¿Qué es la ENFERMEDAD CORONARIA?

Se le llama “enfermedad coronaria”, “cardiopatía isquémica” o “insuficiencia coronaria” a una de las  patologías cardiovasculares más frecuentes y que más muertes provoca a nivel mundial.  

angina de pecho

Hablamos de la principal causa del infarto agudo del miocardio (IAM) y uno de los motivos más frecuentes de insuficiencia cardíaca, arritmias peligrosas y muerte súbita. Si alguien cercano a ti sufre de algún problema coronario, compártele este material porque seguro le va interesar.

¿Porqué se produce la enfermedad coronaria?

La enfermedad coronaria es mayormente provocada por la aterosclerosis. Esta consiste en un proceso inflamatorio de las paredes de las arterias originado por el depósito de grasas. Las arterias afectadas desarrollan en su interior una “placa ateromatosa” que es como una especie de “costra” que causa una progresiva obstrucción.

O sea que poco a poco se nos van “tupiendo” las arterias coronarias, lo cual dificulta el tránsito de la sangre con oxígeno y nutrientes hacia el musculo cardíaco (también conocido como “miocardio”). A la escasez de oxígeno se le dice “isquemia” y por lo general se manifiesta en forma de un dolor opresivo en el centro del pecho, clásicamente conocido como “angina de pecho”.

Son muchos los factores que favorecen el desarrollo de la aterosclerosis y con ello la aparición de enfermedad coronaria. La también denominada «cardiopatía isquémica» es usualmente provocada por una combinación de ellos a lo largo de un tiempo más o menos prolongado. A continuación te exponemos las principales causas para que aparezca y avance la aterosclerosis y problemas de salud como la insuficiencia coronaria.

Factores de riesgo para desarrollar enfermedad coronaria:  

Hipertensión arterial no controlada.
Diabetes mellitus mal controlada.
Hábito de fumar.
Consumo excesivo de alcohol o uso de ciertas drogas psicotrópicas.
Niveles anormales de colesterol y/o de triglicéridos en la sangre (algo que los médicos también llamamos dislipidemias o dislipoproteinemias).
Sobrepeso, obesidad o síndrome metabólico.
Sedentarismo, actividad física escasa.
Factores genéticos, predisposición de tipo hereditario.
Estrés intenso o prolongado.
Edad por encima de 55 años en los hombres y más de 65 años en las mujeres.
Factores genéticos de tipo hereditario.

A medida que avanza el proceso de aterosclerosis, las arterias coronarias se van tapando más y más hasta que a las células musculares del corazón ya no les llega el suficiente oxígeno ni los nutrientes para su adecuado funcionamiento. Entonces el músculo cardiaco deja de contraerse y relajarse adecuadamente, el corazón se va poniendo cada vez más débil y no puede bombear la sangre suficiente hacia el resto de los órganos. Esto puede llevar a un importante deterioro de su función que llamamos insuficiencia cardíaca.

¿Cómo se manifiesta la cardiopatía isquémica?

Se puede sospechar que existe una enfermedad coronaria por los síntomas que describe el paciente como dolor en pecho, la llamada “angina de pecho”. Este dolor usualmente es de carácter opresivo y de corta duración, aparece con el esfuerzo y se alivia con el reposo. En ocasiones también se acompaña de sudoración, palidez, fatiga, dificultad para respirar, palpitaciones o síncope.

En algunos casos, el dolor no es exactamente en el pecho, sino en la boca del estómago, el cuello, la mandíbula, los antebrazos o la espalda.  También la enfermedad coronaria puede cursar de forma completamente asintomática (isquemia miocárdica silente) o con otros síntomas diferentes al dolor como por ejemplo fatiga, palpitaciones y dificultad para respirar o desmayos.

Como ya hemos dicho, el dolor que provoca la enfermedad coronaria crónica aparece y se hace progresivamente más intenso cuando la persona realiza alguna actividad física por lo que también se le llama «angina de esfuerzo» o «angina estable crónica».

¿Y qué es un síndrome coronario agudo?

El síndrome coronario agudo (SCA) es un grupo de complicaciones de la enfermedad coronaria. Ocurre cuando la placa ateromatosa sufre una ruptura o fisura. Eso puede activar la formación de un coágulo o trombo dentro de la arteria coronaria y bloquear repentinamente el flujo de la sangre oxigenada de manera parcial o total.

Si la oclusión es parcial, aparece un dolor fuerte incluso estando la persona en reposo y a esto le llamamos «angina inestable aguda». Pero sin la oclusión es total y prolongada, entonces hay células del músculo cardíaco que mueren literalmente por “asfixia”. A eso es a lo que se le llama “ataque cardíaco” o “infarto agudo del miocardio”.

Un infarto cardiaco es una complicación grave que puede llevar a una insuficiencia cardiaca aguda y a la muerte, o en su lugar dejar secuelas y discapacidad para el resto de la vida.

¿Cómo se detecta la insuficiencia coronaria?

Los problemas coronarios se diagnostican con exámenes como el ecocardiograma, la ergometría o prueba de esfuerzo, la angioTAC coronaria y los estudios de perfusión o “cardiología nuclear”. Sin embargo, uno de los estudios más precisos para diagnosticar este problema (con la ventaja de que también muchas veces sirve para tratarlo) es la llamada angiografía coronaria o coronariografía.

En la angiografía coronaria se detecta y cuantifica el grado de obstrucción de las arterias, el largo de las lesiones y otras características necesarias para seleccionar la mejor forma de tratarlas.

¿Cuál es el tratamiento de la enfermedad coronaria? ¿Es curable?

El tratamiento de la enfermedad coronaria depende de varios factores como el tipo y la gravedad de la afección, así como de las características individuales del paciente. Usualmente incluye una combinación de estos recursos terapéuticos:

a) Estilo de vida:

Los cambios en el estilo de vida son fundamentales para el manejo de la enfermedad coronaria. Estos cambios pueden incluir dejar de fumar, disminuir el consumo de alcohol, evitar el uso de drogas psicotrópicas, seguir una dieta saludable baja en azúcares, grasas saturadas y colesterol, hacer ejercicio regularmente, controlar el peso y manejar el estrés.

Los cambios en el estilo de vida forman parte del tratamiento de la enfermedad coronaria.

b) Medicamentos:

Se pueden prescribir varios medicamentos para tratar la enfermedad coronaria. Algunos de ellos incluyen:

Antiagregantes plaquetarios:

Los fármacos como el Ácido acetil salicílico (Cardioaspirina®, Blaqueta®, Antiplac®) y el Clopidogrel (Plavix®, Troken®, Expansia®), entre otros medicamentos antiplaquetarios son muy importantes en la enfermedad isquémica coronaria. Ellos se usan solos o en combinación para mejorar la circulación de la sangre por las arterias estrechadas y prevenir la formación de trombos.

En algunas circunstancias como por ejemplo en el curso de un infarto agudo del miocardio (IAM) u otras formas de síndrome coronario agudo (SCA), puede ser necesario el uso de anticoagulantes en lugar de los antiagregantes (o además de estos) como por ejemplo las heparinas de bajo peso molecular (HBPM): Enoxaparina (Clexane®, Meparina®) o Nadroparina (Fraxiparina®).

Fármacos con acción metabólica:

Son medicamentos que pueden disminuir la frecuencia cardíaca o actuar directamente en el metabolismo de las celulas cardiacas mejorando la eficiencia energética. Dentro de estos se encuentras los Betabloqueantes como el Atenolol (Tenormín® , Plenacor® , Tendiol® ), el Bisoprolol (Concor® , Corentel® , Corbis® , Eurocor® ), el Carvedilol (Coropress® , Carvedil® , Cepirón® ), el Metoprolol (Betaloc Zok®, Lopresor®) o el Nebivolol (Lobivon®, Silostar®, Nabila® , Pertium® ).

También con capacidad de disminuir la frecuencia cardiaca y con ello el consumo de oxígeno del miocardio está la Ivabradina (Procoralam®) y para hacer más eficiente el metabolismo de las células cardiacas se encuentra la Trimetazidina (Vastarel®) .

Vasodilatadores coronarios:

Son medicamentos que dilatan las coronarias y pueden mejorar el flujo sanguíneo. De esa forma logran aliviar la angina de pecho y mejorar la tolerancia al esfuerzo, lo cual tiene un impacto positivo en la calidad del vida del paciente.

Dentro de este tipo de medicamentos están los anticálcicos como el Diltiazem (Incoril®), el Verapamilo y la Amlodipina (Norvasc®, Noloten®, Amlor®). También los nitratos como la Nitroglicerina (Nitroderm® en parches cutáneos, tabletas o spray sublinguales) y el Mononitrato de Isosorbida (Monobide®, Medocor®).

Otros medicamentos:

Muchos otros medicamentos pueden tener un papel central en el tratamiento de la cardiopatía isquémica coronaria. Tal es el caso de las «estatinas» como la Atorvastatina (Lipitor®, Zolvastin®) y la Rosuvastatina (Crestor®, Xuniro®, Liparon®, Toreza®, Rux®, Rosucol®, Roslipid®, Rosuvitae®). Que también se pueden usar combinadas en el mismo comprimido con otro medicamento llamado Ezetimiba.

Este es un importante grupo de fármacos cuyo designación técnica es «inhibidores competitivos de la 3-hidroxi-3metilglutaril-coenzima A (HMG-Co A) reductasa» (Sí, ya lo sé: ese nombre ni siquiera los médicos lo podemos recordar con facilidad). Ellos no solo reducen los niveles de colesterol y otras grasas que son transportados en la sangre, sino que provocan una serie de efectos positivos complejos de tipo pleiotrópico que entre otras incluyen propiedades antioxidantes, de antiagregación plaquetaria, vasodilatación y disminución de la viscosidad sanguínea.

Otros medicamentos que muchas veces son útiles en el tratamiento de la enfermedad coronaria son los Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) también conocidos como los «priles» (Enalapril, Lisinopril, Ramipril, Trandolapril). También los bloqueantes de los receptores de angiotensina (BRA), mucho más conocidos como «sartanes» (Valsartán, Olmesartán, Telmisartán, Irbesartán, Candesartán, Losartán). Su objetivo principal es controlar la presión arterial, disminuir la tensión en la pared cardiaca y con ello disminuir el consumo de oxígeno del corazón.

En algunos pacientes y situaciones es importante usar fármacos antiarrítmicos como la Amiodarona (Cordarone®, Atlansil®) o algunos otros que son específicos para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca.

Es importante destacar que el tratamiento de la enfermedad coronaria debe ser individualizado y supervisado por un cardiólogo o un médico debidamente capacitado.

c) Procedimientos invasivos:

En casos más graves de enfermedad coronaria, además de los medicamentos pueden ser necesarios ciertos procedimientos invasivos:

Angioplastia coronaria:

Es un tipo de cateterismo cardiaco en el que se realiza una coronariografía y luego se inserta en la arteria coronaria obstruida un catéter especial para destaparla mediante un balón inflable que dilata la arteria y mejora el flujo sanguíneo. A menudo también se colocan uno o varios «stents» o prótesis endovasculares, que son una especie de pequeños resortes metálicos que se introducen colapsados y se expanden dentro de la arteria obstruida para que sirvan de soporte y mantengan la arteria abierta. A este tipo de procedimiento también se le llama «intervencionismo coronario».

El stent se introduce dentro de la arteria colapsado y acoplado a un pequeñísimo balón desinflado. Una vez ubicado en el sitio exacto de la estrechez, se infla el balón y así se expande la estructura del stent, lo cual aplasta la placa de ateroma contra las paredes de la arteria y la mantiene destapada.

Cirugía de derivación coronaria (puente o bypass):

En ciertos casos la magnitud y el tipo de enfermedad isquémica no hace factible o prudente realizar una angioplastia. En algunas de esas situaciones se puede optar por una intervención quirúrgica llamada cirugía de derivación coronaria o cirugía de revascularización miocárdica (CRVM) o simplemente bypass coronario .

Este tipo de operación la llevan a cabo los cirujanos cardiotorácicos y consiste en crear uno o varios «puentes» o «bypass» que se salten la parte obstruida de las arterias coronarias. Esos puentes conectan la Aorta hasta una porción de la coronaria que se encuentra más allá de la parte ocluida. O sea que es algo así como crear una especie de «atajo» para que el trénsito de la sangre pueda llegar a su destino final.

Para eso se utilizan vasos sanguíneos arteriales o venosos que se extraen de otra parte del cuerpo del propio paciente. Por ejemplo las venas safenas de las piernas (unas venas que se nos pueden extraer a la mayoría de las personas sin mayores consecuencias) o las arterias mamarias internas. Estas últimas son unas que todos tenemos por dentro del pecho pero que se pueden desconectar y se reconectan a una de las coronarias enfermas.

Este tipo de intervención es bastante compleja e implica riesgos. Pero sus resultados suelen ser muy satisfactorios al permitir que la sangre pueda llegar más allá de las obstrucciones. Muchos de los pacientes que se someten a una cirugía de revascularización miocárdica logran retomar una vida prácticamente normal en los ámbitos laboral, recreativo y sexual.

cirugía de revascularización miocárdica
Triple bypass coronario: tres derivaciones o «puentes», uno con la arteria mamaria interna y los otros dos con injertos de la vena safena extraídos de las piernas del propio paciente.

Otros procedimientos:

Algunos pacientes con enfermedad isquémica coronaria requieren de otros procedimientos específicos como la implantación de marcapasos cardíacos, dispositivos de terapia de resincronización (TRC) o de cardio-desfibriladores implantables (CDI).

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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Beneficios de la rehabilitación cardíaca

Se denomina rehabilitación cardíaca (RC) a un conjunto de técnicas que favorecen la recuperación física y mental de los pacientes que han sufrido ciertos tipos de daño cardiovascular. La rehabilitación cardiaca es especialmente importante luego de sufrir un infarto agudo del miocardio (IAM) o tras una cirugía cardiovascular como la de sustitución valvular o la de revascularización miocárdica, también conocida como operación de «bypass coronario«.

Los programas de rehabilitación cardiaca son guiados y supervisados por personal médico especializado.

La rehabilitación cardiaca… ¿para qué sirve?

El objetivo de todo programa de rehabilitación cardiaca es lograr que las personas que sufren ciertos tipos de enfermedad cardiovascular o insuficiencia cardiaca puedan tener una mejor evolución: una recuperación más rápida y con la menor cantidad posible de secuelas físicas y emocionales. De esa forma, se facilita una mejor reintegración del paciente a su vida normal en ámbitos tan importantes como el laboral, el recreativo y el sexual.

Por lo general luego de una cirugía del corazón o de un infarto cardiaco el paciente suele quedar con diversos grados de ansiedad, temor o depresión. Participar en un programa de rehabilitación cardiovascular también influye positivamente en la esfera psicológica y emocional del paciente.

Integrarse en un programa de rehabilitación cardiaca favorece la interacción social. Hace que el paciente perciba la mejoría progresiva de su capacidad funcional, que encuentre estímulos, asuma metas, gane confianza y adopte una actitud optimista. Todo para lograr un corazón más fuerte y una mente más sana.

¿En qué consiste la rehabilitación después de un problema del corazón?

El núcleo principal de la rehabilitación cardíaca es un grupo de actividades físicas o ejercicios, algunos con equipos como la caminadora (o treadmill ) o en la bicicleta estática (o cicloergómetro). También puede incluir actividades con pesas ligeras, caminatas al aire libre, natación y otros ejercicios en piscina. Todo siempre acompañado de un apoyo emocional y atención psicológica.

Esta ejercitación usualmente se organiza dentro de un programa diseñado de manera  individualizada para cada paciente teniendo en cuenta su edad, sexo, tipo de enfermedad cardiaca y otros problemas de salud asociados. Todo el proceso es guiado y supervisado por personal médico especializado compuesto por cardiólogos, enfermeras, fisiatras y psicólogos.

¿Qué resultados puedo esperar si entro en un programa de rehabilitación cardiovascular?

Un estudio científico tipo metanálisis que incorporó datos de más de 23.000 pacientes con cardiopatía coronaria acaba de ser publicado este mismo mes en la revista médica  European Heart Journal. La investigación ha confirmado los beneficios que proporcionan los programas de rehabilitación cardiovascular basada en ejercicios físicos, demostrando que  se asocia con:

  • Reducción significativa del riesgo de mortalidad cardiovascular .
  • Reducción de la necesidad de hospitalizaciones .
  • Disminución de la posibilidad de que repita un infarto del miocardio . 

También el estudio reafirma la evidencia que tras la participación en algún programa de rehabilitación cardiovascular se evidencia una significativa mejoría de la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS).

Otro aspecto estudiado fue la factibilidad financiera de la rehabilitación cardiovascular comprobando que se trata de una estrategia completamente rentable y costo-efectiva. Dicho de otro modo: los costos de la rehabilitación se recuperan con creces cuando se logran disminuir otros gastos como los relativos a los reinternamientos hospitalarios. También cuando se pueden llegar a reducir el número o la dosis de los medicamentos y se mejora la capacidad del paciente para valerse por si mismo, trabajar y producir.

En resumen: el estudio recién publicado confirma que la rehabilitación cardiaca basada en ejercicios reduce la mortalidad cardiovascular, la recurrencia de eventos cardíacos y las hospitalizaciones. También confirma su rentabilidad y proporciona evidencia adicional que respalda una mejoría en la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS). 

¿Qué tiempo dura la rehabilitación cardíaca?

Los programas de rehabilitación cardíaca supervisada tienen una duración muy variable en dependencia de las características del paciente y sus enfermedades. Por lo general los programas se prolongan desde unas pocas semanas hasta varios meses.

Luego de concluir la fase inicial de la rehabilitación cardíaca bajo supervisión médica, el paciente ya dispone de los conocimientos necesarios y estará en condiciones para continuar haciendo por si solo ciertos ejercicios en su casa o en un gimnasio convencional.

Realmente la rehabilitación cardiovascular es un proceso permanente que se integra y continúa con esa vida activa que toda persona debe tener, incluyendo aquellos que han sufrido o padecen ciertos tipos de enfermedades del corazón.

¿Dónde puedo comenzar mi rehabilitación cardíaca en Guayaquil?

Si has sufrido un infarto cardiaco o has sido sometido a algún procedimiento de cateterismo o a una cirugía cardiotorácica (esas que popularmente se conocen como «operaciones a corazón abierto») entonces necesitas iniciar un programa de rehabilitación cardiovascular.

En caso de ser afiliado al IESS o tener contratado algún seguro médico privado debes de preguntarle a tu cardiólogo como hacer para que te derive a un servicio de rehabilitación cardiaca. Si estás en Guayaquil o ciudades aledañas nosotros podemos ayudarte. Solo tienes que llamarnos al 0992218359 o escribirnos mediante este enlace a nuestro WhatsApp.

Artículo citado: Autor/a: Grace O Dibben, James Faulkner, Neil Oldridge, Karen Rees, David R Thompson, Ann-Dorthe Zwisler, Rod S Taylor  Fuente: European Heart Journal, Volume 44, Issue 6, 7 February 2023, Pages 452469,  Exercise-based cardiac rehabilitation for coronary heart disease: a meta-analysis

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Redactado por: Dra. Karla Aquino, cardióloga clínica.

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Hoy en la radio: «DIABETES y CORAZÓN»

HOY a las 4:30 p.m. estaremos en la radioemisora HCJB2 por la 102.5 F.M de Guayas – Ecuador, hablando de DIABETES y CORAZÓN.

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¿Qué son las ARRITMIAS CARDÍACAS?

Se les llama “arritmias cardíacas” a todas las alteraciones del ritmo, la cadencia o la frecuencia de los latidos del corazón. Si quieres aprender un poco más sobre el tema para saber como puedes cuidarte mejor, entonces este artículo es para ti.

De forma general, decimos que hay una arritmia (o “disrritmia” como prefieren llamarle algunos expertos) cuando aparece una frecuencia cardíaca (F.C) demasiado rápida (las denominadas taquicardias o taquiarritmias) o si por el contrario se hace demasiado lenta (bradicardias o bradiarritmias). También decimos que existe una arritmia cuando a pesar de haber una F.C normal, los latidos son muy irregulares, desordenados, anticipados o con pausas.

La frecuencia cardíaca normal es de 60 a 100 latidos por minuto. Pero en ciertas circunstancias unas cifras superiores o inferiores pueden ser también normales.

¿Una arritmia cardíaca siempre es algo peligroso o grave?

Algunos tipos de arritmia son bastante benignos y aunque provoquen síntomas desagradables como las conocidas «palpitaciones«, en realidad no representan un peligro para la salud o la vida. La alteración del ritmo que más frecuentemente produce síntomas es la llamada «taquicardia sinusal«, que no es otra cosa que una ligera aceleración del corazón. Muchas veces es algo natural o fisiológico debido a la actividad física u otros estímulos y en ocasiones es por diversos trastornos como anemia, fiebre o ansiedad.

También son muy frecuentes los extrasístoles o arritmias extrasistólicas. Estas consisten en latidos que se adelantan o anticipan (por eso también se les dice «latidos prematuros»). Como se adelantan al resto pueden provocar pausas (con sensación de que el corazón por momentos «se detiene» y en otras ocasiones puede generar unos latidos fuertes o palpitaciones). Pero una extrasistolia no siempre es expresión de problemas cardíacos y puede ser provocada por una larga lista de trastornos digestivos, respiratorios, hormonales, neurovegetativos, ansiedad, uso de drogas y exceso de estimulantes entre muchos otros.

Sin embargo algunas otras disrítmias si pueden ser sumamente peligrosas e incluso a poner en riesgo la vida de quien las sufre. Recientemente en Ecuador hemos conocido la triste noticia del fallecimiento de Tania Tinoco, víctima de una enfermedad arrítmica. En días pasados la conocida periodista y presentadora de televisión había sido transferida a la Cleveland Clinic, prestigioso centro en los EE.UU. El deceso de una figura tan conocida en una institución de referencia mundial en los ámbitos de la cardiología y la cirugía cardiovascular revela la fragilidad humana y los límites de nuestra imperfecta ciencia.

Tania Tinoco Márquez
1963 – 2022

Precisamente debido a que hay tantos tipos de arritmia con causas y consecuencias tan diferentes, es importante que todo paciente y sus familiares conozcan el nombre específico de su forma de arritmia. Si usted padece algún tipo de arritmia, siempre pregúntele a su cardiólogo, anote y memorice como se llama su arritmia. De eso depende que pueda informarle a sus otros médicos y que en caso se pueda asumir como algo banal que incluso no requiera medicación o como un importante problema de salud.

¿Cuáles son las causas de las arritmias?

Como todos sabemos, el corazón es un órgano hueco predominantemente muscular que al contraerse rítmicamente es capaz de bombear la sangre para hacerla circular por todo el cuerpo. Pero cada uno de esos latidos, es posible gracias a una pequeña cantidad de electricidad que el mismo corazón produce de forma rítmica, o sea de manera repetitiva y con un orden o cadencia.

Esa energía eléctrica es conducida hasta las paredes musculares del corazón (el famoso “miocardio”) haciendo que estas se contraigan y relajen de forma periódica y coordinada. Se trata de una secuencia ordenada que se repite una y otra vez, día tras día, desde que estamos en el vientre materno y hasta el último instante de nuestra existencia terrena.

Pero para que se puedan generar los estímulos eléctricos, que luego se conducirán y llegarán al miocardio provocando su contracción, es necesario se coordinen una serie de complejos mecanismos que implican a cada célula cardíaca, a sus paredes y a varios de sus componentes internos. Cualquier afectación en una de las fases de ese proceso puede generar la aparición de una taquiarrítmia o de una bradiarrítmia cardíaca.

En general, las arritmias cardíacas son provocadas por:

  • Enfermedades propias del corazón: cardiopatías congénitas o adquiridas como problemas coronarios con o sin infarto cardiaco, enfermedades valvulares, miocarditis, cardiomiopatías y canalopatías (enfermedades genéticas en las que están afectados los canales que permiten el paso de ciertos elementos o componentes esenciales a través de las paredes de las células).
  • Enfermedades no cardíacas: enfermedades hormonales, neurovegetativos, neurológicos, digestivos, apnea de sueño.
  • Situaciones en las que no hay enfermedades dentro ni fuera del corazón: algunos estados metabólicos y situaciones pueden provocar arritmias. Tal es el caso de la deshidratación, el desnivel de ciertos minerales u oxígeno en la sangre, infecciones, algunos medicamentos y hormonas, consumo excesivo de alcohol, drogas y otras sustancias tóxicas, exceso de estimulantes y bebidas energizantes, estrés intenso, entre muchos otros.

¿Qué síntomas y signos dan las arritmias?

El síntoma más común de muchos tipos de arritmias son las palpitaciones. Estas son la sensación perceptible del latido cardíaco que puede ser fuerte, rápido, lento o irregular. Es muy frecuente que muchos tipos de arritmia cursen con uno o varios síntomas como:

  • Palpitaciones rápidas, lentas o irregulares.
  • Fatiga o debilidad.
  • Dificultad para respirar.
  • Dolor en el pecho.
  • Palidez de la piel y las mucosas.
  • Sudoración.
  • Frialdad.
  • Mareos o aturdimiento.
  • Visión borrosa.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensación de angustia o agitación.
  • Desvanecimiento o síncope.

¿Puedo tener una arritmia sin sentir palpitaciones?

No siempre las arritmias producen palpitaciones u otros síntomas importantes. Algunas personas con muy pocos o ningún síntoma pueden sufrir arritmias, incluso peligrosas. En algunos sujetos es posible detectar alteraciones predisponentes o proarrítmicas sin que hasta ese momento hayan experimentado síntoma alguno.

Tal es el caso de personas asintomáticas pero con un Bloqueo aurículo-ventricular avanzado, una preexcitación ventricular por vía accesoria (también conocida clásicamente como síndrome de Wolff-Parkinson-White) o un patrón característico de QT prolongado o Síndrome de Brugada en el electrocardiograma. En otros pacientes se pueden detectar hallazgos ecocardiográficos compatibles con una potencialmente mortal displasia arritmogénica sin que hasta ese momento la persona haya experimentado un solo episodio sintomático.

En ocasiones, cuando aparece el primer síntoma es ya el de una complicación grave. Desafortunadamente algunos pacientes desarrollan una muerte súbita sin haber tenido antes ningún tipo de malestar. Ese es el caso de los atletas de varias disciplinas que colapsan en medio del terreno deportivo. El asunto es muy alarmante si se tiene en cuenta una estadística publicada por la FIFA: durante los últimos 10 años falleció un promedio de un futbolista al mes, la mayoría víctimas de paro cardiorespiratorio por arritmias ventriculares malignas.

¿Cómo se diagnostican las arritmias cardíacas?

Cualquier médico debidamente capacitado puede ser capaz de detectar muchos de los tipos de arritmias cardiacas. A veces solo basta con interrogar al paciente, examinarle, auscultar su corazón y evaluarle el pulso. No obstante, ante todo caso de arritmia cardiaca siempre es muy útil la evaluación de un cardiólogo. En algunos casos es necesaria la derivación a un electrofisiólogo, que es un cardiólogo superespecializado en el diagnóstico y el manejo de las arritmias.

El cardiólogo además de realizarle una minuciosa exploración física, indagará sobre los síntomas del paciente (inicio, modificación, evolución y alivio) además de sus antecedentes personales y familiares. Eso dará paso a algunos exámenes de mucha importancia como:

Holter del ritmo.
  • Exámenes de sangre: Son imprescindibles para precisar ciertos factores predisponentes o desencadenantes de los trastornos del ritmo. Dentro de estos son muy importantes el hemograma, los electrolitos en sangre (sodio, potasio, calcio, magnesio), la glucosa, los parámetros de funcionamiento de los riñones, estudios hormonales (p.ej. para evaluar función tiroidea). También en ciertas situaciones es muy útil la determinación de las troponinas y otros biomarcadores si se sospecha un infarto cardíaco en curso.
  • Electrocardiograma: Es el estudio cardiológico básico y consiste en la evaluación de la actividad eléctrica del corazón mientras el paciente se mantiene en reposo.
  • Holter del ritmo: El también denominado «Holter de arritmias» o «Holter ECG» es un estudio fundamental en la evaluación de los trastornos del ritmo cardiaco. Consiste en un monitoreo prolongado de la actividad eléctrica del corazón, usualmente durante 24 horas o más. Tiene algunas variantes como las que se usan cuando las alteraciones del ritmo son muy esporádicas y/o de corta duración. Es el caso del Holter de eventos (o monitor de eventos) un aparato que el paciente debe mantener cerca durante períodos prolongados y solo se aplicará al cuerpo en caso de que experimente los síntomas de la arritmia (actualmente algunos teléfonos y relojes inteligentes son capaces de hacer esto mismo con bastante eficacia). Otra variante con utilidad en ciertos casos es el registrador o Holter implantable de bucle, un pequeño dispositivo que se implanta debajo de la piel del paciente para monitorear el ritmo cardiaco durante períodos prolongados.
  • Prueba de la mesa basculante: También se le conoce como prueba de la mesa inclinada o «tilt table test» y se realiza en pacientes que han tenido cualquier tipo de desmayos, pérdida de conciencia o síncope. Esta prueba diagnóstica se realiza con el fin de investigar la respuesta del organismo y específicamente del corazón y los vasos sanguíneos a los cambios de posición.  
  • Estudio electrofisiológico cardíaco (EEF): Se trata de un estudio invasivo en el cual, mediante técnicas de cateterismo es posible la confirmación del diagnóstico, su evaluación y también en ciertos casos la eliminación de ciertas arritmias cardiacas. Esto último es un procedimiento terapéutico denominado “ablación por radio frecuencia” (ARF) que explicamos más adelante.
  • Prueba de esfuerzo: La prueba de esfuerzo o ergometría es un estudio útil para evaluar la respuesta del corazón al ejercicio físico. Sirve para diagnosticar ciertos tipos de arritmias además de otros problemas como la obstrucción de las arterias coronarias. Consiste en hacer que paciente realice un ejercicio programado y de intensidad progresiva en una caminadora o una bicicleta estática para “estresar” su corazón y de esta forma determinar si existe una arteria coronaria obstruida o aparece alguna arritmia peligrosa.
  • Otros exámenes: En ciertos casos puede ser muy útile un ecocardiograma y otras modalidades de ecocardiografía como el eco transesofágico, el ecocardiograma de estrés, la RMN cardíaca, la angioTAC coronaria y la angiografía coronaria.

¿Qué complicaciones pueden provocar las arritmias?

Como ya hemos dicho antes, muchos tipos de arritmia no representan ningún peligro. Sin embargo, algunos trastornos del ritmo cardiaco pueden provocar complicaciones graves o incluso la muerte. Tal es el caso de algunas formas de taquicardia ventricular y la fibrilación ventricular, dos arritmias que cursan con un paro cardíaco y llevan a la muerte de no lograrse su inmediata eliminación.

Por su parte, las arritmias muy rápidas como la fibrilación o el flutter atrial o las muy lentas como las provocadas por el bloqueo aurículo-ventricular avanzado, pueden desencadenar o empeorar una insuficiencia cardiaca o precipitar un infarto agudo del miocardio en los pacientes con problemas coronarios previos.

Otras de las más temidas complicaciones de algunos tipos de arritmias como la fibrilación auricular son los accidentes cerebrovasculares isquémicos – infarto cerebral. Ese tipo de arritmia favorece la generación de trombos (popularmente conocidos como “coágulos”) dentro del corazón. Si uno de estos trombos viaja fuera del corazón a través de las arterias, entonces decimos que se ha convertido en un «émbolo».

Este puede llegar a otros órganos y taponear súbitamente una arteria provocando que se interrumpa la circulación de la sangre hacia una parte de ese órgano. Y cuando esas células dejan de recibir sangre oxigenada entonces mueren por asfixia y es lo que se conoce como “infarto”. Todos sabemos las terribles consecuencias, el riesgo para la vida  y las permanentes secuelas discapacitantes que puede provocar esta complicación.

¿Cuáles tratamientos se indican en caso de una arritmia cardíaca?

Para elegir iniciar o no algún tipo de tratamiento y que este sea efectivo y seguro, es indispensable tener un diagnóstico preciso de la arritmia. Algunos tipos de arritmias no requieren ningún medicamento o tratamiento específico. En ciertas ocasiones basta con dejar de fumar, evitar el exceso de alcohol, café y los estimulantes o bebidas energizantes. En otros casos la solución es identificar y tratar adecuadamente alguno de los problemas de salud que pueden desencadenarlas (hipertensión arterial, enfermedades endocrinas como las de la glándula tiroidea y la diabetes, los problemas renales o la ansiedad).

El tratamiento con fármacos antiarrítmicos y otros tipos de procedimientos invasivos está indicado solo en caso de que la arritmia provoque síntomas importantes, implique riesgos de complicaciones o pueda degenerar o transformarse en una arritmia más grave. El tipo de tratamiento depende si se trata de una arritmia lenta (bradiacardia) o de una arritmia rápida (taquicardia):

Tratamientos para los latidos cardíacos demasiado lentos: BRADICARDIAS.

Marcapaso cardíaco permanente.

Si la bradiarritmia es intensa, persistente y no tiene una causa que pueda ser corregida, por lo general el tratamiento es la implantación de un marcapasos cardíaco permanente. En algunos casos se colocan marcapasos temporales o transitorios, los cuales son dispositivos externos conectados a un cable o electrodo que se introduce a través de una vena hasta dentro del corazón. Como su nombre lo dice, se trata de un recurso que se usa en pacientes muy delicados de forma transitoria hasta que se les pueda realizar la cirugía de implantación del marcapaso definitivo.

También de ser necesario, en ciertos pacientes se podrán usar temporalmente algunos medicamentos que aceleran el corazón, pero son fármacos con un efecto muy variable y que pueden provocar reacciones adversas, de modo que su uso prolongado no es seguro.

Tratamientos para los latidos cardíacos muy acelerados: TAQUICARDIAS.

El tratamiento de las taquiarrítmias puede incluir uno o varios de los siguientes tratamientos:

  • Maniobras vagales: Es posible abortar o interrumpir ciertos tipos de taquicardias supraventriculares en su fase inicial si el paciente realiza de inmediato ciertas maniobras que estimulan el sistema vagal o parasimpático. Estas incluyen aguantar la respiración y pujar fuerte con el abdomen, sumergir la cara en agua helada, toser o provocarse náuseas.
  • Medicamentos antiarrítmicos: Existen varios grupos de antiarrítmicos, cada uno con un mecanismo de acción diferente y por tanto con indicaciones muy específicas según el tipo de arritmia que se desea eliminar o controlar y las características del paciente. No podemos dejar de mencionar que el uso inadecuado de los fármacos antiarrítmicos puede ser sumamente peligroso pues pueden llegar a provocar arritmias aun más graves que las que se intentan eliminar.
  • Otros medicamentos: Algunos pacientes con ciertos tipos de arritmia requieren otros medicamentos como por ejemplo los anticoagulantes. Esta es una clase de fármacos que disminuyen la coagulabilidad de la sangre y así previenen las complicaciones cardioembólicas.
  • Desfibrilación / cardioversión eléctrica: En caso de arritmias graves o que cursen con parada cardiorespiratoria está indicada una desfibrilación inmediata que consiste en la administración de una descarga eléctrica que “resetea” o “reinicia” la actividad eléctrica del corazón. La electricidad se aplica en el pecho por medio de paletas o parches. En otros casos como aquellos un flutter, una fibrilación auricular o alguna taquicardia paroxística supraventricular muy rápida y con riesgo de complicarse, la cardioversión eléctrica es el tratamiento indicado. En esos casos usualmente el paciente se pone bajo sedación o anestesia general y se aplica una descarga que se trata de sincronizar con el ritmo del paciente.
  • Tratamientos quirúrgicos o invasivos:
EEF & ablación por radiofrecuencia

Ablación por radiofrecuencia (ARF) o mediante crioablación: Es un procedimiento invasivo potencialmente curativo de varios tipos de taquiarrítmias como la taquicardia por reentrada intranodal (TRIN), el flutter auricular, la fibrilación auricular, y las taquicardias mediadas por vías accesorias. La intervención consiste en introducir catéteres por los vasos sanguíneos hasta dentro de las cavidades del corazón guiándose mediante los Rayos X. Así se registra un electrocardiograma especial desde el interior del corazón para poder identificar la localización exacta donde se provocan las arritmias (hasta ahí el procedimiento se denomina estudio electrofisiológico, EEF).

A continuación, se lleva a cabo una ablación o extirpación de los focos arrítmicos y conexiones anómalas que favorecen la aparición o perpetuación de la arritmia. Este procedimiento quirúrgico mediante catéteres puede ser mediante calor (usando ondas de radiofrecuencia) o con frío (crioablación). De esta forma se pueden eliminar varios tipos de arritmia de manera definitiva, sin necesidad de que el paciente tenga que mantener un tratamiento con medicinas. El éxito de esta técnica depende de varios factores, pero sobre todo del tipo de arritmia pues si en la fibrilación atrial su tasa de éxito tras una primera intervención es de hasta un 75%, en otras como las taquicardias intranodales asciende a algo más del 90%.

Cardiodesfibriladores Implantables (CDI): Estos dispositivos, también denominados Desfibriladores automáticos Implantables (DAI) son empleados para el manejo de algunos tipos de arritmias ventriculares malignas, sobre todo de aquellas que cursan o que pueden degenerar en una parada cardiaca. Externamente es muy similar a un marcapaso convencional y al igual que estos se implanta debajo de la piel mediante una cirugía y van conectados a uno o varios cables que se introducen por las venas hasta dentro del corazón. Además de tener la función de un marcapaso común, el equipo monitorea constantemente el ritmo cardíaco y si detecta una arritmia peligrosa, puede estimular a una alta frecuencia para suprimirla o enviar una descarga eléctrica para restablecer el ritmo cardíaco normal y salvarle la vida al paciente.

Procedimiento de MAZE: Esta es técnica quirúrgica útil en la eliminación de la fibrilación atrial permanente o recurrente. En ella el cirujano cardiovascular realiza una serie de incisiones quirúrgicas en el tejido cardíaco con el objetivo de generar cicatrices. La cicatriz no conduce la electricidad, provocando que los impulsos eléctricos anormales no se propaguen por todo el corazón. Es un procedimiento efectivo, habitualmente utilizado en pacientes que no responden a otros tratamientos. También se suele usar en aquellos pacientes que son tributarios de otros tipos de cirugía cardiotorácica, por ejemplo de tipo valvular. De esa forma se aprovecha y se hacen las dos intervenciones en el mismo acto quirúrgico.

Oclusión de la orejuela izquierda: La orejuela es una porción de las aurículas izquierda y derecha donde se tiende a remansar la sangre lo cual favorece la generación de trombos en caso de fibrilación atrial. Ha sido demostrado que la oclusión o cierre de la orejuela de la aurícula izquierda (con técnicas de cirugía cardiotorácica tradiconal como de forma percutánea colocando dispositivos de oclusión mediante catéteres) es una manera eficaz de disminuir el riesgo de complicaciones cardioembólicas sistémicas, incluyendo la más temida: el embolismo – infarto cerebral. Esta técnica se puede combinar con otras para además eliminar la arritmia o también practicarla de forma aislada para disminuir el riesgo embolico aunque el paciente recaiga o se mantenga con una fibrilación auricular permanente.

Otros tipos de tratamientos invasivos o quirúrgicos: En ciertos casos pueden ser muy útiles algunos procedimientos y cirugías que aunque no van dirigidos a eliminar la arritmia, logran eliminar o mejorar los trastornos cardiovasculares que las provocan. Tal es el caso de arritmias favorecidas por una enfermedad grave de las arterias coronarias donde una intervención como la Cirugía de Revascularización Miocárdica (CRVM) usualmente denominada cirugía de «bypass coronario» o en su lugar un procedimiento intervencionista coronario con angioplastía y colocación de stents, pueden implicar un enorme beneficio en el control o la prevención de ciertas clases de arritmias cardíacas sumamente peligrosas.  

¿Cómo puedo disminuir el riesgo de sufrir una arritmia?

Aprende a medir tu FC y evaluarte el ritmo cardíaco.
  • Controla periódicamente tus parámetros de presión arterial (PA) y de frecuencia cardiaca (FC): aprende a medirte el pulso. También te pueden ser muy útiles algunos dispositivos como smartphones y smartwatches capaces de monitorear el ritmo, detectar alteraciones y registrar breves tiras de ECG que luego puedes enviarle a tu cardiólogo o mostrarle en tu próxima consulta. Algunos tensiómetros digitales también son capaces de evaluar el ritmo y detectar ciertos trastornos como la fibrilación atrial.
  • Mantén una dieta cardio-saludable: bien baja en azúcares y grasas saturadas. También evita el exceso de sal, y en general de sodio.
  • Practica ejercicio regularmente: al menos 3 veces por semana durante 45 a 60 minutos.
  • Controla tu peso corporal: manteniendo un índice de masa corporal (IMC) entre 18.5 y 24.9, así como una circunferencia abdominal por debajo de 102 cm si eres hombre y de menos de 88 cm si eres mujer.
  • Evita fumar y todo tipo de drogas: estimulantes y exceso de café o de bebidas alcohólicas.
  • Duerme lo suficiente para tu edad.
  • Sigue el tratamiento y mantén bajo control otras enfermedades como la diabetes y los problemas de la glándula tiroides como el hipotiroidismo o el hipertiroidismo.
  • Mantén bajo control y revísate al menos 2 veces al año: los niveles de glicemia, acido úrico, creatinina, colesterol y triglicéridos en sangre.
Smartwatch: Otra valiosa herramienta para el automonitoreo del ritmo y la frecuencia cardíaca.

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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El SEXO y mi CORAZÓN… ¿podré o no podré?

Muchos creen que la actividad sexual es bastante peligrosa o muy perjudicial para aquellos que padecen enfermedades del corazón.

Es común escuchar opiniones o frases populares que sostienen que toda persona con algún problema cardíaco o cardiopatía está condenada a sufrir limitaciones sexuales o que incluso debe abstenerse por completo de llevar una vida sexual activa. Esto es falso y aquí te lo explicamos.

Actividad sexual y enfermedades del corazón: lo que dice la ciencia

Los resultados de algunas investigaciones y las opiniones de los expertos desmienten tales prejuicios. Hace algún tiempo, un grupo de expertos de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA) emitió unas valiosas recomendaciones al respecto que contradicen esa errónea creencia popular que sostiene que padecer alguna enfermedad en el corazón te obligaría a una especie de «jubilación sexual».

La anteriormente mencionada declaración de la AHA admite que se necesita investigar más sobre cómo actúa la actividad sexual sobre el sistema cardiovascular de personas con afecciones cardíacas específicas. Resulta que no todas las enfermedades del corazón son iguales ni se manifiestan de la misma forma: no es lo mismo sufrir solo una hipertensión arterial que tener un problema coronario tipo infarto cardiaco, una enfermedad valvular o sufrir una arritmia, como por ejemplo una fibrilación auricular.

Tampoco es lo mismo que la enfermedad sea leve a que en cambio, se encuentre en una etapa avanzada y esté provocando una insuficiencia cardíaca. A pesar de ello, los expertos afirman que por lo general la actividad sexual no es peligrosa para la mayoría de quienes padecen una enfermedad cardiaca.

No obstante en el citado informe, de la Asociación Americana del Corazón titulado “Sexual Activity and Cardiovascular Disease: A Scientific Statement From the American Heart Association” (consulte aquí un resumen en español) se recomienda que todos los pacientes cardiópatas que deseen mantener una vida sexual activa, deben ser periódicamente evaluados por un cardiólogo, algo cuya importancia ha sido reforzada por otras investigaciones ulteriores. Ello se debe a que en algunos casos la actividad sexual si podría ser contraproducente o requerir ciertas recomendaciones. La evaluación cardiológica también es muy útil si el paciente necesita y desea usar fármacos para mejorar su erección como el sildenafilo (Viagra®), tadalafilo (Cialis®, Invictus®, Durax®), vardenafilo (Levitra®) u otro similar.

Los expertos de la Asociación Americana del Corazón sostienen que “En la mayoría de pacientes con enfermedad cardiaca estable, participar en actividades sexuales es razonablemente seguro, ya que probablemente sea comparable a una actividad física de leve a moderada, como caminar o subir escaleras”. Según el informe, menos del 1% de los infartos cardíacos agudos se relacionan con la actividad sexual. Estos datos también han sido refrendados por otros grupos de expertos.

¿Y esos que mueren en medio del acto sexual?

Hablemos de uno de los mayores miedos de las parejas: la muerte súbita durante el coito. Los especialistas señalan que tal complicación es poco común durante el acto sexual y que usualmente la persona ya había experimentado con anterioridad síntomas y otras señales. Fallecer durante la actividad sexual es muchas veces el resultado de no haber prestado atención a las recomendaciones de los médicos, o no haber buscado ayuda oportuna.

No obstante, cuando ocurre casi siempre es en sujetos del sexo masculino, y mayormente entre los que tienen relaciones extramaritales (probablemente por el mayor estrés que ello implica). También los estudios epidemiológicos han encontrado que estas complicaciones ocurren en la mayoría de casos con una pareja más joven en un ambiente desconocido y/o tras un consumo excesivo de alcohol y alimentos. 

Entre las personas que ya han sufrido un ataque cardíaco, participar de alguna actividad sexual aumenta el riesgo de otro ataque cardiaco o muerte “de 10 probabilidades en 1 millón por hora a entre 20 y 30 probabilidades en 1 millón por hora”. En resumen: esté tranquilo, porque aunque usted tenga una enfermedad del corazón, es más probable que muera de un accidente del tránsito que teniendo sexo.

¿Qué medicamentos para el corazón y la presión alta pueden afectar mi desempeño sexual?

En el pasado los resultados de algunas investigaciones (que mediante su amplia difusión en los medios lograron un influjo en la cultura popular) llegaron a relacionar ciertos medicamentos cardiovasculares y antihipertensivos con la disfunción eréctil. Sin embargo, estudios más recientes no han conectado directamente este tipo de problemas con la mayoría de los modernos fármacos cardiovasculares.

Los expertos aseguran que: “Los fármacos cardiovasculares que pueden mejorar los síntomas o la supervivencia, no deben ser eliminados debido a preocupaciones sobre su impacto adverso en la función sexual”. No obstante, los cardiólogos y médicos en general, debemos discutir esto con el paciente y su pareja. Ellos son quién en último término deben tomar la decisión de si vale la pena o no, suspender un medicamento importante para el corazón solo por la sospecha de que está mermando su desempeño sexual.

Lo que te afloja… ¡te afloja!

La aterosclerosis es una enfermedad que consiste en que las grasas poco a poco se depositan en las paredes de las arterias y van tapándolas, dificultando que la sangre circule bien para llevar nutrientes y oxígeno a los órganos. La mayoría de los infartos miocárdicos o «ataques cardíacos», ocurre cuando se tapan las arterias coronarias.

Pero la enfermedad aterosclerótica también puede tapar la arteria del pene causando una disminución de la potencia eréctil (lo que popularmente se conoce como “impotencia”). Dicho de otro modo: no le eches la culpa a tu medicación, porque todo eso que te ha “aflojado” el corazón (dieta inadecuada, exceso de alcohol, hábito de fumar, falta de ejercicio, obesidad, diabetes e hipertensión mal controladas…) es también lo que te “afloja” la erección.

Si notas algún problema ¡convérsalo!

Tras una enfermedad cardiaca como un infarto, los pacientes masculinos son los que suelen quedar más afectados desde el punto de vista sexual. Esta es una afectación que en ocasiones es más de tipo sicológico o emocional que orgánica y que afecta bastante su calidad de vida y la de su pareja. El diálogo en la pareja es una buena oportunidad para compartir los sentimientos sin avergonzarse. Ambos deben buscar ayuda y tratar juntos de superar las dificultades. Usualmente la raíz fundamental de la mayor parte de las disfunciones sexuales está en el área de la comunicación.

Con mucha frecuencia los médicos tampoco ayudamos pues omitimos el tema con nuestros pacientes: no hacemos preguntas relativas al área de la salud sexual ni les orientamos o le damos recomendaciones. Muchos pacientes vienen a la consulta o se van de alta del hospital luego de un infarto miocárdico sin que nadie les explique cuándo y cómo retomar su actividad sexual. Ello se debe a muchas causas: tabúes, una insuficiente capacitación de algunos profesionales y a la carencia de habilidades de comunicación en buena parte del personal médico. También conspira la escasez del tiempo disponible para cada consulta y la falta de privacidad en algunos consultorios e instituciones.

Por su parte, también a no pocos pacientes se les torna sumamente difícil referirse a estos temas y pedir ayuda, por lo que terminan silenciando sus temores, dudas e inquietudes. Nuestra principal recomendación es que si notas alguna dificultad, lo hables con tu médico. La sexualidad es demasiado importante para una vida armónica con plenitud y calidad como para no pedir ayuda ante problemas de salud sexual.

SEXUALIDAD y CORAZÓN, nuestros CONSEJOS:

Si padeces alguna enfermedad cardíaca y deseas conservar o recuperar una vida sexual activa aquí te van algunos valiosos consejos que esperamos te sean de ayuda:

1)   ANÍMATE a PREGUNTAR:

No tengas pena o reparos en preguntarle a tu cardiólogo todas tus inquietudes respecto a la actividad sexual: cuando reiniciarla, que precauciones tener o si necesitas previamente algún examen como un electro, una prueba de esfuerzo o un ecocardiograma. Quizás la solución de tus problemas sexuales no siempre las tenga el cardiólogo, pero él te podrá derivar al especialista adecuado.

Si sientes vergüenza o tienes dificultad para hablarle directamente a tu médico sobre este tema, escribe antes de la consulta una lista de preguntas y entrégasela en cuanto llegues. Considera la posibilidad de que tu pareja te acompañe a la cita médica. Para algunas personas, eso genera confianza, por otro lado, tal vez tu pareja también quiera hacer preguntas y estar al tanto. No pierdan la oportunidad de  enfrentar juntos cualquier problema sexual, porque así es como mejor se solucionan.

2)   NUNCA OMITAS INFORMACIÓN:

Dile a tu cardiólogo si usas regularmente algún tipo de píldora para mejorar tu función eréctil como Sildenafilo (Viagra®), Vardenafilo (Levitra®), Tadalafilo (Cialis®, Invictus®, Durax®) u otra similar. Si acudes a un sexólogo o a un urólogo, no le omitas información sobre tus problemas de salud cardíaca.

Lleva siempre tus electrocardiogramas previos, informes de exámenes y tu resumen de historia clínica donde se detalle el tipo y situación de tu enfermedad cardíaca. Ten especial cuidado en informarles si está usando los siguientes medicamentos: Mononitrato de Isosorbida (Monobide®, Cardionil®, Medocor®), o Nitroglicerina ya sea en parches (Nitroderm®), en tabletas o spray.

3)   ¿TU PRESIÓN es MUY BAJA?:

Si tu cardiopatía te provoca hipotensión arterial (PRESIÓN ARTERIAL BAJA: menor de 100/60 mmHg) entonces TIENES CONTRAINDICACIÓN para el uso de Sildenafilo (Viagra®), Vardenafilo (Levitra®), Tadalafilo (Cialis®, Invictus®, Durax®) o similares. Pero si tu tensión arterial es inestable (a veces alta, a veces normal y otras veces muy baja) siempre deberás medirte la presión antes de intentar usar alguno de esos medicamentos. El día que encuentres que tu presión está muy baja, pues es momento que con tu pareja se pongan a… ver una película o a escuchar música, porque…

– Siempre se podrá otro día.

– El sexo no es lo único que pueden disfrutar juntos, y…

– Ante todo hay que cuidar la vida.

4)   AFRODISÍACOS, VIGORIZANTES y «PÓCIMAS» del AMOR:

No uses productos «afrodisíacos» que no estén avalados por resultados de investigaciones científicas ni homologados por instituciones serias y agencias de regulación. Incluso algunos productos “naturistas” contienen sustancias que pueden ser sumamente perjudiciales para los pacientes cardiópatas. No lo olvides: siempre pregúntale a tu cardiólogo.

5)   ALCOHOL y DROGAS:

Evita el consumo excesivo de alcohol o de alimentos inmediatamente antes del acto sexual. También es muy peligroso el uso de drogas estimulantes como anfetaminas, cocaína o marihuana, así como el consumo de bebidas energizantes.

6)   Con PAREJA NUEVA… ¡es PEOR!

Ten presente que las estadísticas reportan que el riesgo de complicaciones aumenta si eres varón y vas a tener un encuentro sexual con una nueva pareja, sobre todo si es de una edad menor a la tuya. Los números no fallan: con pareja nueva hay más riesgo.

7)   NO te / le ENGAÑES y busca / brinda APOYO:

No le ocultes información a tu pareja sobre algún problema cardíaco que padezcas. Si durante el acto sexual experimentas algún malestar (dolor en el pecho, falta de aire, agitación, mareo, visión borrosa…) detente y comunícaselo a tu pareja, de persistir los síntomas, solicita asistencia médica de inmediato:

– Es mejor pasar una pena en la vida que pasar a mejor vida por pena. 

– Es mejor «dejarlo para después» a que lo dejes para siempre.

Si tu compañero o compañera tiene un problema cardíaco, o si recién sufrió un infarto, compréndele cuando esté deprimido, irritado o frustrado y ayúdale a superar el miedo y la inseguridad. El apoyo de la pareja es crucial.

8) CANTIDAD vs. CALIDAD:

En esto, como en el resto de las cosas de la vida, la cantidad tampoco es sinónimo de calidad. Intentar un mayor número de coitos por sesión amorosa puede traer muy malos resultados para tu corazón.

9)   DOS en UNO:

Si deseas preservar / mejorar tu desempeño sexual y al mismo tiempo proteger tu corazón, mantén un estilo de vida saludable: sigue una dieta adecuada, disminuye la sal, deja de fumar, controla tu peso corporal y practica ejercicio aeróbico sistemático (al menos 3 veces por semana con sesiones ininterrumpidas de 30 a 60 minutos de duración).

10)   ELIGE BIEN:

Si tu cardiólogo no sabe, no puede o no quiere hablarte con soltura de este tema, si no se preocupa por tu esfera sexual o se niega abiertamente a brindarte ayuda diciendo que «…eso no tiene que ver nada con él…» no dudes en cambiar de médico. La sexualidad es tan importante para tu vida, como el buen funcionamiento de tu corazón.

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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TRASPLANTE de CORAZÓN: salvar vidas más allá de la tuya.

Se reinician los trasplantes de corazón en Ecuador | Tras un lapso de 10 años y luego de un riguroso proceso de preparación y acreditación, la Clínica Guayaquil y el Hospital Luis Vernaza han realizado sendos trasplantes cardíacos, un resultado que nos llena de orgullo y satisfacción a la comunidad médica. Ello ha sido posible gracias a la dedicación y al talento de muchas personas que forman parte de los equipos interdisciplinarios sin los cuales resulta imposible este tipo de cirugía de máxima complejidad.

La primera intervención se realizó el pasado sábado 13 de noviembre en la Clínica Guayaquil, uno de los centros pioneros y cimeros de todo el país en el área de la cirugía cardiotorácica. El procedimiento, ejemplo de las potencialidades de la colaboración público-privada en el ámbito sanitario, contó con el apoyo del Ministerio de Salud Pública (MSP) y del Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células (INDOT). Su beneficiaria fue una paciente femenina de 49 años con una enfermedad cardíaca avanzada en la cual los tratamientos convencionales carecían ya de eficacia.

Solo dos días después, el lunes 15 se realizó un nuevo trasplante cardíaco. Esta vez en el Hospital Luis Vernaza, también en Guayaquil. El Vernaza es una de las instituciones insignes de la medicina ecuatoriana y cuenta con una amplia experiencia en otros tipos de trasplantes y cirugías de muy alta complejidad. El paciente receptor, también con una severa insuficiencia cardíaca lo cual es una condición imprescindible para ser candidato a este tipo de cirugía, también evoluciona de forma estable.

En CÂRDIUM nos unimos en oración y expresamos nuestros mejores deseos de recuperación para los pacientes beneficiados. También queremos hacer un tributo a la memoria de los donantes y agradecer a sus familiares, así como a cada una de las personas que han intervenido en los procedimientos, en especial a nuestro amigo el Dr. Alejandro Villar, talentoso cirujano cardiotorácico miembro de uno de los teams quirúrgicos. Nuestros mejores deseos también están con todos los que más allá de la mesa de operaciones siguen trabajando minuto a minuto en la recuperación y la completa rehabilitación de ambos pacientes.

Aprovechamos esta oportunidad para hacer un llamado la ciudadanía para que cada vez más personas den ese paso altruista y solidario de expresar su anuencia a ser considerados como donantes de órganos y así salvar vidas cuando ya no estemos en esta. Díselo a tus familiares y amigos cercanos,  revisa tu cédula y si no aparece ese deseo, acércate a la oficina más cercana del Registro Civil y expresa tu interés de que en tu documento de identificación aparezca consignada tu decisión de salvar vidas más allá de la tuya.

FIBRILACIÓN AURICULAR: el ratoncito en la bolsa.

La fibrilación auricular o fibrilación atrial (F.A.) es un trastorno del ritmo cardíaco, un tipo de arritmia en la cual los latidos son muy desordenados y usualmente también bastante rápidos. A veces aparece en forma de una arritmia paroxística, o sea con un inicio brusco, una duración más o menos corta y un final espontáneo. Pero en ciertos casos se mantiene de forma persistente por días o semanas, o repite una y otra vez de manera recurrente. En esos casos, para eliminarla o evitar que repita se hace necesario el uso de medicación antiarrítmica u otros procedimientos. Finalmente en muchos pacientes llega a convertirse en un trastorno crónico o permanente, no eliminable con medicamentos.

¿En qué consiste la fibrilación auricular?

Esta arritmia se produce por la pérdida del ritmo sinusal normal debido a un desorden de la actividad eléctrica de las aurículas o atrios que son dos de las cuatro cavidades del corazón. Este trastorno eléctrico provoca que las aurículas pierdan la capacidad de contraerse adecuadamente y lo hagan de forma rápida, desordenada y débil (como en una especie de «temblor») comprometiendo su función de bombear de forma coordinada la sangre necesaria para rellenar los ventrículos.

Aunque la fibrilación auricular por lo general no suele poner en riesgo la vida del paciente de manera directa, es una afección que requiere un tratamiento adecuado para prevenir ciertas complicaciones de las que hablamos más adelante en este artículo.

¿Cuáles son las causas de la fibrilación auricular?

Esta es un tipo de arritmia muy común y puede incluso aparecer en individuos jóvenes con el corazón completamente sano. En ellos usualmente la fibrilación se debe a estrés intenso, desequilibrios hormonales, alcohol, drogas o ciertos medicamentos, o al exceso de estimulantes como el café, colas o bebidas energizantes. También la aparición de un paroxismo de fribrilación atrial puede ser provocado por ciertos fenómenos como los cambios bruscos de temperatura (por ejemplo tomar algo helado en un día muy caluroso o tras haber realizado ejercicio físico intenso), anemia, infecciones o deshidratación. A veces no ese trata de uno solo de estos factores sino de la combinación de varios de ellos. Algunas personas tienen incluso una predisposición genética a padecerla y pueden desarrollar F.A. con mucha más facilidad.

Aunque la fibrilación atrial sea un problema de salud bastante común en jóvenes, hay más probabilidad de que aparezca conforme más avanzada sea la edad de las personas. Esto se debe a que es favorecida por los cambios que el envejecimiento provoca en el corazón, así como a la mayor probabilidad de que en las personas mayores existan otras enfermedades cardiacas y no cardiacas que la propician. La fibrilación auricular puede estar también relacionada con antecedentes de una cirugía en el corazón o ser expresión de trastornos cardiovasculares como la  hipertensión arterial descompensada o de cardiopatías congénitas, enfermedades valvulares,  infarto cardiaco y otros problemas de las arterias coronarias o del miocardio con y sin insuficiencia cardiaca. También puede ser consecuencia de enfermedades no cardiacas (renales, respiratorias, endocrinas y digestivas).

¿Qué síntomas produce la fibrilación auricular?

En algunas personas la fibrilación atrial puede ser completamente asintomática, o sea no provocar ningún malestar y descubrirse de casualidad en un chequeo de rutina. Sin embargo, es común que la F.A. se comporte como un tipo de taquicardia en la que la persona siente palpitaciones en forma de latidos cardíacos muy rápidos, fuertes y desordenados que en cierta ocasión un paciente nos describió como tener… «un desesperado ratoncito encerrado en una bolsa, buscando por donde salir». También puede provocar sensación de angustia, dolor en el pecho, falta de aire, palidez, sudoración, debilidad, náuseas, mareos o síncope (pérdida de la consciencia). En resumen, los síntomas mas frecuentes son:

  • Palpitaciones.
  • Dolor en el pecho.
  • Falta de aire o ahogo.
  • Fatiga, cansancio, piernas pesadas.
  • Mareos o vértigo.
  • Angustia.
  • Aturdimiento.

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Doctor Aldo Santos, cardiologo

Redactado por: Dr. Aldo M. Santos, cardiólogo, MSc.

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