siempre dándote libertad para decidir.
  13. No tratará de venderte directamente “curas milagrosas” o “pastillas exclusivas” que solo él tiene, ni procedimientos adicionales para otros problemas que nada tengan que ver con su campo de especialización.
  14. Nunca se molestará o irritará con tus dudas o preguntas y tu deseo o el de tus familiares de conocer sobre tu estado de salud.
  15. No tendrá reparos en tocar temas delicados como los relativos a la sexualidad. Un buen cardiólogo no tendrá ningún tema tabú.
  16. Guardará celosamente tu privacidad y tus datos personales o cualquier secreto que le confíes.
  17. Nunca te dirá que él / ella es el / la mejor, quién más sabe o el único ser en el planeta que puede ayudarte… Los mejores médicos suelen ser bastante modestos y evitan estar presumiendo, fanfarroneando o hablando todo el tiempo mal de sus colegas.

Las anteriores recomendaciones son una útil guía para evaluar la calidad de todo médico o especialista. Si tu actual cardiólogo no cumple con estos puntos, es probable que ni siquiera se pueda considerar un «buen médico» o incluso tampoco se le pueda tildar de ser una «buena persona». Y en ese caso nuestro consejo es: ¡huye de ahí por tu vida mientras puedas!.

¿Cómo puedo encontrar un buen cardiólogo?

  • Pide recomendaciones a personas inteligentes y con experiencia de tu entorno. No creo que confiarías en un mecánico que te recomiende alguien poco avispado o que en su vida no ha tenido ni siquiera una bicicleta. Lo mismo aplica para encontrar un cardiólogo.
  • Busca un centro médico especializado en cardiología. Tal y como no confiarías en un ceviche que vendan en una zapatería, tampoco debes de confiar en unas “consultas de cardiología” que se ofrezca en lugares poco serios como un gimnasio, un centro naturista o algún timbiriche: zapatero a sus zapatos.
  • Infórmate sobre el staff o equipo de especialistas del centro cardiológico. Puedes averiguar por los años de experiencia, su membrecía en sociedades científicas, sus estudios adicionales, participación en cursos y congresos.
  • Indaga si el centro o la consulta del cardiólogo dispone de los equipos y la tecnología médica necesaria para estudiar y tratar las patologías cardiovasculares. Esto ayuda a garantizar fiabilidad en los diagnósticos y brinda cierta garantía de seguridad.

Sí, sí, pero yo quiero que me atienda… ¡el mejor cardiólogo de Guayaquil!

Como ya te habrás dado cuenta la práctica médica es sumamente compleja, de modo que para evaluar la calidad de un cardiólogo o de cualquier otro especialista no solo se debe tener en cuenta su fama y prestigio o el precio de sus servicios. Tampoco se debe contemplar únicamente su grado de calificación medible por su número de investigaciones o artículos y los títulos o universidades donde los obtuvo.

Además de lo anterior, se deben también considerar elementos como la honestidad y la integridad, el profesionalismo, las habilidades de comunicación y sobre todo la humanidad y sensibilidad del profesional. Por otro lado, debido a que los problemas de salud cardiovascular pueden ser muy diversos, es preciso determinar en cada caso si se requiere de un cardiólogo superespecializado en un campo determinado como por ejemplo las arritmias o la insuficiencia cardíaca.

Teniendo en cuenta todos estos elementos, podemos decir que no existe “el mejor cardiólogo”, sino el cardiólogo mejor para ti y tu problema de salud específico.

¿Estás buscando un cardiólogo?

Si has llegado leyendo hasta aquí es porque quizás necesites un cardiólogo y en CÂRDIUM podemos ayudarte. Sigue este enlace y entérate como acceder a todos los servicios de nuestra red cardiológica en Guayaquil, Ecuador. Somos CÂRDIUM: más latidos para tu vida.

Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

Si este artículo te ha resultado útil o interesante, COMÉNTALO y COMPÁRTELO con tus familiares y amigos, porque alguien puede estar ahora mismo necesitándonos. Recuerda que puedes SUSCRIBIRTE para recibir por E-mail todos nuestros materiales.

También te invitamos a que explores los contenidos de nuestro Proyecto MedicinaExplicada, el lugar donde te lo decimos todo… ¡Para que te sientas bien!.

¿SABER MÁS? Si en este material no encontraste respuesta a alguna de tus dudas o inquietudes dinos mediante este formulario de contacto y con gusto te ayudaremos.

ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado.

separe su cita

Tu MÉDICO de BOLSILLO

Al tradicional médico de cabecera, ese al que toda la vida le hemos confiado nuestra salud, desde hace algún tiempo se le ha sumado el “médico de bolsillo” ¿Conoces al tuyo?… ¡Pero cómo!… ¿Nunca has solicitado sus servicios?

Casi todos podemos tener ese especialista en el bolsillo. Sí, sí, me refiero a uno pequeño pero bastante inteligente: ¡tu teléfono celular!. Sigue leyendo porque esto no es ninguna broma.

Aplicaciones móviles PARA PACIENTES

Las aplicaciones médicas para pacientes pueden convertir a los actuales teléfonos inteligentes en un valioso “asistente de salud”. Los “smartphones”, ya sea solos o en combinación con otros dispositivos como las pulseras o relojes inteligentes (smartwatch), pueden:

  1. Llevar un registro de la salud personal (nivel de actividad física, valores de glucemia, calidad y duración del sueño, ciclo menstrual, cifras de presión arterial, frecuencia y ritmo cardíacos).
  2. Activar alarmas, recordatorios y metas de salud (detección de arritmias, recordatorio de medicación, ingestión de agua, metas de ejercicio, asistentes para dejar de fumar).
  3. Planificar rutinas de ejercicio y dietas, balancear la alimentación y calcular cuántas calorías contiene el plato que se tiene enfrente. Existen muchas aplicaciones de entrenamiento y fitness para personas sanas interesadas en mejorar su rendimiento físico.
  4. Auxiliar a personas con limitaciones sensoriales o necesidades especiales: sordos, mudos, ciegos o débiles visuales.
  5. Herramientas de educación para la salud, comunicación, colaboración y autoayuda para pacientes y familiares, plataformas de localización de doctores y terapias, solicitud de citas médicas.

Estas aplicaciones (apps) de salud son softwares o programas informáticos que se descargan e instalan muy fácilmente en un celular. Funcionan en dispositivos con el sistema operativo iOS del iPhone o con el Android que usan la mayoría de los demás smartphones. Actualmente las apps. de salud disponibles suman varios cientos de miles para todas las funciones y en todos los idiomas. Muchas de ellas son de uso gratuito por tiempo ilimitado (por lo general incluyen publicidad propia o de terceros) o con una versión gratuita de prueba y una versión de pago (usualmente de bajo costo) con funcionalidades adicionales. Solo en la Play Store, la tienda de aplicaciones de Google hay actualmente registradas más de 54 mil aplicaciones de salud.

Consulta este otro artículo aquí en CÂRDIUM, donde reseñamos algunas de las apps de salud más útiles y mejor recomendadas tanto por los expertos como por sus usuarios.

Aplicaciones móviles PARA MÉDICOS:

Por su parte, los médicos cuentan también con potentes apps. diseñadas a la medida de sus necesidades de trabajo. Se trata de valiosas herramientas que les ponen la información científica literalmente en “la palma de la mano”. Esto acelera la obtención de un diagnóstico y agiliza la toma de decisiones en circunstancias donde cada minuto cuenta para la vida del paciente.

Existen numerosas aplicaciones que permiten resolver de modo rápido tareas tan recurrentes y necesarias como precisar valores de referencia de laboratorio, estimar posibles interacciones entre medicamentos, determinar scores o puntajes, realizar cálculos de dosis o de otros parámetros. Esto último es posible gracias a  calculadoras clínicas como MDCalc, Calculate by QxMD o Epócrates, así como en las decenas de cálculos y fórmulas disponibles dentro de la app de Medscape. También algunas son muy específicas para ciertas especialidades como los neurólogos, los nefrólogos, cardiólogos y endocrinólogos. En ese sentido es destacable a modo de ejemplo DosisPedia, una app especialmente diseñada para los pediatras y médicos generales que atienden niños.

Otras aplicaciones son extraordinariamente útiles para mejorar la comunicación médico-paciente, y el proceso de obtención del consentimiento informado. Se trata de herramientas que facilitan la comprensión tanto del enfermo como de sus familiares sobre sus problemas de salud, así como los procedimientos y cirugías que necesita mediante imágenes, esquemas y vídeos. Este es el caso de una que es de extraordinaria ayuda para nosotros los cardiólogos, me refiero a CardioSmart Heart Explorer.

Desde hace tiempo es también posible expandir aún más la utilidad de los teléfonos inteligentes como herramientas de uso médico especializado mediante accesorios o módulos externos que los convierten en un dermatoscopio, en un colposcopio, en un glucómetro, en instrumentos de diagnóstico de trastornos visuales, en un sistema de telemonitoreo de signos vitales y de alerta temprana, también en un espirómetro, un electrocardiógrafo o incluso hasta en… ¡un ecógrafo!.

¿Y los PELIGROS?

Sí, como toda tecnología, esta también tiene riesgos e implicaciones bioéticas. Uno de los mayores peligros son las aplicaciones que aportan información falsa y sin sustentación científica (como alguna que asegura poder «medir la presión arterial» aplicando un dedo a la cámara del teléfono). Es importante que todo usuario antes de instalar y comenzar a usar alguna app se asesore para asegurarse que sea una herramienta validada y respaldada por expertos médicos o con la debida certificación por las autoridades sanitarias correspondientes según la legislación de cada región o país.

Es crucial que las decisiones y actuaciones con implicaciones en la salud que se deriven del uso de estas apps tengan un real basamento científico y no sean fruto de especulaciones pseudocientíficas o productos de charlatanes. En ese sentido es importante señalar el creciente volumen de investigaciones de validación de las apps de salud que anualmente se publican alrededor del mundo en revistas científicas especializadas.

Otro de los peligros es el referente a la preservación de la privacidad y la seguridad del uso de los datos personales e indicadores de salud. Hay que tener mucho cuidado con cada app que uno instala en su teléfono pues muchas veces no sabemos quienes están detrás, a donde irán a para nuestros datos, ni lo que harán con ellos. Un ejemplo inquietante es el de algunas empresas de seguro médico que disponen de apps propias de m-Salud e incentivan de diversas maneras su uso entre sus clientes. Lo que a primera vista puede parecer un legítimo interés por la salud y el bienestar de sus usuarios, podría prestarse para un manejo no ético de la información obtenida. Ese sería el caso del uso de datos de salud con fines comerciales no consentidos o para ejercer un trato discriminatorio de aquellos clientes con peores métricas y mayor riesgo de evolución desfavorable: planes con restricciones en la cobertura, pólizas con primas más elevadas e incluso cancelación o denegación del seguro.

Además de todo lo anterior, estas tecnologías también tienen los riesgos propios de la ineludible «cibermediación». Algunos alertan sobre los peligros de contar con otra pantalla más a la que mirar (en lugar de a un rostro, una realidad y un contexto). En fin, el riesgo de que todo esto se convierta en otro artefacto más con el cual interactuar y dedicarle tiempo, en lugar de que el foco principal de atención sea el ser humano doliente.

m-Health → e-Health o Salud digital

La aplicación de los dispositivos o terminales celulares en el cuidado de la salud se le ha denominado “m-Health” (contracción en lengua inglesa de “mobile-Health”). Pero en realidad forma parte de un campo de desarrollo tecnológico mucho más grande llamado “e-Health” (contracción de “electronic-Health” en inglés) actualmente mejor conocido como “Salud Digital” (Digital Health en inglés). Esta incluye a la telemedicina, a los usos médicos de la realidad virtual, la realidad aumentada y el modelado e impresión 3D de biomateriales. También a la introducción de la telecirugía robótica y la inteligencia artificial en la asistencia médica, así como el desarrollo de dispositivos implantables y de biosensores que permiten el monitoreo a distancia, además de los “wearables” o “dispositivos vestibles” como las pulseras y relojes inteligentes o los sensores de entrenamiento.

Todo esto, se junta a las potencialidades de las aplicaciones en la nube y de las herramientas de análisis masivo de datos o “big data”, así como a iniciativas de educación sanitaria basadas en e-learning. En resumen, cuando hablamos del concepto «Salud Digital» no nos referimos tanto a los artefactos o herramientas ni a los softwares. O sea, no es la tecnología en sí misma, sino lo que podemos generar con ella: nuevas formas de hacer lo que ya hacíamos anteriormente pero de una forma distinta y cualitativamente superior:

  • Personas que forman comunidades virtuales donde conversan con otras sobre salud y bienestar para apoyarse, colaborar y aprender.
  • Profesionales que acceden a nuevas formas de trabajar, capacitarse, agilizar la toma de decisiones y gestionar recursos.
  • Gobiernos e instituciones que coordinan esfuerzos contra problemas sanitarios tanto antiguos como los emergentes.

El concepto de Salud Digital fue sistematizado por primera vez por Paul Sonnier en su libro The Fourth Wave: Digital Health. Pero como el mismo Sonnier reconoce, en su elaboración fue profundamente influenciado por el Doctor Eric Topol, médico cardiólogo, prestigioso científico y pensador contemporáneo. Topol, quien además es un intrépido bloguer y consumado tuitero, o sea un verdadero “influencer” del pensamiento tecnocientifico contemporáneo, había publicado en el 2013 un libro titulado: «The Creative Destruction of Medicine: How the Digital Revolution Will Create Better Health Care» en el que anunciaba todo lo que ya tenemos y vislumbró todo lo que aún está por llegar, gracias a  la convergencia entre los productos de las revoluciones digital, genómica y sanitaria.

Bien, ahora que sabes todo estos beneficios no te quedes fuera y anímate a buscar y explorar todo lo que puede hacer ese pequeño «médico» que traes en la mano o en tu bolsillo.

Seguir leyendo:

Contenido relacionado:

.

.

Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

Si este artículo te ha resultado útil o interesante, COMÉNTALO y COMPÁRTELO entre tus familiares y amigos, porque alguien puede estar ahora mismo necesitándonos. Recuerda que puedes SUSCRIBIRTE para recibir periódicamente todos nuestros materiales en tu E-mail.

También te invitamos a que explores los contenidos de nuestro Proyecto MedicinaExplicada, el lugar donde te lo decimos todo… ¡Para que te sientas bien!

¿SABER MÁS? Si en este material no encontraste respuesta a alguna de tus dudas o inquietudes, dinos mediante este formulario de contacto o por WhatsApp y con gusto te ayudaremos.

ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado.

separe su cita

.

.

Instagram
YouTube
YouTube
Tiktok