La hipertensión arterial (HTA) popularmente conocida como «presión alta» o «presión elevada», es un problema de salud muy común que provoca muchas otras enfermedades y complicaciones cardíacas, renales y cerebro-vasculares. La hipertensión es por tanto una importante causa de gastos, discapacidad y de millones de muertes alrededor del mundo.
Hace solo unos días la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association – AHA), junto con el Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology – ACC) y otras 11 sociedades médicas, publicaron la nueva Guía 2025 para la Prevención, Detección, Evaluación y Manejo de la Hipertensión Arterial en Adultos. Esta actualiza la anterior versión del 2017 y presenta novedades en base a los resultados de investigaciones recientes .
Acabo de regresar del Congreso Europeo de Cardiología celebrado en Madrid. Allí miles de cardiólogos de todo el mundo nos reunimos para intercambiar conocimientos y experiencias. En ese evento se presentaron y debatieron ampliamente las novedades de esta guía 2025 de Hipertensión Arterial que ahora pondré a tu disposición. Si tú o alguien cercano a ti tienen problemas de presión alta, leer esto y aplicarlo puede serles de mucha ayuda.
¿Qué son y para qué sirven las «guías»?
Las guías de práctica clínica son directrices redactadas por médicos especialistas expertos en cada área o enfermedad. Ellos se encargan de analizar los resultados de los más importantes y recientes estudios científicos para luego emitir una serie de recomendaciones dirigidas a la comunidad médica. Sí, como su nombre lo indica, el objetivo es guiar a los médicos, actualizar sus conocimientos y perfeccionar su desempeño para detectar y tratar una enfermedad específica.
Sin embargo, las recomendaciones de las guías como esta de hipertensión arterial también son valiosas para los pacientes y toda aquella persona del público general que desee estar al tanto del conocimiento médico más actual en determinada área. Por eso hoy quiero explicarte los puntos principales y novedades en el manejo de la hipertensión. Como siempre usaremos un lenguaje sencillo para que puedas comprenderlo todo con facilidad y lo que es más importante: que apliques este conocimiento en tu vida diaria de manera que te resulte de provecho a ti o a los tuyos.
¿Cómo se si tengo alta mi presión arterial?
Para saber si uno tiene hipertensión basta con medirse la presión en el brazo o en la muñeca con un equipo llamado «tensiómetro», «esfigmomanómetro» o sencillamente «aparato de medir la presión». Estas mediciones pueden ser realizadas por un médico o enfermera en el consultorio, o por uno mismo en casa. En algunas personas puede ser útil un examen llamado Monitoreo Ambulatorio de la Presión Arterial (M.A.P.A), también conocido como «Holter de presión».

Cuando se mide la presión arterial (P.A), el resultado se expresa en milímetros de mercurio (mmHg) y se presenta en forma de dos números: Por ejemplo 120/80 (se dice 120 con 80). Ahora te explico por qué son dos números: si tienes 130/70 mmHg quiere decir que 130 es la presión máxima que alcanza la sangre dentro de tus arterias cuando tu corazón se contrae (sístole) y 70 es la presión que alcanza la sangre cuando tu corazón se relaja (diástole).
Es importante que sepas que un sujeto hipertenso bien controlado debe ser indistinguible de una persona sana. Quiere decir que cuando te midan la presión tiene que estar en el mismo rango de una persona completamente saludable. ¿Y por qué es importante eso? Porque está demostrado que tener la presión por encima de 130/80 mmHg aumenta la probabilidad matemática de llegar a sufrir enfermedades peligrosas o discapacitantes.
La presión alta incrementa el riesgo de que sufrir un infarto cardiaco, una insuficiencia cardiaca, una insuficiencia renal o un derrame cerebral con consecuencias catastróficas para la vida de la persona y su familia. Por eso el objetivo de todo aquel que aspire a mantenerse saludable y vivir más y mejor debe ser mantener su presión arterial en un rango normal.
La guía 2025 mantiene las mismas categorías para definir la hipertensión que la guía previa del 2017:
| sistólica | diastólica | |
| P.A normal | <120 | <80 |
| P.A elevada | 120 a 129 | <80 |
| HTA estadio 1 | 130 a 139 | 80 a 89 |
| HTA estadio 2 | ≥140 | ≥90 |
Presión Arterial Normal:
Cuando es menor de 120/80 mmHg. Si la tienes así todo está bien. Pero atento: debes esforzarte en mantenerte en ese rango.
Presión Arterial Elevada:
Cuando la sistólica está entre 120 y 129 mmHg. Si te sale así, es una señal de alerta: estás en una especie de «pre-hipertensión» y en cualquier momento pasarás a ser hipertenso. Así que tienes que ponerte pilas y comenzar de inmediato a hacer cambios en tu alimentación y estilo de vida porque estás al borde.
Hipertensión Arterial Estadio 1:
Cuando la presión sistólica está entre 130-139 mmHg, o la diastólica entre 80 y 89 mmHg. Aquí ya sufres una ligera hipertensión y tu médico o cardiólogo te dirá si ya tienes que iniciar tratamiento con algún medicamento.
Hipertensión Arterial Estadio 2:
Si la presión sistólica es de 140 mmHg o más, o si la diastólica pasa de 90 mmHg pues entonces el asunto es más serio: necesitas atención médica inmediata y comenzar o modificar un tratamiento farmacológico que sea efectivo. Usualmente tu cardiólogo te indicará una combinación de medicamentos.
Principales Novedades de la Guía de Hipertensión 2025:
La nueva guía de hipertensión 2025 insiste en la prevención y en la intervención más temprana para evitar daños a mediano y largo plazo. También enfatiza en el tratamiento personalizado, pues reconoce que los hipertensos no son todos iguales.
Aunque dos personas tengan las mismas cifras de presión, digamos 136/88 mmHg, el riesgo de cada una puede ser muy, pero muy diferente. Por tanto ambos casos quizás necesiten un manejo distinto. En uno quizás se pueda iniciar con un cambio de estilo de vida, en cambio en el otro quizás se requiera empezar de inmediato un tratamiento con medicamentos.
Algunos de los cambios importantes de la guía 2025 respecto a la de 2017 son:
Se refuerza la importancia de la detección y el auto-monitoreo en casa:
La guía remarca la importancia del automonitoreo de la presión arterial en casa para confirmar el diagnóstico, o para asegurarse de que el tratamiento es efectivo y las cifras de P.A están ya en el rango normal. Pero para ello es imprescindible aprender a hacerlo correctamente ya que errores comunes (como no descansar 5 minutos antes de la medición) pueden dar lecturas falsas.
También se recomienda que para el monitoreo doméstico se usen dispositivos que estén validados. Así mismo, es importante medir unas dos veces al día (mañana y noche) durante 3-7 días para lograr un promedio preciso. Como ya sabes, el objetivo o meta es lograr que mantengas una P.A por debajo de 130/80 mmHg (aunque esa meta es distinta si se trata de ancianos frágiles o de una embarazada).
Novedad: se recomienda evitar por ahora los dispositivos «sin manguito» (ese brazalete que se infla y aprieta alrededor del brazo o de la muñeca). O sea que por el momento se debe evitar usar las mediciones de los relojes inteligentes que no aprieten la muñeca, hasta que las investigaciones demuestren que son confiables para tomar decisiones médicas respecto a la hipertensión.
Se recomiendan pruebas de laboratorio más amplias:
Ahora se considera obligatorio medir la relación albúmina-creatinina en la orina en todos los pacientes con hipertensión (antes era opcional), para detectar el daño renal temprano. También se recomienda hacer más pruebas para detectar causas secundarias de HTA como el aldosteronismo primario, especialmente en personas con apnea del sueño o hipertensión severa.
El manejo de cada hipertenso depende de su nivel de riesgo cardiovascular:
Como dijimos antes no todos los hipertensos son iguales y por tanto no todos requieren el mismo esquema de tratamiento. Para saber quienes necesitan una intervención farmacológica inmediata se recomienda usar una calculadora o calificador de riesgo llamado PREVENT™.
Esta es una herramienta matemática disponible en internet. Su uso es muy sencillo porque solo hay que ingresarle ciertos datos de la persona. Ella nos calcula y nos da como resultado el porcentaje de probabilidad de que ese paciente llegue a desarrollar una enfermedad cardíaca.
Los datos que hay que introducir a la calculadora de riesgo son la edad, sexo, presión arterial, función renal, variables metabólicas como el colesterol y hasta aspectos sociales. De esa manera el médico puede determinar con más precisión si es necesario empezar con medicamentos más temprano.
Si tienes presiones por encima de 140/90 (HTA Estadio 2) tu cardiólogo te indicará iniciar de inmediato con dos fármacos, preferiblemente en una sola pastilla combinada, además de hacer cambios de estilo de vida.
Pero si tu P.A está en 130 – 139/80 – 89 (HTA Estadio 1) el médico debe evaluar tu riesgo usando la calculadora PREVENT para escoger entre 2 opciones:
a) Si el riesgo te sale alto (has tenido ya una enfermedad cardiovascular, un derrame cerebral previo, eres diabético, o sufres una enfermedad renal y el PREVENT te da mayor o igual a 7.5%) entonces te prescribirá medicamentos de inmediato.
b) Si tu riesgo es bajo entonces quizás el doctor te diga que puedes esperar sin medicamentos por un lapso de 3 a 6 meses para probar si logras hacer cambios de estilo de vida que te bajen la presión. Pero si en ese tiempo la P.A no te baja, entonces te agregará medicamentos.
Se prefieren los medicamentos combinados en una misma tableta:
La guía 2025 recomienda combinaciones de medicamentos en una sola tableta o cápsula para los hipertensos en Estadio 2 porque hace más fácil cumplir con el tratamiento. En esta guía se mantienen las recomendaciones del uso de las principales clases de medicamentos antihipertensivos conocidos:
- Inhibidores de la ECA/ARB (los «sartanes» como el Olmesartán, Telmisartán, Candesartán, Irbesartán y el Valsartán, y los «priles» como el Lisinopril, Ramipril y Enalapril).
- Los bloqueadores de canales de calcio tipo DHP de larga duración (Amlodipina, Lercanidipina).
- Los diuréticos tiazídicos y similares (Hidroclorotiazida, Clortalidona, Indapamida). Novedad: Se pone énfasis en la terapia personalizada basada en riesgos (por ejemplo los protectores renales si hay microalbuminuria).
En casos de hipertensión severa (P.A >180/120) sin daño agudo a órganos dice que se pueden tratar ambulatoriamente con ajuste rápido de medicamentos sin hospitalización. Novedad: Se elimina términos como «crisis hipertensiva» o «urgencia» por ser subjetivos y en cambio se enfoca en evidencia objetiva de daño a órganos como el cerebro o el corazón.
Otros medicamentos: Para personas con sobrepeso u obesidad, se sugiere considerar medicamentos como los agonistas GLP-1 (usados también para diabetes y reducción de peso), que de manera indirecta ayudan a bajar la presión arterial. Dentro de este tipo de medicamentos se encuentran algunos como la Dulaglutida (Trulicity®), la Liraglutida (Victoza®) y la Semaglutida (Ozempic®).
Mayor enfoque en las repercusiones cerebrales de la HTA:
Se resalta que tratar más temprano la presión alta y lograr cifras óptimas puede reducir el riesgo de declive cognitivo y demencia. Esto se basa en que varios estudios han demostrado que controlar la P.A previene importantes daños cerebrales, que pueden ocurrir poco a poco, pero que en algunos casos pueden ser repentinos y catastróficos, impactando en la capacidad de la persona para trabajar y valerse por sí misma. Esto justifica una terapéutica antihipertensiva más precoz, especialmente en personas con signos de deterioro cognitivo leve.
Nuevas recomendaciones para hipertensos de grupos o poblaciones especiales:
– Recomendaciones para el embarazo: a) Usar aspirina a baja dosis (81 mg/día) para prevenir preeclampsia en mujeres de alto riesgo y prevención no farmacológica. b) Tratar con medicamentos si la gestante tiene HTA crónica con presiones ≥140/90. Novedad: La guía 2025 estipula un control más estricto antes, durante y después del embarazo para evitar complicaciones como la preeclampsia o la eclapmsia.
– Seguimiento posparto: la hipertensión puede reaparecer o prolongarse tras el parto. Por eso se debe continuar midiendo periódicamentela la P.A. y de ser necesario, instaurar tratamiento.
– Hipertensión resistente: Si no se controla la P.A con 3 medicamentos, recomienda evalúar causas secundarias como aldosteronismo primario (ahora se recomienda screening más amplio). Novedad: Presenta la denervación renal como opción para casos seleccionados.
Valor de la atención equitativa y multidisciplinaria de los hipertensos socialmente vulnerables:
Esta guía identifica un grupo de determinantes sociales en el riesgo cardiovascular de la hipertensión y enfatiza en la importancia de factores como la pobreza, el bajo nivel cultural y el acceso a alimentos saludables. Todos estos son elementos a tener en cuenta para predecir las personas con más probabilidad de desarrollar hipertensión, pero también de tener mayores dificultades para poder controlarla.
La hipertensión por tanto no es un asunto solo de los cardiólogos o de los médicos. Estas nuevas directrices hacen énfasis en la importancia de los equipos multidisciplinarios conformados por médicos, enfermeras, farmacéuticos, trabajadores comunitarios para superar barreras sociales y mejorar control en poblaciones vulnerables.
Finalmente, otra novedad clave de la Guía 2025 es que ya no tendremos que esperar varios años para tener una nueva guía, en su lugar se considera que la guía de hipertensión debe ser un «documento vivo» que se vaya actualizando conforme las investigaciones nos proporcionen nueva evidencia.
Prevenir y controlar la presión alta… ¡SIN PASTILLAS!
La guía 2025 refuerza la idea de que la hipertensión es perfectamente prevenible. Los cambios en la alimentación, la actividad física, la calidad del sueño y evitar el consumo de alcohol pueden prevenir o retrasar la hipertensión en hasta el 50% de los casos, según varios estudios citados en la guía.
Pero también implementar cambios en el estilo de vida de las personas que ya son hipertensas puede hacer que la presión les baje muchísimo. Esto puede llegar a ser tan pronunciado que obligue a tu cardiólogo a disminuirte las dosis o incluso retirarte algunos de los medicamentos antihipertensivos.
En ciertos pacientes jóvenes y sin otras enfermedades, profundos cambios en el estilo de vida pueden lograr que su hipertensión entre en remisión y se les tenga que suspender por completo la medicación.
¿Quieres tomar menos pastillas para la presión o deshacerte por completo de ellas? Entonces estas son las principales recomendaciones de la Guía de Hipertensión 2025:
DIETA: rica en frutas, verduras, lácteos bajos en grasa, granos enteros (integrales), nueces y proteínas magras o sea con poca grasa como el pescado y el pollo. Reduce el sodio o sal a menos de 2,300 mg al día, idealmente a menos de 1,500 mg. La mayoría del sodio está en alimentos industriales procesadas y comidas de restaurantes. Reduce las comidas ultraprocesadas: conservas, dulceria – reposteria, la charcuteria y los embutidos. Para contrarrestar el sodio aumenta el consumo de potasio (en bananas, espinacas y otras fuentes).
Novedad: Se menciona el uso de sales enriquecidas con potasio como una opción para reducir la presión (puede bajar 5 mm Hg sistólica y 1.5 mm Hg diastólica, reduciendo riesgos de derrame en 12-14%).
PESO SALUDABLE: Mantén un índice de masa corporal (IMC) saludable. Perder solo 5-10% de peso si estás en sobrepeso puede bajar la PA significativamente (1 mmHg por kg perdido). Si sufres obesidad, evita hacer dietas o tomar remedios por tu cuenta, sobre todo si son extremos. Siempre es más efectivo y saludable acudir con profesionales.
Novedad: Para personas con sobrepeso, se sugiere considerar agonistas de GLP-1 (como la Semaglutida) como complemento para el control del peso y de la presión arterial.
ACTIVIDAD FÍSICA: Realiza al menos 150 minutos de ejercicio moderado por semana (como caminar rápido) o 75 minutos intensos (correr). Combina aeróbico con ejercicios de fuerza (pesas) para mejores resultados, pues es muy importante tener una buena masa muscular.
ALCOHOL: Lo mejor es no beber. Pero si lo haces, consume como máximo una copa al día si eres mujer o hasta dos en caso de que seas hombre.
APRENDE A MANEJAR EL ESTRÉS: Usa el ejercicio, la meditación, las respiraciones profundas o el yoga para bajar tu estrés, ya que está demostrado que el estrés crónico sube la presión. Equilibra mejor tu tiempo de trabajo y estudio con tiempo de descanso y relajación: cultiva uno o varios hobies o pasatiempos. Pero si te sientes bajo intenso estrés mantenido, asistir a una consulta de psicología clinica puede ser de mucha ayuda.
OTROS FACTORES: No fumes y duerme bien: mejora la cantidad (7 a 9 horas) y la calidad de tu sueño. Si tienes un sueño fragmentado (te despiertas muchas veces), si te dicen que roncas mucho y de forma irregular, o te has despertado con sensación de ronquido, ahogo, palpitaciones o «susto», es posible que tengas una apnea del sueño. En ese caso debes de buscar cuanto antes ayuda médica especializada.
¿Hipertenso? si no lo eres, puedes llegar a serlo.
Si aún no eres hipertenso debes saber que la hipertensión es una condición tan, pero tan frecuente que tienes un 30 a un 50% o más de probabilidades de llegar a serlo en algún momento de tu vida. Pero no te angusties, se trata de un problema perfectamente prevenible si empiezas a hacer las cosas bien desde hoy.
Y si ya te han diagnosticado que sufres de presión alta, debes saber que estás a tiempo de evitar complicaciones, gastos y sufrimientos para ti y los tuyos. Actúa con prontitud, busca ayuda especializada y protege tu vida porque la hipertensión es un asunto serio.
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Fuente:
2025 AHA/ACC/AANP/AAPA/ABC/ACCP/ACPM/AGS/AMA/ASPC/NMA/PCNA/SGIM Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation and Management of High Blood Pressure in Adults: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. Publicada simultáneamente en las revistas médicas Circulation e Hypertension el 14 de agosto de 2025.
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Autora: Dra. Karla Aquino, cardióloga clínica.
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ADVERTENCIA: Este artículo está basado en evidencia científica, solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado..
















