«El apagón cerebral»: todo sobre los síncopes.

Todo lo que debes saber sobre los sincopes.

¿Alguna vez perdiste repentinamente el conocimiento? ¿Te desmayas con mucha facilidad? ¿Con frecuencia sufres eso que popularmente se conoce como “patatús”, “yeyo” o “soponcio” y cuando menos te lo esperas terminas “patas arriba”?

Entonces es posible que estés experimentado síncopes. Pero no te angusties porque aquí te explicaremos todo lo que necesitas saber para prevenir y tratar ese problema de salud.

¿Qué es un síncope?

Síncope es la pérdida brusca y transitoria de la conciencia y del tono postural, o sea con relajación repentina de los músculos lo cual provoca un desplome del cuerpo. En otras palabras, es un desmayo repentino que ocurre de forma breve y se recupera espontáneamente y sin dejar secuelas neurológicas como parálisis, intensa desorientación, problemas de la audición o de la visión.

Los síncopes son un problema bastante común que pueden aparecer a cualquier edad y en algunas personas puede ser recurrente o repetitivo. Aunque se trata de algo bastante desagradable, no siempre el sincope se debe a una condición peligrosa. Sin embargo, un evento sincopal por corto y sencillo que sea puede dar lugar a traumatismos y situaciones catastróficas como accidentes laborales, domésticos o del tránsito. Por otro lado, en ciertos pacientes puede ser un signo (a veces el primero) de una enfermedad con serio riesgo para la vida.

Sí, así como lo lees: un síncope puede ser el anuncio de algo mucho más grave como una arritmia ventricular maligna o un paro cardiaco inminente. Por eso si has sufrido uno o varios episodios sincopales, lo más prudente es que acudas cuanto antes a un médico debidamente capacitado. Pero… ¿a cuál? Pues teniendo en cuenta las causas más frecuentes y peligrosas de síncope, es conveniente que inicies tu atención asistiendo con un cardiólogo.

Pero no todo desmayo es un síncope.

Pero es importante tener en cuenta que no todas las pérdidas de la consciencia o desvanecimientos corresponden a un síncope. Existen cuadros muy similares que pueden en realidad ser episodios de vértigo o de lipotimia. También es necesario distinguir los síncopes de algunos tipos de colapso provocados por efectos del consumo de alcohol, algunos tipos de medicamentos o drogas.

Otros estados que pueden simular un síncope son los trastornos neurológicos como los accidentes cerebrovasculares, la epilepsia y otras causas de crisis convulsivas. También algunos problemas endocrinos como la hipoglicemia o ciertas alteraciones psiquiátricas como las crisis disociativas y el seudosíncope psicógeno por ansiedad.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el síncope no siempre se manifiesta de forma completa. A veces solo tiene manifestaciones parciales que llamamos «presíncope» o cuadro presincopal. En ese caso el paciente quizás solo desarrolle una especie de mareo o sensación de vahído o «flojera» sin que llegue a perder por completo la conciencia. Esto se puede acompañar de otros síntomas como visión borrosa u oscura, palidez, piel fría, sudoración o náuseas.

¿Por qué se producen los síncopes?

Casi siempre los síncopes se deben a una disminución temporal del flujo sanguíneo cerebral. Resulta que cuando no nos llega suficiente oxígeno al cerebro, este se desconecta temporalmente y sufre algo así como una especie de “apagón” o más bien de “reinicio” o “reseteo”. Durante este lapso la persona también pierde el tono muscular y por eso cae desplomado, pudiéndose golpear contra el suelo o cualquier objeto.

Hay 3 tipos principales de síncope: el neuromediado, el ortostático y el cardíaco o cardiogénico:

A) Síncope neuromediado:

El neuromediado o reflejo es el tipo más común de síncope pues causa 2 de cada 3 eventos sincopales. Se produce como resultado de una alteración en los reflejos del sistema nervioso autonómico que regula la dilatación de los vasos sanguíneos y la frecuencia cardiaca. Esto provoca vasodilatación y bradicardia haciendo que por momentos no llegue suficiente sangre al cerebro. Los episodios generalmente son precedidos por malestar, sudoración, náuseas, palpitaciones, síntomas abdominales y visión en túnel. Los principales subtipos de síncope neuromediado son:

Síncope vasovagal:

usualmente se desencadena por estrés emocional, o estar de pie o sentado durante largos períodos, también por deshidratación o ambientes muy calurosos. Pero también puede suceder sin un desencadenante evidente. Es el más común entre los pacientes jóvenes, en especial de sexo femenino, aunque puede ocurrir en personas de más edad. Su recuperación completa puede ser algo lenta y a veces se puede acompañar de relajación del esfínter vesical (orinarse).

Síncope situacional:

Este subtipo de síncope es desencadenado por circunstancias como la defecación, la tos, tener la vejiga demasiado llena de orina, levantar un peso, reír con fuerza o hacer un esfuerzo para tragar. Ese tipo de actividades puede estimular ciertos receptores que provocan vasodilatación y así precipitar los episodios sincopales.

Hipersensibilidad del seno carotídeo:

El seno carotideo es una región del cuello en la que hay ciertos receptores o “sensores” que ayudan a regular la dilatación de las arterias del cuerpo. En algunas personas esos receptores son demasiado sensibles y su estimulación espontánea o accidental como por ejemplo al rotar la cabeza o estirar el cuello, al afeitarse o por usar ropa con cuello apretado puede desencadenar un sincope.

Síncope posterior al ejercicio:

suele ser una forma de la variante vasovagal, pues hay personas que al finalizar una actividad física experimentan un descenso brusco de la presión arterial. Los posteriores al ejercicio no se deben confundir con los síncopes que ocurren durante el ejercicio por enfermedades cardiacas como miocardiopatía hipertrófica obstructiva o estenosis de la válvula aórtica o de la pulmonar.

B) Síncope por hipotensión ortostática:

La hipotensión arterial ortostática origina alrededor del 10% de todos los casos de síncope y es la causa más común de síncope en pacientes de avanzada edad. Su causa es usualmente una disfunción autonómica, o sea un desequilibro entre los sistemas simpático y parasimpático. El diagnóstico de hipotensión ortostática se hace cuando se demuestra un descenso de al menos 20 mmHg en la presión arterial sistólica, o de 10 mm Hg en la presión arterial diastólica, en el lapso de entre 30 segundos y 5 minutos luego de ponerse de pie.

Al ponerse de pie es normal que se detecte un ligero incremento transitorio de la frecuencia cardiaca (FC). Pero la ausencia de ese aumento de la FC también puede indicar una disfunción autonómica. En el otro extremo, su aumento desmedido (más de 20 latidos/minuto respecto a la basal) también es anormal y puede alertar sobre una hipovolemia.

C) Síncopes cardiogénicos:

Ciertos problemas cardíacos causan entre el 10% al 20% de todos los casos de síncope. Sin embargo, los síncopes cardiogénicos son los más peligrosos debido a que se relacionan con un alto riesgo de parada cardíaca y muerte súbita. Generalmente, este tipo de sincopes ocurre repentinamente y sin pródromos o síntomas que los anuncien y muchas veces ocurren durante una actividad física. Según la causa, hay tres formas de síncope cardíaco:

Sincopes cardíacos obstructivos:

Son causados por enfermedades que provocan obstrucciones al flujo sanguíneo como la estenosis valvular aórtica, la estenosis severa de la válvula pulmonar, la miocardiopatía hipertrófica obstructiva o las hipertensiones pulmonares graves.

Sincopes causados por taquiarritmias:

Son provocados por arritmias malignas como las taquicardias ventriculares secundaria a enfermedad coronaria, miocardiopatía hipertrófica, miocardiopatía hipertensiva, enfermedad valvular o defectos genéticos de los canales iónicos. También otras taquiarritmias como la fibrilación auricular y el flutter auricular cuando son muy rápidas pueden provocar sincope o presíncope.

Síncopes provocados por bradicardias o bloqueos:

También algunos tipos de bradicardias o ritmos con latidos lentos pueden provocar sincopes cardiacos. Estos pueden deberse a bloqueos aurículo-ventriculares de alto grado debidos a degeneración del sistema de conducción. También pueden deberse a isquemia coronaria, infartos o efectos adversos de ciertos fármacos.

D) Otras causas de síncope:

Algunas enfermedades agudas también pueden causar síncope. Tal es el caso de la anemia aguda o hipovolemia debida a hemorragias, el tromboembolismo pulmonar con compromiso hemodinámico, el taponamiento cardíaco y la disección aórtica. También ciertos trastornos de la circulación sanguínea hacia el cerebro como la obstrucción carotídea bilateral o el compromiso del sistema arterial vertebrobasilar y la enfermedad de la arteria subclavia proximal o «síndrome del robo de la subclavia.«

¿Cuáles son los exámenes para estudiar un síncope?

Ante un paciente con historial de episodios sincopales, el médico deberá hacer un exhaustivo interrogatorio para recopilar información sobre: antecedentes médicos personales y familiares. También recabará detalles sobre los eventos de desvanecimiento como sus síntomas iniciales, la forma de aparición, la duración y la terminación.

Luego procederá a realizar un examen físico para buscar signos de posibles afecciones cardiovasculares, endocrinas o neurológicas que puedan ser causas de síncope. En el examen físico probablemente incluya maniobras para explorar el equilibrio, además de un masaje del seno carotídeo que consiste en frotar ligeramente cierta región del cuello.

Dentro de los principales exámenes para el estudio de los sincopes se encuentran:

  1. Examenes de laboratorio: permiten detectar enfermedades endocrinas (hormonales), trastornos electrolíticos y otras alteraciones que pueden favorecer la aparición de los síncopes, o provocar otras causas de desvanecimiento no sincopal.
  2. Electrocardiograma (ECG): este examen registra la actividad eléctrica del corazón y puede ayudar a detectar arritmias cardíacas u otros problemas cardíacos que podrían causar un síncope.
  3. Prueba de la mesa basculante o “tilt test”: es un examen imprescindible en el estudio del síncope. Ayuda a los cardiólogos a diagnosticar problemas relacionados con el ritmo cardíaco y la presión arterial evaluando cómo responde nuestro cuerpo a los cambios rápidos de posición. De esa forma permite distinguir entre diferentes causas de síncope.
  4. Prueba de esfuerzo o ergometría: en este estudio se evalúa cómo responde el corazón a un estrés físico. Se realiza mientras la persona hace ejercicio en una caminadora o una bicicleta estacionaria y puede revelar problemas coronarios, arritmias y otros problemas cardíacos que pueden no ser evidentes en otros examenes en reposo.
  5. Monitoreo ambulatorio de la presión arterial (M.A.P.A): durante este examen, se lleva un pequeño dispositivo portátil que registra la presión arterial durante un período prolongado, generalmente por 24 horas o más. Puede ayudar a identificar cambios en la presión arterial que podrían estar relacionados con los síncopes.
  6. Holter de arritmias: este dispositivo registra continuamente la actividad eléctrica del corazón durante un período prolongado, generalmente de 24 a 48 horas. Puede detectar episodios de arritmias cardíacas rápidas (taquiarritmias) o lentas (bradiarritmias) que podrían ser la causa de los síncopes.
  7. Ecocardiograma doppler: esta prueba utiliza ultrasonido para obtneer imágenes del corazón en tiempo real. Puede ayudar a evaluar la estructura y la función del corazón, buscando anomalías que podrían causar síncopes.
  8. Otros exámenes: Dependiendo de los síntomas y los resultados de los exámenes anteriores, quizás sean necesarias pruebas adicionales como el electroencefalograma, una resonancia magnética (RM) o una tomografía computarizada (TAC) del cerebro para precisar enfermedades neurológicas.

Consejos para prevenir los síncopes:

Evita las situaciones en las que ya sabes eres propenso a sufrir los síncopes como aglomeraciones de personas y ambientes calurosos o sitios cerrados.
Mantente bien hidratado, especialmente en los días muy soleados o calurosos.
Levántate lentamente si has estado sentado o acostado por un período prolongado: primero ponte sobre tu lado izquierdo y cuenta hasta 7, luego siéntate y cuenta gasta 7 para solo entonces ponerte de pie.
Evita el exceso de alcohol y el consumo de drogas psicotrópicas o estimulantes.

¿Qué hacer si siento que me va a repetir el síncope?

Antes de desmayarse, algunas personas pueden sentir algunos síntomas como debilidad, náuseas, mareos, sudoración, hormigueos, debilidad en las piernas, pitidos en los oídos o síntomas visuales como puntitos brillantes o visión borrosa. En caso de identificar alguno de estos síntomas que pueden anunciarte un episodio sincopal inminente debes:
1). Comunícalo de inmediato a las personas cercanas.
2). Interrumpe cualquier actividad y siéntate o acuéstate en el piso, de ser posible poniendo tus pies en alto (es preferible acostarse en el suelo que darse con él en la cabeza).
3). Expulsa cualquier alimento que tengas en la boca.
4). Suelta de inmediato cualquier objeto peligroso (punzante o filoso).
5). Si estás conduciendo estaciónate de inmediato, pon el freno de mano y las luces de emergencia.
6). Aunque haya sido una “falsa alarma”, evita reiniciar durante un tiempo prudencial actividades que impliquen algún peligro como conducir, maniobrar maquinaria o instrumentos peligrosos, subir escaleras o hacer trabajos en alturas…

¿Qué debo hacer si veo a alguien sufriendo un síncope?

1). Da la voz de alarma y pide que alguien pida ayuda o llame al 911.
2). Verifica si respira y si tiene pulso (siga haciéndolo mientras dure el síncope):
a) Si las respuestas a los puntos 2 y 3 son positivas, entonces colócalo en el piso en una posición segura (boca arriba con la cabeza ladeada por si vomita o con el cuerpo sobre su lado izquierdo). Siempre que sea posible póngale las piernas en alto.
b) Si no respira o no se le siente pulso, entonces debe iniciar las maniobras de reanimación ante una parada cardiorespiratoria.
3). Asegúrate de alejarlo de cualquier peligro (la calle, fuentes de calor o piscinas). Facilita que la víctima respire con facilidad, aflojándole la ropa, corbatas, bufandas, cinturones.
4). Si la víctima siente frío, puedes taparla con una manta y proteger su cabeza poniendo debajo un cojín, toalla o zapato. Si por el contrario hay mucho calor, asegúrate de ponerlo a la sombra y que le llegue aire fresco.
5). No intentes darle agua, alimentos, azúcar, café, caramelos ni medicamentos.
6). Nunca dejes sola a la víctima, mantente a su lado hasta que alguna otra persona o personal más capacitado asuma el control de la situación.
7). Usualmente en caso de que sea un síncope la persona se debe recuperar completamente en unos 10 a 15 minutos. Si la víctima no mejora o no se recupera rápido llama a emergencias, comunicando detalles de lo sucedido y explicando el cuadro.
8). Si la persona se recupera por completo, siéntala despacio y haz que se mantenga unos minutos en esa posición antes de incorporarla (si se levanta muy rápido puede hacer que se repita el mareo o el sincope).
9). Cuando lleguen los servicios de emergencia, explícales lo sucedido, las medidas que has tomado y cómo ha evolucionado la víctima.

La información y la educación son clave para manejar los síncopes de manera efectiva. Cuanto más sepas, mejor podrás cuidar de tu salud y prevenir futuros episodios sincopales. Tampoco dudes en hablar con tu médico si tienes alguna pregunta o inquietud al respecto.

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Autor: Dr. Aldo Santos , cardiólogo en la red cardiológica CÂRDIUM.

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ADVERTENCIA: Este artículo solo tiene fines educativos y en ningún caso pretende sustituir la atención médica por un profesional calificado y debidamente certificado..

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QUÍMICA y ESFUERZO: la verdad sobre los medicamentos para bajar de peso.

La verdad de los medicamentos para bajar de peso y tratar la obesidada.

Si tienes sobrepeso o padeces obesidad quizás te has planteado la posibilidad de usar medicamentos para bajar de peso. Pero antes de ponerte una inyección, o empezar a tomar cualquier pastilla para adelgazar es importante que conozcas ciertos detalles.

Muchos de nosotros libramos a diario una batalla contra el sobrepeso y la obesidad, sin embargo no pocas veces el resultado es frustrante y hasta podemos llegar a sentir una sensación de derrota. Es por eso que además de las dietas, el ejercicio y los cambios en el estilo de vida no pocos recurren a los medicamentos para adelgazar como una alternativa para acelerar el proceso. Pero… ¿realmente se trata de una solución eficaz? ¿Son suficientemente seguros? Y sus resultados ¿son duraderos?

En este nuevo artículo del blog +LATIDOS, te explicaremos en un lenguaje fácilmente comprensible todo lo que necesitas saber sobre los medicamentos contra la obesidad o fármacos para disminuir de peso: sus tipos y funcionamiento, así como su eficacia, los riesgos y potenciales efectos secundarios. Tal y como nos caracteriza, lo que vas a leer es en base a información actualizada y científicamente verificada, así que… ¡acompáñanos!

Los medicamentos para bajar de peso ¿realmente funcionan?

Numerosos estudios científicos avalan la eficacia de los actuales medicamentos para controlar el peso. Los fármacos contra la obesidad pueden ayudar a perder entre 5 y 10% del peso corporal en un período inferior a los 12 meses. Pero combinados con dieta y otras medidas pueden lograr resultados notables incluso antes de 3 meses. No obstante la reducción de peso puede ser más lenta, limitada y solo temporal si no se acompañan de otras medidas como los cambios higiénico-dietéticos y la actividad física.

Tratamiento de la obesidad: miligramos de «química» y… «toneladas» de esfuerzo.

Para lograr un peso saludable puede ser muy útil la ayuda de un poco de «química» pero sigue siendo necesario mucho, pero mucho, esfuerzo y compromiso personal. Quien recurra a estos medicamentos como una forma de adelgazar “fácil”, “rápida” y “sin esfuerzo” probablemente perderá su tiempo y su dinero.

Tampoco podemos dejar de señalar que en el mercado existe una profusión de productos que se promocionan en las redes sociales y hasta en anuncios de la radio y en horarios estelares de la TV como “medicamentos para bajar de peso”, algunos con el cartelito de “naturistas”. En realidad se trata de publicidad engañosa sobre productos sin ninguna validación científica con los que en lugar de deshacerte del sobrepeso, lo que perderás es tu tiempo y tu dinero.

inyecciones para bajar de peso o adelgazar y eliminar la obesidad.
Algunos medicamentos para adelgazar se aplican en forma de inyecciones periódicas con jeringas precargadas.

Por muy buenas que sean nuestras “armas” es difícil vencer a un adversario si antes no nos preparamos y le conocemos a profundidad. Si quieres lograr resultados rápidos (y sobre todo sostenidos) en la reducción de tu peso corporal es importante que le dediques tiempo a conocer todo lo necesario sobre la obesidad: en qué consiste, cuáles son sus tipos, sus causas y efectos sobre la salud. Por eso te recomendamos que leas detenidamente este otro artículo que hemos preparado para ti: Cómo vencer la obesidad (sin sufrir en el intento).

Medicamentos para bajar de peso: 4 ADVERTENCIAS (!)   

1) Pueden provocar efectos secundarios:

La mayoría de los efectos secundarios de los medicamentos para reducir el peso corporal no son peligrosos y desaparecen de inmediato al dejar de tomarlos. Sin embargo, algunos de los potenciales efectos adversos de los fármacos para adelgazar pueden llegar a ser bastante molestos. Tambien aunque son muy poco frecuentes pueden aparecer complicaciones graves. Las complicaciones de los medicamentos para bajar de peso son más probables en pacientes que ya tenían alguna patología previa y pueden ocurrir en personas que antes de iniciar el tratamiento no fueron debidamente evaluados por un personal médico capacitado, o no han sido monitoreados en el transcurso de su aplicación.

2) Requieren de una prescripción médica y un seguimiento especializado:

Esto va en línea con las advertencias anteriores. Los medicamentos para controlar el peso siempre requieren una cuidadosa evaluación previa y un estricto seguimiento médico especializado. La  automedicación con alguno de estos fármacos puede ser muy peligrosa. Evite tomar esas pastillas que “le sobraron” a un amigo o algo que le estén vendiendo en las redes sociales (que recuerda puede ser un producto sin ninguna certificación, e incluso falso o adulterado). También tenga cuidado porque no todo profesional de la salud cuenta con la calificación suficiente para prescribir y monitorear el uso de este tipo de fármacos.  

3) No funcionan como única herramienta ni son una solución “mágica”: 

Guiados por la cultura contemporánea del facilismo y la pasividad, muchas personas aspiran a tomar una pastilla o ponerse una inyección que les resuelva su problema de obesidad sin esforzarse y sin cambiar sus nocivos estilos de vida. Sentimos decirle que ese tipo de pastilla no existe. Los medicamentos para reducir el peso corporal, son solo un complemento y nunca sustituyen a una dieta adecuada y a la práctica regular de ejercicio físico.

Todo paciente con sobrepeso u obesidad tiene que estar consciente de que necesita hacer un esfuerzo y lograr un cambio radical de vida. Ello implica la modificación de criterios, hábitos y percepciones, así como enfoque y esfuerzo, mucho, mucho, mucho esfuerzo físico y también mental – emocional. Pretender usar medicamentos para adelgazar sin querer asumir el esfuerzo de un cambio de estilo de vida puede ser solo una solución temporal, parcial o incluso completamente inefectiva que termine ahondando la frustración y debilite aún más la autoestima de las personas.

Es probable que al mejorar tu nutrición y lograr controlar tu peso corporal, también mejore tu salud metabólica. Sí, es posible que desaparezcan del todo las alteraciones propias del síndrome metabólico como la hipertensión arterial, las alteraciones de la glucosa (azúcar) y de las grasas en la sangre (colesterol, triglicéridos). Sin embargo, en algunas personas puede persistir cierto grado de esos trastornos por lo que deberán seguir usando medicamentos específicos para mantenerlos controlados.

4) No son para todos: 

Por todo lo anteriormente expuesto, es fácil comprender que estos fármacos no son para todo el mundo. Los medicamentos para reducir el peso no se recomiendan en ciertas personas e incluso pueden estar absolutamente contraindicados en niños, embarazadas o mujeres que estén buscando un embarazo y en pacientes con ciertas condiciones médicas como enfermedades cardíacas, renales o hepáticas.

Por otro lado, algunos pacientes no logran tolerar los efectos secundarios, incluso leves y de escaso peligro. Tampoco podemos perder de vista que si usted sufre una obesidad o tiene sobrepeso por un trastorno de la conducta alimentaria provocado por ansiedad, depresión u otro problema emocional, difícilmente le ayudará un fármaco para reducir el peso corporal si no va acompañado de una estrategia de apoyo y acompañamiento psicoterapéutico efectivo.

A-B-C de los medicamentos para bajar de peso:

No son muchos los medicamentos para controlar el peso que tienen validación científica y por tanto un uso médico aprobado a nivel internacional. Según su mecanismo de acción se clasifican en 3 grupos: supresores centrales del apetito, bloqueadores de la absorción de las grasas, y agonistas GLP1. A continuación te explicamos en más detalle sus características:

A). Supresores centrales del apetito:

Se les dice “centrales” porque actúan directamente en el cerebro disminuyendo la sensación de hambre. Algunos de estos medicamentos inicialmente fueron desarrollados como psicofármacos por sus efectos antidepresivos o su utilidad en el control de los sintomas del síndrome de abstinencia en personas con algunas adicciones. Sin embargo luego se vio que eran capaces de reducir el apetito e inducir cierto nivel de anorexia (por eso también se les llama «anorexígenos»).

fentermina o istaril: medicamento para bajar de peso y tratar la obesidad.
bupropion o buxon: medicamento para bajar de peso y tratar la obesidad.
  • Mecanismo de acción: Estas sustancias son isómeros de la meta-anfetamina y estimulantes del sistema nervioso central. Hacen que en las neuronas se incremente el nivel de neurotransmisiones como dopamina, epinefrina y norepinefrina. Estos neurotransmisores naturalmente se disparan como una respuesta de alerta (de lucha o huida) y también frenan el hambre.
  • Efecto: Disminuyen la sensación de hambre, lo que lleva a ingerir menos alimentos y así disminuir el ingreso calórico.
  • Fármacos: Fentermina (Obexol, Sentis, Adipex-P, Lomaira) y en combinación con Topiramato (Istaril, Qsymia). También el Bupropion o Anfebutamona (Buxon, Zyban, Zyntabac, Odranal, Wellbutrin) un medicamento antidepresivo que luego demostró su utilidad para el tratamiento del síndrome de abstinencia en personas que dejaban de fumar y que más recientemente se ha comprobado que puede reducir el apetito, ya sea solo o en combinación con Naltrexona (Naltreva, Contrave).
  • Efectos secundarios: Ansiedad, insomnio, boca seca, palpitaciones, estreñimiento, vómitos, diarreas.
  • Contraindicaciones: edad avanzada, personas con enfermedad coronaria y otras patologías  cardíacas, presión arterial alta, hipertiroidismo y glaucoma, epilepsia u otras causas de convulsiones.
  • Modo de uso: Tabletas o cápsulas vía oral por un tiempo limitado, usualmente por 6 a 12 semanas.

B). Bloqueadores de la absorción de las grasas:

orlistat o disgrasil medicamento para bajar de peso y tratar la obesidad.
  • Mecanismo de acción: Provoca una inhibición de la lipasa pancreática, una enzima que descompone en el intestino las grasas que ingerimos con los alimentos. Sin esta enzima, los triglicéridos de la dieta no se hidrolizan y se quedan como ácidos grasos no absorbibles, por lo que se excretan en las heces sin digerirse. 
  • Efecto: Impiden que el cuerpo absorba la grasa de los alimentos ingeridos y con ello reducen la ingesta de calorías.
  • Fármacos: Orlistat o tetrahidrolipstatina (Xenical, Disgrasil, Orlifit, Alli).
  • Efectos secundarios: Heces grasosas, diarrea, flatulencia, incontinencia fecal, disminución de la absorción de vitaminas liposolubles (vitaminas A, D y E).
  • Contraindicaciones: menores de 12 años de edad, mujeres embarazadas o en lactancia y consumidores de bebidas alcohólicas.
  • Modo de uso: Usualmente una cápsula o tableta de 120 mg tres veces al día, después de las comidas principales.

C). Agonistas del GLP-1:

wegoby o semaglutide: medicamento para bajar de peso y tratar la obesidad.

Se trata de medicamentos que inicialmente fueron desarrollados para la controlar la diabetes. Sin embargo pronto se vio que inducían una importante reducción del peso corporal. Por tal motivo fue estudiado y luego se pudo aprobar su uso en el tratamiento de la obesidad. Más recientemente los laboratorios farmacéuticos han sacado versiones con el expreso fin de reducir el peso corporal y se han estado desarrollando otros medicamentos de efecto similar.

  • Mecanismo de acción: Son análogos sintéticos de una hormona natural llamada GLP-1 que secretamos en el intestino delgado cuando comemos. Actúan en el páncreas, estimulando la secreción de insulina e inhibiendo la liberación de otra hormona llamada Glucagón, por lo que también disminuyen los niveles de azúcar en la sangre.
  • Efecto: Regulan el apetito, retardan el vaciado gástrico y reducen las señales cerebrales de hambre (efecto anorexigeno), lo que conduce a una menor ingesta de alimentos.
  • Fármacos:  Semaglutida (Wegovy, Ozempic) , Liraglutida (Saxenda, Victoza), Tirzepatida (Zepbound, Mounjaro).
  • Efectos secundarios: Efectos gastrointestinales como náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento y existe un riesgo de que aparezcan problemas de páncreas, vesícula biliar y estómago. Aunque es muy poca la probabilidad, también pueden provocar nódulos tiroideos y cáncer de tiroides.
  • Contraindicaciones: Enfermedades hepáticas y pancreáticas, nódulos tiroideos, insuficiencia cardíaca.
  • Modo de uso: Estos productos se aplican en inyecciones aunque la Semaglutida tambien se encuentra disponible en forma de comprimido soral con el nombre de Rybelsus.

Medicamentos aprobados para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad:

FÁRMACOS:EDAD APROBADA: ACCIÓN:EFECTOS SECUNDARIOS: ADVERTENCIAS:
Orlistat 
(Xenical, Disgrasil)

Disponible en dosis
más bajas sin receta (Alli)
Adultos y niños mayores de 12 años.Trabaja en el intestino para reducir la cantidad de grasa que el organismo absorbe de los alimentos ingeridos.Diarrea.
Gases.
Heces aceitosas.
Dolor abdominal.
Se han reportado casos raros de lesión hepática grave.
Se debe evitar tomarlo junto con otro medicamento llamado ciclosporina. 
Se debe tomar una pastilla multivitamínica todos los días.
Fentermina + Topiramato 
(Qsymia, Istaril)
Adultos.Hace que la persona sienta menos hambre o se sienta llena más rápidamente.

Es una combinación de dos medicamentos: Fentermina, que disminuye el apetito, y Topiramato, que también sirve para tratar la migraña y como antiepiléptico.
Estreñimiento.
Mareo.
Resequedad en la boca.
Cambios en el gusto.
Hormigueo de manos y pies.
Dificultad para dormir.
No se debe usar si la persona padece Glaucoma o Hipertiroidismo.
La persona debe informar al médico si ha tenido un ataque cardiaco o un derrame cerebral, arritmias, enfermedad renal o problemas con el estado de ánimo.
PODRÍA CAUSAR DEFECTOS CONGÉNITOS: no debe tomar este medicamento si usted está embarazada o planea un embarazo.
Tampoco se debe tomar durante la lactancia.
Naltrexona + Bupropión 
(Contrave, Naltreva)
Adultos. Hace que la persona sienta menos hambre o se sienta llena más rápidamente.

Es una combinación de dos medicamentos: naltrexona, que se usa para tratar la dependencia del alcohol y otras drogas y bupropión, que se usa para tratar la depresión o ayudar a las personas a dejar de fumar.
Estreñimiento.
Diarrea.
Mareo.
Resequedad en la boca.
Dolor de cabeza.
Aumento de la presión arterial.
Palpitaciones.
Insomnio.
Lesión hepática.
Náuseas
Vómito.
No se debe usar si la persona tiene presión arterial alta no controlada, convulsiones o antecedentes de anorexia o bulimia nerviosa.

No se debe usar si la persona tiene dependencia de analgésicos opioides o si se está absteniendo de las drogas o el alcohol.

No se debe usar en personas con ideas suicidas y si la persona ya está tomando Bupropión (Wellbutrin, Zyban) pues puede aumentar los pensamientos suicidas.
Liraglutida 
(Saxenda)

Administrada
diariamente por inyección.
Adultos y niños mayores de 12 años.Imita una hormona conocida como péptido-1 similar al glucagón (GLP-1) que se dirige a zonas del cerebro que regulan el apetito y la ingesta de alimentos.

En una dosis más baja con el nombre de Victoza este medicamento fue aprobado por la FDA para tratar la diabetes tipo 2
Náuseas.
Diarrea.
Estreñimiento.
Dolor abdominal.
Dolor de cabeza.
Palpitaciones.
Podría aumentar la probabilidad de desarrollar pancreatitis.

Se ha descubierto que causa un tipo raro de tumor tiroideo en ciertos animales de laboratorio (efecto no comprobado por el momento en seres humanos).
Semaglutida (Wegovy)

Administrada
semanalmente por inyección.
Adultos.Imita una hormona que normalmente se produce en nuestro intestino conocida «GLP-1» que actúa en las zonas del cerebro que regulan el apetito y la ingesta de alimentos.

Bajo diferentes nombres y dosis, este medicamento fue aprobado inicialmente por la FDA para tratar la diabetes tipo 2 como medicamento inyectable (Ozempic) y como comprimido oral (Rybelsus)
Náuseas.
Diarrea.
Vómito.
Estreñimiento.
Dolor abdominal.
Dolor de cabeza.
Fatiga.
No se debe usar en combinación con otros productos que contengan semaglutida, otros agonistas del receptor GLP-1 u otros productos para adelgazar, incluidos medicamentos recetados, medicamentos de venta libre o productos a base de hierbas.
Podría aumentar la probabilidad de desarrollar pancreatitis.
Se ha descubierto que causa un tipo raro de tumor tiroideo en animales de laboratorio (efecto no comprobado por el momento en seres humanos).
Setmelanotida (IMCIVREE)

Disponible solo en inyección.
Personas mayores de 6 años con obesidad solo debido a tres trastornos genéticos raros específicos.Podría reducir el apetito y aumentar la sensación de llenuraPodría aumentar el metabolismo en reposo (cómo el organismo quema calorías)

Aun cuando puede ayudar a adelgazar, no trata los defectos genéticos.
Reacción en el lugar de la inyección.
Oscurecimiento de la piel.
Náuseas.
Alteración en la excitación sexual.
Depresión e ideas suicidas.
Riesgo de reacciones adversas graves en recién nacidos y lactantes con bajo peso al nacer, debido al conservante de alcohol bencílico.
Solo se usa en personas con algunos trastornos genéticos ultra raros, confirmadas por pruebas genéticas:
– Deficiencia de proopiomelanocortina (POMC)
– Deficiencia de proproteína convertasa subtilisina/kexina tipo 1 (PCSK1).
– Deficiencia del receptor de leptina (LEPR).

No se debe usar durante el embarazo o la lactancia.
Otros fármacos
que frenan el deseo de comer (medicamentos anorexígenos):

Fentermina,
Benzfetamina,
Dietilpropión,
Fendimetrazina
.
Adultos.Aumenta las sustancias químicas en el cerebro para hacerle sentir a la persona que no tiene hambre o que está llena.

Nota: aprobado por la FDA solo para uso a corto plazo, hasta 12 semanas.
Resequedad en la boca.
Estreñimiento.
Dificultad para dormir.
Mareo.
Nerviosismo.
Sensación de inquietud.
Dolor de cabeza.
Aumento de la presión arterial.
Palpitaciones.
No se debe usar si la persona tiene enfermedad cardiaca, presión arterial alta no controlada, hipertiroidismo o glaucoma.

Se debe informar al profesional del cuidado de la salud si la persona tiene ansiedad grave u otros problemas de salud mental.
Tabla resumen de los principales fármacos para el tratamiento de la obesidad o el control del peso corporal. (DESLIZAR >>>)

Medicamentos para bajar de peso que han sido prohibidos:

Otros medicamentos que en el pasado se usaban para bajar de peso han ido siendo retirados del mercado en muchos países debido a sus demostrados efectos adversos, unos de tipo cardiovascular y otros aumentando el riesgo de ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, algunos de ellos siguen apareciendo en el mercado informal, comercializándose de contrabando por personas inescrupulosas o formando parte de otros compuestos que se venden en las redes sociales. Dentro de las sustancias que actualmente se encuentran proscritas están la Fenfluramina, la Dexfenfluramina, la Lorcaserina y la Sibutramina. Revise la etiqueta y no use ningún producto que contenga alguno de estos compuestos.

No podemos confundir esos medicamentos para el control del peso que han sido prohibidos y retirados del mercado con aquellos que si están aprobados para usarse en otras patologías pero que algunas personas usan para adelgazar. Se trata de medicamentos que si bien en algunos casos ayudan a bajar de peso, no cuentan con la suficiente validación científica para emplearse en el manejo de la obesidad. Tal es el caso de fármacos como la Metformina, un medicamento hipoglucemiante (capaz de reducir los niveles de glucosa o azúcar en sangre) y por tanto útil en  el control de la diabetes mellitus tipo 2.

También otros medicamentos popularmente usados para “bajar de peso” no han logrado demostrar suficiente eficacia y seguridad como para se autorice su indicación terapéutica como fármaco para adelgazar.

¿Los niños pueden usar medicamentos para bajar de peso?

La mayoría de los medicamentos para controlar el peso aprobados por las agencias reguladoras a nivel internacional son solo para adultos. No obstante, el Orlistat (Xenical) y Liraglutida (Saxenda) han recibido en los EE.UU la aprobación de la Food And Drugs Administration (FDA) para usarse en niños mayores de 12 años.

Tambien la Setmelanotida (Imcivree) es un medicamento supresor central del apetito aprobado por la FDA para niños mayores de 6 años con trastornos genéticos raros que causan obesidad. Se debe aplicar mediante inyecciones diarias.

¿Por cuánto tiempo se deben usar los medicamentos para controlar el peso?

El tiempo de duración del tratamiento farmacológico para controlar el peso corporal depende de muchos factores como el tipo de medicamento empleado y las características de cada paciente. En este punto son muy importantes los detalles específicos de la situación de salud metabólica de cada persona, y si padece otras enfermedades cardiovasculares, renales, hematológicas o hepáticas.

Un esquema ampliamente aplicado es usar la medicación durante 4 a 12 semanas siempre acompañada de medidas higiénico-dietéticas y con ajustes intermedios de dosis. Si el paciente no es capaz de perder al menos el 5% de su peso inicial después de 12 semanas con la dosis completa de un medicamento, probablemente el profesional le sustituirá el fármaco o dará como fallido el tratamiento.

Debido a que la obesidad es una enfermedad crónica y recidivante, en ocasiones algunos pacientes derán someterse a ciclos periódicos de medicación. En algunos casos puede ser incluso necesario un tratamiento por tiempo indefinido, algo que no es posible con todos los fármacos actualmente disponibles.

semaglutida o wegoby: medicamento para bajar de peso y tratar la obesidad y el sindrome metabolico.

Sobrepeso y obesidad: para PERDER hay que GANAR.

No hay dudas de que los medicamentos para bajar de peso pueden ser una herramienta sumamente útil y efectiva para muchas personas con obesidad. Pero su uso siempre debe ser bajo supervisión médica especializada y como complemento de un estilo de vida saludable.

Algo que siempre debes tener presente es que lo más difícil no es deshacerse de la obesidad en corto  tiempo, sino lograr mantenerse en un nivel saludable a largo plazo. Y eso no se consigue a base de pastillas o inyecciones sino de una serie de cambios más profundos. Sí, porque para perder peso, hay que ganar:

  • Conciencia y percepción de riesgo.
  • Voluntad y autocontrol.
  • Equilibrio emocional.

La decisión de tomar medicamentos para bajar de peso debe ser asumida con responsabilidad: no tomes ni te inyectes algo sólo porque «te lo recomendó un amigo» y mucho menos lo que cualquier desconocido venda en redes sociales. Consulta con un  profesional debidamente capacitado para que evalúe tu caso y defina si alguno de los medicamentos para adelgazar es una opción adecuada y segura para ti.

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Autor: Dr. Aldo Santos , cardiólogo en la red cardiológica CÂRDIUM.

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Cómo VENCER LA OBESIDAD (sin sufrir en el intento).

Como vencer la obesidad (sin sufrir en el intento)

La obesidad es una condición que va más allá del simple aumento anormal del peso corporal. Se trata de una compleja enfermedad de causas muy diversas y comportamiento variable. Por lo tanto, sus soluciones pueden también ser bastante distintas de una a otra persona afectada.

Existe abundante evidencia científica que confirma que la obesidad puede llevarnos a notables complicaciones de salud, comprometer nuestra calidad de vida y acortarnos la supervivencia. Pero alrededor del sobrepeso, la obesidad y otros trastornos de la salud metabólica existen demasiados prejuicios y mitos populares, así como conceptos erróneos que pululan en las redes sociales, algunos de los cuales incluso se han ido filtrando al ámbito médico.

Lo cierto es que sin comprender la verdadera naturaleza de este problema es poco probable que podamos darle una solución efectiva. Por eso, si eres uno de los que día a día lucha para deshacerse de esas libras de más, este artículo seguro te va a ser de gran ayuda.

Primero lo primero… ¿cómo saber si tengo sobrepeso o soy obeso?

Índice de Masa Corporal:

Una de las maneras más sencillas y prácticas de evaluar el estado nutricional de una persona es calculando su Índice de Masa Corporal (IMC). Se trata de un número que se obtiene mediante una fórmula que calcula la proporción entre el peso y la estatura de un individuo: IMC = peso (kg) / [estatura (m)]2

El IMC es un parámetro con ciertas limitaciones pues en algunos sujetos puede arrojar resultados falseados, por ejemplo en los muy musculosos o en personas muy altas. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que en la mayoría de las personas el IMC es un indicador fiable para identificar la obesidad asociada al síndrome metabólico, estratificar el riesgo cardiometabólico y establecer un pronóstico a mediano plazo.

Basándonos en el cálculo del índice de masa corporal el sobrepeso se define cuando el IMC de una persona está entre 25 y 30. Por su parte la obesidad se establece cuando el IMC es igual o superior a 30.

I.M.C:CLASIFICACIÓN:
18.5 – 24.9Normopeso
25 – 29.9Sobrepeso
30 – 34.9Obesidad grado 1
35 – 39.9Obesidad grado 2
40 – 49.9Obesidad grado 3
>50Obesidad grado 4
Gradación de la obesidad según el Índice de Masa Corporal (IMC).

Circunferencia Abdominal:

Existen otros parámetros antropométricos o mediciones como la circunferencia o perímetro abdominal y el índice cintura-cadera que han demostrado utilidad para evaluar el estado nutricional y estimar el riesgo cardiometabólico en un individuo.

Al incremento de la circunferencia abdominal se le denomina obesidad central y es una expresión directa de la grasa visceral. Se trata de un hallazgo común en la mayoría de las personas con síndrome dismetabólico. Desde hace tiempo, varias investigaciones han demostrado que el incremento del perímetro del abdomen es un predictor independiente de enfermedad cardiovascular y de otras enfermedades metabólicas a mediano plazo.

Técnica para medir la circunferencia abdominal:

1). Colócate de pie, con los pies juntos y los brazos a los costados.
2). Localiza en el costado de tu cuerpo el borde inferior de la última costilla y el borde de la cresta ilíaca (el hueso que tenemos en la cintura). Ubica un punto medio entre esos dos huesos.
3). Coloca la cinta métrica alrededor del abdomen en este punto medio que identificaste. Asegúrate que la cinta esté bien horizontal y no muy apretada.
4). Al final de una espiración normal, mira y anota la medida.

Algunos expertos recomiendan hacer la medición de la circunferencia o perímetro abdominal de una manera aún más sencilla: pasar la cinta a nivel del ombligo, o simplemente medir a cada persona por la parte más gruesa de su abdomen.

Escala de la circunferencia abdominal en hombres:

<95 cmNormal.
95 – 102 cmRiesgo elevado.
> 102 cmRiesgo muy elevado.

Escala de la circunferencia abdominal en mujeres:

<82 cmNormal.
82 – 88 cmRiesgo elevado.
> 88 cmRiesgo muy elevado.

Análisis de la Composición Corporal:

Como ya hemos descrito, las variables antropométricas como el peso total o la proporción entre la talla y el peso que nos ofrece el Índice de Masa Corporal pueden resultar algo imprecisas en ciertos individuos al ser incapaces de distinguir si el peso extra proviene del exceso de masa grasa o de muscular. Por tal motivo se han desarrollado otras maneras de evaluar el sobrepeso y la obesidad como el Análisis de la Composición Corporal (ACC).

La composición corporal se refiere a la cantidad y las proporciones entre el tejido graso, el músculo y el agua en el cuerpo de una persona. Para realizar el ACC actualmente en la práctica clínica existen dos principales modalidades técnicas, cada una con sus propias ventajas y desventajas.

Técnicas para el análisis de la composición corporal:

El análisis de la composición corporal (ACC) es una herramienta valiosa en el manejo del sobrepeso y la obesidad. Permite a los profesionales de la salud establecer las metas, diseñar tratamientos más personalizados y efectivos, también a evaluar el progreso y la respuesta al tratamiento. Por su parte a los pacientes les ayuda a entender mejor su estado y problemas de salud metabólica.

Absorciometría de Rayos X de Energía Dual (DEXA)

La DEXA es considerada el método «gold standard» para el análisis de la composición corporal. Proporciona información detallada sobre la grasa corporal, la masa muscular y la densidad ósea. Sin embargo, es un procedimiento tecnológicamente complejo y costoso por lo que no está ampliamente disponible.

Informe de un Análisis de Composición Corporal (ACC) mediante la técnica DEXA.
Análisis de Bioimpedancia Eléctrica (BIA)

El BIA es un método más accesible y menos costoso que la DEXA. Mide la resistencia del cuerpo a una pequeña corriente eléctrica para estimar la composición corporal. Aunque su fiabilidad disminuye a mayor grado de obesidad, esta técnica está cambiando con el advenimiento de nuevos aparatos de BIA y el desarrollo de ecuaciones que realizan estimaciones más precisas.

Informe de un Análisis de Composición Corporal (ACC) mediante la técnica BIA.

¿El pronóstico de la obesidad? mal vivir hasta morir.

Está científicamente demostrado que el sobrepeso, la obesidad y en general el síndrome dismetabólico generan estrés oxidativo celular y un estado proinflamatorio que se asocia con incremento del riesgo de enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial (HTA), y las secundarias a la aterosclerosis como la cardiopatía isquémica o enfermedad coronaria entre otras enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, hepáticas y renales.

La obesidad es una enfermedad con impacto mutidimensional. Imagen de <a href="https://www.freepik.es/foto-gratis/mujer-talla-grande-tiro-completo-ropa-casa_38169969.htm#&position=0&from_view=search&track=ais&uuid=cc8858c7-52e1-49fd-a346-58f813614fe1">Freepik</a>
Imagen de Freepik.

La obesidad tambien incrementa la probabilidad de desarrollar algunos tipos de cáncer, problemas circulatorios, respiratorios como la apnea del sueño, además de trastornos musculo-esqueléticos como la osteoporosis y la artrosis.

Por muy extremo que pueda llegar a ser el exceso de peso, en realidad la obesidad siempre es apenas una pequeña parte visible de algo más grande y peligroso. Un grupo de trastornos que pueden permanecer ocultos a la vista durante mucho tiempo hasta que un día «exploten» . Para ilustrarlo se ha usado la analogía del iceberg donde la obesidad es solo la porción expuesta de un conjunto de alteraciones metabólicas, inflamatorias, protrombóticas y degenerativas que llevan al envejecimiento prematuro, la enfermedad y la muerte.

Infografía: Iceberg de la obesidad (tomado de la monografía «Síndrome metabólico», Suárez J.J. y cols.: Abbott, 2021).

Como consecuencia, la obesidad no solo nos acorta los años de vida potencial, sino que también se asocia con una menor calidad de vida pues merma nuestras potencialidades físicas e intelectuales para trabajar y producir. También compromete nuestra capacidad para divertirnos y hasta llega a interferir en el desempeño sexual, además de repercutir desfavorablemente en el estado emocional y la autoestima. En resumen: si somos obesos tenemos una elevada probabilidad matemática de vivir menos y de peor manera.

Obesidad, “mal de muchos, consuelo de pocos”

Las estadísticas de obesidad a nivel mundial muestran una tendencia epidemiológica preocupante por su extensión y comportamiento, lo cual le convierte en un reto de salud pública global. La prevalencia mundial de personas obesas casi se triplicó en las 4 últimas décadas. Una de las tasas más altas de obesidad a nivel mundial las tenemos en las Américas. En algunos de nuestros países más del 60% de la población adulta está en el rango de sobrepeso y obesidad. Por su parte algunas proyecciones en los Estados Unidos establecen que para el 2030, el 50% o más de su población sufrirá de obesidad y que casi 1 de cada 4 adultos tendrá obesidad grave.

Este problema afecta a todas las edades. Según estimaciones epidemiológicas fiables en 2019 más de 38 millones de niños menores de cinco años tenían algún grado de sobrepeso u obesidad. Este dato actualmente se estima debe ser mucho peor luego del impacto del confinamiento y el resto de las adecuaciones sociales y educativas inducidos por la reciente pandemia de COVID-19.

La llamada Venus de Willendorf, es una de las más antiguas esculturas encontradas. Su datación es de hace unos 25000 años.
Venus de Willendorf: ¿obesidad hace más de 25 000 años?

No caben dudas de que el aumento del número de personas obesas ha sido favorecido por las condiciones y comodidades de la vida moderna, los cambios culturales y el impacto de la tecnología. Sin embargo, existen hallazgos arqueológicos que prueban la existencia de obesidad desde los albores de la humanidad, esto es 25 000 a 30 000 años atrás. En ciertas épocas y culturas la obesidad se ha identificado con la prosperidad, la abundancia, el bienestar y la fertilidad, pero ya desde la época de Hipócrates, hace más de 2500 años, se sabe de su relación con varios problemas de salud.

¿Cómo ayudar a alguien con obesidad?

Actualmente existe todo un movimiento mundial que lucha en contra de la discriminación y a favor de la aceptación y la plena integración de las personas obesas. Tanto eso como la corriente que trabaja el tema de la autoestima de los miembros de este colectivo son iniciativas justas y loables. Sin embargo, no podemos perder de vista que se trata de un real problema de salud que daña y mata, de modo que la principal ayuda que le podemos dar a una persona obesa es que deje de serlo para siempre.

Es con este objetivo que se han desarrollado diversas estrategias de tratamiento que incluyen programas dietéticos y de actividad física, medicamentos para bajar de peso, así como ciertas intervenciones quirúrgicas como las cirugías bariátricas. De todos ellos te vamos a estar hablando en futuros artículos, pero primero es necesario que comprendas algunos conceptos básicos sobre la obesidad.

Más allá del peso: entendiendo la obesidad.

Como hemos dicho antes, es poco probable que podamos encontrarle soluciones a un problema si ignoremos su naturaleza, sus causas e interconexiones y la obesidad no es una excepción. Por eso a continuación te presentamos 7 aspectos esenciales que debes estudiar y comprender sobre este complejo problema de salud.

Nociones esenciales sobre la obesidad:

  1. La obesidad es una enfermedad con tendencia a la cronicidad pues su comportamiento no es autolimitado y tiende al empeoramiento progresivo.
  2. También tiene un carácter recidivante porque quien logra superar la obesidad siempre conserva un riesgo de recaída.
  3. Aunque pesen lo mismo, los obesos no son todos iguales. La obesidad es un trastorno multifactorial con causas muy heterogéneas que varían mucho de un individuo a otro. Por tanto el tratamiento también puede ser diferente en cada persona.
  4. El sistema metabólico y la conducta alimentaria tienen una profunda interconexión con la esfera psicológica y emocional de la persona. Un paciente obeso muchas veces requiere más de un psicólogo o un psiquiatra que de un nutriólogo. Como en otros ámbitos, aquí el principal cambio para lograr el éxito suele ser el mental.
  5. Los cambios metabólicos implican modificaciones que pueden resultar lentas y ello implica tener paciencia para apreciar los resultados: no esperes rebajar en un mes ese barrigón que has estado fabricándote durante años.
  6. Hasta el momento no se dispone de predictores de respuesta a las intervenciones de obesidad. Esto quiere decir que es difícil predecir de antemano si un paciente responderá favorablemente a un tipo de tratamiento por lo que a veces hay que ir probando sucesivas estrategias.
  7. Los trastornos metabólicos relacionados con la obesidad no necesariamente desaparecen al adelgazar. Cuando alguien logra una reducción de peso puede quizás continuar con un colesterol total y el LDLc o “colesterol malo” bastante elevados. Tambien puede permanecer con un HDLc o “colesterol bueno” muy disminuido, unos triglicéridos por las nubes o un ácido úrico a punto de llevarle a una artritis gotosa. Esta es una de las razones del por qué las cirugías bariátricas como la manga gástrica algunas veces solo tienen un resultado estético sin eliminar del todo los problemas metabólicos de fondo.

Si analizas detenidamente cada uno de los anteriores rasgos o características de la obesidad, podrás comprender el porqué una pérdida de peso sostenida sigue siendo un desafío usando la mayoría de los tradicionales paradigmas de tratamiento basados solo en dietas y/o ejercicio. No, no quiero decir que las modificaciones dietéticas y el incremento de la actividad física no sean efectivas para eliminar la obesidad, sino que no siempre resultan igual de eficaces en todas las personas porque ello depende de otros factores como los fenotipos de obesidad de los cuales te hablaremos a continuación.

Los obesos (aunque pesen y coman lo mismo) no son todos iguales.

Resultados de investigaciones recientes sugieren que el manejo de la obesidad es mucho más efectivo si tiene en cuenta ciertas categorías específicas o “fenotipos de obesidad”. Un estudio pionero al respecto fue dirigido por el Dr. Andrés Acosta, Ph.D. quien es un prestigioso especialista de origen ecuatoriano y director del “Laboratorio de Medicina de Precisión para la Obesidad” de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota (EE.UU.).

Dr. Andrés Acosta, Ph.D. “Laboratorio de Medicina de Precisión para la Obesidad”, Clínica Mayo.

La investigación encontró 4 fenotipos principales de obesidad que han podido ser refrendados por diversos estudios posteriores. La comprensión de los fenotipos de la obesidad es de enorme utilidad para planificar las estrategias de intervención terapéutica. En efecto, se ha demostrado que la caracterización de la obesidad por fenotipos tiene un impacto favorable en el resultado del tratamiento logrando que la reducción del peso sea más rapida y mayor que con los enfoques tradicionales.

Los 4 fenotipos de la obesidad:

CEREBRO HAMBRIENTO:

Estas personas tienen una saciedad anormal, por lo que continúa comiendo sin detenerse y aumentan el tamaño o el número de sus raciones sirviéndose una y otra vez sin detenerse. De esa forma incrementan exageradamente la cantidad de calorías en cada comida.

INTESTINO HAMBRIENTO:

Se trata de otra forma de saciedad anormal pero con un patrón diferente a la anterior. Aquí la persona si experimenta saciedad luego de las comidas, solo que al poco tiempo nuevamente tiene sensación de hambre y busca alimentos. Esto se debe a un fallo en la comunicación entre el intestino y el cerebro: normalmente luego de la ingestión de alimentos en el intestino se liberan ciertas hormonas que van por la sangre hasta el cerebro y le dicen más o menos así «acabo de recibir alimentos, necesito tiempo para digerirlos”. Pero cuando ese mecanismo no funciona de manera adecuada, estas señales se pierden y la sensación de hambre vuelve rápidamente. Las personas con este fenotipo de obesidad son esos que pican entre comidas.

HAMBRE EMOCIONAL:

Son personas que comen como mecanismo autogratificante para experimentar placer (hambre hedónica) y también como recurso asertivo de canalización de situaciones de frustración, ansiedad, depresión o estrés. Comen en exceso para celebrar cuando están alegres, pero también para lidiar con situaciones de tristeza o angustia.

COMBUSTIÓN LENTA:

Las personas con este fenotipo tienen una tasa metabólica disminuida debido a ciertas patologías o a factores genéticos. Su metabolismo es ineficiente y por tanto queman menos calorías que las correspondientes a su peso, talla, edad, género y nivel de actividad física. Tanto las investigaciones iniciales llevadas a cabo por la Clínica Mayo como en las posteriores realizadas en otros centros y países, se ha detectado que este fenotipo es el menos común.

Resumen de los fenotipos de obesidad:

Cerebro hambrientoPor lo general no sienten hambre, pero una vez que comienzan a comer les es dificil detenerse y continúan sirviéndose una y otra vez sin sentirse satisfechos.
Intestino hambrientoComen hasta saciarse pero al cabo de una o dos horas sientes hambre de nuevo. Son propensos a estar contiuamente dando vueltas por la cocina y abriendo la refri para «picar» algún snack o «chuchería».
Hambre emocionalComen buscando una gratificación y también como mecanismo de refugio ante estrés, ansiedad o depresión. Algunos llaman a esto «hambre hedonica» o «adicción a la comida».
Quemadores lentosSon pacientes con un metabolismo enlentecido por causas hormonales o genéticas lo cual les dificulta quemar suficientes calorías en relación con su edad, sexo y nivel de actividad.
Fuente: Acosta A, Camilleri M, Abu Dayyeh B, et al. Selection of antiobesity medications based on phenotypes enhances weight loss: a pragmatic trial in an obesity clinic. Obesity 2021;29:662-671.

Es preciso aclarar que no todos los pacientes se pueden ubicar estrictamente en alguna de estas 4 categorías: uno de cada 4 obesos combina los rasgos de más de un fenotipo. No obstante, es posible detectarlo y conocer cuál es el predominante. Recientes investigaciones han encontrado que las personas con una obesidad de fenotipos múltiples, pueden llegar a requerir un manejo mucho más agresivo para lograr una pérdida de peso.

Tratamiento de la obesidad: una receta para cada persona.

La mayoría de los expertos en nutrición y metabolismo sostienen que el manejo eficaz de la obesidad requiere de una cuidadosa individualización. Es preciso evaluar paciente por paciente analizando su composición corporal e identificando las causas de su obesidad, además de sus rasgos individuales psicológicos y conductuales, percepciones, hábitos y patrones culturales que la han favorecido.

También es crucial tener en cuenta la edad, el sexo, el nivel educativo, las características y duración de las actividades laborales y físicas diarias, la existencia de otros factores de riesgo cardiometabólico y enfermedades prexistentes, así como sus tratamientos. Además de los datos personales, se deben tener en cuenta factores contextuales como los relativos a su medio familiar y social en general.

Solo después de procesar toda esa información es que se puede proceder a planificar una estrategia de intervención individualizada con metas intermedias lógicas que estimulen los resultados parciales y refuercen la motivación y el compromiso. De esta manera el tratamiento de un paciente con obesidad puede terminar siendo algo tan personalizado como nuestros lentes o espejuelos: una “receta” ajustada a su problemática y necesidades específicas, y por ende muy poco intercambiable con el de otras personas.

En efecto, el recurso que sirve para alguien reduzca su peso, no necesariamente sirve en todos. Ahora puedes entender porqué es muy probable que a ti no te funcione esa «super-dieta» de moda que viste en las redes sociales, o la que le ayudó a tu primo Pepín, ni tampoco esa «inyección para comer menos» con la que le fue tan bién a tu amiga la Juanela.

Sabiendo ya la importancia de que tu tratamiento para bajar de peso sea individualizado estás también en condiciones de evaluar a tu licenciado nutricionista o médico nutriólogo. Sí, si asistes a una consulta especializada para bajar de peso y el profesional no te interroga ni te examina detenidamente. Si no se toma tiempo en ahondar en los detalles de tu caso y en su lugar se limita a imprimirte (o te saca del cajón de su escritorio) la misma “dieta universal” que le entrega a todos sus pacientes, pues… ¡corre por tu vida! pero… ¡corre!.

Las claves del éxito si quieres bajar de peso.

Otra clave esencial para el éxito en el manejo de la obesidad además de su individualización, es disponer de un adecuado seguimiento profesional. No es ni efectivo ni seguro que te pongas a hacer dietas por tu cuenta, ni que tomes o te inyectes medicamentos sin prescripción médica o en establecimientos de dudosa certificación. En el proceso de tratamiento para reducir su peso el paciente debe contar con un estrecho acompañamiento especializado y de un contínuo monitoreo que nos permita ir haciendo ajustes correctivos, a la vez que trate ciertos comprensibles malestares y prevenga las complicaciones.

A continuación te reseñamos brevemente los que a nuestro juicio, son los «tips» principales para el éxito de cada uno de los pilares del tratamiento del sobrepeso, la obesidad y el síndrome metabólico. En próximos artículos de este blog estaremos profundizando en cada uno de estas áreas. Te recomendamos que te suscribas a +LATIDOS para que recibas gratuitamente nuestros contenidos de educación para la salud directamente en tu e-mail, empezando por nuestro próximo material: «La verdad sobre los medicamentos para bajar de peso«.

Dieta y actividad física:

La dieta y el ejercicio siguen siendo dos pilares claves en el tratamiento de la obesidad y el sindrome dismetabólico. Los cambios en la alimentación con una dieta balanceada y baja en calorías, además del aumento del nivel de actividad física, son elementos esenciales e insustituibles en el manejo del paciente con sobrepeso u obesidad. No creas en el que te prometa una «fórmula de bajar de peso» que no implique tener que esforzarte en comer menos y activarte más.

Terapia conductual y acompañamiento psicoterapéutico:

Como ya hemos dicho antes, existe una profunda interconexión de la obesidad con la esfera psicológica y emocional. Por tal motivo, proveer atención psicoterapéutica para identificar y tratar la ansiedad, la depresión o la angustia puede ser la diferencia entre un resultado exitoso o un estrepitoso fracaso. Esto puede incluir la ayuda para desarrollar la inteligencia emocional y aprender a manejar el estrés, superar resistencias y mantener la motivación. Comprende y repite esto una y otra vez: el principal cambio para vencer la obesidad es el mental.

Medicamentos para bajar de peso:

Existen medicamentos con probada evidencia científica de efectividad en la reversión de la obesidad. Los fármacos para la reducción del peso funcionan de diferentes maneras, como reducir el apetito, aumentar la sensación de saciedad o disminuir la absorción de las grasas en el intestino pero tienen indicaciones específicas y deben de ser usados en entornos médicos supervisados. Nuestro próximo artículo aquí en +LATIDOS estará dedicado exclusivamente a este tema.

Cirugías para el tratamiento de la obesidad:

Cuando no han funcionado otros métodos de tratamiento y la obesidad es severa, se puede considerar la cirugía bariátrica en alguna de sus técnicas o modalidades. Sin embargo, estos son procedimientos invasivos, riesgosos y caros, que encima pueden provocar ciertas secuelas nutricionales a largo plazo. Por tal motivo, al contrario de lo que nos dice ese constante bombardeo publicitario, las técnicas de cirugía bariátrica no son para todo tipo de persona con obesidad y solo deben ser un recurso para casos muy seleccionados.

Bajar de peso es fácil, lo más duro es… ¡mantenerse!

Perder peso puede ser un enorme desafío. Pero tras lograrlo, es también muy difícil mantener el peso en el rango adecuado. Estamos hablando de un esfuerzo que debe ser asumido de forma constante y no de manera intermitente como desafortunadamente hacen muchas personas. La clave para el éxito a largo plazo es hacer cambios sostenibles de la conducta y esto solo puede conseguirse desde la esfera psicológica.

Se habla mucho de los cambios en el estilo de vida, de como adoptar una alimentación saludable y mantener un nivel regular de actividad física. Pero todo eso es literalmente imposible sin que la persona se replantee sus ideas en la esfera racional, modifique percepciones de la esfera afectiva y fortalezca su voluntad.

Por otro lado, en el manejo de la obesidad casi siempre la atención se centra en la pérdida de peso. Sin embargo, es importante recordar que el objetivo final no es simplemente “rebajar” y mantener un peso a largo plazo sino mejorar la salud metabólica, algo que no siempre se logra solo con la disminución del número que nos muestra la báscula. No podemos dejar de lado la evaluación periódica de otros parámetros como la presión arterial o el chequeo de datos de laboratorio como los niveles de glicemia (azúcar en sangre), de triglicéridos y los subtipos del colesterol.

Si tú o un ser querido está luchando con la obesidad, puedes discutir con un profesional de la salud sobre todas estas opciones de tratamiento disponibles. Sin embargo, nunca pierdas de vista que el viaje hacia la salud y el bienestar es personal y único para cada individuo pero depende de ti y tú puedes hacerlo. ¡Anímate!

Seguir leyendo:

La verdad sobre los medicamentos para bajar de peso.

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Autores: Dres. Aldo Santos y Karla Aquino, cardiólogos miembros del staff de la red cardiológica CÂRDIUM.

Si este artículo te ha resultado útil o interesante, COMÉNTALO y COMPÁRTELO entre tus familiares y amigos, porque alguien puede estar ahora mismo necesitándonos. Recuerda que puedes SUSCRIBIRTE para recibir por E-mail todos nuestros materiales. .

¿SABER MÁS? Si en este material no encontraste respuesta a alguna de tus dudas o inquietudes, dinos mediante este formulario de contacto y con gusto te ayudaremos.

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